Por eso Ferroviaria Oriental S.A. no debiera tratarse como un asunto periférico. Es una infraestructura estratégica de Bolivia. Su memoria anual 2024 reporta 1.455.751 toneladas transportadas y USD 36 millones en servicios de carga y logística. Al 31 de diciembre de 2024, además, su estructura accionaria mostraba a Trenes Continentales S.A. con el 50,00035% y a la Gestora Pública con el 49,91080%. Ahí convergen transporte, inversión y ahorro previsional.
Y precisamente por eso importa quién controla y quién es el dueño verdadero.
La cadena que desemboca en el control de Ferroviaria Oriental pasa por Inversiones Ferroviarias Bolivianas Limitada (IFB), que posee el 67,54% de Transportes Ferroviarios S.A.; ésta, a su vez, participa con el 40,62% en Trenes Continentales S.A., que controla el 50,00035% de Ferroviaria Oriental S.A., FOSA. El paquete decisivo de 14.482.642 acciones de IFB fue rematado el 12 de enero de 2023 por apenas USD 3 millones. Pero la Corte de Apelaciones de Santiago, el 17 de noviembre de 2025, anuló esa subasta y dejó sin efecto lo obrado desde 2015. Luego, el 17 de marzo de 2026, quedó bloqueado el traspaso de acciones de Transportes Ferroviarios S.A., segundo eslabón de la cadena.
Ahí está el punto central. Una cosa es quién mandó en los hechos. Otra, muy distinta, es quién era el dueño de verdad. En este caso, la justicia chilena ya dio una señal de enorme importancia: al anular la subasta que desplazó el control, dejó en evidencia que ese dominio posterior no descansaba sobre una base legítima. Por eso la conclusión no debiera diluirse: el verdadero dueño de esa cadena accionaria es el Grupo CB, ligado a Manuel Cruzat Infante, y lo que vino después fue la explotación transitoria de un procedimiento que terminó judicialmente invalidado.
Esa es, precisamente, una de las oportunidades de esta visita. Para Bolivia, bajo la presidencia de Rodrigo Paz Pereira, porque una agenda de justicia y modernización institucional gana densidad cuando alcanza también a los activos estratégicos. Para Chile, porque una relación seria con Bolivia no puede limitarse a ofrecer puertos ni a recitar integración: debe también demostrar que entiende algo básico, que la conectividad profunda exige propiedad clara, control legítimo y estado de derecho firme.
Investigación sobre caso Ferroviaria Oriental:
casocurauma.cl/post/caso-ferrocarril-de-bolivia







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