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Jueves, 22 de octubre de 2020
Importante inmueble

La casona en Colina que restaura Anglo American tras más de una década de comprometerse a hacerlo

Nicolás Massai D.

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Casas del Fundo Quilapilún. Foto: Consejo de Monumentos Nacionales
Casas del Fundo Quilapilún. Foto: Consejo de Monumentos Nacionales

La construcción es Monumento Nacional, y desde 2007 que la minera prometió recuperarla. Según documentos conocidos por INTERFERENCIA, el Consejo Nacional de Monumentos no estaba al tanto de que habían comenzado a ejecutarse las obras en febrero de 2019.

En el sector del Fundo Quilapilún, en la comuna de Colina y cerca del tranque de relaves Las Tórtolas –propiedad de Anglo American– se ubica una casa patronal que data desde 1850, declarada monumento nacional en 1981.

“Está construida de adobe, con dinteles de espino y algarrobo y el techo de tejas con armadura de roble. Su arquitectura es representativa del estilo de vida rural del siglo XIX (…) es una de las construcciones más antiguas y tradicionales de la comuna de Colina”, describe en su sitio web el Consejo de Monumentos Nacionales.

Este atractivo turístico, uno de los más importantes de la provincia de Chacabuco, se ubica en un predio de Anglo American, que a fines de agosto de 2007, en el marco de la calificación ambiental de su Proyecto Desarrollo Los Bronces –que aumentó la producción de cobre fino en la mina Los Bronces– se comprometió a restaurar el inmueble.

“Es la intención de AAS [Anglo American Sur] restaurar el inmueble Casas del Fundo Quilapilún, declarado Monumento Histórico en Septiembre de 1981, con el fin de reunir en él varias iniciativas de carácter cultural, educativo y recreacional”, afirmaron en ese entonces, según consta en un archivo ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).

Los arreglos tardaron en llegar. Las obras se iniciaron recién en febrero de 2019, doce años después de haber adquirido el compromiso; también se vieron suspendidas por un tiempo debido a la pandemia del Covid-19, pero hoy en día la constructora contratada por la minera y especializada en restauración, Kalam, regresó a operar la faena.

A pesar del avance, los documentos que Anglo American presentó formalmente al Consejo Nacional de Monumentos indican que la minera siguió un cronograma distinto al visado, donde se incluía la realización de una Declaración de Impacto Ambiental, que no aparece en los registros del SEIA.

Falta de recursos

El 2015 no fue bueno para la minería en general, pues el precio de los commodities descendió a niveles históricos. El gerente general de Anglo American, Juan Carlos Román Yáñez, en su carta dirigida a los accionistas en la memoria anual de ese año –donde reportaron US$ 83 millones de utilidades– señaló que “frente a este escenario se desarrolló un plan de reducción de costos que logró significativas rebajas en el periodo”.

Uno de los movimientos para reducir costos de la minera con sede en Londres quedó evidenciado en una reunión realizada entre la empresa y el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) el 17 de diciembre de 2015. Así consta en una acta de sesión ordinaria del consejo del CMN llevada a cabo unos días después, donde se describe uno de los tópicos principales comunicados por Anglo American: “La compañía se encuentra en una situación presupuestaria compleja debido a la caída de precios de los metales, por lo que la ejecución del proyecto no será viable durante el año 2016” (ver documento).

La minera se comprometió a dar inicio al proceso de restauración en 2017, y presentó un cronograma que fue cuestionado por el CMN el 20 de diciembre de 2016, en un oficio donde el organismo encargado de proteger el patrimonio expresó “su preocupación por la dilatación del inicio de las obras”.

“El pronunciamiento anterior, radica en que el Monumento se encuentra expuesto a un alto riesgo de deterioro que eventualmente pudiera generar daños severos en algunos de sus elementos estructurales, que podrían dificultar la conservación del inmueble propiamente tal y que pudieran configurar el delito de daño a Monumento Nacional establecido en el artículo 38 de la Ley Nº 17.288”, agregaron.

El 21 de marzo de 2017, la empresa envió otro cronograma para restaurar la casona de Quilapilún. Ese aparentemente es el último, y uno de los hechos que consideraba era la realización de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para la recuperación del inmueble, aunque primero consideraba tramitar una consulta de pertinencia, una herramienta cuyo objetivo es buscar un pronunciamiento del director regional o nacional del Servicio de Evaluación Ambiental respecto de si un proyecto –como esta restauración– debe o no ingresar al SEIA.

Pero la DIA no consta en los registros oficiales, mientras que la consulta de pertinencia no pudo ser buscada en el SEIA por aparentes problemas en su sitio web; Anglo American tampoco respondió las consultas de INTERFERENCIA enviadas el jueves pasado.

Finalmente, las faenas en la casona comenzaron en febrero de 2019, un mes después de obtener un permiso de edificación en la Municipalidad de Colina como "obra nueva".

Hasta hace unos días, el Consejo de Monumentos Nacionales no estaba al tanto de la construcción. El pasado 24 de agosto de 2020, en respuesta a una consulta realizada vía Ley de Transparencia por la Corporación de Defensa de la Cuenca del Mapocho, el organismo señaló lo siguiente: “En relación con [el] estado de ejecución del proyecto, informamos que el Consejo de Monumentos Nacionales no registra mayor documentación que indique tal situación”.

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Trabajos de restauración en el monumento nacional en Quilapilún este viernes 4 de septiembre de 2020. Foto: Nicolás Massai D.
Trabajos de restauración en el monumento nacional en Quilapilún este viernes 4 de septiembre de 2020. Foto: Nicolás Massai D.

Sin embargo, la situación actualmente parece haber cambiado. Contactados por INTERFERENCIA, desde el CMN indicaron que habían oficiado a Anglo American –sin especificar una fecha– “para dar cuenta del avance en las obras de recuperación de la casa Quilapilún”, recibiendo una respuesta que dio cuenta “del avance [en las obras] hasta abril de 2020, fecha en que los trabajos debieron ser detenidos por la pandemia de covid 19, y que dan cuenta de cerca de un 50% de avance aproximadamente”.

Anglo American, en su contestación al CMN, adjuntó una presentación que informa que están trabajando desde febrero de 2019 en la casona, cuando empezaron a desinfectarla, para luego el mes siguiente preparar el desmontaje de distintos elementos. Ya en mayo del año pasado comenzó la restauración propiamente tal (ver presentación).

Todos estos antecedentes dan a entender que el Consejo de Monumentos Nacionales no estaba al tanto de los arreglos, lo que podría constituir una falta a la ley de Monumentos Nacionales. Según informaron desde el organismo público, la actualización entregada por la minera será analizada “por el pleno CMN en los próximos días”. Desde Anglo American no se pronunciaron al respecto hasta el cierre de esta edición.

INTERFERENCIA visitó el lugar, y pudo confirmar que las obras están activas, aunque no se puede observar mucho desde el exterior. 

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Comentarios

Comentarios

Al parecer todo nuestro patrimonio historico esta entregado a la voluntad de las grandes empresas privadas, especialmente mineras, ademas extranjeras. Donde esta el estado chileno protegiendo el patrimonio de la mentada Republicade de Chile? . Sera que eventualmente la casona por motivos que nunca se saben se quema, al poco tiempo aparece un proyecto inmobiliario llamado La casona de colina y del patrimonio cultural nunca nadie mas se acuerda.

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