Aún no pone un pie en La Moneda. De hecho está a varias semanas de recién hacerlo. Pero aún así el presidente electo, José Antonio Kast, ya ha dado mucho material a la prensa y a las redes sociales con sus polémicas acciones. Todo gracias a su nombramiento de ministros.
La conformación del gabinete mostró la performance del líder del Partido Republicano ya no como candidato, sino como autoridad.
Y en esto se ven dos posibilidades. O está tomando decisiones provocadoras muy bien calculadas o estamos frente a una torpeza política fuerte y anticipada. Y en Chile lo habitual es la segunda opción.
El pasado 20 de enero Kast oficializó los nombres que encabezarán sus ministerios desde el 11 de marzo y se esperaba un sello claro, algo similar a lo hecho por Sebastián Piñera en 2010 cuando convocó a ex gerentes de empresas con tal de perfilar su gobierno como el ‘de los expertos’, aunque esta vez fuera otro el mensaje.
Sin embargo, el resultado fue un montón de ruido mediático y político que hablaba más de que varias de sus decisiones no fueron acertadas en lugar de destacar su astucia.
Uno de los casos estaba cantado desde los tiempos de campaña: Jorge Quiroz en el Ministerio de Hacienda es el primer nombre controversial debido a su participación en la colusión de los pollos.
Kast bien podría pensar que como ganó las presidenciales su elegido en el cargo fue bendecido por la votación popular. Pero bien podría estar sumamente equivocado, considerando que la coordinación de precios de las grandes empresas no tiene ninguna interpretación positiva para la población. Y de hecho, es más probable que haya vencido a Jeannette Jara más a pesar de Jorge Quiroz que gracias a él.
Esto pone al futuro ministro de Hacienda como una bomba de tiempo, alguien que podría convertirse en foco del eventual descontento popular en caso de que la economía de los chilenos no sea próspera en los años venideros.
Esto pone al futuro ministro de Hacienda como una bomba de tiempo, alguien que podría convertirse en foco del eventual descontento popular en caso de que la economía de los chilenos no sea próspera en los años venideros.
Por otro lado, la incorporación de figuras de la ex Concertación, como es el caso de Ximena Rincón (ex Democracia Cristiana) en Energía y Jaime Campos (ex Partido Radical) en Agricultura, es algo que suena más a devuelta de favores que a la integración de nombres sólidos para su gabinete.
Lo anterior porque ambos personajes fueron rostros de la campaña del Rechazo en el plebiscito de salida del proceso constituyente terminado en 2022, pero no representan liderazgos de peso ni en la centroizquierda ni tampoco en la derecha.
Hubo otras designaciones que causaron ruido inmediato. Como es el caso de la próxima ministra del Deporte, Natalia Duco, a quien se le recordó rápidamente en prensa y redes sociales que en 2018 fue castigada por doping positivo; y también el supuesto exorcismo practicado por quien será ministra de la Mujer, Judith Marín, militante del Partido Social Cristiano.
Estos casos, en este momento, quizás no representan un mayor problema para Kast. Pero hubo uno que sí es más preocupante para el presidente electo: el nombramiento de Daniel Mas, ex vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, como biministro de Economía y Minería.
Desde la Cámara Minera de Chile rechazaron la determinación del republicano: “Esta era la oportunidad de nombrar a un profesional relacionado con el sector minero para dirigir la cartera; sin embargo, nos encontramos con un experto en agronomía”, dijo en un comunicado el presidente del gremio, Manuel Viera”.
Esto da cuenta que desde el sector empresarial no es un problema el menospreciar las decisiones de Kast.







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