Héctor Muñoz no viene de las grandes ligas políticas. Después de ser una especie de rebelde sin causa en la población de clase media Los Lirios de Concepción, se volvió evangélico, fundó la iglesia Águilas de Jesús y luego la convirtió en movimiento político, creando así el Partido Social Cristiano y por un mínimo porcentaje de los votos se convirtió en el alcalde de Concepción en las municipales de 2024.
Por esa poca experiencia y escuela en el mundo del poder, no es extraño que haya promocionado sin querer a uno de sus enemigos ideológicos: el arte subversivo, el que cuestiona a las principales instituciones de la sociedad, entre ellas, la política tradicional y la iglesia.
La Municipalidad de Concepción, en su espacio ‘Punto de Cultura’, albergó desde el pasado 6 de febrero la exposición ‘Sismografía del cuerpo: medidor telúrico de la figura humana’, en la cual se presentaban obras de diez artistas de la ciudad: Francisco Palma, Francisca Charnay, Francisco Bruna, Antón Gacitúa, Ángela Fierro (Anomalía), Kito, Luis Almendra y Nachits Cornes.
Pero esto sólo duró hasta el día 11 del mismo mes, puesto que dos obras causaron el estupor de la autoridad: una del pintor Luis Almendra, llamada ‘Máquina de Guerra’ en la que figuraba Camila Polizzi vestida solamente con botas rojas y el dolmán de los Húsares de la Muerte.
Pero la que atacó directamente al dogma del alcalde y sus cercanos fue la instalación del artista Kito, llamada ‘Jesuscrist meets Hello Kitty; Dios es empleado en un mostrador’.
Pero la que atacó directamente al dogma del alcalde y sus cercanos fue la instalación del artista Kito, llamada ‘Jesuscrist meets Hello Kitty; Dios es empleado en un mostrador’.
Una iglesia construida con basura, repleta de figuras que conviven en este templo, tales como Shrek, Los Prisioneros, Piolín, Jesús, unos penes plásticos con clavos incrustados, entre otras.
municipalidad de concepcion censura

Un trabajo altamente punk que provocó en el alcalde una reacción tradicional a la que tienen las autoridades conservadoras frente a estos casos: la censura.
Sin embargo, con esto el jefe comunal consiguió algo que ni los mismos artistas se imaginaron: que en todo el país se hablara de arte.
Interferencia conversó con Kito (27 años), la persona a cargo de la obra en cuestión.
Gran parte de su infancia la pasó en Yumbel, uno de los pocos lugares en Chile donde el catolicismo sigue teniendo la relevancia y el poder que tuvo antes de hundirse por los casos de pedofilia ocurridos en todo el mundo y que fueron perpetrados por sacerdotes.
Desde que la motricidad se lo permitió, antes de cumplir un año, Kito ya dibujaba en las paredes de su casa, siempre con la aprobación de sus padres, dado que los muros del hogar eran de cholguán y no veían mayor daño en ello.
Desde que la motricidad se lo permitió, antes de cumplir un año, Kito ya dibujaba en las paredes de su casa, siempre con la aprobación de sus padres, dado que los muros del hogar eran de cholguán y no veían mayor daño en ello.
Como muchas personas de su edad en Chile, y pese a los escasos recursos, durante su infancia se formó culturalmente con distintos elementos extranjeros, tales como el animé, Disney y la religión. Pero gracias al temprano acceso a internet y a la influencia de su hermana mayor, desde pequeña también se vio influenciada por el punk y sus derivados. Menciona a NOFX y a Ska-P. De estos últimos destaca la canción ‘Intifada’ (2002) por hablar desde hace muchos años del genocidio de Israel en Palestina.
Su trabajo actualmente está marcado por todo esto, cultura pop y Dios, pero desde una perspectiva crítica que invita a la reflexión. De hecho, aunque ya no es religioso, reconoce que admira la figura de Jesús como revolucionario de su época, por lo mismo no sorprende que durante la conversación esté utilizando un rosario.
Kito se reconoce de género fluido, es decir, se identifica tanto como él o como ella.
Con todo lo anterior, queda claro que la exposición en el municipio penquista confrontó realidades muy opuestas.
-¿Tu infancia define mucho tu arte?
-Yo nací en Yumbel, me crió harto mi abuelita que tenía un piso de tierra y todo estaba hecho como con lo que encontró. Es un poco un collage de casa, que si tú te fijas como es en las casas de más bajos recursos, son como un collage de lata, palo, cholguán y lo que te encuentres. Es un paralelismo con esa iglesia tan ostentosa, que el barroco, que el oro. Y también con el capitalismo que es ostentoso, que llega a ser obsceno de tantas cosas brillantes y bonitas que hay por todas partes. Entonces lo hice de lo que yo conocí, de lo que yo viví, de lo que vivo también.
-Es interesante que seas de Yumbel y tengas esta visión actualmente.
-Sí, ahí me compro mis crucifijos y me encanta. Hay que apreciar también la religión, no necesariamente porque yo no creo en la Iglesia Católica te voy a negar que esto (apunta su crucifijo) es super bello, aunque tiene unas raíces que son más turbulentas a lo mejor, quizás esto fue hecho bajo explotación infantil.
Entonces ahí están también las contradicciones propias de mi obra. Yo no estoy alegando contra todo lo que puse ahí, algunas cosas sí y otras no. Porque, por ejemplo, a mí me gusta mucho Gabriela Mistral, me preguntan ¿Por qué pusiste a Gabriela Mistral como la Virgen María? Yo dije que porque es una gran ícono de Chile que se ha visto opacada solo por ser mujer y porque era lesbiana. Hay otros íconos que admiro y otros que no admiro también. La obra es simplemente un reflejo de la cultura actual.
"El esqueleto y la base principal de la obra materialmente fue hecha con la basura que había en mi patio. Y me parece una buena jugada si el capitalismo nos trae basura, nos trae miseria, nos trae pobreza"
-¿Cómo construiste la obra que fue censurada?
-El esqueleto y la base principal de la obra materialmente fue hecha con la basura que había en mi patio. Y me parece una buena jugada si el capitalismo nos trae basura, nos trae miseria, nos trae pobreza. Porque sé que mi familia se puede esforzar hasta que se muera y jamás vamos a subir de nivel social. Entonces, como da rabia, yo pienso qué hacer con toda esta basura de mierda que me trae el capital. Voy a agarrar una pistola de silicona, voy a jugar con scotch, la voy a pasar bien, voy a ocupar témpera y todo lo que se me ocurra y ese es el esqueleto de la iglesia.
Después fui encontrando elementos en la calle, que es lo que está pegado en el techo de la iglesia. También mucho de lo que está ahí tiene que ver con que yo tengo un problema de acumulación grande. Y de fetichizar también. A veces, cuando me corto el pelo, guardo un pedazo y lo pongo ahí. Y eso es un fetichismo que también de nuevo es un paralelismo con la Iglesia Católica, que tiene ahí mismo las momias en sus catacumbas. La fetichización de la mercancía también, de lo que habla Marx. Entonces, ahí hay un paralelo inevitable.
-¿Por qué nombraste a tu obra ‘Jesus Christ Meets Hello Kitty, Dios es empleado en un mostrador.’?
-Es un paralelismo entre la iglesia y un mall chino. La otra vez me dijeron, "Le dan color, igual en los mall chinos ves juguetes para cabros chicos y ahí arriba en los mostradores cuando vas a pagar aparecen unas muñecas sexuales bien asquerosas también”. Yo tampoco estoy diciendo que estas pichulas no son horribles, que me las pillé botadas también.
-¿Por qué mezclar cosas con que eres crítica con las que son de tu gusto? Como Hello Kitty, por ejemplo.
-Yo soy crítica también de Hello Kitty, Sanrio es una empresa sionista que entrega recursos a Israel.
-¿En qué momento también se mezcla con juguetes sexuales?
-La verdad es que la obra originalmente, si me hablas como esta contradicción entre elementos, si estamos hablando específicamente de que haya juguetes sexuales al lado de de figuras infantiles o juguetes infantiles, la verdad es que al principio no tenía esos juguetes sexuales porque no los había encontrado todavía.
Entonces, puta, sí tiene cosas que me gustan, pero también tiene lo primero que me vino a la cabeza. Como que me preguntaron ¿Por qué la bandera mapuche?
Y yo la verdad es que simpatizo con la causa, pero yo no soy una persona que tenga ascendencia mapuche y no quisiera meterme en un tema en que no vivo. Lo Mapuche no tiene que ver con mi realidad inmediata, pero lo puse igual porque literalmente puse cualquier cosa que se me fuese ocurriendo. Entonces, hay un poco de Fruna, no es que me encante, tienen unos casos de explotación laboral terrible, pero le hacen iglesia a eso, le hacen oda a eso. De eso se trata, de qué es lo que adoramos tanto. Y hay cosas que yo adoro ahí y hay cosas que tampoco no adoro para nada. Hay unas cajas de McDonald's. Yo jamás he ido a un McDonald's y no pienso ir jamás en mi vida. Entonces hay de todo un poco.
"Es un reflejo de la sociedad actual, pero también con un poco de lo que me gusta a mí porque el arte también tiene que ser divertido para uno mismo. Yo esta iglesia no la hice con ningún otro motivo que porque me gusta"
Es un reflejo de la sociedad actual, pero también con un poco de lo que me gusta a mí porque el arte también tiene que ser divertido para uno mismo. Yo esta iglesia no la hice con ningún otro motivo que porque me gusta, me gusta realizar arte de todo tipo, instalación, en dibujo, lo que sea, que tenga mis manos inquietas. Yo creo que siempre va a ser una ganada, no tiene por qué ser algo bello en sí mismo. Siempre va a ser una ganada hacer cosas con las manos.
-¿Hay alguna crítica implícita en los penes que causaron tanto escándalo?
-Yo lo puse como un elemento más entre muchos otros, porque hay cajetillas de cigarro, hay pasta de dientes, tiene que ver con lo con todo lo que uno consume y cómo se mercantiliza también la cultura. Pero la verdad, como te digo, en la obra inicial que se presentó en 2024 no estaban esos penes. Después el 2025 también se presentó esta iglesia de una forma distinta, pero era la misma y también la sala estaba adornada con estos instrumentos, insumos.
Me carga mucho que se hable todo el rato del pene, del pene, por una razón tiene clavos el pene. Pero sí le puedo hacer una lectura posterior: Tenemos elementos aquí ¿Cuáles son? Hay una iglesia, hay figuras que parecen bebés y hay juguetes sexuales que indican sexo.
¿Qué te dice eso? La palabra iglesia también es importante nombrarla. Hay juguetes para las infancias al lado de un pene. ¿Y cuál es la tercera palabra que no quieren nombrar? Que todo eso está dentro de una iglesia. Entonces, esa lectura posterior me parece una buena lectura de denuncia a los casos de pedofilia.
La Sinéad O’Connor mató su carrera por hablar del tema hace muchísimo tiempo y esos casos siguen pasando y la verdad es que me da demasiado asco cómo instrumentalizan la figura de la infancia para hablar de esto que les ofende tanto. Hay gente aplaudiendo que cierren puntos culturales, ya pasó con Artistas del Acero y ahora esto solo fue una excusa para seguir censurando. En verdad no les importan los casos reales de pedofilia y todo el rato tiene que ver también con un tema de política donde dicen, "Este arte es de zurdo, este arte de los comunistas, y es pedófilo". Hermano, tu presidente electo, Kast, defendió abierta y públicamente a Fernando Karadima.
"Yo no hubiese tenido problema en dialogar y decir, 'Ya, yo no tengo problema en sacar estos elementos que son muy disruptivos, que igual entiendo que pueden ser repulsivos'"
-¿Qué opinas de la reacción del municipio de censurar la exposición?
-Yo destaco lo que dice Carolina Lara, quien trabajaba Dirección de Cultura por más de 10 años y la despidieron sin mucho motivo aparente. Y después no dejaron a nadie más a cargo de hacer una buena labor de gestión cultural para con nosotros, para comunicarse bien con nosotros, de qué cosas sí, qué cosas no. Porque todo esto se podría haber dialogado. Eso es lo que pasa cuando llegas y despides a la gente que está haciendo un buen trabajo y pones a gente que es primeriza. Yo no hubiese tenido problema en dialogar y decir, "Ya, yo no tengo problema en sacar estos elementos que son muy disruptivos, que igual entiendo que pueden ser repulsivos. Dale, porque mi obra no se trata centralmente de eso”. Eso podría haber sido conversado y yo no hubiese tenido ni un problema. ¿Qué pasa? Que yo siento que al final esta decisión es reaccionaria, es abrupta, tampoco aporta nada. Y solamente se está utilizando este momento como una excusa para volver a cerrar otro centro cultural.
-Paradójicamente, con la censura ahora estamos hablando de arte a nivel nacional.
-Es ridículo. Por ejemplo, la primera nota que vi fue cómo causó indignación y en toda mi pantalla yo veía esos penes con clavos más clarito que hasta en la vida real. Entonces era como claro, como nadie quería ver esto, te lo vamos a mostrar en 4K en tu celular.
Es paradójico, creo que también tiene que ver con la culpa de los medios y la prensa que es tan sensacionalista, que se queda con lo mínimo que ve porque es una muestra de 10 artistas distintos donde el tema principal de mi obra tampoco eran esos dildos. Era una obra que mide 2 metros de ancho por casi 2 metros de alto.
Yo no sabía que había hecho algo malo porque también nadie me dijo, "Oye, a lo mejor eso no debería ir." ¿Por qué? Porque no hay curadores dentro del espacio. Antes sí lo había, como te digo, que era Carolina Lara, que estaba monitoreando qué estaba pasando.
-Aparte de tu obra ¿Qué más censuró el municipio?
-Somos 10 artistas, no somos un colectivo solo nos reunimos 10 personas de las distintas áreas del arte y eso era lo interesante que tenía, que había muchos lenguajes pictóricos diferentes. Etariamente también, algunos éramos estudiantes, otros eran profesores, otros era una amalgama. Entonces, eso era lo interesante también del proyecto.
-¿Cuál es tu reflexión después de todo el asunto?
-Cuando la gente ve todo lo que ve día a día, desde la morbosidad de la casa, como el Morandé con Compañía o decir que el chileno es bueno pa’l chiste corto es bueno pal chiste del pico, de pronto esa misma gente se ve ofendida cuando ve esa morbosidad que replica a diario, me incluyo, condensada en una representación de cartón, en una interpretación de la sociedad actual. Chile es una sociedad que en esencia es muy mojigata. Es una contradicción entre quienes critican y lo que consumen, como si jamás vieran porno o no tuvieran un cuerpo que tiene pichula.








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