Gustavo Hasbún

Confiado por su perfil político, el preparador físico firmó un contrato para que Hasbún invirtiera parte de su finiquito en acciones, a través de su empresa ISS SpA. Sin embargo, el ex alcalde dejó de responder. Cuando lo fue a buscar a su oficina, no lo recibió. Ni Hasbún ni su empresa figuran como corredores de bolsa, requisito necesario para intermediar la compra de acciones. Tras querellarse en su contra, el ex diputado devolvió parte del dinero.

En este libro, Alberto Arellano -descendiente directo de los fundadores del club- aborda la época en la que el destino del equipo más popular del país se disputa ferozmente por parte de los más prominentes hombres ligados a la Bolsa de Santiago. La historia inevitablemente se entreteje con las disputas a sangre y fuego por parte de los más connotados hombres de su barra brava; la Garra Blanca. Ambos mundos se juntan y resulta un sorprendente paralelismo.