[Voces Lectoras]

Entre 2000 y 2009 Chile tuvo uno de los mayores avances en lectura del mundo entero, 40 puntos, solo detrás de Perú. La propia OCDE destacó el caso en sus informes para mostrar que un país podía moverse desde abajo hacia arriba en la tabla. En su momento fue motivo de orgullo y hoy casi nadie se acuerda. Es curioso que discutamos por qué nos va mal sin preguntarnos ni recordar qué hicimos distinto cuando nos iba bien.

Una investigación de OLCA identifica 210 solicitudes mineras (59.300 hectáreas) en Maule, Ñuble y Biobío. El caso conecta a la abogada Alejandra Vergara Piro —vía Pampa Camarones— con Minería Activa, gestora ligada a LarraínVial que ya desarrolló y vendió BioLantánidos en Penco, abriendo dudas sobre quiénes se benefician de convertir derechos mineros en activos de inversión.

Las familias damnificadas esperan viviendas, subsidios, apoyo social y una gestión pública eficaz, no una misa. La diferencia parece obvia, pero no siempre lo es para quienes consideran que sus convicciones personales pueden proyectarse naturalmente sobre toda la sociedad.

Los recientes temporales que afectaron al país, con al menos 13 personas fallecidas, más de 3.500 de damnificados y cuantiosas pérdidas económicas, vuelven a recordarnos que la crisis climática no pertenece al futuro: ocurre aquí y ahora. Cada inundación, cada incendio forestal y cada desastre que golpea a nuestras comunidades evidencia el costo de décadas de decisiones territoriales que ignoraron el valor de los humedales, bosques y demás ecosistemas que mitigan estos eventos.


