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Viernes, 18 de Junio de 2021
Academia Humanismo Cristiano

Acusan a rector Ramis de atentar contra la democracia de la UAHC con despidos masivos y disminución de cargos electos

Joaquín Riffo Burdiles

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Álvaro Ramis, rector de la UAHC
Álvaro Ramis, rector de la UAHC

A propósito de una reestructuración, miembros de la comunidad dicen que está en riesgo este inédito proyecto de autogobierno triestamental. La situación enfrenta al rector con Marcelo Nilo, ex decano de Artes, y los continuadores del Centro de Danza Espiral, quienes acusan la destrucción del proyecto fundado por Joan Jara y Patricio Bunster.

El 29 de julio de 2020, la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC) despidió a 44 trabajadores. La institución justificó esta decisión en criterios económicos, puesto que uno de los desafíos de la Rectoría encabezada por Álvaro Ramis -quien asumió en agosto de 2019- era hacer frente al déficit que experimenta la universidad, el cual ascendía a los 2.000 millones de pesos hasta el cierre del ejercicio de 2019, conforme la última información que se le comunicó a los trabajadores.

En el Instructivo para directivos frente a los despidos, documentación interna a la que accedió INTERFERENCIA, se entrega una “información sobre despidos para socializar entre los equipos”. En el quinto punto del documento, se hace hincapié en que “esta medida no es una represalia contra quienes no han estado de acuerdo con la reestructuración”. El documento también menciona que “toda reflexión crítica, motivada por el interés institucional, con el objetivo puesto en el bien colectivo, es y será entendida como una contribución al debate universitario; otra cosa es el obstruccionismo y los intereses particulares”.

Sin embargo, lo cierto es que sucedió todo lo contrario y dichos despidos vinieron justamente tras el comienzo de los cuestionamientos al Plan de Reestructuración de Unidades Académicas, documento fechado el 7 de julio del año pasado y presentado por la administración al Consejo Superior Universitario -la mayor instancia de representación democrática triestamental de la UAHC- para su aprobación. 

A grandes rasgos, la documentación ofrecía un reordenamiento organizacional para alivianar la situación financiera del ente educativo, cuya propuesta consideraba la “fusión de escuelas que, tanto en términos políticos como económicos, requiere la universidad”, según explicaba el propio texto en su portada.

La iniciativa entonces fue discutida por parte de los consejeros, varios de los cuales mostraron su descontento. 

En primer lugar molestó la premura con la que se les estaba llamando a votar, sin poder analizar el documento en profundidad ni ser consultado con las bases de profesores, alumnos y funcionarios de cada unidad académica, donde también operan criterios de democracia triestamental. 

En segunda instancia, el proyecto causó escozor porque varios críticos consideraron que los costos políticos eran demasiado altos para la democracia que ha caracterizado a la universidad, en contraste con los eventuales réditos económicos que podía percibir la UAHC ante una reestructuración que plantea la fusión de varias escuelas, pasando de 21 a 10, con lo que varias carreras de menor tamaño pierden peso -por ejemplo- en la elección de decanos y de directores de escuela. 

Pero no fue lo único cuestionado en esta reestructuración. 

También los críticos de la propuesta de Ramis apuntan a que se contravino la normativa interna de la universidad, al omitir parte del Reglamento Orgánico en la propuesta de fusión; en particular, el artículo 72 que indica que “cada escuela se reunirá en torno a uno o varios programas de formación académica y profesional que compartan una misma disciplina. A través de las carreras, tendrán la responsabilidad de la formación académica y profesional dentro de dicho campo”. De tal modo, conforme la normativa vigente, no es posible fusionar en una unidad académica a carreras de distintas disciplinas, que es justamente lo que la reestructuración plantea. 

Además, los críticos dicen que la propuesta de Ramis incluyó un párrafo en que se formula normativa favorable a la reestructuración -y que contradice el artículo 72- como si fuera parte de los estatutos, sin serlo.

Ante los cuestionamientos, el rector optó por retirar a mediados del 2020 la propuesta de la votación del Consejo Superior -el cual está compuesto por el rector, tres decanos, más el director del Instituto de Humanidades, seis estudiantes, seis profesores y tres trabajadores-, tras lo cual vinieron los despidos.

Varios trabajadores vieron esto como un castigo a la disidencia dentro de la universidad y acusan que esto logró intimidar a los consejeros. En cualquier caso, el documento volvió a ser presentado sin mayores modificaciones en enero de este año, recibiendo la aprobación del Consejo Superior Universitario, esta vez sin oposición. 

Ramis fue consultado por estos aspectos por INTERFERENCIA, quien derivó la respuesta a Rectoría, desde donde se hizo llegar un documento escrito que señala que “la reestructuración se ha dado de acuerdo con los procedimientos contemplados en nuestros estatutos para crear, modificar o suprimir unidades académicas, con la aprobación del Consejo Superior Universitario en sus aspectos académicos y del Directorio”.

La respuesta oficial dice también que no hay frases agregadas fuera del Reglamento Orgánico dentro de la propuesta y que “hay un diagnóstico compartido, tanto por la Superintendencia de Educación Superior como con otros organismos reguladores, que indica que la escala de la Universidad debe ser ajustada con miras a la continuidad del proyecto educativo”.

La batalla de Nilo

Probablemente el principal detractor de Álvaro Ramis es Marcelo Nilo, quien fue decano de la Facultad de Artes y uno de los consejeros superiores hasta su despido en julio del año pasado, después de liderar las críticas hacia el rector. 

Hoy, fuera de la universidad, Nilo cumple con el rol de expresar la oposición al rector, ante un atemorizado Consejo Superior Universitario, y explicar cómo el proyecto de Ramis golpea la democracia interna de la UAHC.

“Las dos grandes medidas de Rectoría para enfrentar la crisis económica eran la apertura de nuevas carreras y la reducción de personal. Sin embargo, eso no resolvía la incomodidad de las autoridades con la democracia participativa de la Universidad. Por ello, decidieron llevar adelante un plan que cambia el sistema de gobierno, cuyo objetivo es, textualmente, “disminuir la envergadura de la estructura de gestión y de gobierno de la universidad” Esto, para concentrar el poder decisional en menos personas, tal como lo dice explícitamente el documento”, explica Nilo, quien también es conocido en el mundo artístico por haber compuesto el dúo musical Schwenke & Nilo.

Nilo continúa: “la manera que encontraron para materializar este objetivo fue fusionar escuelas de distintas disciplinas y bajar la cantidad de escuelas existentes. Esta reducción de escuelas les permitiría eliminar once autoridades unipersonales que hasta ahora son elegidas por la comunidad universitaria para representarlas en todos los espacios de deliberación política, conducción académica y gestión de la universidad. Por ende, esta disminución también restringe los espacios de participación y deliberación democrática en la toma de decisiones, cómo el control interno de la actuación de las autoridades por parte de toda la comunidad universitaria”.

A juicio del ex decano “al cambiar el sistema de participación igualitaria entre las disciplinas, y por ende entre los miembros de cada una de ellas, por un sistema que generará distintas categorías de participación, tanto de los estudiantes, como de profesores y trabajadores, se favorecerá que existan disciplinas que podrán ejercer hegemonía sobre otras, cuestión que modifica la esencia de los valores de justicia, equidad, participación, declarados por la Universidad, instalando una lógica donde la posición de habla, es decir, la posibilidad de participar, estará dada por el tamaño, y no por la valoración que en esencia tiene cada disciplina".

Según Nilo, "el objetivo claro es concentrar el poder en algunos pocos, ni soñar con la triestamentalidad efectiva”.

Nilo dice también que “estas acciones de Rectoría ponen en cuestionamiento a la Universidad en su conjunto en relación al cumplimiento de su propia normativa, por lo que estos hechos deberían estar en conocimiento de toda la comunidad universitaria, para que puedan tomar acciones que resguarden la integridad de la universidad y protejan de cuestionamientos externos su proyecto universitario, más aún cuando están en proceso de acreditación este 2021”.

Voces sindicales y estudiantiles

Las afirmaciones de Marcelo Nilo son secundadas por Juan Marambio, presidente del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores UAHC, quien cree que tras la reestructuración “hay claramente un fin político”.

Según el dirigente “lo que ocurrió con esto es que el rector y toda la plana directiva de autoridades reconfiguraron la representatividad de todas las posiciones políticas al interior de la universidad”. 

Marambio se refiere a los despidos:

“Tengo que partir desde lo que fue la negociación colectiva el año pasado. Al iniciarse ésta, la universidad tuvo una posición con respecto a la situación financiera, donde desde un principio quisieron ‘ponerse el parche antes de la herida’. Esto resultó en reajuste cero. Sin perjuicio de ello logramos algunos avances en gestión y procedimientos. Al menos pudimos mantener el piso mínimo de la negociación pasada, pero no tuvimos reajuste por concepto de contrato colectivo”. 

“De tal modo, finalizando esta negociación, al cumplirse la cobertura de fuero sindical que tienen todas las socias y socios afiliados, se hicieron los despidos en julio, afectando a 44 trabajadores de los cuales había 27 que estaban sindicalizados. Y entre medio se dio la propuesta de reestructuración académica, que fue retirada por el rector cuando fue cuestionada”, concluye Marambio. 

Una de las trabajadoras desvinculadas en julio fue Tania Figueroa, quien había sido presidenta del sindicato durante dos años y ejercía como representante de los trabajadores en el Consejo Superior Universitario desde 2019. 

En la visión de Figueroa, los cuestionamientos a la propuesta de reestructuración surgieron tanto por el contenido, como por la premura con la que fue presentada. “Esto era supuestamente para abordar el tema financiero de la Universidad, aunque en una instancia uno de los consejeros preguntó cuál era el costo o la rebaja sustancial que iba a implicar esto. Si es que el bono por dirección de escuela es de 300 mil pesos, y si bajas de 21 a 10 escuelas, no es tanto el ahorro”, plantea. 

De tal modo, según Figueroa, se empezó a entender que “no tenía tantas implicancias económicas esta reestructuración”.

Junto a ello, explica Figueroa, otra cosa que molestó fue la celeridad con la que se exigió la votación en una primera instancia y el fundamento para ese apuro. “En julio se nos convocó a un nuevo Consejo bajo el pretexto -en palabras de las autoridades- de que la Superintendencia de Educación le había realizado un requerimiento a la institución y esto implicaba una suerte de reestructuración. De tal modo, la reestructuración fue presentada como un plan para no ser administrados por un ente externo, cuyos tiempos obedecían a un requerimiento de la Superintendencia”. 

Respecto de la amenaza de una intervención de la Super, Figueroa recuerda: “el miércoles en que teníamos que votar, en algún momento la discusión se fue enredando. La secretaria general dio a entender que no había un requerimiento por parte de la Superintendencia, que se había mal expresado y en realidad era una suerte de anticipo por parte de la institución a una situación hipotética. Entonces ya no había premura. Frente a esa situación, el rector decidió postergar la votación y retirar el documento”.

INTERFERENCIA consultó a uno de los estudiantes que participa del Consejo Superior Universitario para conocer la visión del estudiantado sobre lo que sucede al interior de la UAHC. El alumno, quien prefirió hablar en off por temor a represalias por parte de las autoridades, apuntó que “en general, creo que el estudiantado está bien disgustado. Es más que obvio el por qué; por la forma en la que se han hecho las cosas”.

Según este alumno, Rectoría aprovechó la pandemia y que todo se hace de manera remota. ”Están abusando, porque si hubiésemos estado los alumnos presencialmente en la institución, nada de esto lo hubiésemos permitido. Al primer disgusto algún grupo o colectividad ya se habría tomado la universidad y ahí se hubiese quedado hasta encontrar una salida al conflicto”.

El mismo estudiante señala sobre el sistema político de la universidad que “últimamente ha dejado mucho que desear”. Si bien dice que “siempre ha tenido falencias en cuanto a representatividad, ahora estas se hacen notar todavía más. Y con esto de la reestructuración hay un disgusto grande porque se pierden espacios de representatividad. Para nada es lo que esperábamos al ingresar a la universidad”, remata. 

Otras fuentes consultadas para este reportaje incluso dicen que Álvaro Ramis incluso se escudó en la figura de Gustavo Gatica, el joven cegado por Carabineros, a quien el rector becó tras el atentado sufrido.

El Espiral de Joan Jara y Patricio Bunster, fuera de la UAHC

Dentro de las escuelas más relevantes y reconocidas de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, se encuentra la Escuela de Danza, la que surge a partir de un convenio a fines de 1996 con el emblemático Centro de Danza Espiral, institución cultural creada en 1985 al regreso del exilio de la bailarina inglesa Joan Jara -viuda de Víctor Jara-, junto con Patricio Bunster, su primer marido, quien es uno de los máximos referentes de la danza chilena. 

El proyecto de adscripción del Espiral a la UAHC fue impulsado por Bunster, quien falleció en 2006, pues quería dotar de título universitario a sus egresados, negociando amplios márgenes de libertad académica para la naciente Escuela de Danza, bajo un contexto institucional que les aseguraba a los fundadores de El Espiral continuar con su proyecto con plena autonomía. 

De tal manera, la Escuela de Danza había logrado una solución de continuidad con El Espiral, el que era en gran medida un proyecto de la familia Jara-Bunster. Eso, hasta ahora que buena parte de los académicos formados bajo el legado de ambos fundadores sienten que la situación cambió en 180 grados con el despido de Marcelo Nilo, quien es esposo de Manuela Bunster -ex directora de la Escuela e hija de Patricio y Joan, e hijastra de Víctor-, y  con la renuncia de la última directora electa, Yasna Vergara, quien dejó el cargo en diciembre de 2020. 

A eso se suma una ola de despidos en la Escuela, tras la salida de Vergara, en la que la administración interina no electa decidió la desvinculación de seis profesores cercanos a la familia fundadora en enero de este año, cuando ya estaba planificado el año académico, los que se suman al de Nilo, quien llegó a la UAHC como académico y fundador de El Espiral y el de otro académico, lo que sucedió en octubre.

En conversación con este medio, Vergara expuso que “lo que yo viví ha sido bastante fuerte, muy violento”. 

Vergara evalúa: “acá hay toda una trayectoria de un legado formativo y educativo que nosotros recibimos desde el Centro de Danza Espiral. Nosotros provenimos desde ahí y desde ese lugar viene este legado que tiene esta escuela por más de 20 años” 

De tal modo, el proceder de la UAHC, según Vergara, paradojalmente deslegitima el legado formativo de El Espiral, a la vez que intenta apropiarse de éste. “Nosotros -que ya estamos fuera- no entendemos mucho hacia dónde va y qué va a pasar con la Escuela. Sin embargo, se sigue utilizando su nombre y su legado para vender matrículas y tratar de contratar profesores que no tienen la misma formación. A mí me suena como una situación bastante grave”. 

Vergara dice que si bien la reestructuración no afectaba inmediatamente a la Escuela de Danza, ésta a largo plazo iba a afectar su proyecto y la calidad de la enseñanza, como parece estar pasando.

“La institución no debiera desconocer que la Escuela siempre ha tenido un prestigio super grande dentro de la universidad, siendo reconocida a nivel nacional por su calidad académica. Eso no es algo que aparece solo, sino producto de muchos años de trabajo. Las cifras y estadísticas hablaban de que esta era una escuela que tenía un alto número de ingresos, de matrículas y de retención de estudiantes, y a través del tiempo de egresados y titulados. Pero ese ‘éxito’ que tuvo esta escuela hasta 2019 no es producto necesariamente de una impronta de la universidad. Es el trabajo de sus profesoras y profesores, porque conocíamos muy bien nuestro trabajo, y sabíamos de dónde veníamos, en este caso de El Espiral. Eso nos dejaba claro lo que teníamos que hacer y hacía dónde íbamos”, advierte Vergara. 

La profesional denuncia que “no son casuales los despidos sufridos por la Escuela, porque desvincularon a profesores que traían la impronta de Espiral, eso es una acción política más allá que económica”. 

Consultada al respecto, Joan Jara entregó un mensaje vía escrita a INTERFERENCIA: “Estoy en conocimiento de lo que ha sucedido en la Universidad estos últimos meses, particularmente en la Escuela de Danza. Me produce tristeza y sobre todo indignación el desmantelamiento de ésta. Sin embargo, sé que seguiremos como Espiral aportando al desarrollo de danza en Chile en diversos otros espacios”.

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Efectivamente las nuevas autoridades están destruyendo un proyecto universitario que fue inspirador para muchas generaciones de Estudiantes y profesionales que se formaron en esta institución. Desgraciadamente están borrando de un plumazo lo que costó años de trabajo de académicos y trabajadores construir. Hoy Solo les interesa ser parte del mercado de la educación.

BIENES COMUNES Y DEMOCRACIA. CRÍTICA AL INDIVIDUALISMO POSESIVO Álvaro Ramis Olivos Nos abre a una racionalidad capaz de valorizar aspectos de la relacionalidad humana que explican el funcionamiento de las economías colaborativas, del don y de la reciprocidad, y propicia una comprensión de "lo común" que evoluciona desde un plano cotidiano, experiencial y espontáneo, hasta su manifestación como realidad institucional altamente compleja y diferenciada. A la vez, el libro somete a este proceso a un exhaustivo juicio ético-crítico, advirtiendo que no toda forma de cooperación es siempre virtuosa, obligándonos a afinar nuestra mirada en la búsqueda de una práctica colaborativa que haga del ser humano, en cada momento, un fin en sí mismo. https://lom.cl/products/bienes-comunes-y-democracia-critica-al-individualismo-posesivo

“Señores denme permiso pa decirles que no creo lo que dicen las noticias, lo que cuentan en los diarios” jajajaj Marcelo Nilo, se le acabó el negocio y no lo puede superar. Sus letras lo traicionan.

La historia clásica.. Una familia que ve afectados sus intereses y privilegios. Nilo disputando un arreglo económico por su despido. Qué mal que un medio serio se preste para defender intereses privados, con tantos problemas de orden público, graves, circulando.

Enredado el problema. Se acusa de intereses políticos peno no se particulariza de quienes contra quienes. A mi juicio hay un problema de fondo, uniiversidades progresistas y democráticas que se crean con fines bien definidos en tal dirección, le es difícil subsistir en medio de un sistema educativo que aplica las normas del neoliberalismo para su continuidad. El problema económico aparece como esencial para definr la subsistencia o no de tal io cual proyecto que tenga fines progresistas y de3mocráticos. Ya pasó con la experiencia de la Universidad Arcis, , y más allá de estos ejemplos, hay otras universidades, que sin ser progresistas, acaban cerrando por no poder sostenerse económicamente. Recientemente se ha decretado el cierre de la Universidad La Repúbica. En fin, el destino educacional de este pais se ve muy magro por el entorno del sistema en el que se encierra, el neoliberalismo, y no cualquier neoliberalismo, sino el más fundamentalista que existe en el mundo, . Contra eso es muy difícil de luchar por más corazón que se le ponga. Por eso reviste importancia a quienes elijamos para la próxima constituyente en donde podríamos desarmar algunas funciones institucionales que nos impone el modelo, pare el caso en l campo de la propia Universidad. Por eso dejenn de disparar contra Ramis. En situaciones como éstas, es lógico que van a ver perjudicados, pero no creo yo que la estatura y el nivel de Alvaro Ramis, se preste para andar con triquiñuelas para perjudicar personifiavcando a tal o cual ente. Aunqyue se dolororos y por más que patalee el señor Nilo, este problema no tiene vuelkta. La única misión que le cabe s u rector es salvar a la Univerdidad pese a quien le pese,

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