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Lunes, 21 de octubre de 2019
Agrícola Coexca

Aprueban biodigestor de planta de cerdos apodada ‘Freirina 2’ que ya estaba en operación

Diego Ortiz

En polémica y secreta deliberación, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Maule aprobó el proyecto que busca tratar purines de hasta 200.000 cerdos, en la localidad de San Agustín del Arbolillo. Vecinos aseguran que esto viene funcionando desde 2017, sin haber solucionado los malos olores que producen los primeros 40 mil animales que hoy tienen la planta. Coexca afirma que el biodigestor no ha funcionado como tal, pero informes de la Superintendencia de Medio Ambiente indican lo contrario.

Con once votos a favor, cero en contra y cero abstenciones la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Maule aprobó el proyecto de tratamiento de purines -orines, fecas y agua de lavado de cerdos- para la chanchería Agrícola Coexca S.A., la que cuenta hoy con 40.000 cerdos y cuya capacidad máxima estará en torno a los 200.000. 

La sesión se realizó a puerta cerrada, impidiendo la entrada y participación en discusión de una decena de vecinos y miembros de Maule Sur por la Vida, quienes pidieron ser testigos mientras estaban apostados en la Intendencia en Talca sin haberlo podido lograr. "Es Freirina 2", denuncian los vecinos en alusión a la planta de cerdos de la localidad de Freirina, la que fue cerrada por alerta sanitaria, el día 22 de mayo de 2012, y en la que había un total de 485.000 cerdos ese día.

Los vecinos, aquejados por los fuertes olores provenientes de la faena de cerdos de Coexa, rechazan la aprobación de la optimización del manejo de desechos de la planta. Esto, según Teresita Herrera, presidenta de Maule Sur por la Vida, ya que el elemento principal del proyecto es el biodigestor, el cual -asegura- no evita que los malos olores lleguen a la localidad de San Agustín del Arbolillo.

Según Herrera, el biodigestor se encuentra construido desde 2017 y comenzó sus operaciones poco después, sin contar con los permisos que requiere la ley, otorgados recién ayer. 

Consultado al respecto, Carlos Montoya, gerente de asuntos corporativos de Coexca, una empresa de capitales daneses, aseguró a INTERFERENCIA que, luego de que en abril de este año se dejara sin efecto la resolución exenta que permitía el funcionamiento del biodigestor, este solo ha funcionado como “un pozo de mover los purines”. Según el ejecutivo “no funcionaba como un biodigestor”. “Cuando no funciona a cabalidad, uno puede disponer allí los purines y que actúe como un foso de remoción de los purines”, explica.

Contrario a las declaraciones del gerente de Coexca, un documento emitido por la Superintendencia de Medio Ambiente indica que el biodigestor sí entró en funcionamiento.

De acuerdo con el Acta de Inspección Ambiental del 22 de mayo de 2019, el biodigestor fue visitado por fiscalizadores de la entidad, quienes indican que “se advierte que el equipo se encuentra operando”. El documento constata que el biodigestor “se encuentra realizando biodigestión y generando biogás”.

“El diseño no asegura que no va a haber impacto sobre la comunidad y no lo decimos desde solo tecnicismos ni ingeniería”, explica Teresita Herrera. “Llevamos más de un año con el biodigestor funcionando, ha colapsado en dos oportunidades con la mitad de la carga de animales y además los olores son iguales, y a varios kilómetros a la redonda”.

Montoya, por su parte, asegura que, con la aprobación del proyecto, las operaciones de Coexca en San Agustín del Arbolillo serán un ejemplo de sustentabilidad. “Las mejoras son tendientes a que este criadero llegue a tener el estatus de uno de los mejores criaderos de América, no sólo Sudamérica”. Según el ejecutivo, esto se logrará tanto por el efecto del biodigestor como por el de un sistema de ventilación extractiva de olores de los galpones y el cubrimiento con plástico de una laguna de 1,5 hectáreas que contiene la parte líquida de los purines.

Una votación polémica

La mesa de votación del pasado 17 de septiembre, fue compuesta por los secretarios regionales ministeriales (seremis) de El Maule Medio Ambiente, Salud, Obras Públicas, Agricultura, Desarrollo Social y Energía, además de los directores regionales del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), la Dirección General de Aguas, el Servicio Agrícola-Ganadero y el Intendente de la Región del Maule, Pablo Milad.

“A la votación no entró nadie”, reclama Álvaro Letelier, ingeniero opositor al proyecto. “Hablamos con el intendente para que nos dejaran entrar, porque por derecho sociocultural nos debiesen dejar entrar, ya que es una votación pública, y no quisieron. No nos dejaron entrar a nosotros ni a los del Instituto de Derechos Humanos, tampoco a los concejales”, dice.

Letelier asegura que la votación estuvo "viciada". “El SEA sólo le pidió a dos organismos que registraran el proyecto, pero a los otros organismos sectoriales no se les pidió opinión y, por lo tanto, no hubo evaluación de su parte, pero votaron igual”, explica en alusión a la responsabilidad que recayó -según Letelier- exclusivamente sobre los seremis de Medio Ambiente, Pablo Sepúlveda, y Salud, Marlenne Durán.

“Como fue secreta la votación y no dejaron entrar a nadie, no hay idea de si hubo discusión o no en torno a las evaluaciones y antecedentes del proyecto”, acusa.

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