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Miércoles, 23 de octubre de 2019
Políticas bolsonaristas

Brasil aprueba pesticida que ya ha matado 500 millones de abejas en el país

Diego Ortiz

La medida la adoptó el Ministerio de Agricultura, dirigido por Tereza Cristina Correa, una conocida defensora de los intereses de los empresarios agrículas, quien es clave para comprender cómo Brasil ha desforestado su amazonía un 88% más rápido que hace un año en la misma fecha. Hecho por el cual, además, el presidente brasileño Jair Bolsonaro está nuevamente envuelto en la polémica, pues salió personalmente a desmentir al organismo oficial que reportó el dato.

"El problema con las abejas es que se utilizó un producto llamado sulfoxaflor. Este producto no está registrado en Brasil. Este producto probablemente ingresó ilegalmente, está siendo mal utilizado, y ha provocado la muerte de las abejas”. Con esas palabras se refirió la actual ministra de Agricultura de Brasil, Tereza Cristina Correa, al episodio de muerte masiva de abejas que vivió Brasil a comienzos de este año, en el cual 500 millones de insectos polinizadores murieron por intoxicación, según informa Forum.

Casi cinco meses pasaron entre estas declaraciones de la ministra del presidente Jair Bolsonaro y la posterior aprobación de su uso por parte de su cartera del mismo químico: el sulfoxaflor. Si bien el pesticida fue aprobado con restricciones, son muchos los ambientalistas que piensan que, dada la extensión del país, el poder de los agricultores y la escases de fuerza fiscalizadora, va a ser difícil controlar su uso, por lo que pueden esperarse incluso un incremento en la muerte de abejas, las que son claves para la biodivisersidad, dada su función polinizadora.

El sulfoxaflor está totalmente prohibido en múltiples países por su efecto en la capacidad reproductiva de las colmenas, reduciéndola -según estudios de la Universidad de Londres- en un 54%. Es el caso de toda la Unión Europea, la que mantiene la prohibición del sulfoxaflor justamente por sus efectos secuendarios en especies polinizadoras que no representan un peligro para la producción agrícola.

Sin embargo, con la llegada de la ultraderecha a los gobiernos de varios países, el pesticida ha empezado a tener un renacer comercial. Así sucedió con Estados Unidos, país que lo tenía prohibido, pero que con la llegada del presidente Donald Trump pasó a permitir -con ciertas restricciones- su uso.

También hay países que nunca lo prohibieron, pero que lo permiten solo bajo una estricta normativa, como pasa con Chile y su Servicio Agrícola y Ganadero. 

LA MUSA DEL VENENO

La acual ministra de Agricultura es apodada por sus detractores en Brasil como La Musa del Veneno por su incansable gestión en su época de diputada para desregular la utilización de agrotóxicos dentro de la agricultura brasilera, durante gobiernos anteriores. Esto, pues la actual ministra pertenece a familias de grandes agricultores, a quienes representaba políticamente y a quienes conviene económicamente el uso de pesticidas más fuertes y baratos.

Correa llegó a encabezar el Ministerio de Agronomía bajo el gobierno de Jair Bolsonaro en enero, y a poco más de seis meses de gestión logró conseguir el mayor crecimiento anual histórico de aprobación de agrotóxicos, según datos de Greenpeace. 

Además, ella llegó a la cabeza del Ministerio de Agricultura en medio de una fuerte disputa política respecto de lo que Brasil hará con la Amazonía en su territorio. 

Ya en su momento, la nominación de Correa en el Ministerio de Agricultura fue motivo de preocupación, pues entre las primeras medidas bolsonaristas fue traspasar la Fundación Nacional del Indio (Funai), del Ministerio de Justicia a la cartera de Correa, con lo que se consideró como una grave vulneración a la capacidad política de los indígenas amazónicos brasileños, quienes son -en la práctica- quienes más detienen la desforestación amazónica.  Asimismo sucedió con el Servicio Forestal Brasileño, que también fue a parar a manos de Correa, dejando el Ministerio de Medioambiente, tal como INTERFERENCIA advirtió en su momento en su Newsletter Exclusivo.

Esto se suma a la polémica de esta semana, en la cual Bolsonaro destituyó al director del Instituto de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil, Ricardo Galvao, luego de que la entidad informase un incremento de la desforestación amazónica de 88%, comparando el primer semestre de 2019 con el primero de 2018. Bolsonaro simplemente salió a desmentir las cifras y acuso al Inpe de responder a los intereses de algunas ONG, ante lo cual Galvao acusó al presidente de "cobardía".

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