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Martes, 27 de octubre de 2020
El centro político se distancia de Juan Guaidó

Chavismo afirma posiciones y agrieta a la oposición venezolana

Pedro P. Ramírez Hernández

Luego de que el líder de la oposición diera por finalizadas las negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro bajo mediación de Noruega, el chavismo lanzó una ofensiva de cara a las parlamentarias del próximo año: se sentó a negociar el regreso de su bancada a la Asamblea Nacional con una minoría dentro de la oposición, facilitó la liberación del vicepresidente del Congreso, prepara cambios en el Consejo Nacional Electoral y difundió imágenes de Guaidó junto a narcotraficantes colombianos.

En enero de este año, cuando Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado de Venezuela, atribuyéndose las funciones de gobierno, desconociendo a Nicolás Maduro en el cargo, acusándolo de manipular las elecciones y de no haber jurado ante la Asamblea Nacional (AN), único órgano del estado que no es controlado por el chavismo y que él mismo presidía, nadie sabía muy bien dónde terminaría la jugada. 

Nueve meses más tarde, y pese a un contundente respaldo internacional a la oposición venezolana, Maduro sigue en el poder. Guaidó durante este tiempo ha intentado quebrar en dos ocasiones las Fuerzas Armadas y en ambas ha fracasado, la primera a fines de febrero, cuando ocurrió el incidente sobre el puente de Cúcuta y la segunda en abril cuando junto a una centena de soldados, algunos engañados, liberó de su prisión domiciliaria a Leopoldo López y lanzó un ataque contra la base militar de La Carlota, que terminó siendo una escaramuza que no concitó el apoyo popular ni el quiebre militar. 

Desde entonces, todo se ha vuelto una guerra de desgaste, con negociaciones fallidas de por medio y medidas de presión entre ambos bandos. 

Al interior de Caracas, López junto a Guaidó han conducido a la oposición venezolana -parapetada en la Asamblea Nacional, donde es mayoría pese a que se encuentra en cese de funciones por disposición del gobierno venezolano- a través de diferentes mecanismos de presión para intentar quebrar de alguna manera a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Estos mecanismos han pasado por negociaciones, protestas, estrangulamiento económico, acciones paramilitares y persecución de dirigentes sociales. 

El chavismo, por su parte, utilizando el poder del estado, la lealtad de una base social importante y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), la cual fue creada tras suspender a la AN, ha podido gobernar e investigar y perseguir a sus adversarios. 

Sin embargo, esta semana que pasó el chavismo se anotó un importante logro al quebrar a un sector minoritario de la oposición, abriendo un nuevo escenario de cara a las elecciones parlamentarias que deberán realizarse el próximo año, de acuerdo al calendario electoral venezolano. 

El quiebre opositor

Las conversaciones las ha liderado el diputado opositor Timoteo Zambrano, líder de Cambiemos Movimiento Ciudadano, partido que tiene seis diputados en la Asamblea Nacional y que forma parte de la Concertación por el Cambio, un polo progresista que se creó el año pasado y que reúne organizaciones históricamente críticas del chavismo, donde también participan Acción Progresista, partido liderado por Henri Falcón, un ex militar chavista, que tiene dos diputados.

La Mesa de Diálogo, como le han llamado desde el oficialismo y este sector desprendido de la oposición, ha trabajado sobre varios puntos, dentro de los que destacan la liberación de presos políticos, el ingreso de los 55 diputados de la bancada oficialista a la Asamblea Nacional y la elección de un Nuevo Consejo Electoral, designado por esta última instancia. 

Respecto al tema de los presos políticos, estas negociaciones llevaron a la liberación de Edgar Zambrano, vicepresidente de la AN, quien había sido acusado de traición a la patria y conspiración, tras los acontecimientos del intento de golpe de estado de abril. 

De esta forma, el oficialismo apunta a dividir a la oposición y preparar el terreno para las elecciones parlamentarias, impidiendo que los sectores de izquierda y de centro críticos al chavismo se inclinen hacia el Movimiento de Unidad Nacional (MUD), paraguas electoral desde donde actuó la oposición unida en las elecciones desde 2012.

En la oposición, los partidos que integran la MUD reiteraron su apoyo a Guaidó, a quien ratificaron el martes en la Asamblea Nacional como presidente encargado hasta que caiga el gobierno de Maduro, pero en la realidad, el liderazgo de Guaidó no es del todo viable. Timoteo Zambrano advirtió que es poco probable que su coalición apoye al principal aliado de Trump. 

"La participación de la comunidad internacional debe ser de cooperación y no dándole instrucciones a los venezolanos de cómo resolver la crisis", declaró a inicios de septiembre Zambrano, mostrando las críticas que este sector de la oposición mantienen sobre la conducción de Voluntad Popular, partido de López y Guaidó.

En la misma línea, Zambrano planteó esta semana que "las elecciones parlamentarias no resolverán el conflicto, pero te ponen la ruta para resolverlo". Asimismo el líder de la facción opositora que está negociando dijo que que no está "defendiendo al gobierno", sino que abriendo un proceso de negociación: "El año que viene se deben elecciones parlamentarias y no podemos obviarlas". Además, el líder de Cambiemos insistió en que cualquier cambio necesita el cese de las sanciones económicas estadounidense. 

Si bien, la Concertación por el Cambio sigue siendo un sector minoritario al interior del panorama político Venezolano, con solo seis diputados, su posición muestra una apertura al conflicto y mira de reojo a otros partidos que aún no se integran a las negociaciones con Maduro y que también tienen domicilio en la centroizquierda, como Acción Democrática, que en las últimas parlamentarias obtuvo 26 diputados (uno de ellos Edgard Zambrano) siendo el segundo partido más votado de Venezuela y el primero de la MUD, de la que ya no es parte. 

Narcos colombianos

Junto a esta maniobra, el oficialismo golpeó aún más a la oposición, debilitando la figura de Guaidó, al liberar una serie de fotografías en las que se le ve a junto a líderes de organizaciones narcotraficantes. 

En su habitual programa de televisión, Con el Mazo Dando, el número dos del gobierno y líder de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, mostró imágenes que habrían sido captadas en febrero, en los días que estuvo Guaidó en Colombia por el concierto humanitario en Cúcuta. En las fotos se se abraza junto a Jhonathan Orlando García Zambrano, alias Patrón Pobre, y Argenis Vaca, alias Vaquita, miembros de la Banda de los Rastrojos, una organización paramilitar acusada de traficar en la frontera colombiana. 

Desde la oposición acusaron que las fotografías serían un montaje de Maduro, lo cierto es que el chavismo se jugó esta semana todas sus fichas por aislarlo de los sectores dispuestos a dialogar con el gobierno. Así se allana el camino hacia las parlamentarias y comienza a pensar en el recambio del único órgano que en este momento le desafía.

El fin de las negociaciones Maduro-Guaidó 

Todos estos movimientos se dan en el marco en que -hace una semana- Guaidó y sus delegados en Barbados confirmaron el fin de las negociaciones que sostenían en esa isla caribeña, bajo la mediación del gobierno noruego. "Nicolás Maduro abandonó el proceso de negociación con falsas excusas", dijo la oficina de Guaido en un comunicado. "Después de más de 40 días en los que se han negado a continuar, confirmamos que el mecanismo de Barbados está terminado".

Maduro había suspendido las conversaciones en protesta por las sanciones económicas que mantenía Estados Unidos, pero en agosto la situación escaló y el presidente estadounidense Donald Trump ordenó bloquear todos los activos que el gobierno de Venezuela tenía en su territorio y le prohibió a las empresas estadounidenses hacer negocios con Caracas. Además, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton (quien luego renunció al cargo), advirtió a las firmas extranjeras que también podían ser sancionadas si mantenían vínculos con el chavismo. De esta forma, siguiendo el libreto estadounidense, Venezuela pasó a la lista de países con activos congelados junto a Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba.

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