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Jueves, 28 de mayo de 2020
Capítulo completo de la biografía no autorizada

El ADN de la discordia: Las aristas sospechosas en la demanda de paternidad de Don Francisco

Laura Landaeta*

En octubre de 2010 aparece Patricio Abraham Flores Mundaca, un hombre quien dijo ser hijo de Mario Kreutzberger. Este es uno de los episodios en la vida del conductor que la periodista Laura Landaeta investigó en su libro Don Francisco. Biografía de un gigante (2016, Planeta), para que “el lector saque sus propias conclusiones". 

En medio de mi trabajo de investigación para este libro recibí anónimamente una copia de más de quinientas fojas con todos los pormenores del juicio. A continuación detallaré estos hechos para que el lector saque sus propias conclusiones sobre un juicio que tiene aristas sospechosas y extrañas, pero que al mismo tiempo arrojó un resultado que para la magistrada Gloria Negroni parecía convincente, pese a las denuncias por cohecho que empañaron el proceso de la toma de muestras de ADN del conductor.

El 12 de octubre de 2010 aparece en la vida de Mario Kreutzberger Patricio Abraham Flores Mundaca, un hombre que alegaba haber sido concebido fruto de una relación entre el conductor de televisión y su madre, Rosa Mundaca, en ese entonces una menor de diecisiete años que trabajaba en una pastelería del barrio alto de la capital chilena.

Flores nació el año 1967, cinco años después de la primera emisión de Sábados Gigantes en Chile y cuando su conductor era bastante conocido en el país, aunque estaba lejos de ser el fenómeno de masas en el que se convirtió después. Según contó, aunque su madre y el hombre que lo reconoció al nacer siempre supieron que este no era su padre biológico, decidieron guardar el secreto para siempre y formaron una familia.

Pero ¿qué pasó que cuarenta y tres años después Patricio supo lo que su madre escondía, pese a la promesa de no revelarlo jamás? Simple: Rosa Mundaca tuvo una enfermedad que la mantuvo al borde de la muerte en junio de 2010. Postrada en su cama y con temor a fallecer y llevarse el secreto con ella, decidió contar su verdad: Patricio era fruto de una relación entre ella y el animador de televisión Mario Kreutzberger. Al conocer el secreto que Rosa guardó por más de cuatro décadas, Patricio buscó por todos los medios la posibilidad de comunicarse con el animador y contarle su verdad, pero no lo consiguió. Decidido a presentar la querella en el Tercer Tribunal de Familia de Santiago, recibe el apoyo de una cantante y panelista de farándula de la televisión chilena, Patricia Maldonado, quien le ofrece toda su ayuda para desenmascarar al animador.

Así es como ese 12 de octubre de 2010 se detona el escándalo. Patricio Flores le cuenta al mundo entero que es hijo de Mario Kreutzberger, noticia que no demora mucho en aparecer tanto en los medios nacionales como internacionales. Siete meses después de estallada la bomba, los resultados de tres pruebas de ADN demostraron inequívocamente –según la magistrada que llevó el caso– que Patricio no decía la verdad. Kreutzberger no era su padre.

El juicio despertó la ferocidad de los medios de comunicación de Chile y el mundo, los cuales siguieron cada detalle incluso con transmisiones en vivo desde el tribunal de familia. Especularon a rabiar con la similitud física evidente que tienen el querellante y el animador y hasta hablaron de las implicancias familiares que esta demanda estaba teniendo para el conductor de Univisión.

El tremendo revuelo que causó la situación en todo el continente hizo que la defensa del animador presentara un escrito al tribunal solicitando que se mantuviera en secreto el contenido del juicio una vez iniciado este. Las especulaciones aumentaron.

«En todo proceso debe imperar la igualdad ante la ley, pero de la misma forma debe garantizarse también el derecho constitucional a que se respete y proteja su vida privada», dice el escrito al cual tuve acceso años después, así como a gran parte del expediente judicial del caso. Este secreto de sumario hizo que la opinión pública solo conociera el resultado final de este juicio, pero no sus pormenores. Para colmo, a menos de un año de cerrarse el caso en tribunales, misteriosamente desaparecieron todos los papeles de la causa, por lo que no quedó información detallada acerca de cómo se sucedieron los hechos en este, el más bullado caso de paternidad que se haya vivido en Chile.

En medio de mi trabajo de investigación para este libro recibí anónimamente una copia de más de quinientas fojas con todos los pormenores del juicio. A continuación detallaré estos hechos para que el lector saque sus propias conclusiones sobre un juicio que tiene aristas sospechosas y extrañas, pero que al mismo tiempo arrojó un resultado que para la magistrada Gloria Negroni parecía convincente, pese a las denuncias por cohecho que empañaron el proceso de la toma de muestras de ADN del conductor.

Juzgue usted.

En la demanda presentada el 12 de octubre de 2010, Patricio Flores Mundaca, representado por el abogado Boris Paredes –conocido en Chile por llevar casos de derechos humanos–, presenta un escrito en el cual aparece su declaración jurada de los hechos que lo llevan a creer que Kreutzberger era su padre. Según señala y luego de indicar que fue su propia madre la que le dijo la verdad solo pocos meses antes de interponer la demanda, el presunto hijo cuenta los detalles acerca de cómo fue esta relación entre Rosa Mundaca y Mario Kreutzberger: «Mi madre trabajaba en la panadería Los Castaños, de calle Apoquindo, con el sistema conocido como “puertas adentro”... Un día a fines de febrero de 1967, mi madre, cerca de plaza Lo Castillo, escuchó que la piropeaba el conductor de un automóvil; al mirarlo se percató de que se trataba del animador de televisión Mario Kreutzberger».

El escrito prosigue contando que la mujer quedó deslumbrada porque se trataba de un personaje de televisión y entabló una conversación con él. Se sintió «halagada y aceptó la invitación para cenar con él en un restaurante cercano» esa misma noche. Flores señala en su declaración jurada que «salieron en un par de ocasiones; en la última de ellas la invitó a conocer el Canal 13, pero en realidad se dirigió a un hotel ubicado en la avenida Santa Rosa, lugar donde permanecieron toda la noche y tuvieron relaciones sexuales». De esa única noche nació, el 3 de diciembre del mismo año, Patricio. Antes del parto, la madre del demandante se dirigió en reiteradas ocasiones a Canal 13 a hablar con el animador y contarle lo que ocurría, pero «jamás lo pudo volver a ver».

Años después, cuando Patricio logra el apoyo de Maldonado, juntos intentan nuevamente comunicarse con el animador, pero los contactos fueron infructuosos, ya que este nunca aceptó juntarse con el presunto hijo. En su demanda Flores señala: «Desde aquel día he tratado de comunicarme con don Mario Kreutzberger con el objeto de que acceda a hacerse un peritaje privado para evitarle cualquier tipo de daño a su imagen pública, pero ante la imposibilidad me he visto en la obligación de interponer esta acción».

El periodista Víctor Gutiérrez, quien conoció de cerca este escándalo y quien además entrevistó a Patricio en varias ocasiones y trató de ayudarlo y aconsejarlo, cuenta: «Patricia Maldonado fue la primera en acercarse a Patricio Flores para ayudarlo. Le prometió que destruiría a Kreutzberger, pero luego apareció en la Teletón actuando junto a Don Francisco y nunca hizo nada concreto por este hombre, le prometió ayudarlo con la demanda y luego lo dejó solo. Por eso, él me buscó. Mi consejo para él siempre fue que diera esta guerra en Estados Unidos y no en Chile. Pero al final eligió tomar un camino distinto al que yo le sugerí».

La respuesta a la demanda de Flores no se hizo esperar y fue virulenta, aunque no lo suficientemente convincente para la magistrada. La prensa a esas alturas cuestionaba que el Poder Judicial chileno pudiese ser imparcial ante tamaña figura pública. El animador no decía nada, pero sus cercanos aseguraban que Flores no era hijo de él y que solo quería lucrar con el escándalo.

Finalmente, el 11 de febrero de 2011 la magistrada del Tercer Juzgado de Familia de Santiago decide solicitar el examen de ADN a las partes para así dilucidar el tema. Patricio, su madre y Mario Kreutzberger debían tomarse muestras de sangre en el Servicio Médico Legal de Santiago el mismo 22 de febrero, pero en horarios diferentes. El presunto hijo y su madre llegaron a la cita y se practicaron el examen, pero el señor Kreutzberger no lo hizo. Un día después envió un escrito al tribunal justificando su ausencia debido a que se encontraba en Miami grabando. El escrito venía certificado por Univisión. Se le dio una nueva fecha, el 1 de marzo.

Ese día, a las dieciséis horas y con un contingente de prensa de todo el continente presente en la puerta del recinto, llegó Mario Kreutzberger hasta las instalaciones del Servicio Médico Legal de Santiago. Frente a la ministra de fe del tribunal, Viviana Hormazábal, se toma la muestra de sangre del dedo índice de la mano izquierda. Luego se va, no sin antes saludar amablemente a todos los funcionarios que encontraba a su paso. Ese día tampoco dio declaraciones a los medios.

El día siguiente a la toma de las muestras, Patricio y su madre se sacan sangre por segunda vez. Algo que jamás queda claro en el expediente es por qué deben repetir esa diligencia. El hecho en el corto plazo sería argumento para invalidar la toma de sangre de los tres involucrados. Al día siguiente fue el propio director del Instituto Médico Legal quien las llevó hasta el tribunal para su custodia.

Una vez tomadas las muestras, solo restaba esperar hasta el 16 de marzo, fecha en la cual se entregarían los resultados. Sin embargo, el día 3 del mismo mes, el director del Servicio Médico Legal, doctor Patricio Bustos Streeter, denunció un intento de soborno hacia uno de sus funcionarios, a quien se le solicitó cambiar una de las muestras de sangre. El escándalo estalla nuevamente, ya que hasta ese momento muchos dudaban acerca de los dichos de Patricio Flores y su presunta paternidad. Pero, al constatar que se intentaron cambiar las muestras de sangre, todo parecía indicar que el animador no era tan víctima como quería hacer creer. De otra forma era inentendible que se quisiera cambiar el resultado antes de conocerlo con exactitud.

Atendiendo el revuelo público, la jueza decide iniciar un proceso paralelo por cohecho para que se investigara ese hecho puntual, el cual también se mantiene con secreto de sumario y sin conocimiento público. En esa investigación salta a la luz un correo electrónico en el que el funcionario del SML Cristián Chacana Figueroa denuncia: «El 25 de febrero –tres días después de que el animador faltara a su primera toma de muestra–, siendo las 15:56 horas, recibo una llamada telefónica en mi celular de parte de Luis Velásquez, persona que corresponde a mi ex jefe cuando trabajé en el laboratorio Centrovet». Y prosigue: «El señor Velásquez durante el transcurso de la conversación menciona la posibilidad de cambiar muestras correspondientes al caso de connotación pública perteneciente a la causa del señor Mario Kreutzberger, a lo que respondo que por ningún motivo realizaría tal acción. Él comenta que solo está actuando como intermediario de tal información», concluye

Atendiendo esta grave denuncia es que el director del SML decide hacer públicos los hechos. La defensa de Patricio Flores presenta una solicitud para que se interrogue a Velásquez y además solicita que se investiguen sus teléfonos a fin de saber con quiénes puede haber planeado este intento de cohecho.

La investigación acerca de las motivaciones que podría haber tenido el químico para solicitar cambiar las muestras de ADN arrojó como resultado que Velásquez era empleado de David Farcas Guendelman, dueño del laboratorio donde trabajaba y quien además estaba relacionado con la familia de Don Francisco, ya que era concuñado del hijo mayor de este, Patricio Kreutzberger Muchnick (la esposa de Farcas, la dentista Tania Berdechevsky, es hermana de la nuera del conductor de Sábado Gigante, Andrea Berdechevsky).

«No puedo hablar al respecto. Es un tema muy delicado y mi abogado me pidió que guardara silencio», dijo Farcas a la prensa en ese entonces y su nombre junto al del hijo del animador aparecen como probables involucrados en el cohecho.

La causa se enturbió muchísimo y tanto el animador como su hijo y Farcas debieron declarar por cohecho. Los tres negaron haber hecho algo que atentara contra la demanda por paternidad. En su declaración, Mario Kreutzberger debió responder varias preguntas, una de ellas referida a si alguna vez había hablado con su hijo Patricio sobre la denuncia interpuesta por el director del SML por intento de cohecho, a lo que el animador señaló que no.

También le preguntan si conoce a Patricio Flores, a lo que él responde: «No lo conozco. En una oportunidad este señor Flores mandó a través de su hermano un papel y luego averiguamos que era una persona que tenía orden de detención y muchas deudas».

Es necesario aclarar que efectivamente –y como muchos chilenos de clase media– Flores tiene deudas, pero jamás ha recibido órdenes de detención –al menos en esa época– y mucho menos ha cometido delitos.

Al ser interrogado sobre si aceptaría someterse a un nuevo examen de ADN, Kreutzberger señala que tendría que conversarlo con su abogado. Posteriormente se prestó declaración a Patricio Kreutzberger, concuñado de Farcas y a quien la investigación sobre llamadas telefónicas entre ambos demostró que el mismo día en que se realizó el intento de soborno en el SML, Farcas y Patricio Kreutzberger se comunicaron telefónicamente. Al respecto, el hijo del animador confesó: «No recuerdo en particular haber conversado el 25 de febrero, pero puedo decir que hablamos mucho. Sí debo decir que David Farcas me contó que le había pedido a un compañero de oficina que llamara a este ex empleado de Centrovet. Que le había pedido una reunión, pero que el funcionario del SML le señaló que se iba de vacaciones y que no se pudo realizar esa reunión. Yo le pregunté el por qué de esta reunión, me dijo que quería conocer cómo era el tema del ADN y además el cuidado que se debía tener para que no hubiera filtraciones a la prensa», señaló en su testimonio jurado.

De esta forma queda claro al leer las declaraciones de los tres implicados, especialmente la del hijo de Kreutzberger, que lo que alegaron los involucrados fue que jamás hubo intento de soborno, aunque sí hubo una llamada al SML y una conversación con el empleado que los denunció.

Traté de conversar con los involucrados en este hecho, pero me fue imposible acceder a ellos en forma oficial; uno de los testigos en este caso señaló extraoficialmente que «Cristián –el funcionario del SML– es una persona correcta y yo recuerdo perfecto cuando vino a contarnos lo que pasó. Estaba escandalizado porque nos contó que había sido súper directo el intento de soborno. Me acuerdo que dijo que el tema era un problema grave para la familia de Don Francisco y que le pidieron que colaborara en resolverlo».

Por su parte, el aludido mantuvo hasta el final de la investigación su versión de que la llamada había sido realizada con fines de soborno y contó además en su declaración jurada que cuando le dijo a Velásquez que no lo podía ayudar y que salía de vacaciones ese día, el químico mandado por Farcas le solicitó que se reunieran una vez que este volviera de vacaciones.

En la declaración de Velásquez, en tanto, que- da en evidencia la participación directa de Farcas en el tema y reconoce además que lo que se intentaba hacer era sobornar al funcionario del SML que trabajaba precisamente en la toma de muestras. Velásquez declaró: «Puedo señalar que hice esa llamada, ya que ese día, momentos antes de la comunicación, se presentó en mi oficina el gerente general, David Farcas, quien me consultó por Cristián Chacana, informándole que estaba bien y trabajando en el Servicio Médico Legal. Cuando le dije esto, me consultó en qué sección y yo le dije que en toma de muestras. Una vez que le dije esto me solicitó que lo contactara y le consultara si se podía hacer algo con las muestras de Mario Kreutzberger, ya que él lo conocía a través de un cuñado, o su cuñado lo conocía y además que Mario Kreutzberger estaba complicado con el tema».

La declaración prosigue: «Acto seguido realicé en forma inmediata la llamada, la cual fue en presencia de Farcas, pero su resultado fue negativo, ya que Cristián Chacana negó poder realizar cualquier gestión al respecto», concluye.

Lamentablemente, la situación genera profundas dudas sobre lo ocurrido con el SML y sus trabajadores, y si fue alguno de ellos sobornado, a diferencia de Chacana que no aceptó. La justicia finalmente determinó que aunque los testimonios de Chacana y Velásquez no solo eran coincidentes, sino que además culpaban directamente a Farcas, al tener el imputado otro testimonio, avalado además por el hijo del animador, y al no existir grabación alguna que demostrara cuál fue realmente el trasfondo de la llamada, faltaban evidencias de soborno, por lo cual la causa fue archivada sin comprobarse el delito.                              

En los días en que el tema se mantenía álgido todavía, el presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios del SML, José Morales, señaló en una entrevista al diario chileno La Nación que «no existe infraestructura ni la tecnología para la protección de los funcionarios y sus testimonios. Las llamadas no son grabadas ni registradas directamente, lo que hace más difícil la investigación posterior. ¿Cómo pruebas que te llamaron para sobornarte si no tie- nes grabada la conversación?, no hay cómo probar que fuimos sobornados», señaló. Además, indicó que «es complicado que un funcionario que tiene una mala situación económica se niegue a recibir un pago que podría mejorar su condición».

En los medios de comunicación en tanto, varias fueron las figuras públicas que hablaron en defensa o criticando a Kreutzberger. De todas ellas, sin duda la declaración más punzante y directa fue la que entregó la cantante Palmenia Pizarro, la misma que vio desmerecida su carrera a causa del veto que Don Francisco le hiciera en los ochenta. «Me da pena pero quisiera que ganara el muchacho, porque la verdad tengo mis dudas... y yo sé por qué. Habemos muchos testigos de la época acá en Chile, de muchas cosas; yo estoy entre esas testigos. Nada más que yo no hablo. Yo siempre me quedo callada, yo digo que soy tumba», sostuvo Pizarro. «Hay que buscar el papelito que diga sí, el resultado que diga sí. Para Patricio Flores, porque es sí. Si tú lo miras de la nariz para arriba es igual al hijo que tiene con su señora. Igualito al hijo, nada más que es un poquito más gordo y tiene la papada de él, pues», concluyó.

La familia Kreutzberger es conocida por el estricto recelo que guardan respecto a su capital económico. Recelo que ha llevado al patriarca del clan incluso a pedir favores para con ello asegurar que no se repartan sus bienes ni capital con nadie más que con sus tres hijos y los hijos de ellos, siempre y cuando cuenten con su venia y la de su esposa. Poco conocido en este ámbito pero bastante decidor fue el problema que la familia tuvo con Lorena Latrach, ex mujer del hijo menor de Mario y Temmy, Francisco.

Francisco conoció a Lorena cuando trabajaba de secretaria, tuvieron un romance que terminó por dejarla embarazada y el menor del clan Kreutzberger decidió casarse con ella. La familia jamás la vio como alguien a la altura de su exitosa estirpe y además sentían, según confiesa un cercano a ellos, que la mujer se quería aprovechar de Francisco por su excelente situación económica y por todos los beneficios de los que gozaba por ser hijo del animador.

Los Kreutzberger aceptaron a Lorena pero, como cuenta una fuente, «la niña se volvió loca con el dinero, se empezó a hacer cirugías, una de ellas a la nariz, y descuidaba completamente a Pancho, no lo trataba bien. Parecía alguien interesado y no enamorado. Cuando nació la nieta, Mario y la Temmy estaban felices, pero al poco tiempo entendieron que esta mujer quería abusar de su posición y le cerraron las puertas a ambas».

Efectivamente, la pareja terminó separada y la madre puso una demanda por alimentos y pensión para ella y su hija. Según la ley chilena, si el padre de un menor no tiene los medios para costear la mantención de su hijo, la madre puede demandar a los abuelos y solicitarles a ellos que paguen ese dinero, que consiste en un porcentaje de sus ingresos.

Para evitar compartir parte de su capital con la hija de Francisco, Mario Kreutzberger le pidió a un amigo ejecutivo de un canal de televisión que empleara al hijo y lo hiciera trabajar en algún programa con un bajo sueldo –ganaba algo así como trescientos mil pesos, unos cuatrocientos dólares al mes–. De esta forma, cuando cayera la demanda por alimentos, Francisco tendría que pagarle a su ex pareja un porcentaje de ese dinero y no compartir el patrimonio Kreutzberger con ella.

Es por esto que cuando se conoció que el hijo del animador tenía una cuenta de un millón de dólares en el banco HSBC de Suiza, Lorena fue inmediatamente alertada, quien procedió a buscar los medios legales para conseguir que parte de ese capital le fuera traspasado a su hija.

La hija de Francisco y Lorena nunca más asistió a los eventos familiares de los Kreutzberger y, por el contrario, creció totalmente alejada de la familia. El constante interés de la madre por salvaguardar los derechos de su hija hace que el animador, su familia y su entorno la consideren «interesada», según comenta un cercano al clan.

La menor ya tiene diecinueve años y estudia en la universidad. Poco sabe de su padre y abuelos y ha crecido solo acompañada de la familia de su madre.

Francisco, en tanto, trabajó estos años en Chilevisión, un canal privado de televisión. Lo hizo como productor de Yingo, un programa para adolescentes que iba todos los días en la tarde. A lo largo de su vida, muchos han sido los momentos en los cuales ha enfrentado a su padre. Francisco tuvo serios problemas durante el parto y siempre ha sido el protegido de su madre, ya que no posee el mismo carácter histriónico de sus hermanos ni tampoco las mismas capacidades para desenvolverse en la vida. Estudió en un colegio diferente al de sus hermanos y siempre sintió que su padre, en pleno apogeo de su carrera desde el día en que nació, nunca le dio el cariño ni el tiempo suficiente. De hecho, en la habitación que la señora Temmy tiene como museo a su marido en Miami, llama la atención que en el libro de saludos que los invitados dejaron para celebrar los setenta años del animador, el saludo que Francisco escribió es muy claro: decía que lamentaba no haber sido el hijo que siempre quiso tener. Algo similar ocurrió en la grabación de un video que el equipo de Sábado Gigante realizó para celebrar los cincuenta años del animador. En la cinta, que se exhibió durante una fiesta privada, aparecían amigos y compañeros de vida saludándolo. Todo eran halagos hasta que le llegó el turno a Francisco; el joven le envió un mensaje en el que le sacaba en cara el hecho de nunca estar en casa, de no haberlo criado y de pasar tan poco tiempo con él.

Por esos años –mediados de los ochenta– Vivi también le echaba en cara la misma crítica, pero con menos dolor que Francisco. Ella siempre fue la regalona de su padre, lo que en sus primeros años en televisión la hacían gozar de fama de caprichosa. Cuando publicaban algo que no le gustaba sobre ella solía llamar a los periodistas para ofrecerles las penas del infierno. En sus primeros años como animadora, además, hubo momentos en los que le confesó a sus cercanos que su padre no la apoyaba lo suficiente, pero con los años esta relación se sanó y dejó de ser foco de conflicto. Es más, tanto la hija como sus hijos son los regalones del abuelo Kreutzberger.

Vivi ha sido además la voz autorizada para hablar de las situaciones de su familia en público. Así lo hizo cuando Don Francisco recibió la demanda por paternidad que interpuso Patricio Flores Mundaca. «Fue un momento difícil, pero más que por nosotros, que sabíamos que nada de eso era cierto, estaba más preocupada por mi mamá, que fuese a tener un problema de salud», dijo en una entrevista. «Es tan fuerte pensar que, porque una legislación está mal hecha, ponte tú que le hubiera dado un ataque, elucubrando, o se hubiese enfermado de una cosa grave. ¿Quién te devuelve eso? Cuando tú estás en la palestra, puedes estar un mes en portada y después cuando sale la resolución y dice “no era”, está en la parte final de atrás, una línea», concluyó en la misma.

La regalona del clan Kreutzberger contó, además, que a su papá «le afectó claramente» el episodio, «porque sabía que estaba involucrando por una cosa de su trabajo a una familia completa». La animadora detalló: «Cuando tú ves, a lo mejor, gente que esperabas que reaccionara de una forma y reaccionó de otra, cuando te das cuenta, cuando tú ves a alguien en el suelo y le tenías ganas hace mucho rato y, bueno, ahora peguémosle porque se puede, es una cuestión que igual tiene que doler. A él le afectó mucho, pero sobre todo por lo que significaba para todos nosotros».

Públicamente la familia siempre cerró filas en torno al patriarca. Nadie dudó, nadie lo abandonó. Y así siguieron haciéndolo en ese duro momento en el cual se cuestionaban las intenciones del animador tras conocerse la denuncia de cohecho por el juicio de paternidad. Si bien es cierto que esto no se pudo probar jamás, el solo hecho de que haya ocurrido permitió especulaciones de todo tipo sobre el resultado final. Patricio Flores, en tanto, le solicitó a su abogado interponer un escrito para pedir que las muestras fueran tomadas nuevamente.

En la interna del juicio, algo que nadie supo en ese momento es lo que Flores reconoció tiempo después en un video que grabó para el periodista Víctor Gutiérrez. En él señala: «En honor a la verdad, hubo un ofrecimiento económico». Según confiesa Flores en la grabación, los abogados de Don Francisco, viendo el tremendo revuelo que había provocado el escándalo de manipulación de muestras, se acercaron a Patricio y su abogado para ofrecerle un millón de dólares si es que desistía de continuar. Flores nunca lo aceptó pero duda seriamente de que su abogado no haya hecho lo que él le solicitó y se haya quedado con el dinero. Esto porque luego de rechazar la oferta venía el turno de presentar un escrito para citar a declarar a la madre de Patricio y además debían solicitar varias diligencias esperando con ellas demostrar que Kreutzberger era su padre. Pero eso no sucedió. Su abogado llegó sin el escrito al tribunal y solicitó que el fallo se dictaminara solo con esa prueba. Cuando Patricio le preguntó por qué no había pedido el testimonio de su madre, este dice en el video que el abogado le contestó: «Se me quedó en la oficina».

Víctor Gutiérrez agrega más antecedentes sobre este tema: «Yo investigué con cercanos a Don Francisco si hubo pago o no, y me dijeron que sí. Entonces al hablar nuevamente con Patricio me cuenta que él nunca recibió nada, porque no estaba en sus planes hacerlo. Pero el dinero nunca llegó.

Aparentemente, lo había recibido el abogado, pero nunca con la venia de Patricio, sino por su cuenta. Eso al menos pensaba Patricio.

Ad portas del fallo por ADN, Flores decide contratar a otro abogado y presenta un escrito pidiendo que se tomen nuevas muestras, pues duda del examen anterior. Argumenta además que existe una investigación paralela por cohecho, lo cual vuelve razonable su duda. Luego de muchos tiras y afloja entre las partes, finalmente la jueza decide hacer otro examen, pero usando la misma muestra de sangre que Kreutzberger se había sacado en el Instituto Médico Legal, la misma que se investigaba por cohecho. Solo Patricio y su madre debían practicarse nuevas extracciones el 5 de abril de ese año 2011.

Flores y su abogado vuelven a reclamar y solicitan que se haga el examen tomando nuevas muestras de los tres implicados y no solo de él y su madre. Finalmente, la corte dicta que el 3 de mayo deben realizarse las muestras nuevas en dos lugares: el laboratorio de la Universidad Católica y el laboratorio Genytec. Todas las tomas además serán supervisadas por un ministro de fe de la corte. Flores y su mamá se realizan la toma en el laboratorio de la Universidad Católica el día acordado, pero Kreutzberger solo lo hace el día 5, ya que por motivos laborales se excusó nuevamente en el tribunal.

Efectivamente, el querellante y su madre se realizan dos tomas de muestras como pidió el tribunal, una en cada laboratorio, pero el animador solo lo hace en el de la Universidad Católica y son esas mismas muestras las que se envían a Genytec. Esto hizo dudar nuevamente a Patricio Flores, ya que la Universidad Católica era dueña de Canal 13, el canal en el cual hizo su carrera el animador y no le resultaba confiable como laboratorio. Para colmo, en el informe que el director de este entrega al juzgado en el cual señala que las muestras dieron negativo y que Flores no era hijo del presentador, se señala como fecha de toma de muestras de Don Francisco el día 3 de mayo, es decir, dos días antes de que lo hiciera.

Infructuosamente, el demandante y su abogado intentaron invalidar la toma de muestras, primero porque no confiaban en el informe del laboratorio de la universidad y segundo porque Genytec usó esa misma muestra del animador y no una realizada por ellos como originalmente se solicitó. Sin embargo, y teniendo como argumento el hecho de que todas las muestras fueron protegidas por una cadena de cuidado que incluía un ministro de fe del tribunal, la jueza determinó no hacer más tomas y fallar con esos antecedentes.

Como es sabido, el resultado fue negativo y Flores perdió la demanda. Durante la lectura del fallo, que ocurrió a puertas cerradas y solo con ambas partes presentes y sus abogados, Kreutzberger pidió la palabra y pronunció una sentida declaración de principios: «Por todo lo que se ha dicho aquí se demuestra que el demandante ha tenido mala fe. Yo he venido por veinticuatro horas desde Estados Unidos con todo lo que la ley solicita y debo decirle que incluso antes de ser notificada la demanda, el demandante acudió con ella a todos los canales de televisión para perjudicarme, una semana antes de este evento social que yo hago. Fue donde todos mis amigos, familiares y compañeros de trabajo enviando esta falsa demanda que ha sido de gran perjuicio para mis hijos, nietos y para mi trabajo. Sin ninguna base. Esto ha sido de una mala fe absoluta. Desde el día en que el demandante, en concomitancia con su madre sabían que yo no era responsable».

Flores en tanto acudió hasta el periodista Víctor Gutiérrez para pedirle ayuda, pero finalmente no llegaron a ningún punto de encuentro entre las estrategias que ambos planteaban seguir. Hasta el día de hoy, Patricio Flores sigue insistiendo en señalar que «yo le creo a mi madre». Personalmente, intenté comunicarme con él, tuvimos un acercamiento por Facebook, pero finalmente no quiso ser entrevistado. Sí puedo contarles que hasta el día de hoy él sigue pensando que algo estuvo mal en las tomas de muestras de ADN y que no todo fue transparente como se espera de un juicio legítimo. Sin embargo, el resultado fue otro y mientras no insista en probar su verdad solo existe una versión oficial y es que Don Francisco no es su padre.                  

Víctor Gutiérrez sigue sosteniendo hasta el día de hoy: «Yo le creo al hijo, porque ¿cómo es posible que los documentos desaparezcan de un día para otro? Yo fui a buscar el expediente al tribunal hace tres años y no estaba. ¿Cómo se pierden expedientes? Además, nunca entendí por qué llamaron al Instituto Médico Legal, ¿para qué? Si yo no hice nada no ando tan preocupado de meter la mano para que no me pillen, ¿que no me pillen de qué?».

*Extracto del libro Don Francisco. Biografía de un gigante (2016, Planeta), de la periodista Laura Landaeta.

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Lamentablemente siempre el gran poder esta en las personas que se mueven en las grandes redes y que hace que Chile sea de una manera para los de esa clase y otra muy diferente para los que no tienen recursos....Nada nuevo en este país .... Caso Penta, Soquimich, etc.

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