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Sábado, 19 de septiembre de 2020
Historia del Rock

El álbum de The Kinks que tardó medio siglo en ser disco de oro

Maximiliano Alarcón G.

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The Kinks
The Kinks

El mismo día en que The Beatles lanzó su ‘White Album’, la banda creadora de la canción ‘You really got me' salió con su apuesta más rupturista. Fue un fracaso comercial en su momento, pero con los años se convirtió en la obra cumbre de los hermanos Davies.

Hace 50 años, un 22 de noviembre de 1968, desde Londres al mundo nacía un disco trascendental para la música popular. No, no se trata del ‘White Album’ de The Beatles, que goza de las mismas características, sino que de ‘The Kinks are the Village Green  Preservation Society’, la obra más importantes del grupo The Kinks.

Fue el sexto trabajo lanzado por la banda de los hermanos Ray y Dave Davies, el último además con la formación original que tenía a Pete Quaife en el bajo y a Mick Avory en batería.

Fue el primer trabajo conceptual de The Kinks, en el que todas las canciones giraban en torno a una temática. En este caso, un parque rural que mantenía las costumbres que otros pueblos iban perdiendo por el progreso desmedido en los años 60. Este lugar ficticio resistía y los miembros del grupo eran sus protectores. En tanto, el sonido marcó una larga distancia con las guitarras distorsionadas de su temprana y exitosa ‘You really got me’.

Un dato que condensa la historia de esta producción y también la de la banda es que recién el pasado 19 de noviembre, luego de medio siglo y gracias a su reedición, la obra alcanzó disco de oro en el  Reino Unido, tras vender 100.000 copias. Fue un fracaso comercial en su momento, tanto que no estuvo en ninguna de las listas de éxito. Pero en palabras de Noel Gallagher, el de The Kinks es “fácilmente uno de los tres discos que debes tener”, según dijo recientemente al medio Sky Arts.

La recomendación del líder de la extinta banda Oasis puede ser suficiente y escuchar el “Village Green...” es un placer en sí mismo. Pero tan atrayente como las canciones es la historia y el contexto que se esconde en él. No es un disco típico de fines de los 60, según afirmó el mismo líder de The Kinks, Ray Davies, en su libro ‘X-Ray: Ray Davies’:

“En el mundo todos gravitaban alrededor del amor, la paz y San Francisco, mientras que los Kinks estaban en un suburbio de Londres haciendo un extraño disco sobre un parque rural imaginario. Todo el mundo pensaba que la última moda era meterse ácido o cuantas más drogas mejor y escuchar música en coma, y los Kinks cantaban sobre la cerveza de barril, las amistades perdidas, motoristas, brujas malvadas y gatos voladores”, dijo el mayor de los Davies.

Si bien el “Village Green...” se basa principalmente en la nostalgia de un Ray Davies que ve cómo se pierden las viejas costumbres británicas, tiene pasajes que pueden aplicarse a la actualidad, como la manía de muchos de fotografiar sus vidas para exponer sus actividades socialmente, como es el caso de la canción ‘People take pictures of each other’.

La idea del disco comenzó a tomar forma durante el verano de 1966, después de que Ray Davies pidiera una cerveza de barril de madera en un bar del condado de Devon, encontrando sólo una de barril metálico. Tras esto compuso la canción que lleva por título ‘Village Green’, la que estuvo a punto de ser el lado b de la histórica ‘Waterloo Sunset’, algo que finalmente no se concretó.

Los textos de la obra son parte importante para su sentido conceptual. En esto, Ray Davies se inspiró fuertemente en la literatura del escritor George Orwell. De hecho, hay un guiño en el título de la canción ‘Animal farm’ al libro del mismo nombre, pero es otro trabajo del escritor, llamado ‘Coming up for air’, el que influenció al compositor. En este, Orwell muestra a un personaje nostálgico de su pueblo de infancia, lo que lo motiva a regresar al sitio y retomar la pesca que solía practicar de niño.

Tal como era costumbre en The Kinks, hubo conflicto por las letras. En la canción que abre el disco ‘The Village Green Preservation Society’, de entre todas las cosas que esta sociedad protegía era la virginidad, yendo contra la corriente de la apertura sexual que se daba en aquellos años. Aunque esto tan sólo era parte de la ficción creada por el autor.

En tanto, musicalmente, la guitarra de Dave Davies ya no era protagonista como en los primeros discos de la banda. Todas las composiciones y la producción estuvieron a cargo de Ray Davies. En esta línea, siguiendo la tendencia de discos como el ‘Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band’ de The Beatles o el ‘Pet Sounds’ de The Beach Boys, el vocalista de The Kinks incluyó instrumentos que no eran propios del todavía joven “rock and roll”, como el melotrón y arreglos de oboe, chelo, viola y flautín a cargo de David Whitaker.

Prohibidos en Estados Unidos

Hubo un factor fue vital para que The Kinks tomara una posición rupturista con este álbum. Entre 1965 y 1969, en medio de la “invasión británica” y luego de que Ray Davies golpeara a un integrante del Sindicato de Músicos local, la banda tuvo prohibición de tocar en Estados Unidos, por lo tanto, de marcar presencia en el lugar que The Beatles y The Rolling Stones ya habían conquistado. En 1968 el grupo de los Davies se presentaba en ferias de Suecia y bares de Gran Bretaña, resultando todas estas un desastre. La solución fue entrar al estudio e intentar algo nuevo.

En 1967 Ray Davies hablaba de preparar algo en solitario tal como había hecho su hermano Dave con ‘Death of a Clown’. Sin embargo el material que tenía considerado fue lo que finalmente entró a ‘Village Green…’.

La gestación del disco tuvo varios contratiempos, como una pasajera pero fuerte adicción al vodka del compositor. Pero principalmente fue por decisiones artísticas. De hecho, un antecedente importante es que el 27 de septiembre de 1968 se lanzó una primera versión del álbum que fue frenada, la que tenía otra portada y algunas canciones más y otras menos que la edición del 22 de noviembre. Pese a que la banda reculó de esta publicación, se alcanzaron a enviar copias a algunos países de Europa, las que hoy son un objeto de culto.

Una de las canciones que no pasó de la primera a la segunda versión fue ‘Days’, una de las más destacadas de todo el cancionero de Ray Davies y que fue publicada como single el 28 de junio de 1968. Esta atesora una de las anécdotas más tristes y paradójicas de la banda.

Los ánimos en el estudio no eran de los mejores, principalmente entre Pete Quaife y Ray Davies. Durante la grabación de ‘Days’ ambos músicos tuvieron una fuerte pelea, puesto que el bajista, cansado de que el vocalista repitiera una y otra vez las tomas de la canción, comenzó a dibujar sobre la caja del máster, lo que hizo enfurecer a Ray Davies. Según este último, Quaife escribió “Daze” (aturdido) en la caja, lo que fonéticamente suena igual a ‘Days’. Estas diferencias hicieron que poco después del lanzamiento del disco el bajista dejara la banda para no volver nunca más.

El 27 de junio de 2010, en su concierto de Glastonbury, Ray Davies dedicó la canción de la discordia a Pete Quaife, quien había muerto tan sólo cuatro días antes. Con lágrimas y voz quebrada el vocalista de The Kinks cantaba a su antiguo colega el coro que se convirtió en himno para despedidas:

“Thank you for the days/ those endless days/ those sacred days you gave me/ I'm thinking of the days/ I won't forget a single day, believe me/ I bless the light/ I bless the light that lights on you believe me/ and though you're gone/ you're with me every single day, believe me”.

“Gracias por los días/ aquellos días interminables/ aquellos días sagrados que me diste/ Estoy pensando en los días/ no olvidaré ni un solo día, créeme/ Bendigo la luz/ bendigo la luz que luce en ti, créeme/ y aunque tu ya te has ido/ estás conmigo cada día, créeme”.

La mayor parte de la información para este artículo fue extraída de ‘Atardecer en Waterloo’ (Editorial Sílex), libro de los españoles Manuel Recio e Iñaki García publicado en 2017, el cual es material fundamental para quienes deseen conocer en profundidad la historia de The Kinks.

 

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