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Miércoles, 21 de abril de 2021
Fundación educacional

El rol clave de la Fundación Alcázar en la "reinvención" de generales cuestionados por escándalos en el Ejército

Laura Landaeta
Camilo Solís

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Ricardo Martínez Menanteau, comandante en jefe del Ejército y Leonardo Martínez Menanteau, gerente general de la Fundación Alcázar
Ricardo Martínez Menanteau, comandante en jefe del Ejército y Leonardo Martínez Menanteau, gerente general de la Fundación Alcázar

Esta fundación educacional tiene dos colegios y está encabezada por Leonardo Martínez Menanteu, hermano del Comandante en Jefe del Ejército, quien acogió a algunos cuestionados generales involucrados en el caso FAM, como el ex contralor Felipe Cunich, quien es asesor jurídico de la institución, Luis Chamorro Heilig y el coronel Alberto Rivera Valencia. 

Desde que comenzaron los escándalos de dineros en el Ejército con el fraude conocido como milicogate y posteriormente con el caso FAM (Fondo de Ayuda Mutua del Ejército), ha llamado la atención que algunos de los altos oficiales involucrados en estos escándalos, principalmente aquellos que son cercanos al actual comandante en jefe de la institución, el general Ricardo Martínez Menanteau, han sido acogidos luego de su retiro en la Fundación Alcázar.

Fundación Alcázar es una organización sin fines de lucro creada para prestar solución educativa a los hijos de funcionarios del Ejército que, por traslados o asignaciones, debían cambiar de colegio en medio del año académico. Tiene personalidad jurídica desde diciembre de 1994, cuando el presidente de la república Eduardo Frei Ruiz Tagle, y Soledad Alvear, como ministra de Justicia de la época, aprobaron sus estatutos. 

“La entidad denominada ‘Fundación Alcázar’ debe contar a la brevedad con el beneficio de la personalidad jurídica para dar cumplimiento a sus fines destinados al desarrollo y fomento de la educación y la cultura en favor del personal del Ejército de Chile y sus familiares, lo cual constituye un fundamento suficiente y calificado para concedérsela en los términos previstos (...)”, señala la escritura publicada en el Diario Oficial. 

Hoy cuenta con dos establecimientos: El Colegio Alcázar de Las Condes, el cual es particular pagado -según indica el sitio web- y fue fundado en 1995; y el Colegio Coronel Eleuterio Ramírez Molina, fundado en 1998, el cual es particular subvencionado y se ubica en la comuna de La Reina 

Durante los años en que el general Humberto Oviedo fue comandante en jefe de la institución (entre 2014 y 2018), los dos hermanos Martínez Menanteau, Leonardo y Ricardo, aspiraban a convertirse en comandantes en jefe del Ejército y entre ambos se mantuvo la promesa implícita de aceptar el veredicto del general Oviedo acerca de quién debía dirigir la institución como su sucesor. 

Fue así como participaron activamente de un intenso lobby por conseguir ser el elegido, el cual incluía fastuosas comidas de camaradería en el piso 15 del edificio de la comandancia en jefe, donde se sucedían cenas los viernes de cada semana con invitados del mundo político y civil de gran influencia. 

“Era el segundo período de Bachelet y era frecuente ver en estas cenas al ex ministro Burgos o Vidal y varios políticos de derecha y de la concertación. Los hermanos Martinez participaban principalmente haciendo gala de su preparación y de sus dotes de dirección, se vendían para el puesto con el General Oviedo, que todos sabíamos era muy bueno para hacer estos encuentros de poder”, señala una fuente castrense. 

Finalmente, Ricardo Martínez ganó la elección y su hermano Leonardo, un año mayor, debió acogerse a retiro. Lo hizo acogiéndose al artículo 59, el cual le permitió seguir en actividad seis meses más. Luego de un breve paso por la Mutualidad del Ejército, Leonardo asumió la gerencia general y representación legal de la Fundación Alcázar, justo cuando estallaba el escándalo por dineros que ensució la gestión de la Mutualidad. Fuentes conocedoras del tema señalan que su hermano lo sacó para no ensuciar su nombre.

Según fuentes de la institución armada, antes que él, quien se desempeñaba como representante legal de esta fundación era Miguel Ángel Muñoz Farías, general en retiro de la institución, que estuvo a cargo de controlar fondos asignados por Ley Reservada del Cobre entre 2010 y 2014, a propósito del milicogate. Fue imputado por haber cursado facturas falsas en este contexto, acusaciones que a la postre fueron desestimadas por la Corte Marcial, que investigó el caso. 

Otros ex uniformados cuestionados

En la fundación también trabaja el ex General de División Schafik Nazal Lázaro, quien se desempeña como presidente del directorio de la Fundación Alcázar. Nazal fue Jefe del Estado Mayor Conjunto (Emco) hasta finales del 2020, cuando se acogió a retiro luego de 42 años en el Ejército. 

Un artículo de El Mostrador de 2019 publicó información sobre la falta de colaboración de Schafik como jefe del Emco, para entregar información a la ministra en visita Romy Rutherford, a propósito de los viajes de los últimos cuatro ex comandantes en jefe del Ejército “para saber qué supuestamente hacían los comandantes en jefe cuando se iban al extranjero con dinero fiscal”. Ante esto Schafik puso múltiples trabas y no entregó los programas de viajes entre 2006 y 2009. 

Además de esto, Schafik Nazal estuvo a cargo de la denominada Operación Topógrafo en 2017, según informó un artículo de La Tercera, la que consistía básicamente en realizar espionaje a eventuales “topos” dentro del Ejército, en particular a cuatro personas, dos funcionarios en activo y dos en retiro que se encontraban denunciando irregularidades en el Ejército. 

Nazal era director nacional de Inteligencia del Ejército en 2017, cuando estaba bajo las órdenes directas del actual comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez. A esto se suma la denominada Operación W, la cual consistió en espiar al periodista Mauricio Weibel, quien investigaba los casos de corrupción al interior de la institución. 

Parte del actual directorio de la fundación es también el General de Brigada, José Marzal Sánchez. Sobre él cabe mencionar que en 2020, la Contraloría General de la República detectó más de tres millones de dólares gastados injustificadamente entre 2016 y 2018 por el Ejército en viajes que no tendrían respaldo. Según una publicación del Canal 24 Horas, el general José Marzal Sánchez se encuentra involucrado en estas irregularidades, además del ex comandante en jefe del Ejército, el general Oviedo y otros altos generales del Ejército.

Finalmente en la fundación está también Luis Chamorro Heilig, quien ostenta el cargo de Director del Colegio Alcázar de Las Condes y que estuvo ligado al caso FAM como comandante de personal de la institución.

Chamorro fue General de División, llamado a retiro a finales de 2017 cuando se anunció que Ricardo Martínez asumiría la comandancia en jefe del Ejército. Ha ejercido como encargado de adquisiciones en el Ejército, y también como mencionamos, en calidad de Comandante General del Personal en la institución castrense. 

Se desempeñó como Contralor del Ejército entre diciembre de 2013 y diciembre de 2014, es decir, precisamente en los tiempos en que ocurrieron los fraudes relacionados a la ley reservada del cobre, más conocido como el caso Milico Gate. Como tal, tuvo que prestar declaración ante la comisión investigadora de la Cámara y otras instancias judiciales. 

Además de esto, el diario The Clinic publicó en 2017 un artículo que se refiere a los malos tratos a los que era sometido un suboficial al mando de varios generales del Ejército, entre ellos Chamorro Heilig, el último general con el que trabajó. En esa ocasión, él lo habría obligado a realizar humillantes labores que nada tenían que ver con su trabajo en el Ejército. 

En la asesoría jurídica de Fundación Alcázar se encuentra hoy,- comenta una fuente de la institución-, Felipe Cunich, General de Brigada, quien fue Auditor General del Ejército y estuvo involucrado en el escándalo FAM cuando fue sorprendido por una grabación realizada en la cual ofrecía favores en la institución a cambio de que tres oficiales se inculparan en los sumarios internos que la institución realizó para investigar culpabilidades en el caso FAM, fraude que hoy tiene a 800 funcionarios activos y en retiro en vías de ser procesados por el millonario fraude al fisco.

Finalmente, y siguiendo con la herencia de escándalos que rodea a los personeros de esta fundación, se suma entre sus colaboradores al Coronel Alberto Rivera Valencia. Rivera Valencia fue comandante de la IV División del Ejército de Coyhaique. Él era el responsable directo de controlar diariamente a los funcionarios de FAM contratados, es decir, que cumplieran las funciones para lo que fueron reincorporados a honorarios luego de su retiro de la institución, todo ello en el marco de las medidas que el general Óscar Izurieta realizó. 

Rivera debía firmar el informe de desempeño de estos recontratados y velar por que se cumplieran las tareas asignadas, para de esta forma recibir de parte de la tesorería sus pagos correspondientes. Los informes fueron hechos y firmados por él pero cuando estalló el escándalo, Rivera señaló que habían falsificado su firma y que él jamás estuvo al tanto del mega fraude en el Ejército.

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