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Martes, 29 de Septiembre de 2026
Desocupación

El salvavidas de $1,3 billones de Kast frente a un desempleo récord que acorrala a su Gobierno

Joaquín Riffo B.
Francisca Santander Faúndez

Con la desocupación en un histórico 9,5% y la economía estancada, el Ejecutivo apuesta por el plan 'Chile Despega', una multimillonaria propuesta de obras y subsidios. Sin embargo, desde la academia señalan que el origen de la crisis responde no sólo al ciclo económico, sino a deficiencias estructurales e ineficiencias de gestión que las transferencias del Estado difícilmente lograrán resolver.

El Presidente José Antonio Kast presentó ayer lunes en La Moneda el plan "Chile Despega", con el que el Gobierno busca enfrentar un mercado laboral en deterioro. Según el Ejecutivo, la iniciativa movilizará cerca de $1,3 billones en inversión, obras y medidas de empleo en el corto plazo, y generará más de 100 mil puestos de trabajo, con efectos esperados durante los próximos meses y en 2027. El anuncio ocurrió con Kast rodeado de trabajadores y de sus ministros del Trabajo, Vivienda, Transportes y Obras Públicas, y Economía.

El plan llega con la desocupación en 9,5% y 43 meses consecutivos sobre el 8%, lo que equivale a casi un millón de personas que buscan empleo sin encontrarlo. A eso se suma una economía que acumula una caída de 0,4% entre enero y julio y cuyo PIB, según las proyecciones, cerraría el año bajo el 1%. El monitoreo estará a cargo de los ministros Claudio Alvarado y Jorge Quiroz, lo que refleja que el Gobierno pone la baja del desempleo como el eje ordenador del resto de su gestión.

La iniciativa está dividida en cuatro pilares. El primero apunta a acelerar la inversión pública y las obras de rápida ejecución. El MOP y el Minvu deberán ejecutar el 100% de la inversión vigente entre septiembre y diciembre: $1,4 billones de los $3,1 billones del presupuesto anual en el caso de Obras Públicas, y $290 mil millones de los $460 mil millones en Vivienda. A eso se agregan $90 mil millones de la Subdere y una inyección fiscal adicional de $800 mil millones para nuevas obras, de los cuales $155 mil millones se movilizarán en el cuarto trimestre y $635 mil millones durante 2027.

El segundo pilar amplía los subsidios a la contratación, combinando los cupos de Modo Empleo con recursos nuevos y criterios de focalización territorial y laboral, con $91 mil millones entre 2026 y 2027. El tercero busca devolver liquidez a empresas y proveedores mediante un adelanto de pagos del Minsal por $130 mil millones para regularizar deudas con proveedores de Salud, y un refuerzo del Fogape con hasta $300 mil millones en capitalizaciones. Con un apalancamiento de hasta 13,5 veces, eso equivale a hasta $4,05 billones en garantías para créditos a empresas. El cuarto pilar consiste en una política nacional con ejecución local y seguimiento.

En su discurso de más de 20 minutos, Kast dedicó parte del mensaje a los parlamentarios y a los partidos que asistieron al acto. Planteó que el empleo es una causa de Chile y no de un sector político, y agradeció a los presidentes de partido presentes, equiparando esa colaboración con la que dijo recibir en la agenda de seguridad. Enfatizó que las medidas deben ejecutarse con rapidez, porque las personas no pueden seguir esperando por fuentes laborales.

El Mandatario reconoció que no existe una "varita mágica" y atribuyó la lentitud de la recuperación a que la confianza se reconstruye paso a paso, tras las tensiones y los cambios constitucionales que ha vivido el país. También se refirió a los reproches de algunos legisladores de que conversa poco: dijo haber aprendido a hacerlo, agradeció las "correcciones fraternas" y llamó a sentarse a una mesa, con la seguridad como ejemplo de tema a abordar.

El desempleo desde la academia

Interferencia se contactó con Iván Araya Gómez, director del Informe Económico Regional (IER) y académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Concepción. 

Ante la consulta sobre qué explica esta alza sostenida en el desempleo y cuáles son las expectativas hacia futuro, el especialista describió que “la tasa de desocupación de 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026 es efectivamente una cifra muy elevada para Chile. Pero hay que mirar detrás de ella: no estamos solamente frente a un aumento del número de personas que buscan trabajo, sino también frente a una debilidad en la creación de empleo. En doce meses, la fuerza de trabajo aumentó 0,7%, mientras que el número de ocupados cayó 0,2%; por eso los desocupados aumentaron 10,4%. Además, la tasa desestacionalizada llegó a 9,3%, lo que indica que no se trata simplemente de un fenómeno estacional”.

En ese sentido, según Araya “hay tres elementos que ayudan a explicar este comportamiento. Primero, un componente cíclico. La economía chilena se ha debilitado durante los primeros seis meses de 2026, período en el que la actividad económica, medida por el IMACEC mensual, ha sido negativa, y el crecimiento del PIB nacional durante los dos primeros trimestres ha sido también negativo. El menor dinamismo de la demanda interna está afectando especialmente a actividades intensivas en empleo, como la construcción, lo que se suma a una menor demanda externa por nuestra producción. Todo esto explica un alza de la desocupación de carácter coyuntural”.

“Segundo, existen factores estructurales o de largo plazo que han estado presentes desde hace bastante tiempo. El mercado laboral viene mostrando debilidad desde la pandemia. La variabilidad sectorial o contracción de algunos sectores productivos, junto con la automatización y el aumento de los costos laborales, explican la falta de creación de empleo en nuestro país. Esto es importante porque significa que no todo el desempleo actual necesariamente desaparecerá cuando se recupere el crecimiento”, apuntó.

Y en tercer lugar, “hay un problema de composición y de ajuste entre oferta y demanda de trabajo. El mercado puede tener personas disponibles para trabajar y, simultáneamente, empresas que no encuentran exactamente las competencias que necesitan. Por eso, junto con estimular la demanda por trabajo, hay que mejorar el matching entre trabajadores y empresas”.

Respecto de si el desempleo puede seguir aumentando, para el académico “el riesgo existe, especialmente porque la actividad está débil. Por una parte, las medidas de corto plazo son importantes para absorber mano de obra mientras esperamos que el escenario económico, especialmente lo que se relaciona con los precios de los combustibles, que dependen del mercado internacional del petróleo y de las medidas que pueda adoptar el Ejecutivo frente a este tipo de shock de oferta, vaya mejorando paulatinamente. Esto ayudaría a reducir la tasa de desocupación en lo que respecta al componente cíclico o de corto plazo”.

“Por eso, mi lectura sería que estamos ante un mercado laboral particularmente frágil, pero de naturaleza distinta a la crisis de 2009. En 2009 el principal shock fue una crisis financiera internacional; hoy tenemos una combinación de bajo crecimiento, menor inversión y demanda interna, cambios tecnológicos y problemas persistentes de ajuste del mercado laboral”, sostuvo.

En cuánto al dato de que la última vez que Chile superó el 9.5% de desempleo ocurrió durante el trimestre móvil mayo/julio 2009 cuando la tasa de desocupación escaló hasta el 10,8%, lo cual se atribuyó al impacto de la crisis financiera global (también conocida como la crisis sub prime) y la consulta de qué medidas cree que el Ejecutivo podría tomar en el corto-mediano plazo para aplacar esta alza, considerando ejemplos de escenarios anteriores, el economista manifestó que “el 9,5% actual es comparable estadísticamente con los niveles observados durante la crisis financiera internacional, pero el origen económico no es el mismo. En 2009 Chile sufrió el impacto directo de la crisis financiera internacional. Es decir, en 2009 teníamos un shock externo extraordinariamente fuerte”.

“Actualmente no estamos frente a una crisis financiera internacional de esa magnitud, pero sí a shocks del petróleo, lo que, combinado con una demanda interna débil y otros factores estructurales que han debilitado la capacidad productiva, ha significado un fuerte impacto en el corto plazo”, explicó.

Según el académico, por lo anterior, “no hablaría de una repetición de 2009, aunque sí de una situación que requiere una respuesta de política económica. La experiencia de 2009 entrega una lección importante: cuando existe una caída fuerte del empleo, la política pública no puede limitarse a esperar que la economía se recupere por sí sola. En aquella oportunidad se utilizaron instrumentos de apoyo a la inversión y al empleo, incluyendo incentivos tributarios, medidas de apoyo a las familias y programas de empleo con apoyo fiscal. La legislación de 2009 contempló expresamente medidas transitorias de incentivo tributario y apoyo a la inversión y al empleo”.

“Pero hoy repetir exactamente el esquema de 2009 no necesariamente sería lo adecuado. Chile enfrenta restricciones fiscales mayores y el propio Gobierno ha establecido una trayectoria de reducción del déficit estructural. En 2026, además, el gasto de capital ha mostrado una fuerte contracción, por lo que existe un espacio particularmente relevante para reorientar y acelerar inversión pública que tenga impacto directo sobre el empleo, sin necesariamente realizar un aumento generalizado del gasto”, aseveró. 

Sobre ello, Araya entregó cinco líneas que recomendaría para salir de esta situación: 

1. Acelerar inversión pública y privada

“Hay que destrabar proyectos que ya están en cartera y que tienen capacidad de generar empleo rápidamente. El problema de permisos ambientales, sectoriales y municipales debe abordarse con mecanismos de coordinación y ventanillas de emergencia para proyectos estratégicos”.

2. Priorizar proyectos intensivos en empleo.

“No toda inversión tiene el mismo efecto sobre el mercado laboral. En una situación como esta conviene priorizar construcción, infraestructura, vivienda, obras urbanas, logística, transporte, energía y proyectos productivos regionales con alta generación de puestos de trabajo”.

3. Fortalecer subsidios focalizados a la contratación.

“En vez de subsidiar indiscriminadamente el empleo, utilizar instrumentos temporales dirigidos a jóvenes, desempleados de larga duración, mujeres y trabajadores cuyas competencias requieren reconversión. De hecho, el Ejecutivo ha enviado un proyecto para crear un nuevo sistema de subsidio unificado al empleo, según los antecedentes de Dipres”.

4. Atacar el problema de matching.

“Aquí existe una oportunidad que muchas veces se pierde en el debate. Una parte del desempleo puede persistir porque las competencias de quienes buscan trabajo no coinciden con las que demandan las empresas. Se necesita fortalecer intermediación laboral, capacitación corta, certificaciones y formación vinculada directamente a vacantes existentes”.

5. Dar prioridad a la inversión privada.

“El Estado no tiene capacidad fiscal para sustituir indefinidamente la inversión privada. Por eso, además del gasto público, la prioridad debería ser generar condiciones para que proyectos privados que están detenidos puedan comenzar a ejecutarse. En términos de empleo, un proyecto que lleva dos o tres años esperando permisos es también una cantidad importante de empleos que no se están creando”.

De esa forma, “en resumen, el 9,5% de desempleo es una señal de alerta muy importante, pero no estamos frente a una repetición mecánica de la crisis de 2009. Hoy tenemos una mezcla de debilidad cíclica y problemas más estructurales del mercado laboral. Por eso la respuesta no debería ser solamente aumentar el gasto público: hay que acelerar inversión, destrabar proyectos, focalizar subsidios a la contratación y mejorar el ajuste entre las competencias de los trabajadores y las necesidades de las empresas. En una coyuntura de restricción fiscal, la política de empleo debe ser mucho más selectiva y orientada a generar puestos de trabajo rápidamente. También la discusión de la ley de presupuesto 2027 va a ser clave, sobre todo para la evolución de la actividad económica y el empleo para el 2027”, cerró.

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