La Alameda se llenó desde temprano. A las 10:30, cuando la columna comenzó a avanzar desde Plaza Baquedano, estudiantes, profesores y trabajadores ocuparon la calzada con una consigna que se repitió en lienzos y cánticos: "Ni un peso menos para la educación". Era el primer paro nacional del sector desde que el gobierno de José Antonio Kast ingresó el Presupuesto 2027 al Congreso, y la Confech lo convirtió en una prueba de fuerza.
No marcharon solos. Se sumaron la CUT, el Colegio de Profesores, la Coordinadora Feminista 8M y sindicatos de comercio, construcción y minería, una alianza entre estudiantes y trabajadores que la vocera de la Confech, Laura Mlynarz, había anunciado una semana antes y que ayer se vio en la calle.
La marcha estaba autorizada por la Delegación Presidencial, con informe favorable de Carabineros, y su recorrido terminaba en Los Héroes. No alcanzó a llegar ahí. A la altura de la Universidad Católica, Fuerzas Especiales desplegó carros lanzaagua y lanzagases y detuvo el avance de la columna. Metro cerró la estación Universidad Católica y los incidentes se extendieron a los sectores del GAM, Santa Lucía y la Casa Central de la Universidad de Chile. En total, la jornada de enfrentamientos se prolongó cerca de dos horas y media.
Las versiones sobre cómo comenzó todo no coinciden. El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, aseguró que la marcha se desarrollaba con normalidad hasta que Carabineros intervino a la altura de Santa Lucía. Andrea Abarca, presidenta de la FEUSACH y vocera de la Confech, habló de una "represión desmedida" y calificó la jornada como mayoritariamente pacífica.
En cuanto a los detenidos, Carabineros informó 31 personas, mientras la Confech denunció más de 40 estudiantes retenidos. El gobierno, por su parte, puso el foco en la agresión a estudiantes de la UC en el frontis de la universidad: el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, la condenó y el delegado Germán Codina informó de dos lesionados.
La otra disputa es la de las cifras. Carabineros calculó unos 6.000 asistentes y la Confech más de 20.000, una diferencia que no es menor porque de ella depende la lectura política del día. Aun tomando el número más bajo, la marcha fue más grande que la del 3 de junio, cuando la propia Delegación contó hasta 4.500 personas.
El conflicto de fondo es presupuestario. Aguilar sostuvo que Kast dijo la noche anterior que el gasto en educación subiría, pero que en los hechos bajó y ni siquiera alcanza el nivel de 2026. Mlynarz acusó además que el gobierno no dialoga ni quiere escuchar a los estudiantes, un reclamo que los dirigentes repitieron durante toda la jornada.
El momento tampoco le favorece al Ejecutivo. La última Cadem muestra que la desaprobación de Kast subió a 57%, y octubre es un mes que en Chile no se mira como cualquier otro. Con un presupuesto recién ingresado, una alianza social que se ensancha y una policía que vuelve a usar lanzaaguas sobre una marcha autorizada, el gobierno entra a un nuevo mes de mandato con la calle cada vez más instalada.






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