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Domingo, 21 de abril de 2019
Histórico triunfo de los pescadores artesanales

Gobierno no vetará la nueva ley de la jibia

Manuel Salazar Salvo

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Jorge Vargas / Migrar Photo
Jorge Vargas / Migrar Photo

Industriales pesqueros no podrán explotar el recurso marino.

El gobierno no presentará ante el Parlamento un veto aditivo a la nueva ley de la jibia que pretendía incorporar la pesca de cerco. El ministro de Economía, Juan Ramón Valente, hizo el anuncio tras culminar una reunión con los pescadores artesanales e industriales, reunión de la cual se retiraron molestos estos últimos. Valente agregó que el gobierno trabajará en el perfeccionamiento del cuerpo legal aprobado por el Congreso.

Desde el año 2000 la extracción de la jibia, un tipo de calamar que pertenece a los recursos pelágicos, empezó a ser explotada por los pescadores artesanales, principalmente de la Región del Biobío, afectados por la creciente escases de otras especies marinas, casi todas ellas sobre capturadas por los grandes industriales pesqueros

En 2012 esta pesquería se declaró en estado de plena explotación y se aplicó una cuota global de pesca de 180 mil toneladas que se incrementó en 2013 a 200 mil, cuota que se ha mantenido en los últimos años sin bajar de las 160 mil toneladas.

A fines de 2018, la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron por amplia mayoría un proyecto de ley que fijó sólo dos artes de pesca, la potera y la línea de mano, para la extracción de la jibia, eliminando definitivamente la pesca de arrastre de media agua que ocupaban los grandes barcos industriales.

Los pescadores artesanales que ocupan otros aparejos, como el cerco, la red de enmalle y los espineles, reaccionaron de inmediato considerándose perjudicados por quedar al margen de la explotación de la jibia y solicitaron al gobierno que se les incluyera en la nueva normativa.

Dirigentes de los pescadores cerqueros afirmaron que su sector sería gravemente afectado por la cesantía, las multas y otras dificultades que, según ellos, se desprenderán de esta nueva ley. Argumentaron que no se han efectuado los estudios necesarios sobre el potencial de la jibia, los diferentes artilugios para su pesca, el carácter altamente migratorio de la especie y su interacción con las pesquerías de otros recursos

Segundo Herrera, presidente de los pescadores cerqueros y director de la Federación de Los Lagos, propuso que el modelo a seguir podría ser el ocupado años atrás con la  pesquería de la merluza austral y su interacción con la Reineta , cuando se agregó el registro de reineta a todas las embarcaciones que realizaban la pesca de la merluza austral.

César Jorquera, presidente de un sector de los  pescadores artesanales de Biobío indicó ante la Comisión de Pesca del Senado a mediados de 2018, que la pesca de la jibia con cerco no produce daños a la especie, como sí lo afirman los pescadores de línea de mano y potera, quienes aseguran que las redes de los cercos destrozan las jibias y las inutilizan para el consumo humano,  el mercado donde se consiguen los mejores precios para su venta.

Pescadores artesanales de la Región de Atacama se han quejado de la voracidad depredadora de la jibia, la que estaría poniendo en riesgo allí la captura de la sardina y la anchoveta.

Chile mantiene convenios con la Organización Regional de Pesca, ORP, organismo que fija las cuotas de pesca de cada especie para los diversos países del mundo. Chile dispone ahora de una cuota de 200 mil toneladas, la que, según diversos dirigentes del gremio, no podrá ser cumplida sólo pescando con línea de mano y potera, perdiéndose cuotas importantes del mercado internacional.

Primeros en el mundo

Nuestro país ha ocupado durante más de diez años el tercer lugar en capturas y desembarques de jibia en todo el planeta ubicándose siempre detrás de China y Perú, y solo sobre México, pero por primera vez desde el año pasado un fenómeno climático dejó a Perú y China prácticamente sin pesca, entonces Chile pasó a la delantera y se convirtió en líder y oferente indiscutido de jibia por única vez en su historia. Esto se debió a fenómenos climáticos muy puntuales, pero que despertaron el apetito voraz de la industria pesquera local. La pesca artesanal venía desde hace décadas haciendo historia de la mano con las pequeñas y medianas plantas de proceso que no tienen barcos.

La jibia es capturada por la flota internacional China con poteras, un aparejo selectivo que discrimina entre especies adultas y las juveniles, mientras en Perú la especie es exclusiva de los pescadores artesanales quienes capturan a línea de mano.

Chile, en tanto, reservó por derecho y sin licitación un 20% de la cuota global de jibia a los industriales pesqueros, quienes han utilizado barcos de arrastre y cerco, artes de pesca no selectivos que capturan juveniles y adultos sin discriminación, los mismos barcos que usan para capturar merluza común y Jurel, dos especies que los industriales recibieron por la ley de pesca a razón de un 60% y un 90% para siempre. El otro 80% de la jibia se capturaba por línea de mano, o sea, una por una a manos de los pescadores artesanales en botes sin cubierta, quienes generan más de 10 mil empleos directos durante este proceso y en plantas sin barco otros cinco mil empleos.

El único país en el mundo que capturaba jibia con arrastre era Chile.

Los industriales

Pescadores industriales de Biobío alertaron sobre la obligación de usar un solo arte, lo que m-según ellos- reduciría las capturas, cuando estamos ad portas de que sesione la Organización Regional de Pesca, ORP, y se determinen cuotas para los países integrantes lo que dejaría a Chile con entre el 16% y el 12% de la cuota que se definiera, quedando el resto para China y Perú.

El país –afirman- perdería lo que ha ganado en años de esfuerzo, por ejemplo en 2016 se calificó la jibia chilena en los mercados externos como la de mejor calidad, producto de las condiciones oceanográficas en que se captura – aguas frías y a poca distancia de puerto- así como la cadena de frío instalada desde la pesca al empaque, con esfuerzo de años de los responsables.

Sólo en Biobío operan barcos industriales jibieros; son ocho cada uno con 17 hombres a bordo y  alimentan seis plantas, que dan trabajo a alrededor de 500 personas por instalación.

Ramón Muñoz, vocero de los pescadores industriales, sostuvo que “los barcos tienen sus licencias desde hace alrededor de 30 años y éstas se hallan ligadas a un arte, eso es por norma y los registros están cerrados. Entonces lo que pide el sector artesanal es inconstitucional e inviable”.

Respecto del argumento de que la red de media agua que utilizan los barcos industriales sería menos selectiva que la potera, Muñoz indica que ”no es tal. Hablan por supuestos, pero no conocen cómo operamos. Por factibilidad técnica podemos bajar a una profundidad en que no hay jibias pequeñas y nuestro registro de tamaños va de 74 a 76 centímetros con promedio 80 centímetros.

En 2016 no se pescó siquiera toda la cuota autorizada mientras Perú tiene una historia de 20 años en la pesquería y China opera unos 200 barcos frente a las costas de ese país. A nivel del Pacífico Sur, que aglutina a la ORP se pescan un millón 200 mil toneladas  y Chile declara 160 mil toneladas, o sea el 12 % “Sí la cuota se baja a un millón quedaríamos con 16% pero sí la ORP fijara una cuota de 500 mil toneladas Chile quedaría con 80 mil lo que le sacaría de competencia en el mercado en que se ha ido posicionando cada vez mejor”, añadió Muñoz.

Cifras de ProChile

En el periodo comprendido entre enero y noviembre del año pasado, según datos de ProChile, las exportaciones de jibia alcanzaron la cifra récord de US$194 millones, que significa un aumento del 38%, en comparación al mismo tramo de 2017. Por otra parte, en el mismo periodo, el valor promedio por kilo del molusco se incrementó en un 62%, después de pasar de US$1,59 a US$2,58.

De acuerdo con ProChile, las exportaciones de la jibia han aumentado progresivamente en tres años, luego de pasar de US$55,9 millones en 2015 a US$84,7 millones en 2016, mientras que en 2017 se incrementó a US$142 millones.

En palabras de ProChile, en 2018 la exportación del molusco fue liderada por los envíos a Corea del Sur, con ventas por US$69 millones (35%), seguida de España (US$51 millones; 26%), Japón (US$29 millones; 15%) y Taiwán (US$18 millones; 5%). Los cuatro mercados señalados concentraron el 81% de las exportaciones totales.

De acuerdo con el "Anuario de las exportaciones chilenas 2018" de ProChile, el top ten de las exportaciones chilenas de bienes no cobre para el 2017 fueron: 1. Salmón y trucha (US$ 4.631 millones) 2. Carbonato de Litio (US$ 684 millones) 3. Mezclas de vino tinto embotellado (US$ 506 millones) 4. Nueces (US$ 463 millones) 5. Paltas frescas (US$ 457 millones) 6. Mejillones (US$ 210 millones) 7. Jibias (US$ 142 millones) 8. Limones frescos (US$ 114 millones) 9. Vino Carmenère embotellado (US$ 107 millones) 10. Mandarinas frescas (US$ 88 millones).

En relación con el número de trabajadores por cada sector, el presidente de la Federación de Tripulantes de Chile, Fetrich, Sergio Vera, dijo que en total son cinco mil  las personas que se dedican a la extracción de la jibia. El dirigente de la Fetrich detalló que hay 2.500 trabajadores en el sector industrial y un número similar en la pesca artesanal.

La faena

La potera para la captura de la jibia es un método consistente en grupo de anzuelos que están unidos entre sí, que en el caso de la pesca de peces puede ser desde cuatro unidades en adelante, o en el caso de la captura de jibia se utiliza un número considerable de anzuelos, sin puntas de flechas para su captura. Este método es suficientemente resistente como para soportar el peso de los mayores ejemplares que se capturan en el mundo, de alrededor de 50 kilos.

La atracción de la especie objetivo hacia las poteras se realiza mediante la iluminación de la embarcación durante la noche, y está basada tanto en el fototropismo positivo de la jibia, como su voracidad hacia todo lo que se mueva. En términos de la mecanización, la flota artesanal de bote, utiliza principalmente fuerza humana para calar y virar las poteras, aunque existen embarcaciones que operan con máquinas.

A nivel de los países costeros del Pacífico como México, Perú y Chile, las poteras son el principal método de pesca artesanal. Como aparejo de pesca industrial en el caso peruano son los barcos poteros los que principalmente se utilizan en su captura. En Chile, el recurso jibia también se captura con redes de media agua y también en calidad de fauna acompañante de la pesquería de cerco. Adicionalmente, la jibia aparece como especie del by-catch (captura accesoria) en otras operaciones de pesca (arrastrera merlucera, cerquera anchovetera, de hoki con arrastre de media agua) tanto en Chile como en el mundo.

Respecto de las capturas sectoriales, el informe de Chile en el último comité científico de la South Pacific Regional Fisheries Management Organisation, realizado en Shanghai en septiembre de 2017, dio cuenta de lo siguiente: Para la flota artesanal, el número de embarcaciones inscritas en la pesquería alcanzó en 2016 a 1408, el desembarque total fue de 141.576 ton. Se señala que el 98% de estas capturas se realizaron por embarcaciones menores de 12 metros de eslora y con el aparejo potera. La flota industrial que operó en 2016 fue de 16 embarcaciones que capturaron 39.338 ton. (de una cuota de 40.000 ton). El sistema de captura fue principalmente arrastre de mediagua.

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