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Sábado, 24 de agosto de 2019
Entrevista exclusiva

Jefe regimiento Copiapó: “Los militares que hablan con la prensa atentan contra la ética militar”

Victoria Viñals

En entrevista con INTERFERENCIA, Patricio García Torres, conocido como El Bolsonaro de Copiapó, descartó las denuncias de acoso realizadas por las esposas de dos cabos, internados en en un centro psiquiátrico de Santiago por intentos de suicidio. El teniente coronel entregó su visión sobre lo que está pasando en el polémico regimiento bajo su comando.

El Regimiento N° 23 de Copiapó se está haciendo conocido por distintos casos de abusos y malos tratos por parte de los oficiales a cargo.

El último caso, lo publicó INTERFERENCIA hace algunos días, en un reportaje que informó sobre las denuncias realizadas por las esposas de los cabos Oscar Alvayay y Rubén Mendoza, internados en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Militar, con cuadros clínicos severos, que incluyen la ideación suicida.

Un día antes de publicar el reportaje, el jueves 21 de marzo a eso de las 7 de la tarde, INTERFERENCIA se comunicó con el Departamento de Comunicaciones del Ejército para obtener su versión respecto a las denuncias.

El Ejército decidió no responder de inmediato. En su lugar, en las breves horas que pasaron entre la llamada de INTERFERENCIA y la publicación del reportaje, a las 4:55 del 22 de marzo, funcionarios del regimiento visitaron las casas de ambos cabos. Una de las esposas estaba en Santiago acompañando a su marido internado y la otra decidió no salir de su casa porque consideró que la visita era un acto de amedrentamiento por haber contado su caso a un medio de comunicación.

El mismo día que el artículo fue publicado, el Comandante en Jefe de la I° División de Ejército, general Rodrigo Valdivia, llegó hasta el regimiento en helicóptero. Tras su visita se reunió a todos los integrantes del regimiento en el casino. En la entrada, todos los funcionarios debieron dejar sus celulares, los que fueron custodiados por la unidad de inteligencia. En ese lugar estuvieron por cerca de cuatro horas recibiendo clases de ética y siendo reprendidos por hablar con la prensa. Se les dijo que "hablar sobre las cosas que pasaban adentro era una traición en contra del Ejército".

Entre tanto, INTERFERENCIA buscaba una respuesta oficial en la Dirección de Comunicaciones del Ejército en Santiago. Y esta fue que sería el propio comandante del Regimiento N° 23 de Copiapó, teniente coronel Patricio García Torres, conocido como El Bolsonaro de Copiapó, quien hablaría con este medio.

El resultado fue una larga entrevista, realizada el miércoles 27 de marzo, en la que el teniente coronel fue directamente a descartar cualquier tipo de figura ilegal, como acoso o malos tratos al interior de su regimiento. También García negó que hayan existido intentos de suicidio, como cuentan las esposas de los cabos Alvayay y Mendoza, y acusó de “falta de valor y carácter” a los militares recluidos en Psiquiatría del Hospital Militar por haber accedido a a dar a conocer a la prensa su situación.

Al día siguiente de la entrevista (28 de marzo), García volvió a reunir a todo el regimiento. Los llamó con una trompeta inesperada y los hizo formarse en el patio. Les contó que había sido entrevistado por este medio e hizo gala de haberse preparado para responder a las preguntas. También acusó la existencia de "traidores" al interior del regimiento. Dijo que se iba a encargar de encontrar a quienes hablaban con la prensa y les advirtió que tuvieran cuidado con sus celulares. “Cuidado con los teléfonos, porque Inteligencia tiene la capacidad de rastrearlos incluso estando apagados o sin batería”.

“En la guerra los traidores se fusilan. Nada más les voy a decir”, aseguró frente a sus subalternos.

A continuación, los puntos clave de la entrevista realizada por este medio a García Torres, quien cursó estudios en la Universidad de Georgetown en Estados Unidos, gracias a una beca proporcionada por el empresario Andrónico Luksic.

La pregunta de rigor ¿Qué pasó con los 18 cascos que faltan por los cuales se ha cuestionado la integridad de los cabos?

Le agradezco la pregunta y quiero responderla, pero antes el contexto. Yo leí tu nota de prensa y me imagino que quieres entrevistarme para hacer el contrapunto y ver cuál es la versión nuestra.

De partida, aquí no hay ningún antecedente de suboficiales que hayan intentado atentar contra sus vidas. Ocurre que hay protocolos institucionales para contener a esta gente y derivarla hasta psiquiatría del Hospital Militar. Lo que hubo fue un cabo primero que presentó una licencia médica psiquiátrica y que fue internado después en el Hospital Militar; y otro que fue a hablar con la doctora, le planteó su situación, ella lo derivó a psiquiatría y después él fue hospitalizado. Aquí quiero dejar claro que no hubo ningún incidente de intento de suicidio, por lo menos en conocimiento de nosotros. Si no, hubiéramos activado los protocolos institucionales.

Las esposas dijeron que uno tenía diagnosticado ideación suicida y que el otro intentó suicidarse tres veces.

Son diagnósticos reservados. Esa ideación suicida se la tiene que haber manifestado él a la doctora. Pero su diagnóstico es reservado, por lo tanto yo no estoy al tanto de que están con esos cuadros. De algún intento de suicidio en la unidad, por lo menos que nosotros tengamos constancia, ninguno.

Respecto a un hostigamiento de parte del alto mando que aparece en el reportaje, quiero aclarar que hay un error. El alto mando del Ejército es el cuerpo de generales y en el regimiento yo soy teniente coronel. Estoy lejos de ser general. Por lo tanto, no hay ningún hostigamiento por parte de ningún general y tampoco por nadie del regimiento.

Aquí hubo una situación que derivó en una serie de procedimientos reglamentarios para, justamente, esclarecer los hechos, y tomar las medidas que me permitan cautelar lo que la sociedad nos tiene obligados constitucionalmente a proteger: el armamento, que la sociedad pone a custodia del Ejército para la defensa de la patria. Ese es un tema importante.

Exactamente. ¿Qué pasó entonces?

Lo que se produjo acá es que un soldado de tropa tenía que dejar devuelto su casco para que le entregaran otro casco en el nuevo regimiento donde fue destinado. Él dio cuenta, informó a sus mandos de que el cabo Alvayay le había dado una cuenta corriente para que depositara 50 mil pesos y le entregaba un casco para que él devolviera la especie. Ese casco podría haber sido de él. El problema es que nunca se le entregó el casco, sino que el guardalmacén de vestuario de equipo, que no era el cabo Alvayay, le arregló el recibo. Se lo adulteró, como que no debía la especie. Y esa es la información oficial.

Con esos antecedentes, me vi obligado a informar a la Fiscalía Militar, porque aquí estamos frente a un hecho que podría ser constitutivo de delito, que es la venta de cargo fiscal. Frente a eso, yo dispuse el 25 de febrero que una comisión interventora firmada por oficiales y suboficiales, no por soldados conscriptos, revisara y se tomara el tiempo que fuera necesario para asegurarnos que, desde el casco hasta las botas, en los almacenes estuviera lo que corresponde. También en lo que respecta a material de guerra, que estuvieran todos los cargos: fusiles, pistolas, ametralladoras, etc.

Tú comprenderás que eso era lo mínimo que debíamos hacer como Ejército.

Más allá del caso de los cascos, en el cual uno de los cabos asegura haber actuado conforme órdenes superiores o el del caso del casco vendido, el que el cabo asegura haber adquirido con dinero propio fuera del Ejército. Acá la denuncia es sobre situaciones puntuales de acoso ilegítimo que pueden suceder en el marco de protocolos formalmente legítimos. ¿Están inventando las esposas?

La verdad, es que aquí hay una investigación que está en la Justicia. Paralelo a esta acción, dispuse como comandante del regimiento, que se hicieran dos investigaciones sumarias administrativas, para determinar la responsabilidad en la venta de cargo [uno de los cascos, sobre el que hay una denuncia formal] y la responsabilidad justamente por el problema de estos supuestos cascos que no están en las actas de entrega [los 18 cascos que hablan los cabos, los cuales, según ellos, se perdieron y los obligaron a reponer de su pecunio, comprándolos en ferias, por órdenes superiores, caso en el cual no hay denuncia formal].

¿Cuál es la razón por la cual ellas dan esa versión? La verdad es que no le podría responder esa pregunta. Lo que sí le puedo decir es que el Ejército de Chile, tiene claramente establecido cuáles son los procedimientos a seguir en caso de un acoso, sea laboral o sexual.

Cuando la persona se siente acosada, denuncia el acoso. Aquí no hubo ninguna denuncia y los acosos tienen que ser sistemáticos, reiterativos en el tiempo, deliberados y con la intención de causar daño. Y eso aquí no ha sucedido.

Entonces si ellos hubieran hecho presente a su mando que se sentían acosados laboralmente, nosotros como regimiento hubiéramos justamente activado esos protocolos. Situación que no se dio.

Nosotros lamentamos como regimiento que estén pasando por esta situación, pero usted comprenderá que frente a una denuncia, frente a un hecho comprobado de una transacción económica, para solucionar un tema de un casco que nunca volvió al almacén, sino que fue adulterado, nosotros tenemos que tomar todas las medidas, revisar todo nuestro cargo, y disponer los cambios de guardalmacenes.

Ellos dicen que se les ha acusado de robo, pero, no ha sido así. Aquí lo que se informó a la Fiscalía es que hay una venta de un cargo. Justamente las investigaciones sumarias administrativas son para esclarecer los hechos. Es un procedimiento, y por lo tanto, aquí no se ha tomado ninguna medida disciplinaria, no se ha sancionado a nadie.

Una vez que tengamos los resultados de esas investigaciones, se tomarán las medidas administrativas y disciplinarias, en el caso nuestro, y en el caso del fiscal, bueno, aplicará lo que la Justicia determine.

Cuando nosotros recibimos la denuncia revistió una importancia particular considerando que no es la primera que afecta al Regimiento N° 23 de Copiapó y ha habido suicidios en las filas del Ejército. Estas denuncias se suman a la del teniente Gonzalo Jaña y otras anónimas que ha recibido este medio, las cuales configuran una situación de acoso laboral, un clima hostil y una mala sensación general. ¿Está el Regimiento contribuyendo a aumentar la epidemia de suicidios al interior del Ejército?

En relación al teniente Jaña, no lo conocí, ni conozco el caso, porque yo recibí el regimiento el 3 de diciembre y él salió a retiro de la institución con fecha 31 de diciembre. Lo que está acreditado del teniente Jaña es que él fue sancionado en reiteradas oportunidades por, a través de medios no reglamentarios, reponer cargos faltantes y por ser reincidente en el ocultamiento de información a sus mando. Ahí hubo una investigación sumaria que fue resuelta por el Comandante en Jefe [general Ricardo Martínez Menentau].

Respecto al caso del reportaje, yo planteo la versión oficial del regimiento con los documentos que tengo sobre la mesa. Nosotros todos los años hacemos una observación permanente a nuestros subordinados y los comandantes llenamos una pauta de situación conductual donde se señalan conductas de riesgo. Son firmadas por ellos mismos y en estos dos casos, en su pauta de situación conductual que fue firmado por ellos, están sin ninguna conducta de riesgo detectada.

Entonces, cuando sacan en la nota periodística de que en agosto empezaron los hostigamientos, que desde octubre están con problemas psicológicos en sus casas, la verdad es que me parece extraño. Yo no estaba en agosto, pero me hago cargo como comandante del regimiento.

Respecto a la versión de ellas... bueno es la versión de ellas. Yo las respeto, pero no las comparto en absoluto y qué bueno haber tenido la oportunidad de tener esta conversación y esta entrevista para que tenga el máximo de antecedentes, porque ahora me imagino que vendrá un reportaje con las dos versiones.

En el breve periodo en que nuestro medio se comunicó con la Dirección de Comunicaciones del Ejército y la aparición del artículo con las denuncias, funcionarios del Regimiento visitaron las casas de ambos cabos. ¿Por qué sucedió esto? ¿Fue orden suya? ¿Hubo algún tipo de presión o intentos porque esto no saliera a la luz pública?

No puedo asegurarle si visitaron la casa. Eso sí, que han tomado contacto telefónico con ellas. Y cuando el comandante del cuartel llamaba por teléfono para saber cómo estaban, no le contestaban. Y cuando se internan en la unidad psiquiátrica, obviamente se pierde el enlace.

Yo conversé con la señora del cabo [Rubén] Mendoza [Claudia Álvarez] y justamente ella pidió apoyo y la asistente social tomó contacto con ella. Están en contacto con el Hospital Militar, justamente para ver cuáles son los apoyos que ella requiere. Nuestro sistema de asistencia siempre está disponible a atender los requerimientos de nuestro personal. Pero no tengo mayores antecedentes porque, como le digo, es un diagnóstico reservado y nosotros somos respetuosos.

Le repito la pregunta. Entre que yo me comuniqué con la Dirección de Comunicaciones del Ejército y el día siguiente en que se publicó el artículo ¿Fueron funcionarios del Regimiento a la casa de los cabos?

Tendría que confirmárselo.

No fueron enviados por usted entonces.

Yo creo que no.

No fue orden suya.

Yo soy el responsable de lo que pasa en el Regimiento. Por lo mismo yo dispuse informarle a la Fiscalía y abrir las investigaciones sumarias administrativas. Entre el 22 y el 23 de marzo es probable que nadie haya ido, pero posteriormente se ha tenido contacto a través de la asistente social y a través de sus comandantes.

Pero hemos enviado gente a sus casas. De hecho una de ellas, que voy a reservar el nombre, le hizo presente al comandante de su marido, que no quería ninguna llamada, ningún tipo de ayuda, que por favor no la llamaran.

Frente a eso, usted comprenderá que no es mucho lo que se puede hacer, más allá de saber cómo está su evolución médica a través de los procedimientos del Hospital Militar y de nuestra enfermería. Con una de ellas sí tenemos contacto permanente por teléfono a través de la asistente social. Eso es lo que está funcionando.

Sabemos que el viernes 22 de marzo el general Rodrigo Valdivia llegó hasta el Regimiento en helicóptero, que reunieron a todos en el casino, que les quitaron los celulares en la entrada -los que fueron custodiados por la unidad de inteligencia- y que estuvieron cuatro horas siendo reprendidos por hablar con la prensa y exponer este tipo de situaciones. También se les dijo que "hablar sobre las cosas que pasaban adentro era una traición en contra del Ejército". ¿Que tiene que decir al respecto?

El comandante en jefe de la división, el general Valdivia efectivamente vino a hacer una revista inspectiva al Regimiento para saber cómo está el estado de los trabajos que estamos haciendo en la zona afectada por el aluvión. Ahí nos preocupamos de cooperar con la ciudadanía y ahora estamos con maquinaria sacando el resto de barro que quedó, donde también fue afectado el Regimiento. Y efectivamente el general Valdivia pasó una revista, y por eso, efectivamente, tuvo una reunión con todo el personal.

Respecto a los celulares, incluso cuando yo hago reuniones, estos quedan afuera por una razón muy sencilla; por respeto por la persona con la que se está hablando y los temas que se van a tratar. Usted comprenderá que esta es una institución de la Defensa, no una empresa productiva, por lo tanto, se tocan temas sensibles que afectan a la Seguridad Nacional. A veces hay temas de planificación, por lo tanto, las salas de reuniones son zonas limpias. Así están definidas. Y se entra sin teléfono celular, pues usted sabe que estos no solamente graban, sino que también pueden ser interceptados.

Esto no tiene ni un agravio en particular. De hecho yo a muchas reuniones a las que he tenido que asistir son zonas limpias. De hecho, mi oficina es zona limpia, si usted está en una reunión conmigo los celulares quedan afuera, en la oficina del ayudante. Así está declarado y son nuestros procedimientos normales de funcionamiento.

En este caso, como era una reunión con todo el personal, y no era una sala de reuniones, se adoptó un procedimiento como si fuera una sala de reuniones más grande. Y hubo personal que fue encargado de recibir los celulares. Incluso yo dejé mi celular personal en la misma mesa donde lo dejó, desde el mayor que me sigue en antigüedad hasta el último cabo del regimiento.

¿Y de qué se habló en esa reunión?

Se tocaron diversos temas de interés institucional y uno de ellos justamente fue reforzar nuestros códigos de conducta que están avalados desde la Constitución, decretos de nuestra Ley y el Reglamento de Disciplina donde se habla claramente del conducto regular.

No es necesario en el Ejército hacer denuncias anónimas. Si una persona tiene un problema, hay un conducto regular, que es justamente la cadena lógica a través de la cual bajan las órdenes y suben las informaciones o peticiones. Por lo tanto, si una persona tiene algún reparo o inquietud, están los procedimientos y han estado siempre en el Ejército de Chile.

¿Reafirma que hablar los problemas internos del Ejército con la prensa es una traición en contra de la Institución?

A mí me parece que atenta contra nuestro ethos militar. Nosotros tenemos una serie de normas que nos identifican. No nos hacen ni mejores ni peores que la sociedad de la cual somos parte. Sino que tenemos otras exigencias.

Esta es la única profesión en la cual el Estado nos exige la vida y también es la única institución en la cual un funcionario está dispuesto a dar la vida en cumplimiento de su trabajo. Por lo tanto, si tenemos el honor, el valor, el respeto a la jerarquía y el carácter, la disciplina nos indica que frente a la situación en la cual yo no estoy de acuerdo, debo hacerla presente directamente a mi mando, dando la cara. Por eso, no es necesario ir a la prensa a hacer denuncias anónimas. Efectivamente, es contrario a nuestro código de conducta, a nuestro ethos militar.

¿No cree usted que quizá tienen miedo? Porque eso es lo que han señalado quienes han accedido a conversar con nosotros. Me han dicho que en el Ejército siempre se corta por el hilo más delgado, que los de más bajos rangos, siempre sufren más o pagarán los platos rotos de los militares con mayor jerarquía.

Yo puedo responder por este Regimiento. Y miedo... la verdad es que es infundado. Las puertas de la oficina de todos los oficiales y suboficiales mayores siempre han estado abiertas. Yo he recibido permanentemente personas preguntando sobre situaciones personales. Puede ser que gente no tenga el valor o el carácter de hacer saber sus problemas a sus comandantes, con sus respectivos fundamentos, con buenas palabras.

Esa es mi percepción, la verdad es que aquí no se trabaja por el terror, aquí no hay hostigamiento, aquí somos un equipo de trabajo, aquí nadie sobra. Por eso estamos preocupados por la situación médica de estos dos cabos, que lamentablemente no están internados por un problema psiquiátrico.

Yo creo que es falta de carácter y falta de valor, de enfrentar que uno puede tener un problema o ser responsable de algo, estando los conductos abiertos para hacer presente las situaciones. Está en nuestra reglamentación, está en nuestra doctrina, es parte de nuestro ethos.

¿Me está diciendo que los militares que hablan con la prensa son cobardes?

No, yo no he dicho eso. Yo no he tratado a nadie de cobarde diciendo que los que hacen eso, se alejan de nuestro código de conducta, de nuestro ethos militar. Si usted lo quiere interpretar como cobarde bueno, pero yo a nadie le he dicho cobarde.

Lo que digo es que hay que tener la capacidad de hacer bien las cosas, hacer lo que hay que hacer. Hay un reglamento que establece un conducto regular de cómo hacer las peticiones y exponer todas las inquietudes, y ellos se apartaron de nuestro código de conducta, donde efectivamente los oficiales y todos los militares en general, deben mostrar carácter para tomar decisiones y enfrentar situaciones que nos puedan complicar. Debemos tener el valor y el honor de enfrentar los problemas y decirnos las cosas a la cara.

¿Sabe que circulan a través de redes sociales comentarios que lo llaman "el Bolsonaro de Copiapó"? 

Sí. Yo apenas supe se lo comuniqué a mi superior, porque no lo voy a ocultar, no tengo por qué ocultarlo. Ya está identificada la persona que lo subió a la red social y bueno, uno está expuesto cuando uno toma decisiones, como por ejemplo cautelar el armamento que le pertenece a todos los chilenos.

Uno tiene que estar dispuesto a esto, a que de manera cobarde, uno sea acusado de cosas que... usted comprenderá que yo no soy ni racista, ni misógino. Soy padre de hijos adolescentes, tengo una hija, estoy casado. Tengo personal femenino bajo mi mando. Usted las puede entrevistar cuando quiera para descartar eso.

Entonces frente a un ataque cobarde de esa naturaleza, la verdad que no me voy a referir porque no voy a perder tiempo en gente sin valor y sin honor que, en vez de enfrentar los problemas, ataca a su superiores de esa forma en redes sociales.

¿Qué opinión tiene sobre Jair Bolsonaro?

No me voy a referir a lo que pasó con la visita oficial de un jefe de estado al país.

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Comentarios

Comentarios

El oficial derrocha delirio de grandeza. Cuando uno les lee, confirma que estas instituciones deben desaparecer cuanto antes, no tiene sentido que el Estado mantenga a estos parásitos.

¡Que bajo nivel para un comentario tan absurdo, propio de una mente enferma...!!!

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