Las declaraciones del Presidente de la República, José Antonio Kast, durante su gira «Presidente Presente» en la Empresa Portuaria de Puerto Montt, cuestionando el financiamiento estatal a la investigación académica y la rentabilidad social y laboral de la ciencia en Chile, provocaron una fuerte controversia en el ámbito de la tecnología, el conocimiento y la innovación.
El mandatario expresó críticas hacia el gasto público en educación superior, argumentando que no se traduce en beneficios concretos para la ciudadanía. “Hagámosle un seguimiento a todos los recursos que se han entregado en los centros de educación y veamos cuál es el resultado (…), se van a sorprender”, declaró. “A veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno (...) Puede ser un gran estudio, pero no se tradujo en nada, en trabajo concreto para las personas”, sostuvo.
Estos dichos se dan en un marco de austeridad fiscal y revisión del gasto por parte del gobierno. En este contexto, cabe recordar que la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, ya había anunciado en marzo la suspensión temporal de becas de magíster y posdoctorado internacional para el año 2026.
Las declaraciones del Jefe de Estado provocaron una oleada de reacciones desde el mundo científico. El Dr. José Zagal, ganador del Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024, expresó a Diario Usach que el panorama "no le sorprende". Según Zagal, Chile, "al no ser un país desarrollado" (aunque se crea lo contrario), "no confía o no invierte en investigación y desarrollo". El experto argumenta que el país es principalmente un exportador de materia prima con escaso valor agregado, ejemplificando con la minería de cobre y litio, y señalando que "no tenemos grandes desarrollos científicos asociados a esas exportaciones".
El vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de Santiago, Pablo Donoso, criticó la postura de medir la investigación únicamente por su impacto inmediato: "medir la investigación solo por el empleo que genera o pueda generar en el corto o mediano plazo es una simplificación que empobrece el debate". Si bien reconoció que las políticas públicas y los mecanismos de financiamiento pueden optimizarse, enfatizó la importancia de la investigación al sostener que es "clave para el desarrollo sostenible e integral de la sociedad”.
El astrofísico y Premio Nacional de Ciencias Exactas José Maza señaló que la investigación “no es un lujo”, sino una condición para el progreso y para fortalecer la calidad docente en las universidades. El académico afirmó que Chile necesita instituciones «de primera línea mundial» y sostuvo que los profesores deben estar “en la frontera del conocimiento”.
El exministro de Ciencia, Flavio Salazar, criticó que la investigación científica sea valorada solo por su efecto inmediato en el empleo. Afirmó que las naciones desarrolladas comprendieron hace mucho tiempo que la ciencia es una inversión estratégica con alto potencial productivo. Además, señaló que los fondos destinados a la ciencia son cruciales para la formación de investigadores y el desarrollo de capacidades tecnológicas en sectores clave como la salud, la agricultura y el medioambiente.
La astrónoma Teresa Paneque calificó los comentarios presidenciales de “populistas y desinformados”. A través de redes sociales, sostuvo que Chile destina una “minúscula financiación” a las ciencias y cuestionó vehementemente la posibilidad de cualquier recorte adicional al gasto en investigación. Además, desmintió categóricamente la existencia de «un solo concurso con fondos públicos» que otorgue 500 millones de pesos para un proyecto cuyo resultado sea «un solo libro».
Sebastián Molina, físico de la Pontificia Universidad Católica y divulgador científico, señaló que las cifras presentadas por Kast «no calzan» con los montos reales que otorgan los programas de investigación estatales. Detalló que el concurso individual de mayor envergadura que financia la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el Fondecyt Regular, tiene un límite anual de 57 millones de pesos.







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