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Domingo, 9 de agosto de 2020
Especial: Libros sobre las AFP

La AFP que nunca existió

Carlos Tromben

A continuación, INTERFERENCIA reproduce un extracto del libro de Carlos Tromben Crónica secreta de la economía chilena, que cuenta la historia de Provida y su relación con una misteriosa sociedad llamada SOCINVER, para "licuar las pérdidas".

Uno de los aspectos insolubles del capitalismo han sido los llamados problemas y costos de agencias. Los problemas de agencia ocurren debido a las asimetrías de información que existen entre los agentes financieros y sus mandantes (los pequeños accionistas de una sociedad anónima o los afiliados de una AFP). El agente cobra una comisión por administrar los fondos, invertirlos en instrumentos de mercado para obtener una rentabilidad. Pero existe una comisión no declarada por las operaciones que el agente puede hacer en beneficio exclusivamente propio.

Las regulaciones financieras tienes por objetivo evitar los problemas de agencia y castigar los más graves como los esquemas Ponzi. 

En el País que Olvidamos, pese a los resguardos adoptados por Juan Ariztía Matte, varias AFP incurrieron en problemas de agencia. Ya mencioné Alameda, una AFP del grupo Cruzat Larraín que le había prestado 8 millones de dólares a una de las empresas de papel del esquema. A los pocos meses surgió uno peor y que involucraba a Provida, la mayor de todas las AFP, la AFP de Don Francisco. La AFP administrada por dos Cuescos Cabrera que darían mucho de qué hablar durante los siguientes años: Carlos Eugenio Lavín y Hugo Bravo López.

 ***

Los archivos de la Superintendencia de Valores y Seguros son un laberinto en el que uno aprende de a poco a orientarse. Las carpetas están en orden regresivo, la primera página es el documento más reciente, por lo que hay que leerlas como un libro japonés. Pero lo más curioso es que uno puede encontrar información crucial sobre una empresa no en su propia carpeta, que suele estar convenientemente depurada, sino en la carpeta de una empresa coligada, ya sea filial o accionista mayoritario.

En el caso de Provida, su carpeta legal consigna como fecha de inscripción en el Conservador de Bienes Raíces el 6 de abril de 1981, con un capital inicial de 1.500.000 de pesos, unos 38 millones de dólares de la época. El 8 de abril se redujo a escritura pública la primera sesión de directorio, en la que se otorgaron poderes a Carlos Eugenio Lavín García Huidobro, Hugo Bravo López y Carlos Alberto Délano, entre otros, para constituir el primer equipo gerencial. Lavín fue nombrado gerente general, Bravo gerente de finanzas y Délano gerente comercial. Era el mismo triunvirato que se había consolidado al mando del Consorcio Nacional de Seguros, el frío y parco criador de caballos, el diabético del humor negro y el simpático “Choclo”, amigo de sus amigos.

Los primeros accionistas de Provida fueron el Fondo Mutuo Cooperativa Vitalicia, Consorcio Nacional de Seguros, el Banco Colocadora Nacional de Valores, Banco de Santiago, Forestal S.A. Coia S.A. y CCU. Todas empresas del Submarino Amarillo. 

A poco andar, como todas las AFP, Provida se vio enfrentada a las turbulencias derivadas de la devaluación de junio de 1982. Al igual que en Alameda, entre esa fecha y el decretazo comenzaron a pasar ciertas cosas, y una de ellas quedó plasmada no en la carpeta de Provida, sino en la de CCU, uno de los accionistas controladores de la AFP. 

“Administradora de Fondos de Pensiones Provida S.A. por instrucciones de la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones (oficio 2252 del 18 de julio de 1983) contabilizó como disminución de patrimonio “Futuras reducciones de capital”: a) Suscripción y pago de 13.400.000 acciones por M$ 120.600 del Consorcio Nacional de Seguros Vida S.A. y b) Un préstamo por M$ 67.500. – Otorgado a Sociedad de Ventas de Intangibles Ltda”.1

Las operaciones con y de SOVIN parecen envueltas en misterio. Fue una de las sociedades del Submarino Amarillo (el grupo Cruzat Larraín) que los socios modificaron durante 1981, cuando el grupo y la economía del País que Olvidamos comenzaron a experimentar sus primeras señales de desaceleración. Desde 1981 y durante toda la década de los 80 sus controladores fueron Compañía de Gestión y Comercio Limitada y Comercializadora El Pedregal.

Como indica la minuta enviada por de CCU, uno de los accionistas mayoritarios de Provida, la AFP le había prestado a SOVIN casi un millón de dólares en algún momento comprendido entre la devaluación de junio del 82 y el decretazo de enero del 83, es decir, cuando el grupo Cruzat Larraín agonizaba. 

El capital de Provida experimentó un importante ajuste al año siguiente. Los detalles de la operación quedaron registrados en el extracto de la Junta Extraordinaria de Accionistas de Provida celebrada el 14 de diciembre de 1984. 

***

La Junta de diciembre de 1984 había sido llamada para decidir una nueva reducción de capital, muy oportuna para las circunstancias. Esta reducción de capital servía enormemente para botar lastre, deshacerse de “activos tóxicos” y problemas contables, y fue posible gracias a otro de los aciertos de Juan Ariztía Matte a cargo de la Superintendencia de AFP.  

Resulta que toda empresa financiera, banco, aseguradora o corredora de bolsa, debe guardar un porcentaje de los fondos que recauda y reservarlos para responder ante eventualidades. A estos recursos “congelados” se les llama encaje. 

“Nosotros habíamos bajado el encaje de 5% a 1% a fines del 82”, recuerda Juan Ariztía Matte. “Lo hicimos porque esa época el fondo crecía mucho todos los meses y no había capitales en el país capaces de sostener un encaje así de grande”.

Según informó el presidente de Provida, el economista y exministro de hacienda Jorge Cauas, después de esta disminución del encaje la empresa había quedado sobrecapitalizada. Tenía un exceso de capital congelado en una cuenta y, por lo tanto, era aconsejable hacer algo con estos recursos. El directorio de Provida propuso a sus accionistas y a la Comisión Progresa, encargada de administrar de los bienes del fallido esquema Cruzat Larraín, dividir a la sociedad en dos.

“La actual, que conservará su personalidad jurídica, mantendrá su nombre y continuará desarrollando la actividad para la cual fue constituida; y otra, nacida de aquella, que será una persona jurídica distinta y que tendrá como actividad la realización de inversiones”2

El nombre de esta misteriosa sociedad fue SOCINVER S.A., o Sociedad de Inversiones S.A. La circularidad del nombre tiene un eco del Antiguo Testamento, como Yahvé: yo soy el que soy.

El objeto social de SOCINVER era invertir “en toda clase de bienes raíces y muebles corporales e incorporales”, con duración indefinida. Su capital ascendía a 1.160 millones de pesos, la mitad de Provida y más o menos el mismo monto que la AFP podía “descongelar” dada la disminución del encaje.3 

La justificación legal para dividir a Provida en dos sociedades era impecable. Lo interesante está en lo que le traspasó Provida a su retoña. Esta lista de bienes es fundamental para entender el negocio. 

Incluía: 1) acciones de Compañía de Seguros de Vida Consorcio Nacional de Seguros, las mismas 13,4 millones de acciones que Provida había suscrito y pagado el año anterior y que Juan Ariztía ya le había obligado a rebajar de su capital en julio de 1983. 2) Acciones pesquera Coloso. 3) Acciones del Puerto d Lirquén. 4) Títulos de deuda de Coia S.A. 5) Pagaré suscrito por SOVIN por casi un millón de dólares.

Coloso y Lirquén eran empresas con chimenea. Coloso tenía una flota de barcos pesqueros que capturaba anchovetas y jureles. Con las anchovetas hacía harina de pescado, con los jureles fabricaba lata de conservas bajo el rótulo “Jurel tipo Salmón”, clásica fuente de proteína barata en el País que Olvidamos. Lirquén era un puerto dedicado originalmente al embarque de carbón y posteriormente de madera. A pesar de los problemas económicos, Coloso y Lirquén eran acciones de calidad, tangibles, con futuro.

Pero el resto de los “bienes” de Yahvé eran basura y no valían nada. En esta categoría estaban los títulos de deuda de Coia S.A.4, y el pagaré de casi 1 millón de dólares firmado por SOVIN, el mismo préstamo castigado y reducido de capital de Provida por instrucciones de Juan Ariztía Matte, en julio de 1983.

La trenza Ponzi operaba en dos niveles: Provida le presta a accionista (SOVIN) 1 millón de dólares. Accionista (SOVIN) compra acciones de otras empresas del Submarino Amarillo en problemas y las pone en garantía para el préstamo. Estas acciones correspondían al Consorcio Nacional de Seguros de Vida (accionista de Provida), a Banco de Santiago (accionista de Provida) y a Maco, una importadora de maquinaria del esquema Cruzat Larraín. El Consorcio era una empresa sólida, pero Maco estaba en cesación de pagos y el valor contable del Banco de Santiago, como se vio en el capítulo anterior, era 1 peso, pues su capital se había evaporado a través de préstamos incobrables a empresas y personas vinculadas con el Submarino Amarillo.

Hay varios detalles sabrosos en la junta de accionistas de diciembre de 1984, donde se aprobó la división de Provida en dos sociedades. Ninguno supera al hecho de que uno de estos accionistas, que concurre con su voto positivo a la división, es la propia SOVIN. 

Carlos Eugenio Lavín, Hugo Bravo y Carlos Alberto Délano estaban a los dos lados, como ejecutivos de Provida, prestándole dinero a SOVIN, como ejecutivos de aquella, garantizando dicho pagaré con bonos y acciones basura y luego descontándolos del capital de la AFP.

Solo hay una forma de describirlo: un penal sin arquero, que ni el propio Carlos Caszely podía desperdiciar.

***

¿Qué era, en resumidas cuentas, SOCINVER, la sociedad fantasma, la AFP que nunca existió?

Todo lleva a pensar que era una figura legal extraordinaria, una “AFP mala”, una sociedad con un fin nominal y otro verdadero, que era licuar las pérdidas derivadas del esquema Ponzi sin afectar al fondo de pensiones.

Esquemas similares fueron adoptados en varios países del mundo que debieron enfrentar quiebras financieras en períodos de crisis, como Suecia en 1992 o España en 2008-2010. En España se le llamó “Banco Malo” y su objeto era licuar los préstamos incobrables sin afectar los balances de los bancos y cajas de ahorros, ni a los depositantes, dándole al banco o caja continuidad de giro.

La diferencia entre este licuado de pérdidas previsionales, o de esta “AFP mala”, y el licuado de otros “bancos malos” es que los ciudadanos suecos de 1992 o españoles de 2008 estuvieron informados de su existencia a través de una prensa plural e inquisidora. No así los del País que Olvidamos. Moya nunca se enteró de que una parte de sus cotizaciones se habían evaporado en préstamos incobrables a un esquema Ponzi. Juan Ariztía Matte logró que estas pérdidas no afectaran al fondo al rebajarlas del capital. Así de Provida nacieron dos sociedades, una Provida sana y otra tóxica, una virtuosa y otra pecadora.

La existencia y los fines de SOCINVER no fueron divulgados en su momento. No lo hicieron ninguno de las dos superintendencias involucradas, ni la prensa de la época. En la escritura pública se lee, al margen, que SOCINVER se disolvió anticipadamente en junio de 1986. Yahvé había desaparecido tan misteriosamente como vio la luz, en una notaría de la capital. 

Durante su breve existencia, los ejecutivos de SOCINVER buscaron compradores para los bienes que se podían vender, las acciones de Coloso, Lirquén y el Consorcio Nacional de Seguros. 

La última mención que encontré de SOCINVER y su breve paso por la Tierra fue en el balance publicado por CCU en el diario La Nación, en abril de 1988. Está bajo el rótulo de “Compromisos directos: Prenda sobre acciones de Inversiones SOCINVER S.A., en liquidación”. La partida no tiene valor monetario, solo se habla de 4,1 millones de acciones cuyo acreedor prendario es el Banco de Santiago.

¿Cuánto perdieron los afiliados de Provida y de Alameda, las AFP de Cruzat Larraín, en todos estos malabarismos contables? Poco, casi nada. Las pérdidas, como estableció la Superintendencia de AFP, fueron asumidas por los controladores de las administradoras, quienes, a su vez, reciclaron la basura descontando los activos tóxicos de su propio capital. 

Es muy probable que si, en vez de Juan Ariztía Matte, hubiera estado otra persona, la situación no hubiera sido la misma. Un superintendente menos acucioso, más blando con las AFP, les hubiera permitido cargar estas pérdidas Ponzi al propio fondo de pensiones. En ese caso el fondo hubiera tenido hoy entre 1.000 y 1.500 millones de dólares menos.5

Tampoco es mucho para un fondo que hoy acumula 170.000 millones de dólares6. Repartido entre todos los jubilados, la mascada contable de Provida privó a los jubilados de hoy algo así como de un billete al mes, el billete rosado con el rostro de la poetisa y Premio Nobel Gabriela Mistral. 

***

Tres años antes, cuando todo era nuevo y promisorio en el País que Olvidamos: Don Francisco entra en una gasolinera de la cadena Esso en un Chevy Nova 1981 de color amarillo. El día está nublado; el litro de gasolina vale 21,6 pesos.

“¿Se lo lleno?”

“Lleno”, asiente Don Francisco de manera displicente.

Un hombre de bigotes, con bufanda y lentes, se acerca. Se escucha la melodía del concierto de Bach.

“Buenas tardes, don Francisco”, dice el hombre, que tiene un vago aire al líder de la revolución sandinista, Daniel Ortega.

“Buenas tardes”, responde don Francisco con amabilidad.

“Yo he visto los avisos suyos en televisión”, comienza diciendo el hombre con cierta torpeza. “Yo soy el contador acá, y yo entré a Provida. La mayoría de la gente de acá entró a Provida, y la mayoría de la gente de la zona entró también a Provida”.

A partir de ese momento el diálogo, visto hoy, adquiere un matiz inquietante, como una meta-realidad o un encuentro forzado de signos ideológicos: el presentador más famoso de la televisión en un encuentro anodino con un Moya que se parece, por añadidura, a Daniel Ortega.

“Oiga, ¡es que el éxito de Provida ha sido abrumador!”, exclama don Francisco. “Si han entrado más de trescientas mil personas a Provida”.

La cámara hace un acercamiento al rostro del presentador.

“Perdóneme que sea indiscreto, pero dígame, ¿por qué usted se decidió definitivamente?”

“Porque es la más grande, y por la solvencia económica que tiene”.

“Bueno, eso es lo que yo he siempre tratado de explicar”.

 

1.- Compañía de Cervecerías Unidas, Carpeta Administrativa 1983-1992, Superintendencia de Valores y Seguros, p. 525.

 2.-Provida, Carpeta Legal, SVS, p.486.

3.- Según el boletín Nº 38 de la Superintendencia de AFP (noviembre de 1984), Provida manejaba activos por 39.811 millones de pesos. El 5% en encaje implicaba inmovilizar 1.945millones de pesos, pero la reducción al 1% permitía descongelar unos 1.300 millones.

4.-  Coia S.A. era una de las empresas matrices del grupo Cruzat Larraín y fue declarada en quiebra el año 1983. Durante años fue administrada por la Comisión Progresa, en nombre de sus acreedores. El año 2001 revivió como empresa Zombi o vehículo de elusión impositiva de Sebastián Piñera Echenique para la venta de su participación en Lan Airlines. Fue rebautizada como Axxion S.A., nombre con el que se conoce hoy.

5.-  Para estimarlo hay que hacer un cálculo complejo. El fondo propiamente tal asumió pérdidas por 40 millones de dólares debido, fundamentalmente a la parte no asegurada de los depósitos a plazo que tenían en los bancos y financieras liquidadas durante el decretazo. Si a esos 40 millones que se esfumaron, se les aplicara la rentabilidad que ha obtenido el fondo de pensiones en los 32 años transcurridos desde el decretazo, hoy serían más de mil millones. Otra opción es pasar la suma original a UF y aplicarle el rendimiento de un depósito a plazo fijo al 3% anual. Así las pérdidas suben a 1.500 millones de dólares.

6.-  Es la cifra de cuando se escribió el libro hace cuatro años. Hoy son 196.000 millones.

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Comentarios

Comentarios

Me gustan las noticias investigativas, son las que finalmente han abierto los ojos frente al show de los medios tradicionales, sino fuera por uds. Y otros medios similares, este país no avanzaría como lo hace ahora.

Excelente aporte!

Estos reportajes nos dan información sobre las sinvergúenzuras con las que han hecho su fortuna los "abnegados, sacrificados, arriesgados, valientes, patriotas" empresarios chilenos. El académico Francesco Penaglia dice en El Mostrador del 8/9/2015 :" La élite económica es rentista ,cortoplacista y mediocre. No se forjó del emprendimiento, como en otros países sino del saqueo del estado" y de todos los chilenos/as ,habría que agregar.

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