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Miércoles, 20 de enero de 2021
#ChileDespertó

La Batalla de Maipú: Crónica de un lunes tomado por el Ejército

Paula Huenchumil
Francisco Velásquez

Vecinos de Maipú intentando dialogar con Carabineros

Vecinos de Maipú intentando dialogar con Carabineros
Vecinos de Maipú intentando dialogar con Carabineros

En la comuna de la alcaldesa Cathy Barriga se vivió una jornada de protestas, la cual estuvo marcada por la fuerte represión. Los vecinos reclaman que no se les permite siquiera congregarse. “Mis papás están asustados, pero nosotros no tenemos ningún miedo, no estamos hueviando, ya nos aburrimos de este país que abusa de la gente como nosotros”, dijo un maipucino a INTERFERENCIA. 

A una cuadra de la Plaza Maipú caminar se transformó en un desafío. Para llegar a donde estaban los manifestantes desde avenida Pajaritos, había que sortear una línea de barricadas y otra de carabineros. El humo mostraba que los manifestantes no estaban dispuestos a retroceder y la comunidad intentaba dialogar con las Fuerzas Especiales.

Más allá, frente al Templo Votivo sonaban los disparos. Niños, jóvenes y adultos hablaban que no se detendrán ahora que “Chile se despertó”. 

Era cerca del mediodía del lunes 21 de octubre, en la cuarta jornada de protestas, y los vecinos seguían llegando a la Plaza de Armas de Maipú, la segunda comuna con más habitantes de Chile, después de Puente Alto, con 521.627 personas -según el Censo 2017- y un lugar histórico en Santiago, debido a que se recuerda como el lugar donde Chile gestó su independencia ante la Corona Española, en la Batalla de Maipú de 1818.

Los vecinos intentaban congregarse con sus cacerolas y cucharas, pero no pudieron. Carabineros llegó rápidamente al lugar. "En Plaza Ñuñoa sí dejan manifestarse de forma pacífica, pero acá, como somos Maipú, en la periferia, clase trabajadora, ni siquiera dejan que nos alcancemos a juntar", dijo una joven vecina que caminaba junto a su mamá y su hermana de 15 años. Luego, ella y la gente que la circundaba debió correr hacia Santiago Bueras, calle Chacabuco, Maipú y Pajaritos, escapando de los tóxicos.

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Familia de Maipú reclamando por el uso excesivo de lacrimógenas.
Familia de Maipú reclamando por el uso excesivo de lacrimógenas.

 

Pese al aire irrespirable, las personas regresaban a enfrentar a los uniformados. A las 15:00 horas los militares aparecían disparando balines. Mientras que los autos de Carabineros daban vueltas a gran velocidad por el sector, los manifestantes se resguardaban detrás de los cañones y monolitos de la Plaza, símbolos de la comuna liderada por la alcaldesa Cathy Barriga, quien por estos días ha estado en España, y quien de regreso señaló que "los actos vandálicos han ido de menos a más".

"No alcanzamos a llegar, intentamos manifestarnos de forma pacífica. Llegan carabineros con violencia y lo único que queda es contestar con violencia. Es la policía la que está descontrolada, en nuestro sector no pasa nada”, comentó una joven de la Villa Los Héroes a INTERFERENCIA.

A pesar de los disparos de los militares, se instaló la dinámica de volver al lugar. La consigna era resistir. 

"Mi papá que es más viejo dice que esto está recién comenzando, que así es como empieza. En la dictadura el toque de queda comenzaba muy temprano, uno tenía que levantarse, comprar e ir a encerrarse a la casa. Porque había plata pero no había donde comer. Aquí de a poco se está perdiendo el control y los únicos que vamos a pagar vamos a ser nosotros. Esta lucha es necesaria, se está descontrolando, pero ningún cambio se logra sin violencia, es la única forma que escuchen".

Las barricadas comenzaron a encenderse a las afuera de una de las salidas del metro estación Plaza Maipú, el cual fue inaugurado en febrero de 2011 en el primer gobierno de Sebastián Piñera, y que hoy es una de las más dañadas tras cuatro días de manifestaciones.

Cerca de las 17:00 horas en el centro de Maipú se vivían dos realidades. En la 25° Comisaría de Carabineros de la calle Bailén, las personas hacían fila para pedir el salvoconducto para poder transitar a partir de las 20:00 horas en el tercer día de toque de queda, mientras que en la calle de 5 de abril, los protestantes corrían frente al uso indiscriminado de bombas lacrimógenas. 

"Yo estoy super de acuerdo con lo que está pasando. Soy estudiante, no pude estudiar una carrera que quería porque no tenía los medios. Ojalá esto termine de buena manera porque a todos nos está afectando”, comentó una joven que acompañaba a su madre a pedir el salvoconducto.

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Sectores donde se resguardan los manifestantes
Sectores donde se resguardaban los manifestantes

Cuestionamientos a la televisión

Durante la jornada de manifestaciones, diferentes medios han recibido críticas por el tratamiento de la información y la forma de presentar los hechos. Incluso, en Maipú una serie de reporteros fueron expulsados de las protestas por los mismos integrantes de estas. 

En pocas horas, los medios de comunicación de masas ya no contaban con la misma legitimidad para reportear las manifestaciones. Los vecinos de Maipú impulsados en gran medida por los datos que iban apareciendo a través de las redes sociales lograban advertir que los informes de los canales no contaban las historias que ellos vivían.

"Que la gente no vea tele, porque ese es el medio de manipulación más grande que hay. Menos mal que las cosas no van a ser como antes, porque existen las redes sociales. Antes no pasaba eso, era muy fácil manipular".

Las personas también reclamaban que Carabineros no portaba la identificación que los individualizaba. INTERFERENCIA constató estos hechos. El teniente de Carabineros Rodríguez, al ser consultado, dijo que no se podía referir al tema, "las comunicaciones solo se ven a través de la vía oficial", contestó. 

En las calles los almacenes funcionaban con normalidad y la gente en Maipú descartaba la posibilidad de que se produjera un desabastecimiento. "Es mentira, hay de todo en los negocios donde vivo", comentó una vecina de la calle Primera Transversal.

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Militares fueron escuetos en responder a INTERFERENICIA
Militares fueron escuetos en responder a INTERFERENCIA

Rodeados por militares

Solo quedaban dos horas para el toque de queda y no solo se mantenían las mismas personas protestando que gritaban "no tenemos miedo", sino que más maipucinos se sumaban con cacerolas. La decisión fue sentarse al medio de la plaza. Ante ello, Carabineros volvió a lanzar gases lacrimógenos. 

Entre los diversos grupos sentados en círculos, una joven era curada en una herida por otra manifestante. Una bomba lacrimógena la había golpeado en su estómago. Sus amigos comentaban que ya no reclamaban por los 30 pesos del alza del Metro. "A mis papás les da miedo que venga, pero nosotros no tenemos ningún miedo, no estamos hueviando, ya nos aburrimos de este país que abusa de la gente como nosotros".

En la baranda que cruza la Plaza de Maipú, los manifestantes miraban de frente a las Fuerzas Especiales. En Pajaritos, una de las arterias principales de Santiago, llegaban más militares, quienes ya a las 19:00 horas comenzaban a realizar controles de identidad y a controlar la circulación de los transeúntes, una hora antes del inicio del toque de queda. 

"Nosotros llegamos temprano, estamos manifestándonos de forma pacífica, la gente no tiene que tener miedo de salir. Tenemos muchas cosas por las que manifestarnos y cual de todas más indignantes. El gobierno tiene que entender que ya no nos pueden engañar más con sus discursos", dijo uno de los jóvenes movilizado en bicicleta del sector La Farfana.

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Jóvenes de Camino La Farfana
Jóvenes de Camino La Farfana

 

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