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Miércoles, 28 de octubre de 2020
Política en redes sociales

La extraña cumbre tuitera de Donald Trump

Camila Higuera (desde Quintero-Puchuncaví)

El jueves el presidente de Estados Unidos convocó una cumbre de representantes de redes sociales en dependencias de la Casa Blanca. La finalidad era discutir el supuesto sesgo que las plataformas virtuales han impuesto sobre figuras de la ultraderecha. Todo ello con miras de las elecciones presidenciales de 2020.

“Una de las ventajas de ser presidente es que cuando pides una reunión la sueles obtener”, fue una de las frases que Donald Trump dijo en medio de la cumbre de redes sociales realizada este pasado jueves en los jardines de la Casa Blanca. 

El motivo de esta cumbre fue nada más y nada menos que para denunciar el supuesto sesgo que las redes sociales han impuesto en contra de él y de los activistas conservadores y de ultraderecha. Tras casi más de una hora de discurso, Trump reclamó que plataformas como Twitter lo han censurado, o más bien, que la cantidad de likes en sus tuits han disminuido considerablemente, algo que antes no le había ocurrido.

El presidente esperaba que la discusión fuera ampliamente comentada en estas mismas redes sociales. Pero lo inesperado pasó y justamente ese día: la plataforma de Twitter tuvo una falla masiva que incluso se sintió en Chile.

Lo que acaparó el comentario público sobre la cumbre fueron los comentarios respecto a lo bizarro del encuentro. Desde una mosca que chocó contra la cara de Trump, hasta una pelea entre uno de sus ex consejeros, Sebastian Gorka, y el reportero de la revista Playboy y analista de CNN, Brian Karem. 

El encuentro se enfocó en discutir todo, dando rienda suelta a las teorías conspirativas. Y sí, esa fue una de las palabras más utilizadas durante la jornada: la supuesta conspiración que tiene Twitter, Facebook y Youtube en contra de activistas de derecha para sepultar sus discursos.

Quienes compartieron el podio con Trump, entregaron sus “testimonios” como verdaderos sobrevivientes de la supuesta  censura impuesta por redes sociales.

Entre las invitadas estaba Lila Rose, activista fundadora de la organización pro vida Live Action y comenzó su discurso así: “Somos una organización pro vida que todas las semanas alcanza a millones de personas con la verdad sobre el aborto y la dignidad humana. Durante cuatro años Twitter nos ha prohibido hacer cualquier tipo de publicidad. Nos dijeron que para poder restaurar nuestras cuentas debíamos dejar de publicar información sobre el desfinanciamiento de Planned Parenthood (organización pro aborto) y dejar de compartir nuestro contenido pro vida”.

Luego continuó lamentando cómo Youtube no ubica en la primera página de resultados de búsqueda sus videos, mientras que el contenido a favor del aborto aparece primero.

¿Twitter en contra o para Trump?

El magnate inmibiliario y Presidente de Estados Unidos es una de las figuras políticas que más utiliza las redes sociales. Su cuenta de Twitter cuenta con casi 62 millones de seguidores, mientras que su Instagram tiene 13,7 millones.

El 27 de junio, Twitter lanzó una nueva política destinada exclusivamente a usuarios certificados con más de 100.000 seguidores y que son miembros gubernamentales o que se postulen a algún cargo de representación popular. A través de un comunicado que se titula Definiendo el interés público en Twitter, la plataforma señala que en ocasiones han mantenido contenidos que infringen las normas en pos del interés público.

“Una función crítica de nuestro servicio es proporcionar un lugar donde las personas puedan responder abiertamente y públicamente a sus líderes y responsabilizarlos por lo que dicen”, dice el comunicado.

Esta política pareciera originarse a partir de la controversia que generan las publicaciones de Donald Trump, que son recibidas con aplausos y, al mismo tiempo, con críticas. Hasta hace poco Trump tenía la facultad de eliminar los comentarios negativos y de bloquear a los usuarios contrarios a él. 

Pero sus jornadas de censura alcanzaron un límite cuando este 9 de julio, tres jueces del Segundo Circuito de Cortes de Apelaciones de Estados Unidos, determinaron que esa acción viola la Primera Enmienda de la Constitución, que busca proteger la libre expresión. Así, uno de los jueces declaró que “la mejor respuesta a un discurso contrario en temas de interés público es más discurso, no menos”.

Es probable que a Donald Trump le interese poco ese fallo.

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