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Miércoles, 22 de mayo de 2019
Vida cotidiana en Venezuela

La huelga chavista de ex trabajadores petroleros

Nicolás Massai D. (Desde Caracas)

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Los dos voceros del movimiento de ex trabajadores de Exxon Mobil portando sombreros con las insignias patrias de Venezuela y con la "M" usada por Nicolás Maduro en su última campaña presidencial. Foto: Andrés Almeida
Los dos voceros del movimiento de ex trabajadores de Exxon Mobil portando sombreros con las insignias patrias de Venezuela y con la "M" usada por Nicolás Maduro en su última campaña presidencial. Foto: Andrés Almeida

Son un piquete compuesto por cerca de 200 obreros de la tercera edad. Este jueves, INTERFERENCIA los entrevistó a las afueras de la Defensoría del Pueblo, en el sector de Bellas Artes. Reclaman -en nombre de Hugo Chávez y contra el proceso de intervención estadounidense- el pago de una deuda que viene desde 1997. No son de Caracas, pero están acá con la esperanza de que Nicolás Maduro los escuche, y no se les ocurre dirigir su demanda ante Juan Guaidó.

Dos ex trabajadores de la Exxon Mobil quiere hablar en una plaza del sector de Bellas Artes. Al mismo tiempo que se enciende la grabadora, más de un centenar de personas entre los 50 y 80 años conforman un círculo estrecho. En el centro de ese círculo, quedan acomodados los voceros de la organización y tres periodistas que empezamos a preguntar. Todos miran atentos a los dos hombres que los van a representar en su protesta con la esperanza de que la prensa ponga en relieve su reclamo.

Estos ex trabajadores desempeñaron sus funciones para la petrolera estadounidense en la Faja del Orinoco, una de las fuentes principales de extracción del petróleo venezolano. La compañía se retiró de Venezuela luego de la nacionalización de los campos petroleros impulsada por Hugo Chávez, cuando el gobierno, en 2007, entró como socio mayoritario, según informó La Vanguardia. La nacionalización fue aceptada en su momento por empresas como Chevron, Total, BP, y rechazada por Exxon, la que llevó a un juicio internacional al gobierno venezolano.

Atrapados en ese fuego quedaron los trabajadores, quienes se identifican a ellos mismos como obreros de PDVSA, la petrolera estatal venezolana, y un factotum de poder y prestigio en el país. De hecho, varios de estos hombres portan sombreros o camisas con el logo de la empresa.

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Foto: Andrés Almeida
Foto: Andrés Almeida

Mario Salazar, uno de los dos dirigentes que ronda los 60 años, reclamó una mediación a una entidad gubernamental justamente aludiendo a su pertenencia a la petrolera nacional. “En 1997 trabajábamos en PDVSA de ese entonces, pero subcontratados en Exxon Mobil, mediante un contrato llamado acta convenio. Ese contrato fue fraudulento entre las dos empresas, de tal manera que nos quitaron nuestros pasivos laborales. Desde el 97 en adelante, es decir hace 21 años”, sintetizó.

El año 2012, acorde la versión del dirigente, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, reconoció esta deuda, ordenándole a su entonces ministra del Trabajo, María Cristina Iglesias, y al entonces presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, que revisaran esta queja, la que, por lo demás, provenía de un conjunto de ex trabajadores identificados con el chavismo hasta el día de hoy. “Muchos de nosotros votamos por el actual gobierno, apoyamos el proceso pese a sus problemas, y estamos contra la injerencia extranjera”, dice Salazar, rodeado de colegas, muchos de los cuales tenían sombreros con la "M" de Maduro de la campaña electoral presidencial pasada.

"No somos guarimberos, sino petroleros", sentenció Salazar, en alución a las guarimbas, que son protestas violentas, cuyo nombre se popularizó tras las manifestaciones opositoras de 2014, y cuyo hito de mayor agresividad fue la quema del ciudadano afrovenezolano Orlando Figuera, en las de 2017.

Hasta el día de hoy, acusan que la deuda no ha sido cancelada. Y por eso desde hace dos meses llegaron a Caracas con la esperanza de hablar con Nicolás Maduro para que este cumpla la palabra que -según ellos- les dio Hugo Chávez. Desde entonces -y en la mitad del gran conflicto político que se vive en la capital venezolana- duermen en plazas y protestan diariamente por un asunto aún más urgente que tiene a algunos en huelgas de hambre que nada tiene que ver con la carestía.

“Nos da rabia cuando el presidente Nicolás Maduro dice 'basta de tanta indolencia', y a nosotros nos han invisibilizado. Nosotros queremos que se haga justicia social. No estamos pidiendo que nos den limosna. Fuimos el pueblo que trabajó un día aquí para que esta patria tuviera ese dinero”, dice Salazar en una retórica que a ratos recuerda a la de Hugo Chávez, por sus énfasis, pausas e in crescendo.

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