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Sábado, 19 de enero de 2019
Se firmó un preacuerdo

La inflexibilidad de los Von Appen que obligó al gobierno a mediar con los portuarios

Victoria Viñals

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Gustavo Gomes | Creative Commons
Gustavo Gomes | Creative Commons

Ministros del Trabajo y Transportes, mandatados por el propio Piñera, tuvieron que actuar después de 32 días de paro portuario que, hasta la fecha, arroja pérdidas que superan los US$4,2 millones, además de una fuerte represión policial.

Finalmente, intervino el gobierno. Durante la mañana de este martes, el presidente Sebastián Piñera se reunió con la vocera de gobierno, Cecilia Pérez, y el titular de Trabajo, Nicolás Monckeberg para definir los pasos a seguir. Más tarde, representantes de los trabajadores portuarios llegaron hasta el Ministerio del Trabajo para conversar con la autoridad de esa cartera y la ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, ocasión en la que hubo un importante avance.

A eso de las 20 horas del martes 18 terminó la reunión con un preacuerdo que incluiría un acuerdo económico, cursos de capacitación y el avance legislativo en materia laboral para los portuarios. El que durante la presente jornada deberá ser sometido a votación por parte de la asamblea de trabajadores. Mientras no haya humo blanco la paralización se mantiene.

Y es que, a 32 días del comienzo de la huelga portuaria en Valparaíso, las cosas estaban muy tensas. No sólo por la radicalización de las protestas fuertemente reprimida por Carabineros, ni por el allanamiento en las dependencias del Sindicato de Estibadores de Valparaíso, donde además de romper muebles, se llevaron a 16 detenidos.

Tampoco por los cálculos de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) que cifró las pérdidas para el puerto en más de US$4,2 millones sólo en lo que respecta a atención de naves, considerando que se han desviado 15 embarcaciones.

El punto que habría forzado al Ejecutivo a intervenir fue la inflexibilidad que la gerencia de Terminal Pacífico Sur Valparaíso S.A. (TPS), del grupo Von Appen, ha mostrado al enfrentar el conflicto.

El punto que habría forzado al Ejecutivo a intervenir fue la inflexibilidad que la gerencia de Terminal Pacífico Sur Valparaíso S.A. (TPS), del grupo Von Appen, ha mostrado al enfrentar el conflicto.

Según ha reconocido la propia empresa a través de un hecho esencial remitido a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) el 17 de diciembre, el impacto en sus resultados producto de la huelga es de US$2 millones.

Con todo, poco se había intentado para destrabar el conflicto. El 14 de diciembre TPS hizo una oferta: un préstamo de $350 mil y una gift card de $200 mil, además de un aguinaldo y una caja de mercadería. La oferta de la empresa fue rechazada por los trabajadores por dos razones.

La primera es que el petitorio inicial solicitaba un bono compensatorio por la disminución de los turnos de $2 millones, un crédito blando de $500 mil y que aseguraran no perseguir a los trabajadores movilizados. Además, había un punto fundamental: la creación de una mesa para abordar condiciones laborales y de seguridad.

Y es que los sindicatos se han mantenido firmes en su posición y, en el fondo, exigen a las empresas un bono de término de conflicto, la protección de los trabajadores movilizados, además de sus demandas iniciales: estabilidad y seguridad laboral.

En la práctica, los trabajadores cumplen jornadas que superan las 12 horas y exentas de indemnizaciones por años de servicios, feriados legales, derecho a negociar colectivamente y lo más grave, la disminución de los turnos -pagado a 34 mil pesos cada jornada- no les alcanza para cubrir los estándares de una remuneración mínima.

Los trabajadores portuarios han explicado anteriormente en entrevista con INTERFERENCIA que el problema de fondo surge para los trabajadores eventuales debido a que cumplen jornadas laborales por turnos de 8 horas que se finiquitan diariamente. En la práctica, los trabajadores cumplen jornadas que superan las 12 horas y exentas de indemnizaciones por años de servicios, feriados legales, derecho a negociar colectivamente y lo más grave, la disminución de los turnos -pagado a 34 mil pesos cada jornada- no les alcanza para cubrir los estándares de una remuneración mínima.

“El trabajador defiende lo que tiene que defender que es el sustento de su familia, así de simple. Las empresas chilenas y los puertos no se escapan de esta realidad, tienen bajísimos niveles de producción. Nosotros, los trabajadores vivimos día a día la precariedad para salvaguardar este problema, que le corresponde a los empresarios”, señaló Gonzalo Díaz, asesor portuario a INTERFERENCIA poco después de comenzado el paro.

Por su parte, la empresa ha dicho que la disminución de los turnos se debe a la menor actividad del puerto y la baja actividad económica.

"Paro ilegal"

Que la oferta del grupo Von Appen haya persistido a más de un mes de iniciado el conflicto, no es fruto del azar.

Según relató El Mercurio este lunes, el propio presidente de Ultramar y TPS, Richard von Appen, planteó su rechazo a los “paros ilegales”, concepto que fue reforzado por Alfonso Swett: “A él, lo que le preocupa son las huelgas ilegales, que es un tema que nos preocupa a todos”.

Ambos dichos fueron pronunciados en el marco de un encuentro en la sede de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) con Sebastián Piñera y Carlos Montes, presidente del Senado. A la cita asistieron “los líderes de las seis ramas productivas que la integran, y un selecto pero reducido grupo de empresarios”, reza la nota.

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