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Martes, 13 de noviembre de 2018
Estados Unidos

La nueva ola de los "Millennials socialistas"

Interferencia

Donald Trump despertó a la somnolienta generación. Ahora se están organizando en todo ese país y ya han ganado varias primarias demócratas.

La llegada a la Casa Blanca de Donald Trump abrió un nuevo escenario para la “izquierda” estadounidense. Organizados al interior del Partido Demócrata, e impulsados por los buenos resultados que alcanzó Bernie Sanders en las primarias presidenciales de 2016, la corriente Democratic Socialist of America (Socialistas Democráticos de América, DSA), ha logrado varias llamativas victorias en las primarias legislativas del partido opositor.

Apoyados en nuevos liderazgos, principalmente femeninos, los socialistas norteamericanos han capitalizado el crecimiento que ha experimentado el activismo cívico al interior de los “millennials”, aquellos jóvenes nacidos en la década de los 80 y los primeros albores de los 90. 

Criados en los años de la marcha triunfante del capitalismo después del derrumbe de los “socialismos reales” en 1989, muchos atribuyen a esta generación ser excesivamente consumista, adicta a las tecnologías y, en general, poco interesada en la política. Sin embargo, eso está cambiando en Estados Unidos. Las políticas de Trump y los crecientes niveles de endeudamiento han despertado a una generación que siente la necesidad de defender la democracia y “sus” derechos. 

Michelle Goldberg, investigadora y columnista del New York Times analizó el triunfo de cuatro mujeres que, apoyadas por cientos de voluntarios, dejaron en carrera a importantes nombres del establishment demócrata.

El primer golpe ocurrió en Pensilvania. En mayo las candidatas progresistas Summer Lee y Sara Inammorato vencieron a los titulares Dom Costa y Paul Costa, primos lejanos, miembros de una icónica familia de la cúpula demócrata. En el balotaje, también se impuso Elizabeth Fiedler, quien anunció su candidatura tres meses después de dar a luz.

Estas tres mujeres, de entre 30 y 37 años, levantaron su campaña tras sufrir los embates del endeudamiento. Lee, por ejemplo, arrastra una deuda de 200.000 dólares tras estudiar leyes; Innamorato sufrió con los costos de un tratamiento médico que le pagó a su padre, y Fiedler conquistó al electorado conversando sobre la dificultad en el acceso a los medicamentos. De hecho, su seguro de salud caducó y dejó al primero de sus hijos sin los remedios necesarios.

Según Golberg, este fenómeno es parte “de una renovación cívica de base que está ocurriendo en todo el país”, en especial entre los residentes suburbanos de clase media, que ven la llegada de Trump como el resultado de un sistema que consideran “podrido y fracasado”.

Cansados de las deudas y el individualismo propio del “estilo de vida americano”, decenas de voluntarios pasaron meses en las estaciones de metro de Nueva York haciendo campaña por Alexandria Ocasio-Cortez. Esta joven de 28 años sacudió al poderoso Partido Demócrata neoyorquino al derrocar a Joseph Crowley, incumbente en el cargo hace 19 años, presidente del partido en el condado de Queens y considerado un heredero de la líder de la minoría de la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi.

Tras estos triunfos, estas candidatas tienen altas chances de ganar en las elecciones legislativas. En el caso de Ocaso-Cortez, dada la gran mayoría demócrata en su distrito, las posibilidades son aún mayores. Además, en esa ciudad los socialistas democráticos cuentan ya con más de 37.000 militantes. Hace dos años eran sólo 7.000.

La constitución de la corriente DSA considera "un orden social humano basado en el control popular de los recursos y la producción, la planificación económica, la distribución equitativa, el feminismo, la igualdad racial y las relaciones no opresivas".

Hace una década, era impensado el crecimiento de una corriente progresista de este tipo en Estados Unidos. Pero Goldberg asegura que la fuerte crisis económica que se desató en 2007, sumado a los cada vez mayores costos de educación y salud, han vuelto inseguros a muchos miembros de esta generación. “No tienen memoria del fracaso generalizado del comunismo, pero los fracasos del capitalismo están a su alrededor”.
 

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