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Jueves, 26 de noviembre de 2020
Especial: Historia del modelo económico

Lagos en 1960: “La concentración de capitales es una realidad que no se puede destruir con leyes”

Ernesto Carmona Ulloa (*)

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 Las tomas de terrenos aumentaron a fines de los años 50.
Las tomas de terrenos aumentaron a fines de los años 50.

En su estudio, Ricardo Lagos Escobar describió cómo un súper grupo controlaba los medios de comunicación de la época. En la página 168 de su trabajo, cuya primera parte publicó INTERFERENCIA ayer, el aspirante a abogado estampó un comentario que perfectamente podría re-escribirse hoy sin quitar una coma: “Como puede apreciarse, casi todos los medios que la vida moderna destina a difundir noticias, y que son los que pesan en la opinión pública, están vinculados con los grupos económicos. El poder de éstos crece y se afianza mediante tales elementos publicitarios, y los hacen gravitar decisivamente en la solución de los problemas nacionales y en la generación de los poderes públicos”.

Lagos pudo detectar a los 11 grupos que conformaban el súper grupo por los vínculos advertidos en los nombres de los directorios de las empresas y en los datos de los balances que recibían con dos años de atraso los organismos reguladores del Estado, las Superintendencias de Bancos y de Sociedades Anónimas. Al hacer su investigación, los datos "más nuevos" databan de 1958, pero cuando se publicó el trabajo en 1961, la situación ya había variado y la madeja estaba un poco desactualizada. Hoy esos datos se obtienen más rápido, pero los cambios de propiedad también se registran con mayor velocidad.

Si Lagos no fue pródigo en nombres probablemente fue por el estilo de la época o por no agregarle demasiadas páginas al libro. No puede haber sido por miedo porque en las conclusiones escribe cosas terribles. Por ejemplo, este párrafo de la página 171:

“Y la verdad es que la gran concentración que existe en Chile, este verdadero monopolio que alcanza a todas las actividades, no podrá ser destruido con pequeñas modificaciones, o con leyes "antimonopólicas" como las que en la actualidad conocemos y que se aplican a los panaderos, a los dueños de verdulerías, a los matarifes, etc. Allí no está el poder económico que abusa del consumidor y de la sociedad: el verdadero poder está en el aparato financiero (los bancos), en el gran campo industrial y en el latifundio. Hacía allá debe dirigirse el poder regulador del Estado”.

“La concentración de capitales es una realidad que no se puede destruir con leyes -continúa- porque las grandes magnitudes de producción son una necesidad imperiosa de las economías modernas. Pero estas grandes unidades de producción son de dominio privado. Ahí reside el defecto del sistema capitalista, pues los beneficios que se obtienen de ellas, a expensas de los grandes sectores de la sociedad, los aprovechan unos pocos y les permiten continuar aumentando el poder económico que ya tienen”.

En la página 135 concluye: “Es una muestra elocuente de cómo el capital financiero va controlando al capital industrial”. Los primeros 3 párrafos de la 172 hoy pondrían a temblar a más de un socialista renovado -en 1960, Lagos sólo era radical-, sin hablar de la derecha:

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Protestas callejeras por el aumento de la inflación.
Protestas callejeras por el aumento de la inflación.

“La única y verdadera solución es, entonces, la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, los cuales deben pasar al Estado. En la medida que dicha propiedad subsista, todas las leyes que se dicten sólo serán paliativos que jamás conseguirán la eliminación definitiva de las diversas formas de concentración”.

“Mas, los cambios profundos son resistidos a muerte en nuestros países por aquellos "cuyo principal interés es conservar su riqueza y sus privilegios particulares", como muy bien lo señala la NU”. (Se refiere al texto Medidas para fomentar el desarrollo económico en los países insuficientemente desarrollados, de su profesor Alberto Baltra, Theodore W. Schultz, Arthur Lewis y otros autores). Naciones Unidas tenía otro discurso, eran otros tiempos.

“Una medida eficaz de aplicación gradual, a nuestro juicio, es el control estatal del capital financiero, del capital bancario. Hemos visto la importancia que representa esta clase de capital, como que todos los grupos se organizan en tomo a él. Si el Estado pasa a controlar dichos capitales, tendrá la herramienta precisa para encauzar el proceso económico en beneficio de los más y no en beneficio de los menos, como acaece en la actualidad”.

Con los años, no sólo ha cambiado Naciones Unidas. Entre otras iniciativas a los nueve meses de iniciado el gobierno de Lagos, en el año 2000, el Banco del Estado -con Jaime Estévez (PS) como presidente-le prestó US$ 120 millones al grupo Luksic -diciembre, 2000- precisamente para ayudado a consolidarse como grupo financiero con la compra mayoritaria del Banco de Chile, luego de su pérdida del control sobre el Banco Santiago.

"Richard Lakes"

Después de la primera edición de 1.000 ejemplares de su libro vinieron cuatro más. Álvaro Bunster (PC), Secretario General de la Universidad de Chile", le proporcionó una copia "al carbón" (no había fotocopiadoras) del texto al senador Salvador Allende. Alberto Baltra consiguió la beca de la Universidad de Duke con Robert Smith. Para solventar su permanencia en Estados Unidos durante dos años, Bunster consiguió del rector Juan Gómez Millas el apoyo de esa casa de estudios. Después Lagos supo que esa beca provenía de los fondos reservados de la rectoría, simplemente porque cuando se le ocurrió solicitarla el ítem estaba agotado. “No se meta en política”, le habría solicitado Gómez Millas (PDC).

En su primera residencia en Carolina del Norte, Lagos estaba casado con Carmen Weber, quien mecanografió el original del libro. Volvió por el PhD en 1966, ya divorciado y con dos hijos, uno de ellos, Ricardo, el mayor, nacido allá mismo, hoy senadora. Carmen Weber devino en pinochetera (fue utilizada en la "guerra sucia" de la campaña en que Lagos perdió la senaturia por Santiago, 1989). Lagos, sin embargo, tuvo buenas relaciones con su suegro, Jorge Weber, hijo de emigrantes alemanes: fue gerente general de su empresa metalúrgica varios años después de su muerte por enfermedad, en mayo de 1968, experiencia que no aparece en su currículum oficial.

En Carolina consideran a Lagos como un coterráneo, un presidente... carolinense. “Para Lagos fue tan atractivo el orden universitario y social que se respiraba allá y las posibilidades de trabajo que ofrecía, que pese a sus concepciones socialistas, entonces en ciernes, estuvo a punto de quedarse a vivir en Norteamérica. Según el mismo ha dicho, en esos momentos en que el principal tema era la Alianza para el Progreso existía mucho interés por captar a profesionales latinoamericanos y le ofrecieron hacerse cargo de un par de institutos de estudio”.

“Durante dos años de mi vida viví en una biblioteca explicó después. Fascinado con las rumas de periódicos de todas partes del mundo, tenía una rutina que dista mucho de la típica de un recién casado. Se levantaba a las ocho y media de la mañana y se iba a la biblioteca, donde permanecía hasta las cinco y media de la tarde. Volvía a la casa, comía, veía las noticias y regresaba a la sala de lectura, donde se quedaba hasta las once de la noche. El sistema de postgrado de la Universidad de Duke le permitía este tipo de vida, pues las horas de clase estaban bastante distanciadas”.

Allá fue donde lo llamaron "Richard Lakes". Por error de alguna secretaria, en 1987 apareció ese nombre en un documento de trabajo, junto a los de John Strassman, John Ennox y Marcos Mamalakis.

Tras el golpe militar

Cuando se produjo el golpe de 1973, Lagos se refugió por unos días en la casa del periodista José Cayuela. Se desempeñaba como Secretario General de la Universidad de Chile. Tras una corta residencia en Buenos Aires, donde conoció al general Carlos Prats González y trabajó en Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), volvió a EE.UU. a mediados de 1974. Según el currículo oficial, hasta 1975 fue “profesor visitante de la cátedra de Estudios Latinoamericanos de William R. Kenan, en la Universidad de Carolina del Norte, Chape Hill, EE.UU.”

“Para Lagos, esa temporada como profesor visitante en la Universidad de Duke fue la más tranquila de su vida”, opinan sus biógrafos.

El paraíso liberal de la universidad gringa suele seducir a los cuadros políticos  latinoamericanos. En esos años Lagos escribió su nuevo ideario económico, titulado "Chile 70-73, lecciones de una experiencia". Según sus biógrafos Diana Massís y Guillermo Hidalgo, “los mejores momentos dentro de lo grato que fue ese año los pasaron en compañía de Ramón Huidobro (padre político de la escritora Isabel Allende) y su esposa. Después de las clases y los fines de semana, los dos matrimonios hacían excursiones o viajaban a la ciudad de Raleigh a hacer comprar y asistir a espectáculos”.

Por ese tiempo, con Luisa Durán decidieron tener un hijo, Francisca, nacida en Buenos Aires en noviembre de 1975. Lagos rehusó una cátedra en la Universidad de Austin, Texas. Contra la opinión de los hijos, ya en vías de desarraigo, se hizo cargo de un programa regional de postgrado en Ciencias Sociales patrocinado por la Unesco en Argentina. En 1978 regresó a Chile con un cargo de Naciones Unidas (Programa Regional de Empleo para América Latina y el Caribe). En 1983 lo abandonó para entregarse a la política, como presidente de la Alianza Democrática, el primer agrupamiento de demócratas cristianos, radicales y socialistas.

¿Qué pasó después?

Entretanto, ¿qué pasó? Los grupos económicos siguen existiendo (2002), mucho más poderosos que hace 40 años, pero también cambiaron. Ahora son otros. El planeta entero está controlado por grandes conglomerados de los países desarrollados, en algunos casos imbricados con los grupos locales de los países no desarrollados, sometidos también a un proceso de extinción de sus fronteras económicas y culturales. Las fronteras de "los otros" se fortalecen y su "cultura" se hace "universal"... para quienes puedan comprarla.

El nuevo orden mundial impone una ideología monoteísta -totalitaria- del mercado, basada en preceptos arcaicos del liberalismo darwiniano remozados por Milton Friedman y demás exégetas contemporáneos de Adam Smith. Esta vieja ideología se presenta novedosamente, como una no-ideología porque el mercado sería "natural". Se hace "política" renegando de la política misma, así como el populismo genera políticos que juran no serio mientras buscan votos.

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Carlos Urenda Zegers, dirigente de los empresarios en los años 60.
Carlos Urenda Zegers, dirigente de los empresarios en los años 60.

El cambio llegó también a la semántica. El viejo capitalismo usa ahora un doble sustantivo más amable, "economía de mercado". Su nuevo esquema de conquista planetaria es la "globalización", que se vende como pomada milagrosa confundida con las ventajas democráticas que inicialmente tuvo Internet y la mundialización de las comunicaciones, que también convirtieron al dinero en una señal electrónica. La lucha de clases ya no existe, o está pasada de moda o es mala per se -"intrínsecamente perversa"-, o todo a la vez.

Los "países en desarrollo" hoy (2002) se llaman "economías emergentes" -Chile, Corea, Singapur. Los no desarrollados ni "emergentes", llamados antes ''tercermundistas'' o, de frente, subdesarrollados, hoy deberían llamarse ''países olvidados", abandonados a su suerte como el África negra que proveyó tanta mano de obra esclava para la "globalización" de los siglos anteriores. Son los 1.200 millones de personas que pasan el día con menos de un dólar y muchas veces sin ninguno, en esos 93 países que concentran el 62% de la población mundial con muertes anuales de 11 millones de menores de 5 años, o sea, más de 30.000 por día, uno niño cada 3 segundos, por enfermedades que podrían evitarse.

Por todas partes, las clases políticas están al servicio incondicional de la nueva fe, con el entusiasmo ferviente de los partidos socialdemócratas europeos que nacieron precisamente como refugio obrero contra el capitalismo del siglo 19. Al fin de cuentas, el partido bolchevique no fue más que una escisión de mayoría en el viejo partido socialdemócrata ruso. La mayor concesión que puede hacer un dirigente socialista de nuevo cuño, como el ex joven trotskista francés Lionel Jospin, es sentenciar "fortalezcamos la economía de mercado pero no edifiquemos una sociedad de mercado", palabras -sólo palabras- aprobadas de boca por Bill Clinton, Tony Blair y demás "líderes progresistas" del mundo en que nos toca vivir en 2002.

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El radical Carlos Martínez Sotomayor.
El radical Carlos Martínez Sotomayor.

Hoy todo el mundo corre tras del dinero. América Latina marcha hacia la ''trampa africana" en que nada de lo que produce se puede vender a precios que no sean fijados por los compradores y nada de lo que compra, con precios que no sean fijados por los vendedores. Estados Unidos ya no tiene escrúpulo moral alguno -ni lutero-calvinista, ni judeo- católico, ni republicano-demócrata, ni de ninguna otra índole- para imponer sus intereses. Más aún, desde que el cuáquero George W. Bush abolió la independencia de las naciones y se autoproclamó emperador del mundo en septiembre de 2001.

Pero el camino contrario -la economía de mercado tal como la entienden sus poderosos promotores- tampoco conduce a la felicidad, más bien al colapso, como está ocurriendo en la Argentina de 2002, vitrina mundial del sufrimiento derivado del fracaso de un modelo neoliberal extremista y totalitario. No todo depende de un jefe de Estado, pero su voluntad... ayuda, es más que relevante, en cualquiera de las dos direcciones.

El último esfuerzo serio de América Latina por un camino diferente y con alguna posibilidad de éxito lo intentó Salvador Allende en otra situación mundial. La concentración de poder económico, político y militar tiene ahora una dimensión planetaria. Pareciera que la única posibilidad para un país pobre es seguir empobreciéndose, más lento o más rápido según la velocidad que imprima la calidad de su clase política.

(*) Extracto del libro “Los dueños de Chile”; Ediciones La Huella y www.wordtheque.com, Módena, Italia; octubre 2002. Carmona Ulloa, colaborador de INTERFERENCIA, falleció a los 77 años de edad el sábado 7 de noviembre recién pasado.

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Este es un hombre que para las generaciones posteriores es irrelevante. No ha dejado una enseñanza coherente nada que rescatar, y eso que ha tenido muchos años de vida. El no es un ejemplo para nadie y su forma de vivir se asemeja a un camaleon. Esta persona tuvo tantas posibilidades de estudiar pero me pregunto : PARA QUE ? La moraleja de este hombre es : TE DIERON TALENTO PERO CUANDO MAS SE NECESITO LO OMITISTE U OCULTASTE DESFAVORECIENDO AL MAS DEBIL Y POSTERGADO...

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