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Martes, 20 de abril de 2021
Escenario de pandemia

Las alertas rojas socioeconómicas que condicionan el debate sobre el tercer retiro de las AFP

Andrés Almeida
Carlos Tromben
Maximiliano Alarcón G.

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Coleros de la Feria La Castrina. Foto: Camila Higuera
Coleros de la Feria La Castrina. Foto: Camila Higuera

Un IMACEC tres veces peor al esperado para enero (lo que habla de que el país sigue en recesión), retrasos en las partidas de las vacunas de AstraZeneca, un desempleo que no baja del 10% y una pobreza sobre el 10% son los elementos que pueden hacer parecer el tercer retiro como una necesidad ineludible.

Las páginas de economía de los diarios oficialistas flotan en una atmósfera de optimismo moderado. El alza de la industria mundial de la electromovilidad está elevando los precios del cobre y del litio, ambos fundamentales para hacer las piezas de los nuevos automóviles eléctricos que amenazan con inundar prontamente el mercado. 

Además, el acelerado proceso chileno de vacunación ha hecho proyectar a los expertos que Chile alcanzará la inmunidad de rebaño frente al Covid-19 hacia mediados de año, con lo que las fuerzas productivas del país quedarían liberadas de las actuales restricciones sanitarias que hoy constriñen la economía.

Sobre la base de esos preceptos, los economistas creen que Chile crecerá entre 5% y 6,5% durante 2021; un rebote de la caída del 6% de la economía durante 2020, pero más que eso, la buena noticia se trataría de la salida de la recesión económica -la que no se menciona- que vive el país, el que creció solo tres de los 12 meses de 2020.

Hasta aquí todo bien, en especial para el gobierno que se ha propuesto cerrar la llave de los retiros de los fondos de pensiones, lo cual políticamente es más fácil de hacer en recuperación, es decir, cuando la necesidad económica no se transforma en el mar de fondo de la vida cotidiana ni se instala en el escenario futuro.

Un IMACEC de mal agüero

Pero, el IMACEC de enero, que mide toda la actividad económica de ese mes, mostró un resultado tres veces peor del esperado: 3,1% por debajo de enero del año anterior, en vez del 1% que esperaban los economistas y las autoridades económicas.

Además, el mal resultado de enero, visto desagregadamente, muestra peores desempeños en las áreas de mayor empleo, salvo el comercio que tuvo un crecimiento de 0,8% respecto de enero de 2019. De tal modo, Servicios tuvo la peor caída respecto de todos los sectores; 6,3%.

Estos datos se condicen con la tasa de desempleo de enero, la cual no logró bajar del 10%, manteniéndose prácticamente igual que en diciembre de 2020 (10,3% y 10,2%), y situándose en niveles más altos que abril de 2020 (9%), pero inferiores a los meses siguientes de la pandemia; mayo (11,2%), junio (12,2%), julio (13,1%), agosto (12,9%), septiembre (12,3%), octubre (11,6%) y noviembre (10,8%). Cabe mencionar que los meses de verano tienen mejores indicadores de empleo por alzas estacionales de industrias tales como el turismo o el agro. 

Pobreza y necesidad

Con el vehículo de la recuperación todavía en primera, no es de extrañar que los indicadores sociales estén también por los suelos. 

En su informe 2020 el Ministerio de Desarrollo Social no informa de indicadores que permitan observar el impacto del Covid-19 en la tasa de pobreza (los datos más actuales que presentan son de 2017), pero la Cepal, en mayo de 2020 proyectó un incremento del 9,8% de 2019 a un rango que va entre 11,9% y 13,7% para el año pasado. Esto, sin considerar la crisis migratoria actual que inyecta pobreza en grandes números.

Respecto de los aportes del Estado a las personas en situación de pobreza en el contexto Covid-19 a través del Ministerio de Desarrollo Social (Bono Covid, Ingreso Familiar de Emergencia e Ingreso Mínimo Garantizado), los montos transferidos equivalen a US $2.697 millones. Una cifra exigua si se le compara con los US $33.499 millones que ingresaron en la economía por el primer y segundo retiro de las AFP, según cifras oficiales de la Superintendencia de Pensiones.

Es cierto que los retiros de las AFP no son focalizados en los sectores de menores ingresos, pero al ser 12,4 veces el aporte del Estado a ese respecto, tienen un impacto en la economía y en el consumo que sí afecta positivamente -al menos- en el empleo de ese sector.

Recientemente Sebastián Piñera anunció la extensión del Bono Covid y del Ingreso Familiar de Emergencia, el que beneficiaría a 5,2 millones de personas con ingresos mensuales entre $100.000 y $25.000 pesos. Si bien no se ha dado a conocer un presupuesto agregado para dicha extensión, es seguro que estaría muy por debajo de un tercer retiro, el cual tampoco tiene un monto estimado. 

Para hacerse una idea, el primer retiro fue de US $19.489 millones, y el segundo de US $14.010 millones, por lo que el tercero debiese ser menor a esta última cifra, probablemente en torno a los US $10.000 millones. De todos modos superaría con creces todas las entregas de 2020 por parte del Ministerio de Desarrollo Social en programas Covid-19 (los pálidos US $2.697 millones).

Sumado a esto, Ex-Ante -el medio de Cristián Bofill- informó que hay un retraso en la entrega de las 4 millones de vacunas de AstraZeneca que estaban comprometidas para este semestre, lo que seguramente retrasará el plan de vacunación, pese a que -de nuevo en la tecla del optimismo- el mismo artículo asegure que el gobierno está tratando de adelantar parte de la partida de vacunas chinas correspondientes al segundo semestre. Nada lo garantiza.

Esto ocurre en un contexto en que la campaña de vacunación no ha hecho efecto aún en la baja de contagios ni de hospitalizaciones. Por ende, es esperable que en marzo -con el regreso a vacaciones- se incrementen las restricciones de movilidad en las grandes ciudades, lo que tiene efectos inmediatos en el consumo y en el empleo. 

Los próximos IMACEC estarán, por lo tanto, marcados por estas dos fuerzas contrapuestas: por una parte, el fantasma de nuevas cuarentenas que afecten el comercio y los servicios; por otra una base de comparación exigua en cuanto actividad económica, como fueron los meses de marzo, abril y mayo de 2020.

Mientras no se concrete la inmunidad de rebaño, esta será la nueva normalidad. 

El fantasma del alza mundial de las tasas de interés

Otra nube amenazante que se cierne sobre el camino de recuperación económico está dada por los vendavales de la economía mundial asociados a la disposición de dinero para mantener las economías a flote.

El Covid-19 supuso una inyección de liquidez superior incluso a las que se vieron durante la crisis de 2008. Por eso mismo, es un estímulo transitorio que costará mucho retirar, aun cuando se viene acumulando la evidencia de que ya es hora de hacerlo.

Se viene hablando con fuerza de presiones inflacionarias que obligarán a restringir la liquidez y aumentar la tasa de interés, lo cual afectará a los deudores más vulnerables.

Por otra parte, fenómenos como la locura del Bitcoin (que llegó a superar los 40.000 dólares por unidad) o GameStop, la acción que miles de pequeños inversionistas hicieron subir en contra de los vendedores cortos, confirman que la mencionada liquidez se está prestando para cualquier cosa menos para crear empleos y estimular el consumo.

La señal de alerta se produjo durante la última subasta de bonos del tesoro: se presentaron tan pocos postores que los precios de corte rebotaron a niveles no vistos en más de un año. 

Si la economía entera depende de tasas bajas y abundante liquidez, pero los grandes inversionistas institucionales no están dispuestos a proporcionarlo, quiere decir que 2021 va a ser un año más extraño y volátil de lo que muchos optimistas están dispuestos a admitir.

El debate político

Pese a todo este contexto, la recién iniciada tramitación del proyecto del tercer retiro de las AFP –presentado por la Federación Regionalista Verde Social y que cuenta con amplio apoyo de la oposición–, ha tenido matices con lo ocurrido con las dos iniciativas anteriores y que tensionaron fuertemente al gobierno.

Ayer martes la Cámara de Diputados declaró admisible el proyecto y éste pasó de inmediato a la Comisión de Constitución para ser discutido. Ante el inminente inicio del trabajo legislativo sobre este tema, el presidente Piñera declaró el lunes su predecible oposición.

“Un eventual tercer retiro es un retiro para los ricos y que no va a favorecer en nada a los más vulnerables”, dijo el mandatario en Canal 13. 

El jefe de gobierno además argumentó en favor de las iniciativas que han presentado como Ejecutivo para hacer frente a la crisis, asegurando que se vendrá un nuevo paquete de medidas.

“Acabamos de extender el Ingreso Familiar de Emergencia. 100 mil pesos por persona de cada grupo familiar en las comunas que han estado en cuarentena y hasta 80, 40 o 25 mil en las demás y eso va a beneficiar a cerca de 5,2 millones de chilenos”, agregó en el canal de televisión de Andrónico Luksic.

En la misma línea que intenta bloquear el avance de la iniciativa, el ministro secretario general de la Presidencia, Juan José Ossa, anunció ayer martes que recurrirán al Tribunal Constitucional en caso de que prospere el tercer retiro.

De esta forma, todo indica que dicho organismo, cuestionado frecuentemente por funcionar como una “tercera cámara”, será aún más protagonista en esta tramitación que en las dos anteriores.

Ya hay señales de esto. Por ejemplo, el diputado y presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados –termina su período esta semana–, Matías Walker (DC), quien además fue fundamental para permitir el avance de las dos mociones anteriores, ahora ablandó su posición.

“Si yo pongo en tabla un tercer retiro, la gente se va a ilusionar con que eso sea posible y todos sabemos cuál es el problema: no va a pasar el Tribunal Constitucional. El TC ya ha dicho, en un fallo dividido, que eso es iniciativa exclusiva del Presidente de la República”, dijo en punto de prensa.

Las palabras de Walker, escudadas en lo que pueda hacer el TC, marcan una posible división dentro de la Democracia Cristiana, puesto que el sábado recién pasado la senadora y candidata presidencial de la falange, Ximena Rincón, anunció que aprobará el proyecto.

Por otro lado, La Moneda posiblemente tendrá mayor apoyo del oficialismo en esta pasada, puesto que a diferencia de ocasiones anteriores en que gran parte de las bancadas de Chile Vamos votaron a favor, actualmente sólo son el diputado Jorge Durán y en senador Manuel José Ossando, ambos de RN, quienes han dado señales de aprobar.

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Nada que ver mi comentario con éste artículo, pero me gustaría que este prestigioso medio, preparara una propuesta de cómo votar por listas, de tal forma ganarle a la derecha en la votación de constituyentes. Sería de vital importancia. Gracias.

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