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Sábado, 25 de mayo de 2019
Crisis en Venezuela

Las dudas sobre la cohesión militar en torno a Maduro

Pedro P. Ramírez Hernández

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Interferencia
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Pese al frustrado golpe de Estado de Juan Guaidó y Leopoldo López, persisten incertidumbres en torno a la lealtad de las fuerzas armadas con Nicolás Maduro. Mientras que medios internacionales aseguran que existieron avanzadas negociaciones con altos oficiales y civiles del chavismo para propiciar un cambio de régimen, en Caracas el oficialismo asegura que la contrainteligencia cubano-venezolana engaño a Estados Unidos y a los golpistas.

El liderazgo de Juan Guaidó se diluye y las dudas sobre él por parte de la comunidad internacional se acrecientan.

Luego de haberse autoproclamado como presidente encargado hace ya 101 días, Nicolás Maduro sigue dirigiendo el país, y tras el fracaso de su tercer gran intento por sacarlo del poder, su capacidad de conducción y de lectura sobre la crisis en Venezuela se encuentra en gran entredicho, pues no se ha producido la que fue su gran apuesta: la división de las fuerzas armadas y del bloque social chavista.

Este escenario es incómodo para Estados Unidos, pues tiene en Guaidó y -ahora- Leopoldo López (ambos líderes de Voluntad Popular) cartas de las cuales no le será tan fácil deshacerse ahora que cada vez son menos útiles. Esto, en tanto esta fuerza está atrapada entre la frustración que lleva a pedir una poco realista intervención militar estadounidense y una retórica constitucionalista que ha probado no dar todos los réditos como para producir un derrocamiento. El tiempo de estos liderazgos es escaso, y Donald Trump lo sabe.

Guaidó y López: golpistas "amateurs" 

Al igual que en las otras ocasiones en las que Guaidó intentó desestabilizar al gobierno de Maduro -cuando se autoproclamó y tras el incidente del puente binacional- el presidente de Venezuela reafirmó la lealtad de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) en una conferencia pública flanqueado por el alto mando, incluyendo al líder militar y ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

Frente a las cámaras de televisión, Maduro aseguró que las fuerzas armadas están “cada día más unidas, más cohesionadas, más disciplinadas y subordinadas al mando institucional”. Por su lado, Padrino López, confirmó el compromiso de los militares con la revolución bolivariana, afirmando que no son “mercenarios” capaces de darse la vuelta por dinero.

Pero desde Estados Unidos han hecho circular versiones diferentes que buscan desordenar el puzzle y abrir el escenario a nuevas tesis en torno al juego de poder que se esconde tras la interna venezolana oficialista. A eso apunta la intervención de Michael Pompeo, secretario de Estado, y de los altos asesores John Bolton y Elliot Abrahms, quienes han entregado supuestos datos que alimentan la idea de que hubo traiciones en ciernes que nos se concretaron.

En esta línea, el periódico español, El Confidencial, asegura haber conversado con un militar que habría coordinado las conversaciones con el alto mando de las FANB desde una isla del Caribe. De acuerdo a su versión, a los dos líderes de la oposición -Guaidó y López- “se los comió la luz” y los tildó de amateurs.

"Ahora no tienen apoyo de los generales más influyentes de las Fuerzas Armadas Nacionales, ni siquiera del jefe del Estado Mayor de la Armada, José Adelino Ornella Ferreira, como se está escribiendo por ahí", afirmó la fuente, pero fue aún más lejos y vinculó a la Operación Libertad con el titular de Defensa y piedra angular de las FANB, Padrino López.

Según El Confidencial, fuentes “de todo crédito que participaron en las negociaciones”, afirmaron que “inicialmente, el ministro de Defensa estaba dentro del juego, pero la precipitación de Guaidó activó a la amplia guardia de militares cubanos que controla al ministro en todo momento”.

Dentro del mismo marco, el diario argentino, La Política Online, asegura que fuentes internas de la cancillería Mexicana -país que hasta ahora se ha mostrado neutral en el conflicto- afirman que Guaidó tuvo el apoyo de al menos 25 altos mandos del ejército, cuestión que el medio dice haber confirmado con fuentes de la cancillería brasileña, quienes habrían informado que 25 militares venezolanos pidieron asilo en su embajada durante este martes.

Estas tesis explicarían -en parte- la forma errática en la que actuó la oposición y la soledad en la que se vieron Guaidó y López.

Al menos, estos supuestos no dejan tan mal a Estados Unidos, país que ya había mostrado sus dudas en torno a esta dupla luego del fracaso en Cúcuta, el que terminó siendo un papelón internacional, pues lo único ganancioso que la oposición podía exhibir -la supuesta quema de la ayuda humanitaria por parte del chavismo- luego el New York Times, demostró que los mismos adherentes de Guaidó habían incendiado el camión que la transportaba.

Tras eso, el vicepresidente de Donald Trump, Michael Pence, se encontró con Guaidó en Bogotá, donde lo fustigó y le reprochó su falta de análisis, entregando un duro diagnóstico de lo que estaba fallando en la ofensiva. El mayor reclamo, fue justamente la lealtad que las fuerzas armadas seguía manteniendo con Maduro, ya que tan solo 300 militares abandonaron el ejército en esa ocasión, una cifra insignificante pensando en los más de 300 mil efectivos con los que cuenta.

De esta manera, con este nuevo fracaso, la promesa de Guaidó de quebrar las FANB solo se mantiene tambaleando y no se derriba de una buena vez, porque es necesario seguir concitando apoyos y crear un relato institucional detrás de la intentona golpista.

Esta situación de amateurismo y aparente falta de planificación ha sido aprovechada por el oficialismo. El día de ayer, Diosdado Cabello, número dos del chavismo, se dio un verdadero picnic criticando la maniobra “imperialista”.

A través del programa televisivo que conduce todos los miércoles en horario punta, Con el Mazo Dando, Cabello se burló en repetidas ocasiones de la maniobra opositora: “Estados Unidos tiene el aparato de inteligencia más grande del mundo y se dejan engañar por unos muchachos, embusteros de oficio. Juanito Alimaña [Guaidó] no tiene capacidad de mando. ¿Quién da un golpe sin tropas? Están solos, ahora López se va a la embajada, como hijo de papi y mami, dejando tirados a los que se llevaron engañados”.

Pese a la seguridad y la tranquilidad que proyectó Cabello -además de dar claves del ahondamiento de las diferencias opositoras- durante las más de dos horas que duró la transmisión, algunas dudas persisten y el fantasma de un quiebre en las FANB sigue presente.

Una de las claves es la desaparición del ex director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), Christopher Figuera, uno de los hombres duros del chavismo quien permitió la liberación de López, quien era vigilado en su arresto domiciliario por este servicio.

Hasta el momento se desconoce el paradero de Figuera, aunque el día de ayer circuló por las redes una supuesta carta que habría publicado tras su deserción, donde aparentemente se mantiene leal a las ideas bolivarianas y a Maduro, sosteniendo su decisión en la corrupción que habría alcanzado al alto mando.

La carta es extraña y no queda claro a quien beneficia, pero sí aporta al clima de desconfianza que seguramente reina en las filas militares, por las pocas deserciones provocadas por el golpe fallido, y las muchas potenciales, en caso de haber triunfado.

Las tres tesis de la prensa internacional: desesperación, personalismo y contrainteligencia

Con estos antecedentes sobre la mesa, se han impuesto tres tesis.

La primera es que la operación fue una jugada desesperada de la oposición para capitalizar el apoyo internacional que ha concentrado el presidente encargado, el que se ha ido diluyendo en la medida en que se hace evidente que no tiene atribución ejecutiva alguna.

La segunda es que Guaidó y López se adelantaron en el contexto de una jugada mayor, cuestión que desorganizó todo, provocando el retroceso de los generales con quienes habían negociado la salida de Maduro.

La tercera es que la inteligencia venezolano-cubana operó, entregando información falsa a los líderes de Voluntad Popular, sobre un supuesto apoyo del alto mando militar, para dejarlos sin fondo a la hora de la verdad. En esto, el propio Padrino pudo haber servido de señuelo para atraer hacia la trampa a Guaidó y López.

Esta tercera teoría, si bien es digna de series de televisión, ha sido una estrategia no pocas veces utilizadas por los organismos de contrainteligencia, y debido a las notorias fallas en el libreto de la oposición, ha tomado cierto vuelo al interior de Venezuela.

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