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Jueves, 15 de abril de 2021
CEM Benchmarking

Lo que hay detrás del penúltimo lugar de las AFPs chilenas en ranking mundial de transparencia

Carlos Tromben

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Reporte sobre Chile de CEM Benchmarking
Reporte sobre Chile de CEM Benchmarking

Para las AFP y el ente estatal que las regula, la transparencia se reduce a entregar a sus afiliados a fin de mes una cartola, un saldo y una cifra redonda de rentabilidad. Un servicio pobre en una época de empoderamiento y desconfianza hacia las instituciones. Ahora viene el Global Pension Transparency Benchmarking a decirlo.

No fue una noticia ni muy comentada ni muy difundida en el país durante la semana pasada. La consultora CEM Benchmarking publicó su nuevo ranking Global Pension Transparency Benchmarking en el que se mide los grados de transparencia de los distintos sistemas de pensiones de 15 países, y Chile está penúltimo detrás de México.

La noticia retrotrae a julio del año pasado, mientras el debate por el primer retiro de los fondos previsionales ardía en las redes sociales y en la calle, y cuando una frase adquirió notoriedad y comenzó a repetirse: “la plata no está”. 

Las AFP y sus defensores dentro y fuera del Congreso no hicieron sino reforzar este relato con su resistencia casi patológica a devolver los fondos, aunque fuese parcialmente. El ex regulador y lobista Guillermo Larraín (DC) llegó a decir que los activos financieros en que estaban invertidos dichos ahorros caerían en picada.

Las dos posturas probaron estar equivocadas. Ni los activos cayeron ni el dinero se había perdido en el camino. Seis meses después, los afiliados que hicieron algún retiro ya habían recuperado casi todo. ¿Qué había sucedido? ¿A los economistas y expertos les regalaban sus cartones? 

Tras años de limitarse a interactuar con sus afiliados a través de una escueta cartola, las AFP se vieron de pronto en un escenario ambiguo: la única manera de recuperar algo de reputación era devolviendo el dinero y rápido. Muchas descubrieron por primera vez el correo electrónico y comenzaron a enviar a sus afiliados “información”: la misma cartola, pero ahora explicada por algún gerente a través de un video.

Un esfuerzo de transparencia tan desesperado como incompleto.

El ranking del que no hablan

El Mercurio Inversiones divulgó la semana pasada un informe de la consultora CEM Benchmarking (en inglés) con un nombre muy significativo: Global Pensión Transparency Benchmarking. Se trata de un índice que evalúa la rentabilidad, los costos, las prácticas de gobierno corporativo y las de inversión responsable de los fondos previsionales en quince países, a través del análisis de la información que disponen para inversionistas y pensionados. 

De tal modo Chile quedó detrás de los siguientes países, ordenados del 1° al 13°: Canadá, Holanda, Suecia, Australia, Dinamarca, Reino Unido, Finlandia, Sudáfrica, Suiza, Estados Unidos, Noruega, Brasil y Japón. Chile fue 13°, por debajo de Brasil (11°) y solo por sobre México (15°).“En el caso local, los sitios web de las AFP, resultaron atractivas y orientadas hacia la interacción con los clientes -señala el artículo de El Mercurio- “no obstante, muchos de los elementos claves de transparencia o no se encontraron o su presencia era mínima”.

El reporte de la consultora destaca que el punto más débil del sistema chileno -es decir lo más opaco- es en inversión responsable (IE). "Las puntuaciones fueron uniformemente bajas para todos los componentes de IE. Las divulgaciones generalmente son inexistentes o, en el mejor de los casos, mínimas".

Tan proclive a admitir la crítica extranjera como en silenciar los reparos hechos en casa, la nota de El Mercurio no ahonda más en el fondo de la cuestión. 

La cartola y la rentabilidad global como únicas expresiones de transparencia financiera, escoden una reticencia histórica a mostrar cómo y dónde invierten, pero sobre todo en qué se equivocan.

Por cierto, dicha información está en la sección estadística de la página web de la Superintendencia de Pensiones; el problema es que el organismo regulador la presenta de manera tal que solo un afiliado con formación financiera sofisticada es capaz de comprender.

Los ejemplos abundan: desde la crisis subprime las AFP perdieron millones de dólares en derivados financieros. Estos instrumentos de cobertura de tipo de cambio son ofrecidos en el mercado local por la banca, por ende, son estos quienes ganan cuando las AFP pierden por un pronóstico erróneo respecto del dólar.

Consultada la Asociación de AFP respecto del tema, su respuesta por escrito y en financiero fue la siguiente: “la normativa de cobertura cambiaria de esa época [crisis subprime] generaba mayor volatilidad en el valor cuota de los fondos de pensiones con inversión en moneda extranjera con cobertura cambiaria. Con posterioridad se fue mejorando la normativa y se restó volatilidad a este tipo de inversiones”.

En español común, la culpa fue de la normativa.

Lo que está en el lado opaco del sistema

La baja transparencia del sistema previsional privado alimentó los monstruos que se volvieron en su contra. Hoy existe un intento de recuperar la confianza y generar más transparencia, tan acotado como insuficiente frente a las nuevas tendencias del mercado financiero.

Un ejemplo son los miles de millones invertidos en fondo de inversión locales, gestionados por las Administradoras Generales de Fondo como BTG Pactual o Moneda Asset. Los ahorros de los trabajadores chilenos se confunden y coinvierten en estos fondos con los family office de los millonarios, y dan lugar a carteras de inversión que solo se informan cada tres meses.

Peor aún, para saber cuánto le cobra uno de estos fondos a una AFP, o al sistema en su conjunto, hay que revisar contrato por contrato de los más de 116 fondos existentes. Una tarea de Sísifo.

Muchos de estos fondos, por añadidura, son a su vez meros representantes de fondos internacionales cuyos activos finales son completamente desconocidos. Los contratos se limitan a especificar destinos como “deuda bajo estrés en mercados europeos” o “empresas de alto potencial de crecimiento”.

Esta opacidad salta a una escala aun mayor con los llamados “activos alternativos”, por el cual las administradoras y el gobierno de Sebastián Piñera sienten un extraño entusiasmo. A la fecha solo hay de dos tipos: vehículos para invertir en capital o en deuda, generalmente bajo estrés o emitida por empresas en riesgo de insolvencia. Nada informan las AFP sobre el destino final de los fondos. 

Quien busque en la base de datos de los Superintendencia de Pensiones descubrirá que los fondos A, B, C y D de Habitat han invertido 3 mil millones de pesos a la fecha en Platinum Equity Advisors, un fondo que ha estado en la polémica por invertir en prisiones. Un artículo del periódico Los Angeles Times reveló en enero del año pasado que uno de estos operadores de cárceles privatizadas tenía por política cobrar tarifas abusivas de telefonía a los parientes de los detenidos, especialmente los más pobres.  

Es apenas un ejemplo. Los ahorros de los chilenos podrían estar invertidos durante años en armas químicas o biotecnología en los bordes de la ética sin que ningún afiliado se entere.

En cuanto a los activos alternativos nacionales, el nombre hace pensar en emprendimientos innovadores. Nada más lejos de la verdad: son inversiones en convenios de préstamos sindicatos y el destino de los fondos financiar a la Costanera Norte, centros comerciales del grupo Patio y reciclar deuda de Álvaro Saieh.

Un afiliado merece saber más, recibir una cartola pormenorizada y acceder a información global significativa sobre el destino de sus ahorros. 

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Comentarios

Comentarios

Gracias por visibilizar la sinverguenzura

Otro punto es la "competencia": si una invierte en prisiones, otra en armas quimicas, otra en Penta y financia a la UDI, qué alternativa tengo? Es necesario volver a un fondo estatal, de repartición, y que sea uno quien elija estar en uno u otro sistema.

Excelente artículo, como se menciona, muchas veces las entidades financieras ocupan palabras que nos suenan de alguna forma, pero que sin embargo difieren totalmente de donde son invertidos los fondos. Ojalá existiese una mayor regulación por parte de la SP para que se indiquen específicamente dónde son invertidos los fondos de las AFP de forma clara y precisa, y de que forma, pero explicado para la persona común y corriente, que somos la mayoría de los chilenos.

Excelente articulo...

Me gusto el tema que aborda el artículo, los errores que cometen las AFP son demasiado difusos.

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