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Miércoles, 20 de Octubre de 2021
Antes de Luksic

Los banqueros de Pinochet: el paso del 'Choclo' Délano y la familia Solari por el Banco de Chile

Camilo Solís

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Carlos Alberto "Choclo" Délano y Carlos Eugenio Lavín.
Carlos Alberto "Choclo" Délano y Carlos Eugenio Lavín.

El caso investigado por la justicia española de las platas del dictador en el banco de la familia Luksic remeció Sanhattan. Pero los movimientos bancarios y las cuentas investigadas del dictador se remontan a antes de la llegada de Luksic al Chile en 2001. Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, -los Penta Boys- controlaban el banco en pacto con la familia Solari. Alfredo Moreno, actual ministro de Obras Públicas, también era parte de ese directorio. Segismundo Schulin Zeuthen fue el gerente general, quien luego llegó a la presidencia del BancoEstado en el primer gobierno de Piñera.

En agosto pasado la Corte Suprema chilena resolvió dar curso al exhorto que la Audiencia Nacional de Madrid envió a Chile para que se notifique al Banco de Chile y a Pablo Granifo Lavín, presidente del banco, la reapertura de una causa por la responsabilidad que les quepa a los directivos y ejecutivos del banco de propiedad de los Luksic en los delitos de blanqueamiento de capitales y alzamiento de bienes a propósito de las cuentas y movimientos que el fallecido dictador, Augusto Pinochet, y su familia realizaron al alero del banco.

La Fundación Presidente Allende solicitó la reapertura de este caso en España, debido a que la arista que involucra al Banco de Chile nunca fue objeto de sentencia, considerando que el Caso Riggs en la justicia chilena dictó condenas por malversación de fondos sólo contra tres militares cercanos a Pinochet, además del comiso de una suma de dinero superior al millón de dólares a la familia Pinochet. 

Las miradas han estado puestas sobre el grupo Luksic, dado el control sin contrapeso que tiene sobre la propiedad del Banco de Chile desde el año 2001. También sobre uno de sus principales hombres, Pablo Granifo Lavín, actual presidente del banco desde 2007 y gerente general de la misma entidad financiera desde 2001.

Si bien los tiempos de la administración de los Luksic coinciden con el periodo investigado por la justicia española, lo cierto es que las cuentas que Pinochet tenía en el Banco de Chile y los movimientos que han sido parte de la investigación judicial no se detienen en el 2001 hacia atrás, y se adentran en los 90.

Si bien los tiempos de la administración de los Luksic coinciden con el periodo investigado por la justicia española, lo cierto es que las cuentas que Pinochet tenía en el Banco de Chile y los movimientos que han sido parte de la investigación judicial no se detienen en el 2001 hacia atrás, y se adentran en los 90.

Entonces, ¿quién estaba a la cabeza del Chile antes del arribo de Luksic en 2001 al banco? ¿A quién respondían los ejecutivos que han sido involucrados en el caso? 

Nada menos que el mejor amigo del presidente Sebastián Piñera, Carlos Alberto El Choclo Délano -quien hizo noticia recientemente por un controvertido negocio con el Presidente destapado por los Pandora Papers- cuyo nombre parece repetirse como si se tratara del cántaro que va al agua cuando se trata de grandes y cuestionables negocios en la historia económica del Chile reciente (ver artículo Carlos Alberto Délano: El “Choclo” bajo la lupa de INTERFERENCIA).

Bajo Penta

Antes que los Luksic, el accionista mayoritario del Banco de Chile era Empresas Penta, holding de Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, célebremente conocidos debido a posteriores condenas por millonarios delitos tributarios -incluídas las clases de ética-, por los casos de financiamiento ilegal de la política (principalmente a la UDI) y por su íntima amistad con el empresario y político, el presidente Sebastián Piñera.

En los 80, el Banco de Chile sufrió los embates de la crisis económica de 1982. El Chile tuvo que ser intervenido por el Estado, y a causa de un salvataje financiero del Banco Central consiguió sobrevivir para que en el 87 pudiera pasar otra vez a manos de privados mediante un proceso de capitalización que fue conocido como 'capitalismo popular', el cual incluyó créditos de la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo) para financiar la participación de nuevos y numerosos accionistas en el banco.

Así, Los Carlos entraron en la propiedad del Banco de Chile luego de la crisis, en medio de esta propiedad dispersa que el sistema de capitalización popular tuvo como efecto. Los Penta crecieron con el paso de los años en la propiedad del banco, y ya en 1993 esta participación se ve reflejada en la conducción del Banco de Chile: Carlos Alberto Délano figura en el directorio de ese año, el cual es presidido por Adolfo Rojas Gandulfo, histórico presidente del Banco que luego de la quiebra en los ochenta se mantuvo al mando del banco hasta su muerte en 1999.

El control del Chile lo consiguieron los  Penta Boys -Délano y Lavín- progresivamente hacia fines de los 90. Tal como informan sus memorias anuales, Penta consiguió elevar su participación accionaria en el banco en octubre de 1997, cuando acumularon más de un 10% de SM-Chile, la sociedad matriz del banco. 

Hacia 1999, Penta consiguió hacerse con un 14% de la propiedad del banco, de manera que en pacto con la familia Solari (quienes tenían cerca de un 9% de la propiedad), el grupo Consorcio y también Alfredo Moreno Charme -actual ministro de Obras Públicas de Sebastián Piñera- lograron el control de la entidad financiera a través de un pacto celebrado en octubre de 1999. 

El control del Chile lo consiguieron los conocidos ahora como Penta Boys -Délano y Lavín- progresivamente hacia fines de los 90. Tal como informan sus memorias anuales, Penta consiguió elevar su participación accionaria en el banco en octubre de 1997, cuando acumularon más de un 10% de SM-Chile, la sociedad matriz del banco. 

Pero el control pleno no duró mucho.

El grupo Luksic, que ya controlaba otras entidades financieras, como el Banco de Santiago y posteriormente el Edwards -además de otras poderosas firmas en distintas industrias- comenzó a tantear el terreno precisamente desde el 99 para hacerse con el control del Banco de Chile. A fines de diciembre de ese año, Quiñenco ya acumulaba el 8% de la propiedad y en enero de 2020 había llegado al 11,2%.

Finalmente en marzo de 2001, el Grupo Controlador de la Sociedad, cuya participación mayoritaria era de Délano y Lavín, vendió el total de sus acciones a una sociedad filial de Quiñenco, con lo que el grupo Luksic tomó el control del Chile para no soltarlo más. 

“(...) en la sesión de directorio celebrada el día 29 de marzo del mismo año [2001], procedieron a presentar su renuncia a los cargos de directores los señores Carlos Alberto Délano Abbot, Carlos Eugenio Lavín García-Huidobro, Juan Cúneo Solari, Alfredo Moreno Charme y Reinaldo Solari Magnasco", señala un documento del banco de 2001, y agrega que designa "en su reemplazo a los señores Guillermo Luksic Craig, Gonzalo Menéndez Duque, Rodrigo Manubens Moltedo, Máximo Pacheco Matte y Francisco Pérez Mackenna”, dando cuenta de la entrada de los hombres de Luksic.

A fines de 2001, tras la renuncia de Pérez Mackenna, entró a ocupar una silla en el directorio Andrónico Luksic Craig, el actual patriarca de la familia.

Estrategia Zombi 

Un detalle no menor de este negocio, en el que los Luksic adquirieron el Banco de Chile de Penta, fue desconocido hasta hace algunos años. Se trata del uso de empresas zombi para evitar el pago de impuestos.

Así lo señala el libro de Juán Andrés Guzmán y Jorge Rojas, Empresarios Zombi: La mayor elusión tributaria de la elite chilena. En sus páginas se describe cómo esta operación estuvo precedida por la compra de una empresa zombi: sociedades que solo existen en el papel, pues no tienen activos, infraestructura, ni trabajadores, y que más bien han sido un mecanismo para que grandes empresarios ocupen las millonarias pérdidas tributarias que arrastran para así reducir artificialmente sus utilidades y eludir impuestos por miles de millones de pesos.

En el caso de la venta del Banco de Chile, Délano y Lavín compraron una empresa zombi denominada Inversiones Rio Teno S.A. en agosto de 2000, la que tenía pérdidas por $54.397 millones de pesos acumulados desde su bancarrota en 1982. En noviembre de 2000, Río Teno “absorbió” a Empresas Penta, y un mes después, el gerente general de Quiñenco anunció la compra del 34% del Banco de Chile al pacto controlador comandado por los Penta Boys. 

“Fue para absorber las utilidades de este negocio que se usó a la zombi Río Teno”, explica Guzmán en el libro mencionado, en el que además se entrevista a un ex alto ejecutivo de los Penta, quien dice que “las utilidades percibidas por Penta por la venta del Banco de Chile no aparecieron, pues fueron ‘neteadas’ con la pérdida de Río Teno”.

“Fue para absorber las utilidades de este negocio que se usó a la zombi Río Teno”, explica Guzmán en el libro mencionado, en el que además se entrevista a un ex alto ejecutivo de los Penta, quien dice que “las utilidades percibidas por Penta por la venta del Banco de Chile no aparecieron, pues fueron ‘neteadas’ con la pérdida de Río Teno”.

Según el texto, Grupo Penta solicitó ese año al Servicio de Impuestos Internos (SII) una devolución de tributos pagados por $4.100 millones. Esto significaría los primeros problemas de los Penta con el SII, lo que a la postre desencadenó las condenas en las que se vieron envueltos estos íntimos amigos de Piñera.

Luksic hizo lo propio en el negocio por el cual consiguió el control del Banco de Chile.

El hombre más adinerado del país también conocía de la estrategia de las empresas zombi, y para comprar el Banco de Chile a los Penta y compañía -tal como cuentan Guzmán y Rojas en su libro- compró anteriormente la Sociedad de Inversiones San Francisco S.A. la cual arrastraba una pérdida de $78.049 millones.

Con ese monto los Luksic netearon los impuestos que debían pagar por la venta del 12,5% que tenían de propiedad en Entel. Dinero fundamental para poder comprar la porción que les dio el control del Banco de Chile.

Los banqueros de Pinochet 

La querella contra Augusto Pinochet en España que terminó con el dictador detenido en Europa desencadenó la arista del Caso Riggs, la que a su vez terminó con condenas para sus cercanos y familia, pero la arista de las responsabilidades del Banco de Chile en el levantamiento de activos de las cuentas de Pinochet no han encontrado una condena. 

En 2007, la parte querellante en España solicitó por primera vez una ampliación de la acción judicial original por estos delitos económicos en contra de varios altos ejecutivos del Banco de Chile. 

Seguramente el más renombrado de todos ellos es Pablo Granifo Lavín, quien se desempeñaba como gerente general del Banco de Chile entre el 2001 y el 2007, los primeros años en que el poderoso grupo económico de los Luksic llegó al banco. Hombre de confianza, su reputación ante Andrónico no parece haber disminuido cuando se le acusó por su eventual responsabilidad en estos delitos económicos, porque en 2007 dejó la Gerencia General para pasar a la Presidencia del Banco de Chile, cargo que ocupa hasta el día de hoy.

Seguramente el más renombrado de todos ellos es Pablo Granifo Lavín, quien se desempeñaba como gerente general del Banco de Chile entre el 2001 y el 2007, los primeros años en que el poderoso grupo económico de los Luksic llegó al banco.

Incluso, Granifo llegó a presidir Quiñenco -matriz del grupo Luksic- durante un corto periodo entre 2019 y 2020. 

Hay otros altos ejecutivos en contra de quienes se dirigió esta ampliación de la querella. Es el caso de Eduardo Omegna, ejecutivo del área internacional del banco en Nueva York; David Orrego, vicepresidente de la División Internacional  del Banco de Chile; Hernán Donoso Lira, gerente de la sede neoyorquina del banco; Juan Eduardo Biehl Lundberg, ejecutivo de Banchile; y Carlos Fernando Jiménez Ayala, gerente de banca privada del Banco de Chile. Todos ellos desempeñaban esos cargos en el banco en las fechas correspondientes a la investigación.

Particular es el caso de Donoso, quien no tuvo la buena suerte de Granifo y quien debido a las denuncias en su contra por las cuestionadas actividades en las cuentas de Pinochet fue despedido en 2004, luego de haber sido gerente de la sucursal en Nueva York del Banco de Chile desde mediados de los años ochenta. 

Situación similar a la de David Orrego Benjamín, vicepresidente de la División Internacional del Banco de Chile, cargo que -según declaró en el marco de las investigaciones del caso Riggs- ocupó desde el año 1987, habiendo sido antes subgerente de la sucursal del banco en Nueva York. Fue despedido en 2001, cuando los Luksic llegaron al Chile y reformularon los cargos ejecutivos. 

Por su parte, el ex ejecutivo de Banchile apuntado en la querella ampliada de 2007, el ingeniero comercial Juan Eduardo Biehl, tuvo un paso posterior en Celfin Capital y actualmente es parte del directorio de la administradora general de fondos Fynsa.

Ahora bien, si Granifo puede cargar con responsabilidad respecto de hechos posteriores al 2001 debido a la gerencia general que detentó desde aquel entonces, lo cierto es que el gerente general del banco antes de la llegada del grupo Luksic fue el descendiente de daneses Segismundo Schulin-Zeuthen, quien llegó al Chile a principios de los 80 y llegó a la gerencia general en 1987, en medio de los esfuerzos del Banco por dejar atrás la quiebra y la crisis del 82. 

Schulin-Zeuthen asumió incluso la Presidencia del Banco de Chile desde el 1999, año en que sorpresivamente falleció su histórico presidente, Adolfo Rojas Gandulfo, el mismo que lo había nombrado gerente general en el 87.

Schulin-Zeuthen tuvo que abandonar el cargo en 2005 precisamente a propósito de la investigación que las autoridades estadounidenses estaban haciendo a propósito del Caso Riggs y la arista que implicaba las cuentas de Augusto Pinochet en el Banco de Chile. 

Sin embargo, años después consiguió volver al mundo financiero de inmejorable forma; Sebastián Piñera lo designó presidente del BancoEstado en 2010, cargo que ocupó durante todo ese mandato de Piñera, hasta 2014.

Luego llegó a presidir la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile (Abif) en la que continúa siendo director suplente. Además, desde 2019, es presidente del directorio del Banco Internacional, de propiedad del grupo Navarro.

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Comentarios

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Que raro, Piñera y Pinochet involucrados en un lío de platas, además de los más poderosos empresarios chilenos, una vergüenza.

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