El pasado 3 de febrero, de gira por Bélgica y siendo presidente electo, José Antonio Kast participó de la VII Cumbre Transatlántica, instancia en la que apuntó cuáles son, a su juicio, los problemas fundamentales de la sociedad actual:
"Una cultura dominada por los ismos. Y ustedes dirán qué son los ismos...Dentro de los ismos están el ambientalismo extremo que prioriza la naturaleza por sobre el ser humano, el animalismo radical (...) que antepone a los animales sobre la dignidad del ser humano, el feminismo ideológico, que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de dignificarlos por igual, el indigenismo radical que reemplaza la integración y a la valoración de todos los miembros de la sociedad, independiente de su origen", señaló.
El pasado 8 de abril, en dependencias de la Universidad Austral en Valdivia, la actual ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, fue atacada por un grupo de estudiantes de la casa de estudios, lo cual de acuerdo al Ejecutivo, dejó a la víctima con lesiones en su cabeza y un brazo.
De pronto, Chile Vamos, republicanos y libertarios, se vistieron de frenteamplistas y tomaron los ‘ismos’ que tanto molestan a Kast como bandera propia.
Paradójicamente, la defensa de varios representantes del oficialismo apuntó a que se le había atacado por ser mujer y mapuche. De pronto, Chile Vamos, republicanos y libertarios, se vistieron de frenteamplistas y tomaron los ‘ismos’ que tanto molestan a Kast como bandera propia.
Incluso la misma Lincolao apuntó a esto en conversación con La Tercera:
“Todos los insultos son malos, pero obviamente me afectaron los que son de la etnia que tengo, son los que duelen más, porque Chile ha tenido una historia de usar esos insultos en el pasado con el pueblo mapuche de una forma muy normalizada”, dijo.
Lógicamente, no es casual, esto es política y el oficialismo está aprovechando el regalo que le hicieron los estudiantes de la Universidad Austral. Ahora como gobierno han podido marcar la agenda y respirar de las múltiples crisis que estaban atravesando, principalmente por los temas de seguridad pública y la ministra del tema, Trinidad Steinert.
Y esto es a lo que ha jugado la Kast y su sector siempre: discursos provocadores contra las ideas progresistas que alimenten un odio hacia la ultraderecha y eventualmente, una reacción violenta con ellos, tal como ocurrió con Lincolao.
Y esto es a lo que ha jugado la Kast y su sector siempre: discursos provocadores contra las ideas progresistas que alimenten un odio hacia la ultraderecha y eventualmente, una reacción violenta con ellos, tal como ocurrió con Lincolao.
Una vez ocurrido esto, el presidente y sus representantes tienen la oportunidad de decirle a todo el país que la superioridad moral que pregona el progresismo no es más que una farsa.
Situaciones como la ocurrida en Valdivia son las que Kast espera. Lo evidencia el vidrio que lo protegía de ataques que nunca llegaron durante su campaña. Son el símil del disparo que permitió a Donald Trump ganar su segunda presidencia o la puñalada que benefició electoralmente a Jair Bolsonaro en Brasil.
Mientras tanto, los temas de fondo se diluyen.
Ya nadie está hablando de la reducción de becas en el extranjero que motivó la rabia de los estudiantes. Tampoco se habla de que en Chile persiste un conflicto entre el Estado, el Pueblo Mapuche y la industria forestal, el cual se escondió bajo la alfombra a punta de un estado de excepción permanente impulsado por el ex presidente Gabriel Boric.







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