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Miércoles, 28 de octubre de 2020
Especial elecciones de 1970

Los orígenes del asesinato del general René Schneider Chereau 

Jorge Schindler Etchegaray (*)

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Viaux convalesciente en el dormitorio de su casa. Allí siguió complotando.
Viaux convalesciente en el dormitorio de su casa. Allí siguió complotando.

La conspiración para secuestrar al comandante en jefe del Ejército, que terminó en su asesinato en octubre de 1970, tuvo un origen remoto casi exactamente un año antes, en la rebelión del regimiento “Tacna”, que encabezó el general Roberto Viaux. En aquella oportunidad la conducta de los militares se disfrazó con el ropaje de un movimiento gremial, pero muy pronto salieron a la luz las verdaderas intenciones de quienes estuvieron detrás de ese levantamiento castrense.

Algunos dirigentes del derechista Partido Nacional efectuaron varias reuniones clandestinas con los dos movimientos militares que estallaron en 1969. Nunca se pudo indicar el número exacto de ellas ni tampoco la lista completa de los participantes. No obstante, resulta ilustrativa la actitud de Sergio Onofre Jarpa, Miguel Ángel Salazar, Mario Arnello, Engelberto Frías, Raúl Zillaruelo y Pío Cifuentes, cuando intentaron arrastrar al Grupo 7 de la FACh al movimiento del “Tacna” el día de los hechos. El entonces comandante del Grupo 7 de la FACh, coronel Fernando Matthei Aubel, hizo detener el 21 de octubre de 1969 a los mencionados personajes por pretender inducir a esta unidad al movimiento del regimiento “Tacna”, cuando intentaban convencer, mediante arengas, a los aviadores del Grupo 7 de apoyar la rebelión militar. 

Cinco años después, el general Carlos Prats comentaría este episodio en sus “Memorias”: El “acuartelamiento” del “Tacna” tenía una finalidad política clara, gestada en varios pasillos durante los meses inmediatamente precedentes. Oscuros personajes civiles y uniformados se prepararon para mover las piezas del tablero de ajedrez, usando a Viaux de peón de partida. El jaque mate que condujera al derrocamiento de Frei se habría logrado por la dinámica de los acontecimientos, si antes de 24 horas se hubieran materializado movidas maestras de otras piezas claves; pero la actitud del general Cheyre, por una parte –aunque pueda calificarse de pasiva, por la presunta falta de disposición de algunos mandos a sus órdenes para reaccionar coercitivamente contra sus compañeros sublevados-, la inmovilidad de la I.D.E. de Antofagasta por otra y, por último, la abierta disposición de la III D.E. para desplazarse en defensa del régimen constitucional, frustraron un conato golpista cuyo líder inicialmente visible habría sido Viaux, hasta que la seguridad del triunfo hiciera emerger a sus instigadores”.

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Sergio Onofre Jarpa detenido por el general Fernando Matthei, cuando quiso levantar a la FACh en 1969
Sergio Onofre Jarpa detenido por el general Fernando Matthei, cuando quiso levantar a la FACh en 1969

Agitación en los cuarteles 

La supuesta actitud “gremialista” de los cabecillas del levantamiento de 1969 concitó un considerable respaldo en las filas de las Fuerzas Armadas, obligando al gobierno a satisfacer las condiciones exigidas por el general Roberto Viaux, las que fueron resumidas en el  “Acta del Tacna”. En los días siguientes se llamó a retiro al entonces comandante en jefe, general Sergio Castillo, y a seis oficiales generales. También se removió al ministro de Defensa, general (r) Tulio Marambio. Por antigüedad le correspondía asumir el mando del Ejército al general Guillermo Mahn, considerado por Viaux como el más apto. Sin embargo, el presidente Frei optó por la segunda antigüedad, el general René Schneider, quien se encontraba al mando de la  Quinta División de Ejército, con asiento en Punta Arenas. Las razones de su nominación nunca quedaron muy claras y provocaron diversas especulaciones.

Los uniformados descontentos que no fueron llamados a retiro por los sucesos del “Tacna” prosiguieron reuniéndose en las unidades y casinos militares. Un punto de encuentro fue el propio Hospital Militar, donde estuvo internado Viaux luego del acuartelamiento. Allí se establecieron nuevos contactos y se formaron más células que asistieron a un cónclave secreto en la calle Gay, en el antiguo barrio República de Santiago, donde concurrió más de un centenar de oficiales de la guarnición a deliberar sobre el acontecer político y escuchar un mensaje grabado de su líder ya marginado del Ejército. El general Viaux los instó a proseguir  la “causa militar” e impedir las elecciones presidenciales de 1970, que “descansaban en una corrompida e ineficiente institucionalidad”. Añadió que ninguno de los candidatos podría garantizar el orden y el progreso de la nación. El abierto llamado a realizar un golpe de estado para impedir las elecciones de septiembre próximo se expresó en una rápida propuesta sediciosa. Las relaciones con los rebeldes se mantuvieron a través de uniformados en retiro como el coronel (r) Raúl Igualt y el general (r) Horacio Gamboa.

Los conjurados empezaron a promover el golpe a través de los cuarteles castrenses. El teniente (r) Víctor Catalán  relató años más tarde que “la difusión de boletines y panfletos con información sediciosa, se concentró en la capital, en los casinos de oficiales y suboficiales de las principales unidades de la guarnición de Santiago, tales como los regimientos Buin, Tacna, Yungay, Andino y en la Escuela de Suboficiales, así como también en las bases aéreas de Colina y El Bosque”. Catalán, además, fue uno de los encargados de utilizar los medios facilitados por los dirigentes del Partido Nacional, al cual se incorporó como guardaespaldas de Sergio Onofre Jarpa y jefe de una brigada muralista de la candidatura presidencial de la derecha, Jorge Alessandri. En forma paralela redactó algunas columnas de opinión para el diario Tribuna, que fueron firmadas con el seudónimo de “Rusti y Rasti” o “Semáforo”.

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El Comercio de Lima, diciembre de 1969
El Comercio de Lima, diciembre de 1969

Inicialmente, los complotadores planearon secuestrar a varias de las más altas autoridades del país: el  presidente de la República, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados y el presidente de la Corte Suprema, ministros de Estado y parte del alto mando de las Fuerzas Armadas que no se encontraba comprometido con la sedición. 

Mientras se realizaran los secuestros, grupos de comandos militares se apoderarían de La Moneda, el Parlamento y los Tribunales de Justicia, el aeropuerto y ciertas radioemisoras.

El descubrimiento de la conspiración por el gobierno, tuvo como principal protagonista a un detective que recibió la orden del entonces director de Investigaciones, Jaspard da Fonseca, de infiltrar a los uniformados, luego que los efectivos del Servicio de Inteligencia Militar, SIIM que detectaron la reunión de la calle Gay fueran reconocidos por sus compañeros de armas. En febrero de 1970 aquel detective ofreció a una célula de oficiales conspiradores su departamento para una reunión. Lo que allí se habló fue grabado secretamente y sirvió de evidencia para impedir el complot.

El 25 de marzo de 1970 fueron detenidos y requeridos ante la justicia militar el general  Horacio Gamboa, los capitanes Fernando Nieraad y Julio Sarría, y los tenientes Víctor Catalán y Jorge Morales, todos en retiro. También estaban involucrados varios oficiales activos, entre ellos el teniente coronel Edgardo Fuenzalida Verdugo; el mayor Jaime Beshler; los capitanes Raúl Droguett, Sergio Opazo, Guillermo Vaché, Florencio Fuentealba Aguayo, Carlos Fuentes, Rafael Piedra y Ricardo Muñoz; y, los tenientes Joaquín Molina Fuenzalida, Víctor Vergara, Mario Melo Pradenas, Gustavo Collao, Aquiles Navarrete, Winston Cock, José Vidal, Jorge Varela, Gustavo Latorre, Julio Flánega y Gustavo Sanhueza. Todos quedaron a disposición del Segundo Juzgado Militar. 

Por esos días, progresivamente, numerosos “nacionalistas” comenzaron a levantar la idea de una candidatura presidencial de Viaux. Entre ellos estaban Jorge Prat Echaurren, Mario Arnello, Sergio Miranda Carrington, Gastón Acuña Mac Lean y Juan Diego Dávila Bastérrica. Los nacionalistas, tras confirmar sus sospechas sobre el fuerte descontento militar, se lanzaron a la cooptación de líder del Tacnazo.

El 8 de febrero de 1970 un grupo de jubilados de la Defensa ofreció una manifestación de desagravio a Viaux en el Círculo Español. El discurso de agradecimiento lo pronunció el general (r) del Ejército, Héctor Martínez Amaro. Un nuevo homenaje se le hizo el 30 de mayo en la quinta “El Rosedal”, en el Paradero 18 de la Gran Avenida, sector sur de Santiago.

“La multitud ovacionó de pie la llegada a la mesa de honor de los oficiales procesados junto al general Viaux, a raíz del acuartelamiento del “Tacna”. En tanto, se daba lectura a una lluvia de telegramas y cartas, testimonios del apoyo nacional de la chilenidad al movimiento, Casi inmediatamente después ingresó al recinto el general Roberto Viaux, acompañado de su esposa, siendo recibido en medio de una indescriptible demostración de delirante entusiasmo. Luego el público, otra de vez de pie, en expresión de ferviente lealtad, coreó: Yo tenía un compañero…”. El relato está en la revista Octubre, de julio de 1970 en un artículo titulado “Grandiosa manifestación de homenaje al general Viaux”. La revista la dirigía Enrique Arancibia Clavel.

Viaux llamaba a una “revolución contra la demagogia y contra la minoría depredadora y parasitaria... contra el canibalismo político y social, alimentado paradojalmente, por quienes llevan siempre la palabra democracia entre los labios”. El general bosquejó su pensamiento político en dos discursos públicos en 1970 que fueron publicados por la revista nacionalista Tizona. El primero de ellos correspondía al discurso del Circulo Español, en febrero, titulado “El Ejército y el destino nacional”; el segundo fue la intervención de la Quinta “El Rosedal”, titulada “El pensamiento político del general Viaux”.

 

Tras las reuniones con Viaux, Héctor Martínez Amaro formó el Partido Popular Nacionalista. La mesa, que él mismo presidió, quedó integrada por Fernando Figueroa Rojas, Robinson Medina González, José Willow Briones, Carlos Carmona, Héctor González Cisterna, Raúl Labarca Carmona y Samuel Pérez Pérez. Todos eran ex oficiales y suboficiales de las ramas castrenses. Pocos días después empezaron a circular anónimos en contra del alto mando del Ejército y en la zona sur se distribuyó un boletín clandestino titulado “Mi sargento”, destinado a profundizar las diferencias entre oficiales y suboficiales.

La doctrina Schneider

A las seis de la tarde del viernes 24 de octubre de 1969, el general de brigada René Schneider Chereau -jefe de la Quinta División con asiento en Punta Arenas- fue notificado de su designación presidencial como nuevo Comandante en Jefe del Ejército. Tres días después asumió su cargo, tras una breve despedida del renunciado general Sergio Castillo Aránguiz. 

La ola de cambios y llamados a retiro de personal de Ejército, desatada por los sucesos del martes 21 de octubre -el "acuartelamiento" del Regimiento Tacna -, afectó también al ministro de Defensa Nacional y a diez generales. El general (R) Tulio Marambio dejó la cartera y el presidente Frei designó al ingeniero Sergio Ossa Pretot. 

El movimiento del “Tacna” se inició el 21 de octubre, con la auto nominación del capitán Víctor Mora como comandante del regimiento, cargo que entregó luego al general (r) Viaux. De inmediato, el general Emilio Cheyre instaló las fuerzas leales al gobierno frente a la unidad sublevada, unos dos mil soldados de la Guarnición de Santiago. 

Sólo entonces comenzaron las negociaciones entre La Moneda y el "Tacna", encabezadas por el general Mahn, comandante de la Guarnición de Santiago, y el subsecretario de Salud, Patricio Silva. Viaux pedía a través de conferencias de prensa, la renuncia de Marambio y Castillo para deponer su rebelión.

En La Moneda, en tanto, entraban y salían ministros, parlamentarios, dirigentes políticos y estudiantiles para conocer los hechos que tenían alarmada a la población. A las cuatro de la mañana del día 22 el gobierno anunció el término del conflicto y, después de difundirse una declaración pública, Viaux entregó el regimiento al general Mahn. 

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Confesión del general Viaux en 'La Tercera' 15 años después del Tacnazo
Confesión del general Viaux en 'La Tercera' 15 años después del Tacnazo

Viaux firmó dos documentos. El primero, de ocho puntos, llevó también la firma del general Mahn. El segundo, que suscribió con el subsecretario Patricio Silva, se refirió al acatamiento de Viaux a la autoridad del presidente de la república, a la renuncia del ministro Marambio, a una urgente mejora económica para las FFAA. y a un proceso único para todos los oficiales comprometidos en conjura. 

El 27 de octubre se inició el trámite legislativo del proyecto de remuneraciones de las FF. AA., Carabineros e Investigaciones, que sería solventado con diez aumentos en otros tantos impuestos  directos o indirectos. En noviembre se informó al personal que los reajustes oscilarían entre un 68 y un 106 por ciento y que entraban en vigencia el primero de enero de 1970. 

Ni aun este indicio de preocupación gubernamental por el presupuesto de las FFAA. (se acababa de aprobar el "Plan Schneider' de adquisición de material para el Ejército) calmó los brotes insurgentes. Volvieron a encenderse con la publicación de una carta de Viaux en que acusaba al comandante en Jefe de no cumplir las "Actas del Tacna", desmentida severamente por el general Schneider, quien reveló al presidente la existencia de un plan conspirativo a menos de dos meses del primer intento fallido. 

Tras este segundo intento sedicioso, Schneider se dedicó a "restaurar la norma de no deliberación institucional”. Sus resoluciones calmaron las inquietudes en los cuarteles. La actitud de Schneider, de sujeción al poder civil legítimo, y su resuelto compromiso con la defensa el régimen constitucional es lo que casi un año después, el 25 de octubre de 1970, el presidente Salvador Allende llamó "la Doctrina Schneider".

Continúa mañana.

(*) Presidente de la Corporación Memorias del Bío Bío. Este artículo es un extracto del libro “Conspiraciones y asesinatos de la ultraderecha chilena. 1969 – 1976”; Al Aire Libro Editorial; de muy pronta publicación en la Región del Bío Bío. Schindler contó con la colaboración del director del Departamento de Historia de la Universidad de Concepción, Mario Valdés, y del profesor de esa misma unidad académica, Danny Monsálvez. El autor es también el protagonista del libro “La lista del Schindler chileno”, LOM Ediciones, 2014, del periodista Manuel Salazar, redactor de INTERFERENCIA.

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Comentarios

Comentarios

Muy buen día. Muy buen extracto. El nombre de la Editorial es AL AIRE LIBRO. Muchas gracias, saludos y que siga la Interferencia

Siempre en la buena intención: las regiones de Chile son más que un número. Así como Chile es más que una suma de regiones. Esto no les importaba mucho a los militares que tajearon el país en “1era” “2da” “etc.”. Pero si es importante para las personas que habitan las regiones y para quienes estas denominaciones numéricas son despectivas. La Editorial AL AIRE LIBRO está en la Región del Biobío. Muchas gracias, saludos y que siga la interferencia.

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