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Viernes, 14 de agosto de 2020
Bajo precio del petróleo

Más plástico nuevo y menos reciclaje, otro efecto indeseado de la pandemia Covid-19

Lissette Fossa

Varios factores han generado que el negocio del reciclaje de plástico -incentivado por años por la misma industria que ocupa y produce estos productos- ya no sea rentable. Con millones de personas en cuarentena, el miedo de trabajadores recolectores de basura ha generado bajas en la recolección del plástico reciclable y el precio del petróleo ha bajado tanto que es más conveniente el plástico virgen.

La pandemia mundial por el coronavirus ha planteado una serie de desafíos a los sistemas de salud de todos los países. Y también a todas las industrias, que se han tenido que adaptar a procesos de cuarentena y a la detención de procesos productivos en muchos países.

De tal modo, la detención de las ciudades y de sus industrias parece haber traído buenas noticias para el medio ambiente en lugares como Madrid, donde se observan mejoras en sus índices de limpieza del aire, o Venecia, que ha visto sus canales transparente y con peces.

Sin embargo, no todas son buenas noticias para el planeta tierra. La industria del reciclaje de plástico ha sufrido un revés importante. Cuando llegue la hora de salir libremente de nuestras casas, probablemente la acumulación de plástico sea mayor.

Según el medio especializado Plastics Today, por una parte, la industria del reciclaje se ha visto afectada por la baja producción de casi todas las industrias a nivel mundial. Fábricas de comida, textiles, construcción, entre otras, ya no requieren tantos insumos de plástico, lo que hace que haya menor volumen de plástico reciclable, lo que genera una problema de incentivos para las empresas de reciclaje. 

En Estados Unidos, uno de los países que más consume y desecha plástico en el mundo, los negocios de reciclaje ya venían en baja ante la negativa de China, en 2018, de importar toneladas de plástico que Estados Unidos le entregaba, para industrias de reciclaje. Es decir, el plástico que no usan está quedándose allí, sin embargo, sin incentivos para aumentar el reciclaje, según explica un artículo de la revista Forbes, del 14 de abril de este año. 

Tampoco ayuda a este panorama la baja en el precio del petróleo por efecto de la pandemia, que genera que los costos de la industria petroquímica sean menores, por lo que se promueve la producción de plástico virgen, más barato, y competitivo en precio con el reciclado.

En otras palabras, para muchas empresas en Estados Unidos y Europa, está siendo más conveniente dejar el plástico como basura en vez de enviarlo a reciclar.

Un efecto medioambiental tal vez positivo es que los expertos creen que el uso de plásticos también va a bajar con millones de personas manteniéndose en cuarentena en distintos países del mundo. De tal modo, muchas personas prefieren usar papel u otros productos, por miedo al contagio del Covid-19. Sin embargo, eso puede no solo bajar el consumo de plástico, sino también su reciclaje.

Aún reciclando en casa, es probable que todo vaya directo a un vertedero. Por una parte, el trabajo de los recolectores de desechos, en medio de la pandemia de Covid-19, se ha transformado en una labor riesgosa. El virus, según estudios científicos, es capaz de mantenerse vivo en distintas superficies, incluyendo el plástico, donde descubrieron que puede sobrevivir hasta por tres días, según publicó la BBC. Esto genera que los trabajadores del reciclaje de plástico estén más expuestos. Solo en Estados Unidos, 50 programas de reciclaje se han suspendido o reducido en medio de la crisis sanitaria.

Por otra parte, muchos de los insumos médicos de plástico o que contienen plástico están sometidos a estrictos protocolos, por ser desechos peligrosos, por la posibilidad de contener el virus. Los desechos médicos son retirados por transportistas calificados y deben ser manejados en instalaciones permitidas para desperdicios peligrosos. La mayoría de estos materiales se incineran. Y esto, incentiva la producción de más plástico.

Hay otro motivo, anterior a la pandemia, que ha aportado a esta crisis del reciclaje de plástico: la calidad de los plástico ahora es menor, lo que se ha llamado el aligeramiento de los productos. Lo podemos ver en algunas botellas de plástico, más livianas y maleables.

Esto ha permitido que los productos sean más baratos de producir, pero a la vez, se vuelven menos atractivos para el negocio del reciclaje, ya que para sacar la misma cantidad de plástico que hace diez años, se deben recolectar muchas más botellas, por ejemplo.

Para ecologistas y expertos en medio ambiente, lo importante es generar prohibiciones a la industria para que desincentive la producción de plástico, según lo publicado por Wired. El artículo destaca que aunque los cambios de comportamiento son importantes, como reciclar en las casas, fue una iniciativa de la misma industria del plástico el reciclaje de este producto y ahora que parece no ser conveniente económicamente, la industria no ha sido capaz de responder al problema.

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