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Viernes, 24 de mayo de 2019
Bots y cibertráfico

Menos de un 60% del tráfico en internet es humano

Diego Ortiz

En el tiempo de las noticias falsas y la posverdad, de los ejércitos de bots y de clics, de bots fingiendo comportamiento humano y humanos fingiendo ser bots, el pensamiento crítico y la duda natural al exponerse a un contenido parecieran no siempre ser suficientes para poder navegar en Internet con confianza.

La utilización de cuentas falsas en redes sociales a través de bots no es ningún secreto en Chile. Su presencia en encuestas y sondeos de opinión en redes sociales fue muy notoria en la pasada elección presidencial. A través de la aplicación Twitteraudit, se consignó que un 49% de los seguidores del entonces candidato Sebastián Piñera eran potencialmente falsos

Pero ¿qué pasa con el resto del contenido disponible en el vasto mundo de la red? ¿Qué puede falsificarse y qué es auténtico? La respuesta puede resultar abrumadora.

Desde que internet se transformó en un fenómeno global y su uso comenzó a multiplicarse, tanto en tiempo como en alcance, la publicidad comprendió que esta plataforma era el futuro del negocio. Visitas a sitios y permanencia en las páginas se transformaron en sinónimo de dinero gracias a los avisos publicitarios, hecho que año tras año pone en jaque la veracidad del mundo web.

Según la Revista del New York Times estudios apuntan a que menos de un 60% del tráfico en internet es humano. Un verdadero ejército de robots cibernéticos enfocados en hacer de buscadores y redes sociales una mina de oro.

El año 2013 fue clave para dimensionar la influencia del tráfico falso. El NYT reportó que la mitad de los usuarios de YouTube correspondían a bots simulando ser usuarios humanos.

El año 2013 fue clave para dimensionar la influencia del tráfico falso. El NYT reportó que la mitad de los usuarios de YouTube correspondían a bots simulando ser usuarios humanos. La magnitud de las cifras llevó a empleados de la firma a comenzar a hablar de "la Inversión", un fenómeno en el que los sistemas de YouTube comenzarían a detectar el tráfico humano como falso y el tráfico de bots como verdadero. Los ingenieros de YouTube lograron sobrevivir a la crisis de "la Inversión", mas no erradicaron el tráfico falso de su plataforma y menos de Internet. Simplemente lograron interpretarlo mejor y medirlo.

Las métricas

Internet, con sus buscadores y redes sociales, se rige a través de cifras medibles y verificables que sustentan el gran mercado publicitario digital a la hora de rendir cuentas a quienes invierten en publicidad. Pero, como prueba YouTube, estos números son manipulables y, por tanto, también quienes invierten en publicidad digital.

El estudio realizado por Marketland aporta interesantes antecedentes a la discusión sobre la confiabilidad de las métricas. Según consigna el reporte, tanto el alcance de las páginas de Facebook, el porcentaje al que los espectadores terminan videos de avisaje, el tiempo promedio en que los lectores se mantienen en un artículo y el número de visitas que alcanzan sus videos fueron cifras abultadas por la red social.

Pero no son solo perfiles, espectadores y lectores falsos. El tráfico bot ha sido un importante nicho de creatividad e innovación en el negocio del engaño, dando rienda suelta a invenciones difíciles de combatir. Ejemplo de esto son las granjas de clics, decenas de estantes con celulares conectados uno al lado del otro, viendo videos y descargando aplicaciones para quién necesita mayor visibilidad e interacciones en la red. O el caso de humanos fingiendo ser bots para hacer creer a clientes que cierta empresa posee Inteligencia Artificial de avanzada.

Incluso el contenido es engañoso. Los ejemplos abundan, como el de influencers que publican contenido publicitario falso con el objetivo de atraer representantes de marcas importantes, o los miles de videos anónimos de animaciones para niños, que copian programas reales pero cuyo contenido escapa de cualquier filtro o permiso al ser creado por simples usuarios.

 

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