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Martes, 11 de mayo de 2021
Luis Morales Balcázar

PDI muerto en Temucuicui: análisis de informe balístico y autopsia arrojan dudas sobre versión oficial

Laura Landaeta
Diego Ortiz

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Captura de pantalla de video que muestra problemas tácticos del operativo de Temucuicui
Captura de pantalla de video que muestra problemas tácticos del operativo de Temucuicui

INTERFERENCIA accedió a un reporte de la policía que incluye varias pericias. Estas fueron analizadas por tres expertos en balística, uno de ellos de la propia institución. Los peritos coinciden en que se abre una posibilidad que hasta ahora no ha sido considerada: disparos desde una distancia corta.

El fatal operativo de Temucuicui el pasado 7 de enero no sólo fue el más grande y costoso en la historia de las policías chilenas. También fue una gran decepción para la propia PDI. Fusiles en mal estado, policías poco preparados para adentrarse en la zona y una casi nula planificación estratégica, que se evidenció en sus resultados: un policía muerto y más de una decena de heridos; la incautación de 1.277 plantas de marihuana, 7 armas, 40 kilos de marihuana procesada, 12 millones de pesos en efectivo y la detención de tan sólo 2 personas.

La muerte del detective Luis Alberto Morales Balcázar, uno de los 850 funcionarios que ese día allanaron la comunidad mapuche, fue el hecho más relevante. Por eso, el 12 de enero de 2021 la PDI ordenó al prefecto de la Araucanía, Domingo Silva Sandoval, elaborar un reporte para determinar las causas y circunstancias en las que había fallecido Morales Balcázar, que pertenecía a la brigada antinarcóticos de Iquique. El informe es parte del sumario del mismo número (17-2021) – uno de los varios sumarios en curso por el operativo, según informó la propia institución mediante Ley de Transparencia – y posee extractos tanto de la autopsia como del procedimiento médico que se realizó en el Cesfam de Ercilla donde se atendió al policía tras el ataque.

INTERFERENCIA accedió a este documento que, a su vez, cita una serie de pericias. Entre estas informes periciales fotográficos, planimétricos, y dos pericias balísticas realizadas por el Laboratorio de Criminalística Regional Temuco. También incluye el reporte de la autopsia que hizo el Servicio Médico Legal de la Araucanía, fechado el 22 de enero, que concluye que se trató de un “homicidio por arma de fuego” y expone como causa de muerte “traumatismo encéfalo craneano, con fractura de cráneo, estallido ocular bilateral”, entre otras heridas que sufrió Morales Balcázar.

“Primero se informa que no hubo salida de proyectil y luego que sí hubo. Decir que no hay salida de proyectil y luego decir que fue un calibre 7.62 es prácticamente imposible”, asegura uno de los peritos que analizó el informe de la PDI.

El detective se trasladó desde Iquique a Angol -ciudad en la que se reunieron todos los efectivos provenientes de distintas partes del país un día antes del fatídico operativo- en una camioneta Toyota Tundra de la institución. Salió de la ciudad norteña el 3 de enero y recorrió más de 2.300 kilómetros por tierra.

Morales Balcázar, un hombre de 1,65m de estatura y 88 kilos de peso, según la autopsia, llevaba casi nueve años de servicio en la PDI y le faltaba menos de un mes para cumplir 35 años. Durante el operativo de ese jueves 7 de enero viajaba junto a otros cuatro policías en la parte pick-up de esa camioneta, mientras al interior iban otros cuatro funcionarios. En total participaron 205 carros policiales, según el reporte del prefecto Domingo Silva.

El vehículo en el que iba Morales Balcázar fue alcanzado por disparos a las 14.15 horas, en el cruce del camino Chacaico con la ruta R-560 hacia el norte, en la comuna de Ercilla, “resultando herido en primera instancia el comisario Felipe González Cadena con un proyectil único de arma de fuego tipo fusil, que quedó alojado en su chaleco antibalas a la altura del cuello”, consigna el reporte. “Posteriormente, acto continuo, fue herido mortalmente por un proyectil balístico único de arma de fuego tipo fusil, el subinspector Luis Morales Balcázar, quien resulta herido en su región craneal izquierda con salida de proyectil balístico”.

El policía herido pertenece a la Brigada Investigadora Contra Delitos del Medio Ambiente y Patrimonio Cultural de Valdivia. Morales Balcázar se desplomó y no recuperó la conciencia. La camioneta y sus ocupantes se trasladaron de inmediato al Cesfam de Ercilla, donde el policía llegó sin signos vitales. Pese a trabajos de reanimación, se constató su fallecimiento a las 14.40 horas.

El informe de autopsia elaborado arroja que “en el proceso de autopsia se extrajeron 6 esquirlas metálicas, tres de color gris y tres de color amarillo anaranjado, de formas irregulares y de diámetros mayores entre 0.1 cm a 1.3 cm; y 15 esquirlas de material plástico negro, de formas irregulares y de diámetros mayores entre 0.1 cm a 1.7 cm”.

En los dos reportes balísticos se determinó que “los tres trozos metálicos de color cobrizo extraídos desde el cadáver de Luis Morales Balcázar formaban parte de un proyectil semi encamisado calibre 7,62 mm., apto para un proceso microscópico comparativo”. Según estas pericias, se trata del mismo proyectil que hirió al comisario.

El reporte continúa: “Comparada microscópicamente esta evidencia balística con la evidencia balística correspondiente al trozo de encamisado que formó parte de un proyectil calibre 7,62 mm levantada desde el costado posterior izquierdo del barbiquejo del chaleco antibalas portado por el comisario Felipe González Cárdenas, el peritaje determinó coincidencia de características de clase (huellas primarias) e individuales (huellas secundarias), que en su conjunto permiten concluir que ambos trozos de encamisado formaron parte de proyectiles disparados por una misma arma tipo fusil. Es decir, se advierte que con el mismo fusil, se dispararon los dos proyectiles en forma sucesiva que hirieron tanto al comisario Felipe González Cárdenas, que le provocaron lesiones en el rostro y cuello, y en segunda instancia mortalmente, a Luis Morales Balcázar, en circunstancias que ambos tripulaban el pick up del mismo vehículo policial haciendo cobertura a la caravana de vehículos policiales, disparos ejecutados por un tercero, de identidad hasta el momento desconocida, y a larga distancia”.

“La forma de la herida nos habla de que solamente puede ser una munición diseñada para abrirse, de punta hueca, pero esas son municiones de pistolas o revólver, no de fusiles”.

Es decir, la misma arma percutó un primer disparo que dio en el chaleco antibalas del comisario, y un segundo tiro que impactó la cabeza del detective.

Sin embargo, hay algunos aspectos que, al menos a primera vista, parecen confusos. El proyectil de calibre 7,62 -que, por cierto, es el mismo que usó Lee Harvey Oswald en el asesinato del presidente John F. Kennedy en noviembre de 1963- es una munición de guerra que sale a una velocidad de 870 metros por segundo y permite penetrar incluso blindajes. ¿Cómo es posible, entonces, que quedara alojada en el chaleco antibalas del comisario?

Para analizar esta y otras dudas, INTERFERENCIA facilitó de manera separada los reportes a tres expertos para que, cada uno de manera independiente, entregara sus apreciaciones. Los peritos consultados para este reportaje fueron tres, cuya experiencia profesional se detalla a continuación.

Marcelo Lermanda. Funcionario de la PDI con 23 años de servicio en la institución, es perito balístico y participó en los casos de La Quintrala, Hans Pozo e Italo Nolli, entre otros. También ha participado en investigaciones de delitos de asociación ilícitas, tráfico de armas, fraude y sustracción de material de guerra en el Ejército.

Carlos Gutiérrez. Doctor en Ciencias Forenses, profesor en la Chaminade University (Hawái) y Carabinero por 18 años. En Chile trabajó en la investigación del caso Fernanda Maciel, la joven embarazada asesinada por un vecino. En la actualidad trabaja en la investigación de la muerte de Tomás Bravo, el niño de tres años encontrado muerto en Caripilún.

Christian Gamboa. Presidente hace 13 años de la Asociación de Tenedores Responsables de Armas (ANTRA), quien ha entregado al Congreso documentos de peritaje balístico de su asociación y posee una amplia experiencia en armas.

Las dudas en torno al proyectil

El perito Marcelo Lermanda, quien todavía está activo en la PDI,  dice que le llama la atención la certeza con que las pericias apuntan al calibre. “Me impresiona que digan que es semi encamisado pues es un proyectil muy especial, incluso en 7.62”, dice, y profundiza: “El documento dice que el comisario González Cadena tenía un proyectil similar al de las trazas encontradas en Morales. La norma internacional de chalecos puede no blindarte, sino minimizar el riesgo, pero son chalecos especiales. El informe habla de tiros sucesivos y la verdad, que digan mismo fusil, que digan que fueron tiros sucesivos… Eso es osado. No hay descripción de la trayectoria intracorpórea siquiera, y eso vuelve aún más osado (la tesis) por parte de las pericias”.

Christian Gamboa explica que “es extraño haber encontrado un 7.62 en un chaleco antibalas. Es muy difícil que una munición 7.62 se descomponga de esa manera. Hemos visto en polígonos, por ejemplo, que cuando un 7.62 se dispara sobre superficie dura se abre en estrellas. Pero eso es sobre fierro, no sobre tejido o huesos humanos, como se señala en el informe”. Gamboa asegura que “hay tantas posibilidades: podría haber sido un rebote, lo que aclararía las heridas. Porque son heridas grandes. Una bala de guerra es para atravesar este tipo de tejidos. Esta munición traspasa con facilidad y no debiera dejar rastros. Si fuese un rebote sigue sin comprensión la cantidad de cobre, pero sí se entiende que haya heridas de esta proporción”.

Por separado, ambos señalan que es muy difícil hacer la comparación entre los pequeños fragmentos encontrados en el cuerpo de Luis Alberto Morales Balcázar y en el chaleco del comisario González.

“Si lo que dice (la pericia de) la PDI es que compararon los fragmentos que hay dentro de la herida con los que sacaron del chaleco antibalas, deberíamos tener dos PDI muertos”, enfatiza Gamboa. “Porque los chalecos antibalas de la PDI no son capaces de resistir esa munición. Tendría que haber sido disparado desde una distancia de un kilómetro y medio, cosa que en esas condiciones es casi imposible”. Para Gamboa resulta “muy difícil entender lo que dice la PDI (en el reporte), pues incluso si el disparo lo hubiera hecho un francotirador, habría sido un tiro limpio, no como el que se describe en la autopsia”. El experto en armas dice que “también me llama la atención que el tamaño de esas pequeñas esquirlas les haya permitido llegar a la conclusión de que ambas heridas, la del chaleco y la de Morales, fuese disparada por la misma arma”.

El hecho de que en el reporte de autopsia se mencionen fragmentos plásticos es algo que llamó la atención de Lermanda. “El blindaje de los cascos no es de plástico, y si fuera así ese elemento no era blindado”, dice.

Lermanda tiene una duda similar. “No sé si con un trozo tan pequeño se puede relacionar la herida de Morales con la del chaleco antibalas”.

Para el perito balístico, la evidencia presentada en los informes incluso permite pensar en un escenario de crimen distinto. “En base a los antecedentes que hay, sobre todo por la muestra estrellada, la literatura, la ciencia balística y la experiencia, creo que pudo haber sido un disparo más cercano, de un arma más corta y de otro calibre”, afirma Lermanda.  “También es posible pensar en malas condiciones del blindaje del casco de Morales, y obviamente también en la posibilidad de un disparo de fuego amigo… Todas son probables”, señala el policía.

Para Lermanda, el orificio estrellado descrito en la autopsia indica dos cosas: “balazo cercano o un balazo de una distancia que sólo se puede medir con un peritaje, y que no es muy lejana; ya que la distancia no puede resolverse limitándonos a ver la herida. Interpretar una herida no es suficiente para hablar de distancia. Ahora bien, si hay un disparo a corta distancia habría una herida del tipo estrellada y alargada. Es probable”.

Carlos Gutiérrez coincide en que “la herida de forma estrellada puede ser parte de un disparo de boca de jarro, de cerca”. Pero para investigar esa posibilidad hace falta conocer el diámetro de la herida, algo que no se especifica en este informe del prefecto Silva.

Gamboa complementa que “la forma de la herida nos habla de que solamente puede ser una munición diseñada para abrirse, de punta hueca, pero esas son municiones de pistolas o revólver, no de fusiles”.

Inconsistencias periciales

Hay varias inconsistencias en los informes “que me parecen peculiares”, dice Lermanda. “El Cesfam habla de una herida de 1,5 cm. de diámetro, de forma estrellada en un hueso del rostro; y califica que la herida no tiene salida de proyectil. Sin embargo, el protocolo de autopsia dice que sí hay salida de proyectil y que sólo ‘se obtuvieron tres esquirlas de color gris y tres esquirlas de color amarillo anaranjado de forma irregular’”.

Esto es algo que también llamó la atención de los otros dos expertos, pues existe incongruencia entre los relatos del médico del Cesfam que realizó el informe y el estudio entregado posteriormente por la policía.

A ello se suma otra cosa que causó extrañeza a los expertos consultados. Esta es que no hay referencia ni un peritaje al casco que usaba Morales Balcázar. Cualquier informe debió periciar el casco del detective, afirman Gutiérrez y Lermanda. “Sólo así podremos tener una certeza real”, dice el PDI. “¿Dónde está ese casco? ¿Por qué no se habla de él en este informe? Porque podríamos incluso hablar de un proyectil de otro calibre”, asegura.

INTERFERENCIA pidió a través de transparencia información sobre el modelo y marca de los chalecos y cascos que se utilizaron en el operativo de Temucuicui. La PDI no quiso entregar los antecedentes, argumentando que se trata de información sensible cuyo conocimiento público podría poner en peligro la seguridad de sus funcionarios. 

Es más, el hecho de que en el reporte de autopsia se mencionen fragmentos plásticos es algo que llamó la atención de Lermanda. “El blindaje de los cascos no es de plástico, y si fuera así ese elemento no era blindado”, dice.

INTERFERENCIA pidió a través de transparencia información sobre el modelo y marca de los chalecos y cascos que se utilizaron en el operativo de Temucuicui. Sin embargo, la PDI no quiso entregar los antecedentes, argumentando que se trata de información sensible cuyo conocimiento público podría poner en peligro la seguridad de sus funcionarios. Esto pese a que chalecos, esposas y cascos no son especies sujetas a la ley de control de armas, y no forman parte del material policial regido por esta ley para protección en caso de riesgo de seguridad. Este medio apeló a la determinación y está a la espera de una reevaluación de la solicitud.

“Es necesario pedir más pruebas y dejar tranquilos a quienes hemos leído estos documentos porque estas muestras ínfimas y esa conclusión son osadas”, dice el propio perito de la PDI. “Primero hablan de que no hubo salida de proyectil y luego que sí hubo. Decir que no hay salida de proyectil y luego decir que fue un calibre 7.62 es prácticamente imposible”.

Según este experto, el hecho que ya el 18 de enero existieran dos informes balísticos es una señal de que “se trabajó demasiado rápido”. Por eso, cree, “desde el punto de vista balístico hay cosas que me producen extrañeza”.

Bandera chilena

Marcelo Lermanda, que está tramitando su jubilación de la PDI, señala que “el secretismo que ha habido, la nulidad a abrirse a otras teorías, viendo y escuchando lo que escribieron y publicaron los funcionarios policiales que estuvieron en el operativo; me parece surrealista y muy mal que en base a eso que ocurrió haya tanto secretismo de la institución. Es como si quisieran ponerle una bandera chilena en el funeral, ofrecerle una pensión a su familia y chao”.

La familia de Morales Balcázar presentó el 22 de marzo una querella en contra de quienes resulten responsables por la muerte del detective.

INTERFERENCIA contactó a la PDI para este reportaje. La Jefatura Nacional de Asuntos Públicos de la institución policial contestó mediante un comunicado escrito, fechado el 10 de abril, que “como medio de comunicación debe saber que el Código Procesal Penal señala que las investigaciones del Ministerio Público son secretas para los terceros no intervinientes en este proceso, por lo cual no podemos referirnos a los detalles de la indagatoria en beneficio de la misma”.

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Comentarios

Comentarios

Es importante para todos estar plenamente informado. Éste medio ha demostrado ser un medio informarivo serio, profesional y veraz mut necesario. Ésto no lo informan los medios dominantes.

si, me han interesado algunos artículos.

Algo huele a podrido... Una vez más...

Sería muy útil para esclarecer la nuerte del detective, donde están los aspectos oscuros de la investigación y las contradicciones que se han descritos, también algunas inconsistencias que arrojan las pericias balísticas. Ojalá por el bien de su madre y familia es que se diga total y absolutamente la verdad, y para el público confiar en la investigación que lleva a cabo el ente persecutor, mal llamado Ministerio Público, que sólo da muestras de ineficacia e inefciiencia probablemente en este caso como en muchos otros.

Secos los periodistas de este medio . V. Herrero y sus colaboradores todos capos , felicitaciones para todos. De Almeida me han dicho que es "medio pesado" lo que es una lata , lo comento como anécdota (jeje) , será verdad ? . Sólo una corrección menor , no de importancia : Muchos periodistas que no dominan toda la terminología , lo cual no es ningún pecado desde luego, dicen "pericia" por peritaje , no es lo mismo , si bien se entiende lo que se quiere decir es incorrecto . Debe decir peritajes , no pericias , son términos distintos , cosa de ver en RAE u otro similar . Saludos a todo el equipo y gracias por lo que hacen y nosentregan día a día .

Conclusión obvia ,fue a quema ropa ,ojalá se destape la olla

Me da la impresión por las inconsistencias y por el secretismo, que esto es fuego amigo, esperemos que haya sido casual y no premeditado

Hace un par de semanas busque información en medios en internet sobre este caso nada, absolutamente nada posterior a los primeros días del suceso, este silencio me hizo desconfiar mucho más de los hechos. Estuve por escribirles y preguntar que sabían al respecto, resolví esperar y hoy mis dudas coinciden con las de ustedes. Algo huele y no precisamente bien en investigaciones. Me carga decir PDI. Felicitaciones y gracias una vez más. PS. Me enseñaron en el colegio a poner la fecha así 13/04/2021

Buen medio digital

Creo que el asesinato del PDI fue por obra de grupos de ultraderecha que estan interesados en mantener el conflicto y tb de las policias. Porque es un buen negocio

Es extraña esta insistencia en el calibre 7.62. Es el mismo calibre del FAL que tenía el perejil que pillaron en Traiguén (Pirce Valenzuela). El FAL es un arma de guerra, lo usa mucho el ejército....Ante todo, los mandos de la PDI quieren asentar la tesis que fueron atacados con armas de guerra. Gracias INTERFERENCIA (si pueden denle una vuelta a la conexión con Pirce Valenzuela).

Algunas consideraciones tecnicas en mi caracter de instructor y armero,. El calibre usado por Oswald fue un 6.5 carcano. Los cascos balisticos no soportan una bala de fusil y parte de de sus componentes si son plasticos . Determinar un calibre por sus restos no es concluyente ,, es decir puede ser 7,62 como se dice o 308 ..en su version civil. O cualquier calubre de la gama de los .30 Un cal 308 si puede ser semiencamisado .. Por ultimo la balistica es una ciencia incierta .

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