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Jueves, 28 de mayo de 2020
Extractos de 'Piñera', 2° parte

Piñera acumuló sus primeros millones de dólares en el rubro de la construcción

Manuel Salazar Salvo (*)

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Sebastián Piñera
Sebastián Piñera

Su primera incursión en los negocios inmobiliarios se desarrolló paralelamente a su participación en Infinco y en el Banco de Talca entre 1978 y 1980. En los años siguientes, mientras Piñera se abocaba a los ámbitos financieros, siempre estuvo atento al mercado de la construcción y efectuó inversiones que poco a poco le empezaron a entregar sustanciosos réditos.

En 1976, cuando terminaba su doctorado en Harvard, Sebastián Piñera fue contratado por el profesor Richard Musgrave, experto en Hacienda Pública, para dirigir un estudio sobre las cuentas nacionales de Bolivia. Por ese trabajo le pagó US$ 50 mil dólares, los que, de regreso a Chile, le permitieron crear en sociedad con Antonio Krell su primera empresa, la Constructora Toltén. Piñera y Krell compraban casas y sitios baratos en Peñalolén, La Florida y Macul, donde levantaban nuevas viviendas que luego vendían.

Empezaron con dos sitios y terminaron con más de 100. Cuando los precios de los terrenos subieron, decidieron liquidar  la constructora y repartir las utilidades. "Nunca había visto junta tanta plata, eran US$ 2 millones", confesó Piñera a la revista Qué Pasa en 1992.

Un amigo vinculado al rubro de la construcción lo convenció para invertir parte de lo ganado en la compra de 200 hectáreas en Huechuraba y desarrollar allí un gran proyecto inmobiliario. La recesión del '82, sin embargo, frenó la nueva empresa.

Su primera incursión en los negocios inmobiliarios se desarrolló paralelamente a su participación en Infinco y en el Banco de Talca entre 1978 y 1980. En los años siguientes, mientras Piñera se abocaba a los ámbitos financieros, siempre estuvo atento al mercado de la construcción y efectuó inversiones que poco a poco le empezaron a entregar sustanciosos réditos.

Sebastián tenía, además, algunas ventajas comparativas en el rubro, debido a una muy cercana influencia familiar. Uno de sus tíos, hermano de su madre, que fue también su padrino de bautizo, era José Miguel Echeñique Rozas, casado con Ximena Larraín Alcalde, quien había fundado en 1938 junto a Rafael Donoso Carrasco y Sergio Silva Bascuñán, compañeros en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica de Chile, la empresa constructora Desco y Cía, sigla formada con las primeras letras de sus apellidos. La compañía se transformó en una de las más importantes empresas constructoras en las décadas siguientes, realizando una gran cantidad de trabajos en todo el territorio nacional. 

Tuvo como mandantes, entre otros, al Ministerio de Obras Públicas, al Serviu, Codelco, Enap, Endesa, compañías mineras e industrias. Puertos, puentes, tramos del Metro de Santiago, iglesias, edificios residenciales, conjuntos habitacionales, oficinas, urbanizaciones, edificios corporativos e institucionales, recintos hospitalarios, colegios y hoteles se encuentran en la larga lista de obras la empresa que dirigía su tío desarrolló a través de los años.

El otro influjo importante en el área de la construcción fue el esposo de su tía materna, Teresa Echeñique Rosas, quien se casó con Daniel Risopatrón Garmendia. Éste nació en Valdivia el 28 de octubre de 1915 y sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Colegio Sagrados Corazones. Luego ingresó a la Universidad Católica de Chile para estudiar Ingeniería Civil, recibiendo su título en 1941. Su actividad profesional la inició en 1938 como ingeniero de Ferrocarriles del Estado, y estuvo hasta 1941. Esa labor lo llevó a desempeñarse durante dos años en Alemania, donde trabajó en la construcción de los automotores Diesel. En 1941, ingresó a la empresa minera Puntaqui y permaneció tres años. Pero sería en 1944 cuando iniciaría su carrera en el rubro inmobiliario, al entrar a la Empresa Constructora Alessandri y Cía Ltda., donde trabajó hasta 1952. 

Paralelamente, en 1947, su fuerte motivación social y espíritu católico lo llevaron a formar junto a un grupo de jóvenes, la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC, a petición de los sacerdotes Alberto Hurtado y Ramón Cox Baeza, entidad de la cual fue su presidente entre 1966 y 1969. Fue además uno de los fundadores de la Cámara Chilena de la Construcción en 1952 y el primer presidente y luego director de la Corporación Habitacional de la misma Cámara cuando ésta se creó en 1976. Durante los años 50 se integró como socio a varias empresas constructoras como Larraín, Prieto, Risopatrón y Cía. Ltda., además de fundar en 1956 la empresa Captagua Ingeniería S.A. En 1958, ingresó al Colegio de Ingenieros de Chile, el mismo año de su fundación, donde integró varias comisiones. Participó además en la creación de la Mutual de Seguridad de la Cámara Chilena de la Construcción, siendo su primer presidente en 1966. 

En 1987, ideó y contribuyó a la puesta en marcha de los subsidios habitacionales PET, una de las políticas de vivienda realizadas por el gobierno militar. En 1989, el Colegio de Ingenieros lo designó miembro vitalicio, por haber ejercido la profesión durante más de 50 años. Murió en marzo de 2007, a los 91 años de edad.

Un fracaso en Zapallar

Desde comienzos de los años ’90, Sebastián Piñera  se involucró en ambiciosos proyectos inmobiliarios como Valle Escondido, al final de a comuna de Las Condes, en sociedad con las familias Cueto y  Martínez, que comprendía departamentos de entre 405 y 437 metros de superficie, con valores promedio de UF 33.000 cada uno. Otro fue Casa Grande, en los faldeos cordilleranos de Peñalolén, con viviendas de más de UF 5.000, que se vio en riesgo en 1999, cuando 1.750 familias se tomaron 23 hectáreas adyacentes y amenazaron la plusvalía de las viviendas en construcción. Uno de los gestores de la Inmobiliaria Casa Grande, Ricardo Bachelet, debió negociar una solución en el año 2004 con el entonces ministro de la Vivienda, Jaime Ravinet. Bachelet es primo en segundo grado de la actual Presidenta de la República, pero muy distante de ella en el espectro político. 

En 1996, Piñera se asoció con Juan Carlos Martí, un exitoso empresario del mercado Lo Valledor, para emprender a través de la Inmobiliaria El Boldo un vasto proyecto turístico y hotelero en el sector alto de Zapallar, iniciativa que significaba una inversión cercana a los US$ 50 millones y que fracasó por la oposición del alcalde y de los vecinos del exclusivo balneario.

Por esos días Piñera operaba en el rubro de la construcción con los empresarios Carlos Alberto Délano, Carlos Eugenio Lavín, Guillermo Villaseca, Ramón Ortúzar y Juan José Cueto, integrante este último de la familia con la cual ya compartía el control de LAN. Era tal su entusiasmo por la actividad que en marzo de 1996, contó al diario vespertino La Segunda: “Estamos asociándonos con empresas internacionales grandes para hacer proyectos turísticos en el Caribe, en México, República Dominicana, Jamaica y Cuba…”.

En el año 2000, Piñera poseía intereses en el Parque Industrial de Curauma, vecino a Valparaíso; en el proyecto de Las Bandurrias, a través de su empresa CMB, asociado con Ramón Ortúzar, de la Constructora APF; y otros en Totoralillo e Illimay. También seguía adquiriendo terrenos en diversos lugares para futuros proyectos, como por ejemplo más de 90 hectáreas en Peñalolén alto, 35 de las cuales vendería poco después a la Universidad Adolfo Ibáñez para que construyera su exclusiva sede “en la cota mil”.

Cuatro años después, en 2004, Piñera figuraba con el 20 % de la propiedad de la Constructora Aconcagua, asociado con su amigo Andrés Navarro, dueño de la empresa Sonda, quién tenía el 30 % de las acciones, y los hermanos Aníbal y Gustavo Montero, que controlaban el resto de la empresa.

En paralelo, por medio de diversas sociedades, emprendía otros negocios inmobiliarios junto a Ignacio Guerrero, José Cox y Ricardo Bachelet. Uno de ellos lo hizo con la Constructora Echeverría e Izquierdo, ligada al ex presidente de la Cámara de la Construcción, Fernando Echeverría, y que incluyó tres importantes iniciativas: el Proyecto Plaza Forestal, en calle Loreto junto al río Mapocho, con 400 departamentos en tres torres, por un monto de US$ 25 millones; un segundo en Vitacura, en calle Las Nieves, por US$ 14 millones; y otro de tres torres de 11 pisos cada una, en Las Condes a la altura del 12.200, por US$ 30 millones. Más tarde, ya presidente, Piñera nombró a Echeverría como intendente de Santiago y ministro de Energía.

Asociado con Ricardo Bachelet, por medio de Inversiones Ultima Esperanza y Las Bandurrias Ltda., Piñera emprendió también la construcción de los edificios San Sebastián, Studio, Málaga, Enrique Foster y Hendayas, entre otros, todos en las comunas del sector alto de Santiago

La expansión de la empresa Aconcagua

La Constructora Aconcagua Ltda. nació en 1980. Después de un difícil comienzo en medio de la crisis económica del año 1983, la empresa logró su primera gran obra en 1984, en la comuna de Puente Alto, donde construyó un total de 3.100 viviendas en el proyecto Los Prados I, II y III y Los Nuevos Prados. Tres años más tarde levantó el Conjunto El Alba, consistente en 1.920 bungalows más colegio. En 1987 remató los ex terrenos universitarios de San Joaquín, en La Florida, y construyó el condominio residencial "Parque Universitario", con ventas superiores a los US$ 46 millones.

A comienzos de 2007, Aconcagua era un grupo de empresas compuesto por Constructora Aconcagua S.A. y la inmobiliaria Monte Aconcagua S.A. El conglomerado, según expresaba en su página web, tenía más de 25 años en el sector construcción y había entregado cerca de 17.000 viviendas, las que se traducían en más de un millón de metros cuadrados erigidos. Seguía trabajando con obras en las regiones de Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana.

El martes 22 de mayo de 2007, con Piñera y sus amigos ya insertos en la sociedad, Inmobiliaria Aconcagua SA compró los activos de Inmobiliaria Fourcade en la Región de La Araucanía. La unión les permitiría facturar alrededor de 240 millones de dólares en 2008, su primer año de operación.

En los días siguientes, Sebastián Piñera hizo una de sus frecuentes visitas a Temuco. Algunos diarios electrónicos de la zona aprovecharon de preguntarle por el futuro de la empresa y por varias demandas presentadas por clientes de Fourcade en El Fundo El Carmen, quienes alegaban daños estructurales por eventuales fallas en la preparación del terreno donde se construyeron las casas.

-Tras la unión de Aconcagua con Fourcade, ¿cuál es el destino de esta última empresa, que tiene su raíz originaria acá en la zona? ¿Y qué pasará con sus empleados?-, preguntó un periodista al candidato presidencial de la derecha.

-Lo que hizo Aconcagua fue comprarle activos a Fourcade. Compró terrenos. Pero la razón social de Fourcade se queda en los antiguos dueños. Por tanto, si Fourcade ha incumplido compromisos y tiene temas pendientes, naturalmente que quien se sienta perjudicado tiene todo el derecho del mundo a exigir a que se le respeten sus compromisos. Aconcagua lo que intenta es mantener el nombre de Fourcade vivo. Y por supuesto, darle continuidad al personal que trabaja allí para no generar desempleo, dinamizar la empresa y lograr construir las viviendas que esta región requiere-, respondió Piñera.

-¿Qué pasará con los clientes actuales de Fourcade, quienes, algunos de ellos en el Fundo El Carmen, están reclamando por la calidad de sus viviendas?-, inquirió el reportero.

-Los clientes actuales de Fourcade por las casas que ya se construyeron, siguen siendo usuarios de esa empresa. Las nuevas casas que se construyan en los terrenos que Aconcagua le compró a Fourcade, van a ser clientes de la nueva empresa. Yo sé que hay problemas con algunas construcciones de Fourcade. Sé que hay demandas y temas pendientes, pero quiero decirle a las personas que se sienten perjudicadas que tienen todo el derecho del mundo a ejercer sus derechos y que se les cumplan los contratos y las promesas que se les hicieron-, agregó el postulante a La Moneda.

El asalto al mercado inmobiliario e industrial

El 10 junio 2007, el grupo Aconcagua –en el que participan Aníbal Montero, Andrés Navarro, Sebastián Piñera, Cristián Allende y Gustavo Montero- inscribió en el Diario Oficial aumentos de capital por $21.918 millones, equivalentes a US$ 42 millones. Las operaciones las realizará a través de las sociedades Constructora Aconcagua e Inmobiliaria Monte Aconcagua. En esta última se acordó aumentar el capital social desde $3.731 millones dividido en 100.000 acciones hasta los $23.879 millones, mediante la emisión de 550.000 nuevos papeles.

En tanto, el capital social de Constructora Aconcagua subiría desde $3.582 millones a $5.352 millones, inscribiéndose 50.000 nuevos papeles. El grupo pretendía debutar en la bolsa de valores en octubre de 2007, a través de Constructora Aconcagua, con lo que buscaba recaudar unos US$53 millones para financiar su plan 2008, año en que esperaba alcanzar ventas cercanas a los US$ 370 millones.

Sólo dos meses después, el 5 de septiembre de 2007, Piñera y sus socios dieron un nuevo paso hacia el control del mercado inmobiliario chileno. Aquella tarde la empresa SalfaCorp comunicó que su controlador, la Sociedad Río Rubens S.A, que tenía  el 50,1% de propiedad, ligada a las familias Garcés y Salinas, había acordado fusionarse con el grupo Aconcagua. “Somos empresas muy afines, tanto en términos de valores como de desafíos”, declaró en aquella oportunidad el gerente general de SalfaCorp, Francisco Garcés.

Con una participación del 33,97% de Río Rubens y del 32,2% de los accionistas de Aconcagua, ambos grupos pactaron fórmulas de control para manejar la nueva compañía. Aconcagua pertenecía en un 39,7% a Aníbal Montero, en un 27,8% a Andrés Navarro, en un 17,8% a Sebastián Piñera,  en un 12,5 % a Cristián Alliende y en un 2,2 % a Gustavo Montero. En el entusiasmo del momento, los directivos del nuevo conglomerado manifestaron su intención de vender US$ 1.000 millones en 2008 “a partir de la sinergia entre una de las principales constructoras a terceros del país y una de las constructoras inmobiliarias con mayor crecimiento dentro de los últimos años”.

En julio de 2009, Aconcagua tenía en desarrollo una cartera superior a los 80 proyectos de construcción en una decena de comunas de la Región Metropolitana, en Antofagasta, La Serena, Coquimbo, Viña del Mar, Concón, Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia y Puerto Montt.. Y con Fourcade había sumado otros tantos proyectos en San Pedro de la Paz, Chillán, Temuco, Valdivia, Osorno y Puerto Montt.

Ya juntos, los proyectos en Chile les parecieron insuficientes. SalfaCorp estaba ingresando a los mercados de Perú y Argentina y muy pronto, con los contactos de Piñera y sus socios, empezarían a planificar su entrada a China y Colombia.

SalfaCorp, a través de su filial Inmobiliaria Geosal, y Aconcagua, se abocaron en los últimos, además, a la venta de viviendas entre UF 1.000 y UF 3.000, destinadas a los segmentos medios de la población, que representaban en el momento de la fusión, cerca del 75% de las ventas totales de viviendas del país.

En febrero de 2008, el nuevo poderoso conglomerado inmobiliario chileno consiguió el control del 80% de la sociedad peruana HV Contratista S.A., dedicada, según su propia página web, a los siguientes rubros: clínicas, colegios, edificios de departamentos y oficinas, hoteles, iglesias, locales comerciales, supermercados, locales industriales (plantas y fábricas), almacenes, conjuntos habitacionales, habilitaciones urbanas, líneas de alta tensión, subestaciones, obras de saneamiento, electrificación y vialidad, plantas internas telefónicas y plantas de tratamientos de aguas servidas y lagunas de oxidación, ámbitos en los cuales Piñera y sus socios podrán expandirse en el país vecino.

En septiembre de 2008, SalfaCorp, a través de su filial Salfa Montajes S.A.,  anunció su ingreso a la construcción de obras marítimas, como puertos y muelles de carga, entre otros grandes proyectos industriales como centrales termoeléctricas y megaproyectos mineros, en conjunto con la Constructora Desco S.A., a través de la sociedad Constructora  Propuerto Limitada, de vasta experiencia en la materia. “Si bien tenemos experiencia en obras portuarias, actualmente algunas en  ejecución, esta sociedad permite sumar toda la experiencia constructiva de SalfaCorp a lo largo de sus años, con la especialización de una empresa de gran trayectoria en obras marítimas como Propuerto", informó el gerente general de esa empresa,  Francisco Garcés, agregando que esta operación obedece asimismo "a la demanda que estábamos teniendo de parte de nuestros clientes  para sus requerimientos de inversión en obras portuarias".

En SalfaCorp estaban conscientes de que se venía una baja en la demanda de construcción de viviendas y obras ligadas al retail en Chile. Por ello se propusieron diversificar sus negocios,  especialmente con el desarrollo de trabajos para los sectores minero, energético y comercial no sólo en Chile sino que también en el extranjero.

Así también lo afirmó el gerente general de Ingeniería y Construcción de SalfaCorp, Fernando Zúñiga: “Hay una crisis inmobiliaria. Construiremos un poco menos a través de una de nuestras empresas, pero el montaje industrial hoy está más fuerte que nunca, por lo que las ventas de los próximos años prácticamente no se verán afectadas”, dijo. La división de ingeniería tenía comprometidas ventas por casi US$ 500 millones para 2009, de las cuales entre US$ 300 millones y US$ 400 millones provendrían de obras ligadas a la minería y energía. Zúñiga aseguraba que las empresas mandantes de dichos sectores, con proyectos en marcha, “no han sacado el pie del acelerador” pues para reducir sus costos y competir -especialmente las mineras- deben invertir en tecnología.

“El blindaje se debe a la diversificación de proyectos que tiene SalfaCorp”, comentó Zúñiga. En el marco de esa ampliación de negocios también se explicaba su  fuerte ingreso a la actividad tunelera y también de puertos.

Zúñiga admitió, además, que en 2009 la demanda de construcción del retail en Chile caería, pero mantenía sus esperanzas en el crecimiento de Perú, donde trabajaban con Mall Plaza, Falabella y Cencosud., a quienes les venderían en 2008 obras por unos US$ 100 millones  en ese país, cifra que esperaban duplicar en 2009.

Paralelamente a los planes de la empresa, en tanto, Piñera, a través de una de sus sociedades madres, Inversiones Santa Cecilia, adquirió a comienzos de octubre de 2008, un paquete de acciones de SalfaCorp por casi $ 300 millones, en las mismas semanas en que sus propios partidarios le solicitaban que apurara el desembarque de sus negocios.

Al promediar el verano de 2009, SalfaCorp paralizó las obras del megaproyecto Costanera Center, emprendido por Cencosud, la sociedad dueña de los supermercados Jumbo, y empezó el despido masivo de trabajadores. El 10 de febrero, Iván Montenegro, dirigente de los obreros de la construcción, declaró que se contaban más de 1.500 despedidos. “En montaje se vieron los primeros despedidos. Luego la práctica se extendió a otras áreas de las faenas y hoy sólo quedamos unos 400 trabajadores en carpintería, enfierrado y hormigón”- dijo el dirigente al diario El Ciudadano. “Pese a que por la prensa se ha dicho que la empresa iba a reubicar a su gente. No ha habido ofrecimientos de fuentes de trabajo en otros lados”, agregó.

Cambios en el uso del suelo

Las organizaciones ambientalistas "Acción Ecológica" y "Defendamos la Ciudad", remitieron en febrero de 2009 una consulta a Piñera para que respondiera si poseía intereses en lo que parecían ser operaciones de especulación inmobiliaria en la Región de Valparaíso. 

Luis Mariano Rendón, coordinador de Acción Ecológica, y Patricio Herman, presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad, expresaron al candidato de la derecha  que gracias a la alerta de organizaciones ciudadanas de Valparaíso, tomaron conocimiento de que estaba a punto de aprobarse una modificación al Plan Regulador Intercomunal de Valparaíso, la que implicaría, entre otras cosas, cambiar el uso de suelo de 500 hectáreas  rurales a urbanas del Fundo El Carmen de Quilpué, cuyo principal beneficiado sería la Inmobiliaria Geosal.

De concretarse esa operación comercial, según los ecologistas, se provocaría un grave daño al patrimonio ambiental y urbano de la zona, contribuyendo a la gigantesca e insustentable conurbación de la macrozona Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana.

"Estamos nuevamente ante las consabidas operaciones de especulación inmobiliaria, en que aparecen empresas que adquieren a vil precio terrenos de características agrícolas y que luego consiguen con las autoridades competentes que les cambien el uso de suelo. En la pasada, pueden multiplicar hasta por 10 veces el valor inicial invertido, sólo gracias a la modificación de la normativa urbanística, sin poner un ladrillo", agregaron en una declaración los dos ambientalistas

La inquietud de Rendon y Herman no era la única. Desde mediados de los años 90’ numerosas personas, naturales y jurídicas, han manifestado sus reparos por el cambio del uso de los suelos no sólo en la Región Metropolitana, sino en diversas zonas del país, beneficiando principalmente a inmobiliarias que compraron a muy bajo precio y que luego obtuvieron millonarias ganancias al subir el precio de los terrenos.

Tan voluminosos han sido los dividendos que numerosos grupos económicos han creado divisiones especiales para incursionar en el rubro inmobiliario tanto en las ciudades, como en las playas y en el campo. Varias de las principales empresas constructoras del país, además, se han estado preparando para incorporarse a la construcción de viviendas sociales, ámbito de expansión creciente. 

Una de las metas de la presidenta Michelle Bachelet entre 2006 y 2010 fue entregar 557 mil subsidios habitacionales en sus cuatro años de gobierno, además de invertir en vivienda y urbanismo cerca de 850 mil millones de pesos al año, una sustanciosa torta a la que muchos quisieron hincarle los dientes. De allí también surgió el enorme interés por saber quién se hará cargo del ministerio del ramo, al igual que el no menos codiciado Ministerio de Obras Públicas. 

El despegue del primer socio

Pese al fracaso de la constructora Toltén, la primera experiencia en el rubro inmobiliario de Sebastián Piñera a fines de los años 70, su socio de aquellos años, Antonio Krell, logró progresos considerables en el rubro a través de la Constructora Córdova, creada a mediados de los 80’, y consolidada en 2010 comunas tan importantes como Ñuñoa, Independencia, San Miguel, Santiago Centro e, incluso, creciendo en Valparaíso.

En los últimos años de la década del 2000 la empresa movió cerca de US$ 50 millones al año en proyectos inmobiliarios diversos, como el condominio “Oasis de Independencia”; “Nueva Salvador” y “Gran Nóbel”, en Ñuñoa; “Parque Sánchez Fontecilla”, en Las Condes. En 2010, la constructora se preparaba para un nuevo salto en su crecimiento.

(*) Extracto reeditado de un capítulo del libro “Piñera”, publicado por el autor en 2009.

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Ja Canaya, le diste la espalda al pueblo, la lucha no se cansa, necesitamos reformar Chile, la gente necesita recuperar su dignidad para tener el derecho de vivir en paz. Todo aquel que se niegue al cambio, debe ser eliminado, chao Piñera, el alcalde jadue parece ser un buen representante para el pueblo. Necesitamos que la izquierda obtenga el poder absoluto para un buen reparto de la riqueza, los que se nieguen, fachos culiaos merecen sufrir por oponerse al pueblo, viva jadue...

Compras Sr Piñera y Ci.a. terrenos rurales y por magia¿? Convertir en terrenos *urbanos* con ganancias siderales, sin poner un ladrllo¿? Desde la dicadura a la fecha,, no es inteligencia! Sino astucia. Tengo mas 40 años imponibles y recibo pension de 7 Uf: equivale a 3 viaticos de parlamentarios. Levantandome a las 4 AM de lunes a domingo, como madre y trabajadora, pero honesta.

Creo que no tiene nada de malo ser un Gerente bancario y dueño de una constructora pero la viculacion al ministerio de hacienda hacen sospechosas todas las transacciones desde esas fechas en adelante. En este pais deben repartise los negocios porque de lo contrario ocurre esto, 1 persona acumula demasiado dinero y poder provocando desmedros a otros emprendedores que no tienen familiares en el ministerio que mueve la cartera de dinero de un pais.

Muy buen reportaje, bien fundamentado, revela que la voracidad de estos empresarios no tiene limites.

Existe gran diferencia entre los terminos acumulo a robo. Que mas puede esperarse de otro medio de comunicacion que no sea solo transmitir lo que les conviene. La prensa ha sido y seguira siendo el mecanismo de desinformacion y es por ello que cada sia tienen menos credibilidad. No hay capacidad de investigar, simplemente puros "copy-paste". Un compilado de trozos de revistas y periodicos. Investiguen el caso del Banco de Talca. Busquen informacion del imicio de las tarjetas de credito, y como le metio el dedo en el ojo a Ricardo Claro. Cuando inveatiguen y tengan opinion propia, podran jactarse de ser periodistas, antes de eao seguiran siendo mediocres del monton.

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