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Viernes, 14 de agosto de 2020
De Italia a Corea del Sur

Qué sabemos sobre el coronavirus y su manejo según lo que dice la experiencia mundial

Diego Ortiz

Expertos de la salud de todo el mundo han trabajado incansablemente para controlar la pandemia y poco a poco han logrado superar la curva de aprendizaje acerca de esta inédita enfermedad en humanos, para así dar con las mejores prácticas de política sanitaria. 

Aplanar la curva, distanciamiento social, lavado constante de manos, saturación de servicios de salud. Todos conceptos que, desde decretado el coronavirus como pandemia, han sido replicados por múltiples plataformas como claves para comprender qué es el coronavirus, cómo se comporta la pandemia y detener así su avance.

Aún así, muchos países -incluido Chile- no han podido refrenar la llegada del Covid-19 (la modalidad exacta de esta infección) y su rápido esparcimiento entre la población. Bajo este panorama ¿qué se sabe de la pandemia a partir de los intentos alrededor del mundo por controlarla?

“Hay que reaccionar rápido. Hay que ir por el virus. Hay que tomar contacto con las comunidades de forma profunda. Hay que estar coordinados”. Las indicaciones provienen de una voz autorizada: el doctor Michael J. Ryan, director ejecutivo del programa de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Si necesitas estar en lo correcto antes de tomar una decisión [para manejar estos casos], jamás ganaras: La perfección es el enemigo del bien cuando se trata del manejo de enfermedades”, explica el líder a nivel mundial en manejo de emergencias sanitarias, aconsejando actuar rápido y sin miedo a cometer algún error ante la crecida de brotes epidémicos.

La OMS publicó el día de ayer un comunicado informativo, donde se profundizan los dichos de su director de emergencias. Hay que actuar rápido, y medidas como la suspensión de clases, la cancelación de eventos deportivos y de reunión masiva, el lavado constante de manos y el aislamiento social ayudan a frenar la rápida escalada de contagios, pero no son suficientes. 

En palabras de quien firma el comunicado -el director general de la entidad, Dr. Tedros Adhanom- la crisis pandémica del Covid-19 se soluciona rompiendo la cadena de transmisión.

“Tenemos un mensaje simple para todos los países: prueben, prueben, prueben. Prueben cada caso sospechoso y, si resultan positivos, aíslenlos junto con quienes hayan estado en contacto”, indica Adhanom.

Las recomendaciones tanto del director general de la OMS como del director ejecutivo para el programa de emergencias son entregadas luego de experiencias puntuales en el manejo de la pandemia. Mientras que Australia y Corea del Sur han logrado mantener controlados los contagios, con medidas preventivas drásticas que permitieron no llegar a saturar los servicios de salud, casos como el italiano –donde se registra el mayor número de fallecidos después de China– o el estadounidense, demuestran que, a pesar de contar con un sistema de salud avanzado, todos los países son vulnerables a la pandemia.

A continuación, algunos ejemplos que ayudan a entender los conceptos clave detrás de las estrategias para contener la propagación del virus.

Rompiendo la cadena de transmisión: el caso del paciente 31 en Corea del Sur

Cuando la OMS dice que la clave está en testear y testear a los posibles contagiados de coronavirus, es porque funciona. El caso de Corea del Sur es un ejemplo de los beneficios de la constante realización de pruebas de contagios a la población.

En dicho país se testean gratis entre 10 y 20 mil pacientes a diario, estrategia clave detrás los buenos resultados en materia de mortalidad a causa de la enfermedad: en los más de 8 mil contagiados registrados, la tasa de mortalidad se ha mantenido bajo el 0,9%, muy por debajo del 3,4% de mortalidad mundial estimado por la OMS.

Esto, pues el gobierno surcoreano pudo rastrear, contener y aislar a la mayoría de las personas que entraron en contacto con los primeros contagios. Dicha gestión significo que, a cuatro semanas de diagnosticarse el primer caso de Covid-19, Corea del Sur sólo registrara 30 positivos por coronavirus.  

Pero ese balance se vio seriamente amenazado, todo a causa de un solo paciente, el número 31. A partir de ese caso se generaron el 80% de los contagios a nivel nacional según Reuters

El paciente 31 se registró el 6 de febrero en el hospital de la ciudad de Daegu, luego de sufrir un accidente de tránsito. Mientras estaba en el hospital, el paciente, contrario a las recomendaciones, asistió dos veces a misa, el día 9 y 16 de febrero. El día 15, un día antes de que fuera a por segunda vez a misa, ya manifestaba uno de los síntomas principales del coronavirus, la fiebre alta.

Para el 17 de febrero ya era el paciente 31, resultando positivo su testeo para el virus Covid-19. En cuestión de días, los contagiados en Corea del Sur pasaron de una treintena a ser cientos.

Sin embargo, la política de testeo constante y ordenado del país permitió controlar el brote y mantener los números de contagios a raya, con una esperanza de sobrevivencia muchísimo mayor que el promedio. Aun así, que tan sólo una persona ignorara la política de distanciamiento social al asistir a un evento masivo resultó ser un error grave.

En Italia no sería sólo sería una persona quien cometería este error, desatando el brote más masivo de coronavirus después de China, donde surgió.

La importancia del distanciamiento social y el aplanar la curva: el caso italiano

La reacción de Italia al brote de coronavirus que se desató en su territorio no fue rápida. En cuatro semanas, el país europeo pasó de un primer contagiado a 24 mil, con 2.158 fallecidos.

Durante los primeros días que sucedieron al primer contagio, los negocios, eventos masivos y medios de transporte continuaron funcionando en completa normalidad. No hubo mayor aislamiento de quienes tuvieron contacto con el primer caso, ni tampoco distanciamiento social en la población, es decir, medidas que evitan el contacto y la proximidad físico entre personas.

El resultado fue la saturación de los servicios de salud. A medida que los contagios aumentaban exponencialmente, los hospitales y centros asistenciales italianos comenzaban a colapsar, sin tener camas ni personal suficiente para atender. Además, el agresivo aumento de pacientes enfermos con Covid-19 llevó a contagiar también a parte de los equipos de salud, agudizando todavía más el problema de recursos.

No se logró aplanar la curva, concepto que hace referencia a frenar la velocidad de contagio mediante medidas de cuarentena para los contagiados, aislamiento para quienes tuvieron contacto con portadores del virus y distanciamiento social de la población en general, esto con el propósito de postergar el momento de mayor contagio, de modo que tenga la menor cantidad de casos posible.

Los casos aumentaron exponencialmente, duplicándose día a día y obligando al personal de salud a recurrir al sistema de triage, donde se toma la decisión de cortar la asistencia médica a pacientes quienes presentan peores expectativas de vida que el resto, privilegiando así las probabilidades de mayor sobrevivencia de pacientes más jóvenes y sin preexistencias médicas.

Si bien el gobierno italiano adoptó estrictas medidas de aislamiento para la población en general luego de algunos días –especialmente en las localidades del norte del país– los niveles de contagio y esparcimiento del virus ya estaban desatados. Los nuevos contagios parecen haberse estabilizado y ya no aumentan de forma exponencial luego de que por tercer día consecutivo se mantuviera fijo el mismo número de nuevos contagios. Aun así, una desconocida problemática migratoria podría volver a complicar el panorama.

La zona norte de Italia, la más afectada hasta ahora por el Covid-19, es la más industrializada y pujante de la península itálica. Hasta allí llegan cada año miles de italianos y emigrantes desde el sur en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Ahora, que se ha confinado a los residentes del norte en sus domicilios, miles de personas están regresando hacia el sur, donde los servicios sanitarios son más febles y la pobreza mayor, temiéndose nuevas olas masivas de contagio con el coronavirus.

El caso chileno, con 155 contagios confirmados al 16 de marzo, pareciera compartir la curva de contagio italiana. Aun así, a 14 días de confirmarse el primer contagio en Chile, la correcta implementación de los protocolos promovidos por la OMS –y aplicados en los casos de manejo exitoso de la enfermedad- podrían efectivamente contener la epidemia y sus contagios a un número manejable por el sistema de salud chileno.

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