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Miércoles, 20 de noviembre de 2019
El big data de la salud

Registros médicos digitales: un sistema vulnerable

Lissette Fossa

En Estados Unidos los especialistas advierten que la información de las fichas médicas, con el historial de los pacientes, no está resguardada de ataques cibernéticos ni violaciones a la privacidad. En Chile, el gobierno busca avanzar en una ficha única digital, aunque persisten las dudas sobre la seguridad de los sistemas que las sostendrían.

En medio de la digitalización de todos los ámbitos de la vida, la salud se ha convertido en una presa de caza mayor para la industria que controla los datos. Esto, pues la ingente información que día a día se genera sobre e cuerpo de las personas, permiten conocerlas hasta los más mínimos detalles, tanto a nivel personal como en grandes escalas demográficas.

La píeza clave son los registros médicos de los pacientes, que contienen información básica del aspecto físico de una persona: edad, peso, altura, alergias, signos vitales, cirugías, patologías, exámenes. También, medicamentos que haya consumido, consumo de sustancias lícitas o ilícitas, e incluso, violencia intrafamiliar, participación en accidentes o estados de ánimo.

A esto, se suma la información que hospitales, clínicas o consultas pueden recabar, las que pueden ser desde patrones clínicos de conjuntos de pacientes, hasta los sistema de pago que las personas ocupan o los seguros médicos que contratan.

Esto ha sido útil en gran medida, pues se han generado bases de datos que permiten conocer mejor -por ejemplo- la efectividad de un fármaco o los pronósticos de ciertas patologías o la gestión hospitalaria conforme patrones desconocidos por las instituciones o se han mejorado los diagnósticos a través de complejos sistemas de inteligencia artificial, como Watson de IBM, el que acumula y organiza cientos y miles de experiencias clínicas sucedidas en el mundo para ofrecer apoyo en el diagnóstico de los equipos clínicos que tienen dudas frente a casos difíciles o en la interpretación de imágenes.

Sin embargo, la información es tan valiosa y es tan fácil de reproducir y transmitir sin dejar rastros, y legislación va tan atrasada, que muchas veces es muy difícil garantizar la protección de los datos y la privacidad de las personas. Esto, sea a través de ciberataques que vulneren las plataformas donde se alojan los datos, o por violaciones simples de los sistemas. De tal modo, no es de extrañar que -por ejemplo- completos sistemas de salud de una ciudad estén en poder de aseguradoras de salud, las que -con esa información- pueden calcular primas de riesgo con gran exactitud. 

De tal modo, la vulneración de datos y el pirateo, según publica el periódico digital estadounidense, Axios, son hechos comunes que suceden todos los días, aún con la existencia de una ley en Estados Unidos que protege estos datos (HIPPA).  

"Nadie entiende realmente que no existe la eliminación de información de un archivo de atención médica", dice Pam Dixon, directora ejecutiva del Foro Mundial de la Privacidad. Esto genera que sea prioritaria la seguridad de la información de miles de pacientes.

Y si bien hay tecnologías que pueden garantizar dicha privacidad, como la del blockchain –un sistema de encriptación de datos que permite saber exactamente quiénes y cuándo accederion y agregaron información de un bloque digital, por ejemplo, una ficha médica– esta tecnología todavía no está del todo desarrollada y tiene también otro tipo de riesgos.

El caso del Hospital Digital

En Chile cada servicio público de salud territorial utiliza sistemas informáticos distintos e incompatibles para las fichas digitales de los pacientes, lo que hace que estas no sean intercambiables fácilmente. En isapres y centros de salud privados, los sistema de gestión de información de las fichas clínicas también responden a cada organización particular.

En 2018, el gobierno licitó el desarrollo de un software para generar fichas clínicas compartidas, enmarcada en la política pública Hospital Digital.

El concurso público se lo adjudicó Claro Servicios Empresariales S.A. perteneciente al grupo de telefonía mexicano cuyo dueño es Carlos Slim, lo que generó gran polémica, pues eso significa entregar a dicha compañía información privada muy valiosa y delicada. El proceso, según informó INTERFERENCIA, se vio empañado por la denuncia de una de las empresas participantes, Pronova, quienes cuestionaron la adjudicación, por vicios en la licitación que favoreció al gigante mexicano.

Según los querellantes, la empresa Claro no cumpliría con los requisitos de seguridad necesarios para proteger la información clínica de los chilenos en el Hospital Digital, al tener códigos abiertos, conocidos como open source.

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