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Sábado, 23 de Octubre de 2021
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'Respekt': ¿Hay una ruta alemana para la centro-izquierda?

Andrés Almeida

olaf scholz

Olaf Scholz - Crédito: Dirk Vorderstraße (Flickr).
Olaf Scholz - Crédito: Dirk Vorderstraße (Flickr).

Lo más probable es que finalmente sea la socialdemocracia la que releve a Angela Merkel, a través del líder del SPD, Olaf Scholz. Un partido de centro-izquierda que se ha repartido el poder con la centro-derecha desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los tiempos son tan turbulentos que hasta las elecciones alemanas resultaron altamente noticiosas. Después de 16 años de predecibles resultados -al menos tan predecibles como para apostar con confianza a que la canciller Angela Merkel retendría su cargo cada vez- finalmente cambió el mapa de poder de Alemania. Merkel decidió no competir esta vez y los partidos de centro-derecha que la sostienen (CDU y su símil bávaro CSU) quedaron en segundo lugar y con pocas posibilidades (no nulas) de conformar gobierno en el sistema parlamentario alemán.

Claro, el cambio no es para tanto, pues lo más probable es que finalmente sea la socialdemocracia la que releve a Merkel, a través del líder del SPD, Olaf Scholz. Un partido de centro-izquierda que se ha repartido el poder con la centro-derecha desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, parece no tratarse de un mero cambio de signo dentro de un marco casi bipartidista, donde ambos partidos dominan el statu quo alemán, o la famosa estabilidad, si se le quiere poner en términos positivos.

Pese a ser su partido el más votado (25% de las preferencias), está muy por debajo de los resultados anteriores que lo llevaron a coronarse en la Cancillería alemana,

Lo anterior, porque el triunfo de Scholz es relativo. Pese a ser su partido el más votado (25% de las preferencias), está muy por debajo de los resultados anteriores que lo llevaron a coronarse en la Cancillería alemana, lo que en términos prácticos significa que tendrá que repartir el poder y negociar con Los Verdes (ecologistas) y el Partido Democrático de la Libertad (derecha liberal) para tener los parlamentarios suficientes como para conformar gobierno. Una tarea difícil por las grandes diferencias que hay entre los potenciales socios, y a la que no está acostumbrada la política alemana, la que muy rara vez debió gobernar con alianzas de más de dos partidos.   

En otras palabras, las cosas se enredan y se salpimientan también, en especial si se considera que La Izquierda y la AfD (ultra derecha), también entran en dinámicas novedosas, dado el estrépito de sus derrotas, pero también al ver que los partidos dominantes están en niveles mínimos de popularidad. 

Para entender en detalle el panorama que deja la elección, es recomendable leer este artículo en profundidad de Der Spiegel (en inglés) que habla de la fragmentación de la política alemana y el panorama resultante: Los votantes alemanes castigan al partido de Merkel y la elección queda sin un ganador claro

También es interesante este artículo de Project-Syndicate de Melvyn Krauss, Adiós al statu quo en Alemania, en el que se aborda la irrupción de Los Verdes en la arena, quienes, pese a decepcionar hacia el final, habiéndose hecho ilusiones incluso de conquistar la Cancillería, probablemente marquen la nueva agenda alemana en la era post-Merkel.

Lo que sí está claro es que si Scholz llega a ocupar el cargo de canciller habrá diferencias importantes respecto de Merkel, pese a que la imitó todo lo que pudo en campaña y a que compitió habiendo sido parte de su gobierno.

Lo que sí está claro es que si Scholz llega a ocupar el cargo de canciller habrá diferencias importantes respecto de Merkel, pese a que la imitó todo lo que pudo en campaña y a que compitió habiendo sido parte de su gobierno -como ministro de Finanzas y vicecanciller- ya que gobernó su último tramo de cuatro años con una alianza de centro que incluía a la socialdemocracia y que se denominó la Gran Coalición. 

Ya lo dijo Scholz el domingo, cuando -conocidos los resultados- señaló que era tiempo de que la CDU pasase a la oposición. Pero más importante que eso; el posible nuevo canciller socialdemócrata alemán apuesta a que la pandemia está dando una oportunidad de oro a la alicaída centro-izquierda en Europa y tal vez en el mundo, al producirse una demanda política por fuertes reformas y seguridades. Una mezcla que puede parecer contradictoria, pero que ha sido la razón de ser histórica de la socialdemocracia.

Respekt (Respeto) fue la idea fuerza de la campaña de Scholz, la que -según dice la prensa europea- se basa en las ideas del filósofo político estadounidense Michel Sandel, quien en su influyente libro La tiranía del mérito destroza la idea del valor de la meritocracia como fuente legítima de las diferencias sociales, en un mundo en que solo hay ganadores y perdedores. La traducción política de estas ideas en la campaña fue: quienes pierden en esta competencia desatada merecen respeto, al igual que quienes realizan tareas nada de glamorosas, pero que han sido calificadas, con justicia, como "esenciales" durante la pandemia. 

De algún modo, las ideas de Sandel parecen dar en el clavo respecto a una pregunta política que no tenía respuesta; ¿cómo evitar que el malestar en los sectores derrotados del neoliberalismo se arroje a los brazos de Donald Trump o del Brexit? 

Al respecto, esta entrevista de Philip Oltermann en The Guardian, Olaf Scholz: "El mérito en la sociedad no debe limitarse a los que más ganan", se profundiza en las ideas de fondo de la campaña. “No hay nada malo en el mérito en sí, pero es algo que no debe limitarse a los que más ganan o a aquellos con diplomas universitarios. Un guardia de seguridad tiene mérito también. Los trabajadores manuales no merecen menos respeto que los académicos", dice Sholz, cuya campaña acompañó este discurso con propuestas concretas de alzas en los sueldos. 

Al respecto también es interesante la columna de Dalia Marin en Syndicate-Project, titulada Cómo Olaf Sholz ganó Alemania, donde se aborda la estructura social alemana y su escasa movilidad, pese a su prosperidad, y cómo un discurso como el de Sholz pone freno al de AfD, que viene a ser un símil alemán de Trump o el Brexit.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, The Atlantic hace una reflexión similar en Cómo la "canasta de implementables" de Clinton le enseñó una lección a Alemania, en la cual Yasmeen Serhan indaga sobre el error de Hillary en su campaña de 2016 de despreciar el malestar del votante de Trump.

¿Será un reverdecer socialdemócrata? Va a depender de las capacidades de Sholz para llegar y mantenerse en el gobierno, quien de todos modos frenó la decadencia de la socialdemocracia alemana.

¿Será un reverdecer socialdemócrata?

Va a depender de las capacidades de Sholz para llegar y mantenerse en el gobierno, quien de todos modos frenó la decadencia de la socialdemocracia alemana. Al respecto, vale la pena leer este perfil de Icíar Gutiérrez de El Diario de España: Olaf Scholz, el socialdemócrata 'merkeliano', en el que se destaca su trayectoria y la proyección de una imagen de un político competente para resolver los problemas de Alemania.

En El País de España, en La victoria de Olaf Scholz revive a la socialdemocracia europea, de Guillermo Abril, el enfoque a la pregunta por el futuro de la socialdemocracia europea es sistémico y desde la perspectiva de las relaciones internacionales, por lo que el análisis gira en torno a la relación de los países importantes con Bruselas, París y Berlín, y cómo una nueva posición alemana pude cambiar la relación y el posicionamiento de Europa respecto de Moscú, Pekín y Washington. Conforme esa estructura de poder, pueden esperarse diferencias importantes en relación a la política de Merkel, en especial hacia Rusia y China, países con los que la canciller prefirió evitar el conflicto para favorecer los negocios.

Un distinto enfoque eligió el corresponsal para Europa de The Guardian, John Henley, quien sugiere que hay cierta chance de revitalizar las socialdemocracias europeas, o al menos que fue prematuro emitirles un certificado de defunción -según escribe en Después del triunfo de SPD en Alemania ¿Puede crecer la centro izquierda en Europa?- pero manteniendo un fuerte escepticismo.  

Henley entrevista en su artículo a Jonathan Hopkin, un académico de la London School of Economics, quien piensa que a los socialdemócratas solo les queda "adoptar un cambio económico fundamental". Según el profesor, quedarse con las políticas neoliberales más “algunos gestos de preocupaciones post-materiales… no los llevará muy lejos. Necesitan actuar como un partido que existe para desafiar al capitalismo, no para diluirlo un poco". 

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Inquietante: - Después de 4 periodos (16 años) de la "Era Kohl" , sucedió la interrupción del gobierno socialdemócrata de Schröder, por 4 años apoyado por los Verdes. - Qué matizó éste gobierno de la profundización del liberalismo económico? La guerra de expansionismo de la OTAN en Yugoslavia. "Bombas PARA la paz" fue la caracterizacion que Fischer, ministro Verde de Schröder dió a las operaciones bélicas sobre los países balcánicos. Después de ese corto intervalo, vino Merkel: nuevamente 16 años ! (20 años estériles de intervención en Afganistán, con postergación de necesidades sociales de los alemanes) Si damos crédito - según parece y lo reiteran las cifras y el reticente comportamiento de los mismos DC alemanes respecto de su propio candidato - la coalición definitiva sería - nuevamente - Socialdemocracia y... Verdes ( más el partido empresarial FDP). Qué sorpresa traerá este nuevo intervalo gubernamental? Una " fuerza militar de comportamiento rápido de intervención" para reemplazar la alicaída - y derrotada OTAN en Afganistán - tema que, se reitera inoficialmente en conversaciones de pasillo en la UE?

Si Angela Merkel es centro derecha, aquí en Chile estaría presa por Anarkista 🤣

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