Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Miércoles, 27 de Octubre de 2021
Cuarto mayor mercado para ese producto

Rusia ha bloqueado desde fines de 2019 a una decena de salmoneras chilenas tras detectar sustancias cancerígenas

Diego Ortiz

De fondo, salmón en criadero chileno. Fuente: Ladera Sur. Encima los escudos de Rosselkhoznadzor y Sernapesca.

De fondo, salmón en criadero chileno. Fuente: Ladera Sur. Encima los escudos de Rosselkhoznadzor y Sernapesca.
De fondo, salmón en criadero chileno. Fuente: Ladera Sur. Encima los escudos de Rosselkhoznadzor y Sernapesca.

La autoridad sanitaria rusa comenzó las restricciones en noviembre de 2019 tras encontrar sustancias como cristal violeta, verde malaquita, nitrofuranos y oxitetraciclina. Sernapesca descarta la presencia de estos en Chile, pero confirmó que se han registrado nuevos casos en Rusia. Aseguran que el bloqueo hoy afecta a menos empresas que antes.

En noviembre de 2019, el Servicio Federal Veterinario y de Supervisión Fitosanitaria de Rusia (Rosselkhoznadzor, en ruso) ordenó un bloqueo temporal a las exportaciones chilenas de salmón, afectando hasta ahora a plantas de producción de al menos once empresas salmoneras.

La determinación se tomó luego de detectar la presencia de verde malaquita (un caso), cristal violeta (ocho casos), nitrofuranos (dos casos) y oxitetraciclina (cinco casos) en peces chilenos; todas sustancias prohibidas salvo la oxitetraciclina, cuya concentración excedía los límites permitidos en el país euroasiático.

La restricción, de acuerdo con el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), persiste parcialmente, existiendo desde el primer bloqueo a la fecha nuevas detecciones de químicos prohibidos; pero afectando a menos salmoneras en la actualidad.

Las salmoneras que han sido total o parcialmente restringidas por Rusia –el cuarto mayor importador de salmón chileno en el mundo– son, según información disponible en medios especializados; Mowi, Salmones Aysén, Salmones  Camanchaca, Blumar, Cermaq, AquaChile, Marine Farm, Hook Chile, Ventisqueros, Australis Seafoods y Yadran.

Concentraciones de las sustancias encontradas por Rosselkhoznadzor, obtenidas vía Ley de Transparencia

Concentraciones de las sustancias encontradas por Rosselkhoznadzor, obtenidas vía Ley de Transparencia
Concentraciones de las sustancias encontradas por Rosselkhoznadzor, obtenidas vía Ley de Transparencia

Sernapesca no entregó el nombre de las empresas afectadas, ni especificó cuáles de estas permanecen bloqueadas parcial o totalmente en la actualidad o cuáles han sido liberadas para exportar al país europeo. Tampoco fue posible contactar a la autoridad rusa al respecto.

Zhenyu Tian, doctor en ciencias medioambientales e investigador en la Universidad de Washington, describe a los nitrofuranos y al cristal violeta como sustancias genotóxicas y cancerígenas a largo plazo. El químico chileno y académico de la Universidad de Antofagasta, Angello Retamal, indica que la verde malaquita produce daño en el material genético y, por tanto, contribuye al desarrollo de cáncer. Jean Francoise Narbonne, profesor de toxicología en la Universidad de Burdeos y miembro de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los alimentos (Afssa), asegura que las tres sustancias conforman riesgos para la salud.

Tres de los químicos prohibidos encontrados en salmones chilenos son útiles como eficientes fungicidas y antimicrobianos de bajo costo.

¿Por qué, si son sustancias prohibidas por sus efectos cancerígenos, fueron detectadas en salmones provenientes de Chile? Las empresas responsables, Sernapesca y científicos contactados por INTERFERENCIA manejan teorías distintas, pero algo es seguro: los tres químicos prohibidos son útiles como eficientes fungicidas y antimicrobianos de bajo costo en la industria acuicultora, algo ya denunciado en marzo de este año por el medio Radio Del Mar. (Revise acá el artículo).

Orden de Rosselkhoznadzor para restringir importaciones provenientes de Camanchaca, salmonera chilena

Orden de Rosselkhoznadzor para restringir importaciones provenientes de Camanchaca, salmonera chilena
Orden de Rosselkhoznadzor para restringir importaciones provenientes de Camanchaca, salmonera chilena

Las gestiones de Sernapesca 

Las restricciones de Rusia han impactado a la industria criolla. Sólo en  enero de este año, ese país importó 2.000 toneladas menos de salmón chileno que en el mismo mes del año pasado, lo que equivale a una caída de más de 28%, según el medio especializado Salmon Expert. Y los ingresos de los exportadores chilenos para el mes de enero pasaron de unos US$ 38 millones tanto en 2019 como en 2020, a US$ 22 millones este año, una caída de 42%.

El 2020, el impacto en la industria salmonera –la que en 2019 reportó ingresos por US$ 5.135 millones, transformándose en el segundo producto más vendido al exterior después del cobre– llevó a viajar a Rusia a la entonces directora de Sernapesca, Alicia Gallardo, con la misión de romper con el bloqueo, para lo cual se reunió con el director de Rosselkhoznadzor, Sergey Dankvert, el 27 de febrero del 2020.

Mowi; Salmones Aysén, Salmones Camanchaca, Blumar, Cermaq, AquaChile, Marine Farm, Hook Chile, Ventisqueros, Australis Seafoods y Yadran son las salmoneras chilenas que tienen o han tenido restricciones por parte de la autoridad sanitaria rusa.

En entrevista con Pauta, Gallardo indicó que el bloqueo se debía a “diferentes estándares” para las sustancias, siendo los rusos más altos que los existentes en Chile. Cabe mencionar que el único compuesto cuya detección sobrepasaba los estándares rusos pero no los chilenos, es la oxitetraciclina, estando los tres químicos restantes prohibidos tanto en Chile como en Rusia.

En aquella oportunidad, la directora de Sernapesca aseguró que la autoridad rusa evaluaría la reapertura de cuatro plantas “mientras el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile dé garantías de que las plantas cumplen con los requisitos de Rusia”, algo que ocurriría durante marzo del 2020 para dos plantas de proceso de AquaChile y Marine Farm, además de dos frigoríficos de Salmones Camanchaca y Hook Chile.  

A pesar de aquello, la política de bloqueos de la entidad rusa persistió, y al día de hoy existen nuevos bloqueos a plantas chilenas por detecciones de sustancias prohibidas o por sobre niveles permitidos durante 2020 y 2021.

Si bien los bloqueos persistieron, algo sí cambió el 2021 para la directora de la entidad fiscalizadora de pesca. El 6 de enero de 2021, Gallardo dejó su cargo en Sernapesca para pasar a ser la nueva subsecretaria de Pesca y Acuicultura; cargo dependiente del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.

INTERFERENCIA contactó tanto a Sernapesca como a una serie de expertos en la materia para saber cuáles fueron las concentraciones de los químicos detectados por los rusos, sus efectos potenciales a la salud, teorías de por qué los químicos se encontraban en los salmones chilenos y si su presencia denotaba un uso extensivo de estos en la industria chilena. Sus respuestas variaron.

Las fiscalizaciones de Sernapesca

El Servicio Nacional de Pesca asegura que a partir de cada notificación de sustancias prohibidas en el 2019 se realizaron investigaciones. Sin embargo, ningún tipo de multa fue aplicada a las empresas responsables, ya que “en ninguna de ellas fue posible corroborar la presencia de las sustancias”, según respondió por escrito la entidad fiscalizadora chilena ante las consultas de INTERFERENCIA.

Sernapesca indicó que el año 2019 realizó un total de 515 análisis en centros de cultivos y plantas de proceso en busca de nitrofuranos, mientras que en el caso del cristal violeta y la verde malaquita se llevaron a cabo 1.086 análisis. En 2020, en tanto, se realizaron 584 y 1.312 análisis, respectivamente. En ambos años, la entidad fiscalizadora no detectó la presencia de los químicos, situación “coincidente, además, con los registros históricos de más de 15 años del Programa de Control de Residuos”.

En estos análisis están contemplados “muestreos complementarios a los oficiales en centros de cultivo (muestreos precosecha) y en establecimientos elaboradores (verificaciones periódicas)”, medida obligatoria implementada por la entidad de pesca para hacer frente a la crisis de la industria, reportó Sernapesca.

Si bien la entidad fiscalizadora de la industria asegura que con estas pruebas se da “cumplimiento de los requisitos de inocuidad” de la Unión Económica Euroasiática, el total de análisis realizados para fiscalizar la ausencia de las sustancias estos dos años representa una fracción que no alcanza ni de cerca el 1% de lo producido por salmoneras chilenas.

"[Puesto que] no existe evidencia de la presencia de residuos es necesario considerar otras fuentes eventuales, como contaminaciones al momento del muestreo o al interior de los propios laboratorios”, dice Sernapesca.

Los análisis realizados el 2019 componen un 0,00044% de la producción salmonera; mientras que lo fiscalizado el 2020 –luego de la detección de las sustancias cancerígenas– correspondió a un 0,0005%. Esto considerando que la producción de salmones el 2019 fue de 989.546 toneladas (unos 353 millones de salmones tomando un peso promedio de referencia de 2,8 Kg.) y de 1.075.896 toneladas para el 2020 (unos 384 millones de ejemplares), según el Informe sobre uso de antimicrobianos en la salmonicultura nacional año 2020 de Sernapesca.

Luego de informar que no se ha detectado la presencia de las sustancias en Chile, esta redacción consultó a Sernapesca por una explicación que diera cuenta por qué entonces se encontraron nitrofuranos, verde malaquita y cristal violeta en salmones provenientes de Chile. Puesto que “no existe evidencia de la presencia de residuos”, según el servicio “es necesario considerar otras fuentes eventuales, como contaminaciones al momento del muestreo o al interior de los propios laboratorios”.

Para cinco científicos consultados por INTERFERENCIA, la teoría de una contaminación durante el muestreo o al interior de laboratorios resulta improbable, aunque no se puede descartar.

"Falta información para evaluar riesgos y gravedad"

“Estas sustancias son peligros para la salud […] pero se necesita de data complementaria para evaluar su riesgo relacionado al consumo de esos pescados [en particular]; tales como población específica, la frecuencia (%) de detección y el rango de contaminación de estas sustancias”, explica el profesor de toxicología y experto de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria (Afssa), Jean Francoise Narbonne.

Esta redacción contactó a Sernapesca para saber qué porcentaje de detecciones de sustancias prohibidas detectó la autoridad de salud rusa, explicando el punto de Narbonne a la entidad con un ejemplo: “es muy distinto tener 16 resultados como los obtenidos luego de 500 muestras o luego de 5.000”. El Servicio Nacional de Pesca indicó que los procesos de inspección y monitoreo son potestad de cada país, y que, en ese sentido, “dado el carácter estratégico de estos sistemas, aspectos como el número de muestras a realizar o los embarques a controlar, la frecuencia de muestreo, [..] en general son desconocidos”.

Según Sernapesca, es por esto que “como servicio no disponemos de antecedentes que permitan determinar la implicancia del número de detecciones en relación con el total de controles efectuados por la autoridad rusa”, indicaron.

Shaun Moss, biólogo marino y director ejecutivo del Oceanic Institute of Hawaii Pacific University, es el más escéptico en cuanto a los efectos inmediatos a la salud de las personas que conllevan las sustancias encontradas por los rusos. El científico Indicó a INTERFERENCIA que, si bien hace falta información para sacar conclusiones sobre los hallazgos, descarta que las concentraciones de las sustancias cancerígenas presentes en los salmones chilenos representen un daño inmediato a la salud de los consumidores.

Moss cree posible que la contaminación pueda haber sido superficial –y por tanto no habría habido suministro de los químicos durante el proceso de producción– y también que haya podido ser “post cosecha”, como deslizó Sernapesca.

Sin embargo, a pesar de que sean posibles, Moss considera estas teorías como “poco probables” dado que todas las sustancias encontradas son efectivamente utilizadas en la industria acuicultora.

Para la directora de Oceana, el hallazgo implica “sólo dos opciones lógicas: o Rusia está tratando de cerrarle el mercado a Chile o en Chile se están utilizando esas sustancias completamente prohibidas para la salmonicultura”.

Para la médica veterinaria y directora ejecutiva de la organización internacional de medio ambiente, Oceana, Liesbeth van der Meer, los hallazgos de las sustancias revisten un carácter grave. “Todos [los químicos] tienen un riesgo para la salud. Verde de malaquita y el cristal violeta están estrictamente prohibidos en nuestro país y los nitrofuranos, por regla, jamás deben ser detectables en la carne”, explicó, agregando que encuentra “extraño que a pesar de estar prohibido en el país desde el año 1997 para el uso en la salmonicultura, aún se sigan reportando su presencia en reiterados años por distintos países”.

Para la directora de Oceana, el hallazgo de estas sustancias implica “sólo dos opciones lógicas: o Rusia está tratando de cerrarle el mercado a Chile o en Chile se están utilizando esas sustancias completamente prohibidas para la salmonicultura”.

Consultado por la peligrosidad de los químicos, el investigador de la Universidad de Washington, Zhenyu Tian, indicó que “al ver los números no estoy seguro de que se pueda decir que sean peligrosos en sí, ya que salvo los nitrofuranos son concentraciones de bajo nivel. Sin embargo, el consumo a largo plazo de estos químicos puede ser perjudicial ya que algunos de los químicos son genotóxicos y cancerígenos, por lo que no existe un nivel seguro de concentración para estas sustancias en el largo plazo”.

Por otro lado, en cuanto a la teoría de Sernapesca de que los salmones podrían haberse contaminado durante el transporte o en los laboratorios, Tian indicó que “no me convence que haya sido durante el transporte/testeo, aunque es posible”. En su opinión, “pareciera que estos químicos son usados en la etapa de cría/crecimiento, ya que su metabolismo debiera ser relativamente rápido. Especialmente para los nitrofuranos, estos no son persistentes pero sus metabolitos sí. Cuando se registran niveles altos de metabolitos significa que los químicos fueron usados cuando los pescados estaban vivos/creciendo”.

En esto último pareciera coincidir Angello Retamal, químico y académico de la Universidad de Antofagasta en la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Biológicos. “Posiblemente, se denota un uso prolongado de estas sustancias. Sin embargo, mayores testeos y datos públicos sobre la presencia de estos compuestos, son necesarios para concluirlo”, explica.

En cuanto a una hipotética contaminación durante el traslado o muestreo, Retamal indica que, posiblemente “para la concentración de verde de malaquita puede existir contaminación en la cadena de procesamiento y en la toma de muestra. Pero las cantidades detectadas para cristal violeta, nitrofuranos y oxitetraciclina son altas y sugieren el suministro prolongado de estos compuestos”.

Mientras que los científicos y expertos contactados por INTERFERENCIA fueron cuidadosos a la hora de jugarse por una teoría en cuanto al por qué se encontraron estas sustancias prohibidas, desde la industria no tardaron en elaborar las suyas y sacarlas a la luz pública.

Las teorías de la industria salmonera chilena

Las afirmaciones de la autoridad rusa son “falsas”, dijo en entrevista con Radio Pauta Ricardo García, gerente general de la Compañía Pesquera Camanchaca, accionista mayoritario de Salmones Camanchaca. En aquella entrevista García sólo se refirió a la oxitetraciclina.

En ese entonces, en la semana del 20 de febrero, Salmones Camanchaca se vio obligado a frenar todos sus envíos al país europeo.

Desde Aquagestión, en tanto, el jefe de área, Luciano Rivera, indicó que “el cristal violeta puede estar presente en colorante para papelería, en el componente de las tintas de impresión azul marino y negro, componente de las tintas de bolígrafos e impresoras de inyección y colorantes para fertilizante, detergentes, anticongelantes y cueros”. Por esta razón, Rivera considera que “es posible asociar el uso de estos elementos con el posible riesgo de contaminación de los productos”.

Desde acusaciones falsas de los rusos a la tinta de los bolígrafos, son las explicaciones que se da la industria para los hallazgos.

Si bien esta última teoría y la indicada por Sernapesca podrían ser posibles, lo concreto es que las detecciones de sustancias prohibidas y su consecuente bloqueo a exportaciones salmoneras chilenas siguen ocurriendo.

INTERFERENCIA presentó a Sernapesca solicitudes de información vía Ley de Transparencia para saber la totalidad de detecciones durante el 2020 y 2021, además de los nombres de todas las empresas responsables. La entidad tiene un total de 20 días hábiles –prorrogables por otros 10 más– para dar respuesta a las consultas, las que podrán revelar aún más sobre la presencia de sustancias cancerígenas en salmones provenientes de Chile.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario