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Jueves, 20 de febrero de 2020
No cede violencia policial

Vecinos de Lo Hermida presentan querellas por torturas y por incendio contra Carabineros

Diego Ortiz

Parte de las lacrimógenas y cartuchos de escopeta devueltos por vecinos de Lo Hermida a Carabineros de la 43° Subcomisaría

Parte de las lacrimógenas y cartuchos de escopeta devueltos por vecinos de Lo Hermida a Carabineros de la 43° Subcomisaría
Parte de las lacrimógenas y cartuchos de escopeta devueltos por vecinos de Lo Hermida a Carabineros de la 43° Subcomisaría

El 27 de enero se presentaron las primeras dos querellas en contra de Carabineros por su accionar en la población Lo Hermida: una por torturas y otra por incendio. Los abogados representantes aseguran que se encuentran trabajando en una serie de acciones legales diferentes por otros casos de violencia policial en este barrio de la comuna de Peñalolén, la cual no cesa desde el 18 de octubre a la fecha.

Ya son más de tres meses desde que vecinos de la población Lo Hermida no tienen una noche tranquila. Luego del estallido social del 18 de octubre, los enfrentamientos entre vecinos de la población ubicada en la comuna de Peñalolén y efectivos de Carabineros no han cesado.

Una de las principales banderas de lucha de los pobladores es la del acceso a una vivienda digna, un derecho que les fue prometido por distintos gobiernos como solución a la condición de allegados en que viven muchas familias del sector y que no tiene luces de llegar pronto. 

Es en este contexto que empiezan a circular múltiples testimonios y denuncias que hacen referencia a violencia desmedida por parte de Carabineros en contra de manifestantes y habitantes del lugar. El pasado lunes 27 de enero, vecinos, organizaciones comunales y de derechos humanos se reunieron para protestar pacíficamente contra el accionar policial. Partieron por reunirse en la Subcomisaria de Peñalolén, ubicada al interior de la población Lo Hermida, con el objetivo de devolver centenares de cartuchos de bombas lacrimógenas y munición a balines percutados contra los pobladores.

Luego de esto se dirigieron al 13vo Juzgado de Garantía de Santiago para presentar dos querellas contra Carabineros. INTERFERENCIA tuvo acceso a estas dos acciones judiciales, las cuales acusan a Carabineros por los delitos de tortura e incendio con peligro para las personas.

En el caso de torturas, el querellante, un joven de 23 años cuya identidad será mantenida en reserva por temor a represalias y que se encontraba protestando dentro de la población, denuncia haber recibido golpizas por parte de varios carabineros, una de ellas en la calle cuando se encontraba arrodillado en el piso y ahogado por las lacrimógenas y otra a la salida de la Subcomisaría de Lo Hermida.

Para la querella por el delito de incendio, la denunciante explica cómo su casa comenzó a quemarse producto del lanzamiento indiscriminado de bombas lacrimógenas a su techo por parte de efectivos policiales. La querellante, cuya identidad también será resguardada por el riesgo de represalias, informa que se encontraba junto a su madre de 73 años, su hermana y su hija menor de edad en el interior de la casa cuando comenzaron las llamas.

"Hay un actuar sistemático y generalizado de Carabineros que busca amedrentar a la población para que cesen la lucha por igualar la cancha", explica Matías Uribe, uno de los abogados que conforma el grupo de profesionales que patrocina ambas querellas. El lunes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) asisitió a Lo Hermida para escuchar testimonios de los vecinos, reunión de la que también participó Uribe. "Con la CIDH se sintió lo que están viviendo realmente los vecinos. Grandes, chicos, todos son afectados. A veces no hay ni manifestantes y Carabineros pasa gaseando las calles", explica.

El abogado aseguró a este medio que se encuentran trabajando en más querellas criminales en contra de Carabineros por violencia policial.

A continuación, el detalle de ambas querellas contra funcionarios de la 43° Subcomisaría de Carabineros de Lo Hermida

Torturas en Lo Hermida

De acuerdo con la querella presentada a comienzos de semana, el martes 12 de noviembre, a eso de la 1.00 de la mañana, un joven vecino de 23 años fue alcanzado por varias bombas lacrimógenas al interior de la población Lo Hermida, en el contexto de manifestaciones. El joven quedó sin posibilidad de moverse a raíz de los gases, por lo que optó por lanzarse de rodillas al suelo y cubrirse en posición fetal. Un grupo de cerca de diez carabineros lo rodeó para comenzar a golpearlo con patadas directas a la cabeza y al cuerpo, dejándolo inconsciente luego de repetidos impactos en el cráneo.

El joven despertó de golpe varios minutos después al interior de la Subcomisaría de Lo Hermida. Frente a él se encontraba una funcionaria de Carabineros, quien con fuerza tomó sus testículos y le gritó “¡Conchetumadre, quieren todo gratis! ¡Ignorante culiao!”.

Luego, otro carabinero le dirigió la palabra, indicándole que lo liberarían, pero no por la entrada principal del recinto, sino por la puerta trasera que da directamente a la viña Cousiño Macul. Dicha salida irregular es conocida entre los vecinos de Lo Hermida. Pobladores de distintas edades, incluso menores de edad, denuncian haber sido soltados por las cosechas de Cousiño Macul, donde, entre las parras y en la oscuridad, son golpeados y humillados por carabineros. No es de sorprender, entonces, que el joven de 23 años se negara ante la orden de salir del funcionario policial.

Independientemente de su negativa, el detenido -siempre siguiendo el relato de la querella- fue obligado a salir por las viñas en compañía de otro carabinero. Ahí fue interceptado por tres funcionarios que descendían de una camioneta de la institución. Entre insultos, le gritaban: “¿qué haces aquí? ¿Y quién te pegó?”. El joven respondió que fue el GOPE, la fuerza de choque de elite de Carabineros, respuesta que no les pareció a los funcionarios. “¡Nadie te pegó! ¡Di que nadie te pegó!”, ordenaron para luego comenzar a golpearlo nuevamente por cerca de diez minutos según los cálculos de la víctima.

Finalizada la última golpiza propinada por múltiples efectivos policiales, estos procedieron a subir al joven detenido a un furgón antiguo de la institución donde estuvo encerrado por aproximadamente 20 minutos. Luego lo bajaron, lo golpearon nuevamente en la cara y le dijeron que podía irse. Una vez en marcha, carabineros comenzó a disparar al aire, acción que motivó que el denunciante comenzara a correr en zigzag, malherido, temiendo por su vida.

En cuanto al estado del querellante, Matías Uribe, su abogado, explica que es delicado ya que sigue en estado de shock por la experiencia. Aún así, Uribe asegura que dentro de todos los relatos, el del joven de 23 años no es el más grave: "Hay relatos de violaciones y de torturas aun peores que están quedando fuera de las denuncias porque tienen miedo". Por este motivo el abogado asegura que hay que proteger la identidad de los denunciantes en todo momento, ya que están a merced de represalias.

Lacrimógena incendiaria

Los hechos narrados por la segunda querella presentada este lunes son los siguientes:

A las 23:30 horas del 7 de noviembre, la querellante se preparaba para dormir, acostada en su cama. En el domicilio se encontraba con su familia; su madre, su hermana y su hija menor de edad.

De pronto escuchó un ruido en el techo, el que precediío a otros sonidos similares que le hicieron pensar que algo rebotaba en la parte superior de la casa. Al tercer golpe sintió un chispazo, descrito como algo similar a una explosión.

La querellante, en compañía de su hermana, comenzó a revisar la casa. Notaron que las paredes estaban calientes, por lo que decidieron abrir la ventana que daba hacia el techo. Desde ahí comenzaron a ver como el techo del inmueble se quemaba, motivando la salida rauda de toda la familia de la casa por miedo a sofocarse o quemarse con las llamas.

Vecinos ayudaron a los habitantes del inmueble a intentar controlar las llamas hasta que, minutos después, voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa controlaron el fuego.

De acuerdo con Uribe, quien también patrocina esta querella, la casa resultó con daños importantes a causa del fuego en dos habitaciones, incluída la de la menor de edad. En adición, por efecto de los trabajos con agua para extinguir el fuego, el resto de la casa también recibió daños importantes por tener una estructura de madera.

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