[Revisión del VAR]

¿Qué podemos esperar de Chile? Que termine la gira y empecemos en serio a tomar las decisiones definitivas, con expectativas serias y trabajo a mediano y largo plazo. La renovación no consiste en convocar futbolistas jóvenes ni en sumar apellidos que juegan en el extranjero. Consiste en construir un equipo.

Y eso es quizás lo más atractivo: la B no parece estar esperando simplemente a que los grandes vuelvan a ocupar su lugar. Está construyendo su propia historia. Una historia en la que el peso de la camiseta importa, pero no alcanza; en la que cada punto puede modificar completamente el escenario y donde los clubes de regiones vuelven a tener la posibilidad de instalarse en el centro de la conversación.

Porque aquí está el verdadero problema: estamos confundiendo el acceso a la élite con la pertenencia a la élite. Una cosa es llegar y otra, completamente distinta, es brillar. Y aquí aparece algo que me parece todavía más revelador: nuestra reacción como hinchas.

Después de 1982, la FIFA creyó haber encontrado la solución definitiva: los últimos partidos de cada grupo se jugarían en simultáneo. Así ningún equipo podría especular con el resultado del otro encuentro. Era una buena idea. Pero nunca resolvió el problema de fondo, porque el problema no era el horario. Es la naturaleza humana.


