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Viernes, 27 de noviembre de 2020
Administrador apostólico

La trama en la que el obispo Ramos nombró 3 párrocos implicados en red de explotación sexual en Rancagua, mientras asumía como arzobispo de Puerto Montt

Marcos Sepúlveda
Juan Pablo González

En su último día de trabajo en la Región de O'Higgins, Fernando Ramos nombró a Ernesto Castro como párroco en Nancagua, Miguel Riveros en Pichidegua y Robinson Piña en Chimbarongo, quienes fueron vinculados al caso La Cofradía. Si bien la justicia chilena no persistió en las indagatorias, las comunidades de esas parroquias están enojadas y exigen una explicación.

El 22 de enero del 2020 Fernando Ramos envió una carta a la comunidad religiosa de Rancagua, informando que se convertiría en uno de los hombres más poderosos de la Iglesia chilena, al ser nombrado por el Vaticano como arzobispo de Puerto Montt. 

En su carta, Ramos también destacó los cambios que realizó en la diócesis, donde fue asignado como administrador apostólico para resolver el escándalo en que quedó la Iglesia en la región de O'Higgins, tras hacerse público diversos casos de abuso sexual a menores y las fiestas sexuales que incluían a sacerdotes de la zona, conocido como el caso Cofradía.

Entre esos cambios está el simple traslado de los párrocos Ernesto Castro, Miguel Riveros y Robinson Piña, vinculados a la Cofradía, a otras parroquias en la misma región destinado a Castro, Riveros y Piña a Nancagua, Pichidegua y Chimbarongo, respectivamente.

La misiva cierra con un “agradezco al Señor cada uno de los momentos vividos en Rancagua; he aprendido mucho de los sacerdotes, diáconos, religioso(a)s, consagrado(a)s y laico(a)s de esta diócesis. Seguiré orando por ustedes y humildemente les pido su bendición y oración para enfrentar el nuevo desafío que se me ha encomendado”. 

Este documento provocó un terremoto entre los fieles de la región, muchos de los cuales hablan de una especie de Desastre de Rancagua para la Iglesia.

Casi de manera simultánea, el Vaticano decidió premiar a Ramos por su labor en O'Higgins, con el cargo de arzobispo de Puerto Montt, el tercer arzobispado más grande del país.

La cofradía: El desastre de la Rancagua

La diócesis de Rancagua cuenta con 624.501 personas bautizadas, 63 parroquias y 127 sacerdotes y religiosos, repartidos en 33 comunas de no más de 50.000 mil habitantes, exceptuando  Rancagua. La zona está rodeada de montañas, campos y pueblos rurales en donde se generaron dinámicas similares a las de feudos, en donde el sacerdote era voz de autoridad en pequeñas zonas rurales.

“El párroco comienza a ser parte de la familia: termina yendo a tomar once a tu casa, a almorzar a tu casa, te bautiza, te casa, te sepulta tus muertos. El párroco pasa a tener poder, tanto económico como poder sobre tu conciencia, porque además es el que sabe tus pecados, quién te bautizó la guagua, quién te sabe absolutamente todo”, comenta Elisa Fernández, denunciante de la Cofradía. Rancagua es una diócesis muy católica donde muchos daban mes a mes su 1% de su sueldo a la Iglesia, hasta que algo se rompió. 

Desde que estalló La Cofradía se quebró el sistema feudal que tenía la diócesis de Rancagua donde un sacerdote podía pasar 20 o 30 años en una sola parroquia. Según Ismael Godoy de la parroquia de Nancagua, “mucha gente dejó de pagar el 1%, cuando uno iba a cobrar, te decían que no querían pagar por todos los escándalos que tenía la diócesis”.  

El escándalo era mayor: 14 sacerdotes fueron acusados de abusos sexuales, doble vida, encuentros sexuales y robos de dineros. Todos estos eran liderados por Fernando Armijo, conocido dentro de la Cofradía como La abuela. Dentro de este grupo se encontraban los sacerdotes Robinson Piña (Chimbarongo), Aquiles Correa (Granero), Gino Bonomo (Pumanque), Héctor Fuentes (Peumo), Fredy Gorigoitia (El Manzano), Oscar Zúñiga (Las Cabras) , Miguel Ángel Riveros (Chimbarongo), Iván Guajardo (Marchigue), Hugo Yañez (Doñihue), Sergio Farías (Rancagua), Luis Rubio (Paredones), Héctor Pulgar (Rancagua), Cristian Catalán (San Fernando), Pablo Donoso (Pichilemu)  y Ernesto Castro (Coinco). 

Tras esto, el 28 de junio del 2018 el papa Francisco aceptó la renuncia del obispo de la zona Alejandro Goic, y nombró como administrador apostólico a monseñor Fernando Ramos quien llegó a Rancagua con la misión de terminar con el caso de la Cofradía. 

En noviembre del 2019, todos los sacerdotes implicados fueron sobreseidos judicialmente -algunos por la decisión del Ministerio Público de no perseverar- y el administrador Ramos celebró: “Se ha denostado lo que es la acción pastoral de muchos sacerdotes, así como la vida comunitaria de esta diócesis”, comentó a Radio Cooperativa.

Freddy Gorigoitia y Héctor Fuentes renunciaron al sacerdocio. Fernando Armijo, el líder de la Cofradía, falleció el 25 de noviembre del 2018, y no pudo ser juzgado. Las denuncias en contra de  Robinson Piña, Ernesto Castro, Sergio Farias, Cristian Catalán, Aquiles Correa, Gino Bonomo y Hugo Yañez fueron desestimadas por la justicia canónica, siendo restituidos en sus funciones. 

Oscar Zúñiga, Miguel Ángel Riveros, Iván Guajardo, Luis Rubio, Héctor Pulgar y Pablo Donoso deberían encontrarse suspendidos en sus funciones como curas, ya que la investigación canónica sigue, según indica el reglamento de estas investigaciones. Así y todo, Riveros fue reasignado como párroco, pasando de Chimbarongo a Pichidegua.

Patricio Cavour, ex mercedario, es el que lleva la investigación canónica de la Cofradía desde el Vaticano. Sin embargo, hay dudas respecto al un resultado satisfactorio para las víctimas, en especial por parte de una de las investigadoras laicas del caso.

Elisa Fernández es una de las laicas que investigó la Cofradía. El 23 de septiembre envió una carta a Alejandro Goic, denunciando a varios sacerdotes, entre los cuales se encontraba Cavour, a quien acusa de mantener un doble vida con un diácono de Doñihue. Fernández trató de incluir a Cavour en la denuncia canónica pero, según afirma, las presiones del Goic la hicieron desistir.

Esta información fue remitida a la comisión vaticana Scicluna que investiga los casos de abuso en Chile, mediante una carta que envió la misma Fernández, en la que se exige un “investigador o equipo investigador canónico externo a la diócesis de Rancagua, que sea imparcial, ya que sólo de esta forma se asegura una investigación real y transparente”. 

Según Elisa Fernández, denunciante de la Cofradía, “hay muchos jóvenes que no quisieron declarar contra los sacerdotes, porque además hay un tema económico de por medio, ya que los sacerdotes les pagan sus estudios, planes de teléfono, viajes, ropa y  ayudan a las familias”. 

La revuelta de Nancagua

Nancagua es un pueblo que se encuentra a 24 km de San Fernando, de acuerdo con el censo 2012, la zona cuenta con 18.921 habitantes. Tiene dos parroquias, una capilla, un santuario y un hogar de ancianos. El actual  párroco, Fernando Miqueles León, pidió el cambio a una parroquia más pequeña, ya que “a los 65 años de edad no da abasto con la parroquia y quiere descansar”, señala Ismael Godoy, laico y vecino del lugar. 

Cuando se supo que Ernesto Castro, sacerdote implicado en la Cofradía, además de estar involucrado en el delito de sobreventa de tumbas cuando fue párroco de Coinco, sería el nuevo párroco de Nancagua, Miqueles quedó preocupado por el tema, pero ya no podía quedarse en esa parroquia, porque había sido trasladado. Además, el administrador apostólico de Rancagua había oficializado el nombramiento de Castro como párroco de Nancagua. Tras esto, el pueblo completo montó en cólera. 

Primero entregaron una carta al vicario general Gabriel Becerra, misiva que difundieron por el diario regional El Rancagüino. De acuerdo con Godoy de la parroquia de Nancagua “el vicario había pedido parar la publicación de la carta, porque el obispo Ramos se iba a enojar”. Rancagua no tiene obispo, pero la influencia del ahora arzobispo de Puerto Montt es grande. 

Para la comunidad de Nancagua, evitar la llegada del sacerdote Castro “es un tema ético de por medio, un tema valórico, porque al final la fe es confianza, y como yo voy a confiar de un cura así”, comenta Godoy a INTERFERENCIA. 

Por medio  de un contacto telefónico, el vicario Gabriel Becerra  comentó a la comunidad parroquial que el obispo no iba  a dar su brazo a torcer; que no va a hacer ningún cambio. 

El premio de Ramos

Fernando Ramos fue designado arzobispo de Puerto Montt, oficialmente, el 27 de diciembre del 2019 y tomará posesión el 29 de febrero del 2020. Este es uno de los cargos más importantes y apetecidos de la Iglesia católica de Chile, ya que Puerto Montt es una de las cinco arquidiócesis de Chile junto con Antofagasta, La Serena, Santiago y Concepción. Bajo su tutela recaen las diócesis de Ancud, Osorno, Punta Arenas y Aysén, además del propio Puerto Montt.

Solo la diócesis de Puerto Montt cuenta con 250.000 católicos,  23 parroquias, 26 sacerdotes diocesanos y 21  sacerdotes religiosos. Contempla la comuna de Hualaihué, Puerto Montt, Puerto Varas, Calbuco, Cochamó, Fresia, Frutillar, Llanquihue, Los Muermos y Maullín.  

Actualmente, Puerto Montt suma más de 10 sacerdotes denunciados a la justicia. Francisco Núñez, Armando Zamora, Luis Felipe Izquierdo, Dionisio Muñoz, Darío Serrano, Luis Céspedes y Víctor Guerrero se encuentran denunciados por abusos sexuales, mientras que Darío Nicolás y Tulio Soto fueron denunciados por autocontratarse para justificar sueldo extras y sacar de manera irregular psicotrópicos de uno de los Centros de Salud Familiar (Cesfam), tutelado por el Arzobispado de Puerto Montt.

El experto en la Iglesia católica, Marcial Sánchez, señala “vamos a empezar a ver en Puerto Montt que van a terminar los casos, en términos penales, porque va a hacer administrativamente eso. Probablemente va a arreglar algunas iglesias que estén a maltraer y va a hacer los cambios que Ramos estime conveniente”. 

Un hombre de Ezzati 

Luis Fernando Ramos Pérez nació el 2 de enero de 1959 en Santiago. En 1983 ingresó al Seminario Pontificio Mayor de Santiago, fue ordenado sacerdote el 5 de mayo de 1990 por el cardenal Carlos Oviedo Cavada, actualmente denunciado por violación y abuso sexual contra un menor en 1987, según informó INTERFERENCIA 

En 1999 Ramos fue llamado para prestar servicio en la congregación de los obispos en Roma. En 2007 volvió a Santiago como vicario de educación del arzobispado de Santiago y se transformó en rector del Seminario Pontificio Mayor de la ciudad. Con el fin de ordenar el clero de Santiago, fue nombrado vicario episcopal para el clero, convirtiéndose en la mano derecha del obispo de Santiago Ricardo Ezzati, actualmente imputado por casos de encubrimiento. Su relación con Ezzati se volvió más estrecha en 2014, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Santiago y en 2016, como secretario de la Conferencia Episcopal. 

“Es un hombre conservador, pegado a Ezzati. Es super ordenado, esquemático que no se le van las cosas, es un hombre que es capaz de hacer varias cosas a la vez. Es una persona con muchas capacidades para ser un ejecutivo. Ahora eso no tiene nada de pastor, una de las cosas que más le ha costado es ser cura de alma. Un cura de alma es el que se coloca en el dolor del otro, es el que es capaz de visualizar en el otro a Cristo”, describe Marcial Sánchez -historiador experto en la Iglesia chilena contemporánea- al ser consultado sobre el perfil de Fernando Ramos.  

Elisa Fernández, una de las investigadoras del caso la Cofradía, agrega: “Él es el inmisericorde, es una persona muy ególatrata que le gusta el poder. Ramos no es pastoral, no es una persona cercana afectivamente como se espera de un sacerdote, por otro lado, se maneja bien administrativamente y con la prensa, sabe con quién reunirse y con quién no”.

Cuando Fernando Ramos fue nombrado arzobispo de Puerto Montt, el sobreviviente del caso Karadima Juan Carlos Cruz señaló su desacuerdo.

"Me parece pésimo, él es un hombre que era un lacayo de Errázuriz, un lacayo de Ezzati, un hombre que puso la proa a todas las investigaciones, ha habido documentos que han desaparecido en el gobierno de Ramos, que lo dijo el papa en su carta, no señalándolo a él, pero señalando que los obispos habían destruido documentos, Fernando Ramos era activo en eso", comentó Cruz a CNN Chile.

Por otro lado, Ramos, de acuerdo con el medio católico Kairos News, también participó el 28 de enero del 2020 en una reunión secreta en Portugal junto 110 obispos en un hotel, entre quienes también se encontraban los chilenos Juan Ignacio González, Cristián Roncagliolo, Jorge Vega, René Rebolledo, Fernando Chomali y Francisco Javier Stegmeier, organizada por el Acton Institute, un think tank estadounidense de derecha conservadora, que se opone al Papa Francisco. Entre las publicaciones promovidas por Acton Institute se encuentran: ¿Realmente el papa Francisco piensa que los comunistas piensan? o ¿Es el Papa verde?, criticando las posiciones que ha tomado Jorge Bergoglio en materias económicas y medioambientales. 

Pese a todo, Ramos, logró del Vaticano ser nombrado administrador apostólico de la diócesis de Rancagua, en junio del 2018, sucediendo al obispo Alejandro Goic, acusado de encubrir a la Cofradía, caso de corrupción y abuso en la que estaban involucrados 14 párrocos de Rancagua, dado a conocer por Canal 13.

El Vaticano pretendia que Ramos limpiara la diócesis de Rancagua y restableciera la confianza entre la Iglesia y los fieles. Sin embargo, los laicos ahora están en pie de guerra en contra de sus medidas. 

INTERFERENCIA llamó reiteradamente a Fernando Ramos, sin obtener respuesta.

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Comentarios

Comentarios

¡Fantástico!¡ La Fiscalía no perseveró en las acusaciones por no haber nada plausible, pero se es culpable para siempre! ¡Y en la prensa tambien!

MUY BUENA NOTICIA

Pésimo nivel de periodistas, soy un laico y todos sabemos que la justicia ya determinó sobre cada uno de los sacerdotes, cada uno fue sobre seido o sin continuación de sus casos por faltas de recursos, el supuesto líder según los periodistas nefastos de este medio, fue el primer sacerdote sobreseído, donde nada fue constitutivo de delito, porque seguir con noticias así que sólo traen odio y dolor a las víctimas y sus familias? Pésima calidad de periodismo sin verasidad para los lectores.

Sigo sin ver comentario anterior mio que básicamente dice que si la fiscalia no encontró antecedentes que probaran la denuncia y por tanto descartara delitos ¿que debe suceder para que la prensa como ustedes no siga explotando un tema que puede redituarle pero que le quita confianza de gente como yo? Podría elucubrar que fue una operacion para destruir, en su hora de retiro, a un obispo ejemplar y sindicado de izquierdista. Recuerden que el hablo de salario ético hace mucho tiempo.

Es muy injusto los que están haciendo con los sacerdotes... Fueron declarados inocentes y fueron a sus comunidades.¿ Por qué somos muy cruel en hablar contra los sacerdotes? Ellos también merecen nuestro respeto ....

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