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Sábado, 23 de febrero de 2019
Diputada de Izquierda Autónoma

Camila Rojas: “Con Admisión Justa el gobierno nos permite volver a hablar de educación"

Pedro P. Ramírez Hernández

En entrevista con INTERFERENCIA, la parlamentaria del Frente Amplio y ex presidenta de la FECH aborda el proyecto que busca volver al sistema de selección, viendo ahí una oportunidad para que la oposición retome la agenda y la discusión sobre el fortalecimiento de la educación pública.

Tras una semana intensa en materia de educación, luego de que el gobierno hubo presentado ante la Cámara el proyecto de Admisión justa, que reincorpora la selección en los establecimientos educacionales, la diputada Camila Rojas, militante de Izquierda Autónoma, perteneciente a la bancada del Frente Amplio, repasa la propuesta del gobierno y conversa junto a INTERFERENCIA sobre el futuro futuro de la oposición.

Proveniente de San Antonio y egresada de un colegio particular subvencionado, la expresidenta de la FECH fustiga el concepto de meritocracia que ha aparecido en el debate, y del cual se afirma la derecha para defender la selección sobre la base del rendimiento escolar. También Rojas critica la intención del gobierno de potenciar los liceos emblemáticos, en medio de un contexto en el que para ella, los problemas más graves se encuentran en el resto de los establecimientos, los que albergan a la mayor cantidad de estudiantes del país.

¿Qué significa en términos políticos reabrir el debate sobre la admisión escolar?

A mí me parece que es interesante darle la vuelta desde otro lado. La derecha nos propone estas modificaciones, con las que no estamos de acuerdo, pero nos da la posibilidad de volver a preguntarnos sobre la justicia en la educación, ya que las reformas que se han hecho avanzan, pero no han sido suficientes.

En ese sentido, no se hasta dónde ellos midieron el impacto que esto iba a tener, pero al comenzar a hablar de justicia, de esfuerzo y de mérito, nos damos cuenta de que el sistema chileno educativo ha sido injusto.

¿Cómo piensan aprovechar esta oportunidad y avanzar en esta discusión?

Tenemos la intención de proponer cuestiones concretas. Junto a la oposición vamos a presentar proyectos referidos al sistema de admisión, que se hagan cargo de la baja de las postulaciones del sistema municipal, que incluya dentro de los criterios de admisión la prioridad para los niños y niñas que viven dentro de un mismo hogar y que no son hermanos, además de que los particulares pagados tengan un porcentaje de estudiantes con una condición socioeconómica diferente.

Acá hay un debate bien profundo que instalar, el que cuenta con el mayor interés del Frente Amplio, y que apunta a preguntarnos por lo que es la educación pública, más allá que el debate sobre la selección que propulsa el gobierno.

En este punto, desde nuestra perspectiva, hay una premisa encubierta y tiene que ver con que existen muy pocos cupos de buena educación. Entonces el gobierno nos dice que tenemos que elegir entre unos y otros estudiantes para estos pocos cupos que tiene disponibles. Esta es la visión con lo que no estamos de acuerdo, porque, precisamente, ese el el problema fundamental de que el sistema chileno sea tan segregado e injusto.  

Ahí está la discusión sobre la educación pública, para que esta sea masiva y de calidad, cuestión que ha sido excluida en el diseño e implementación de las políticas públicas. 

El gobierno ha dicho durante la semana que maneja encuestas internas que respaldan la idea de que la ciudadanía apoya la selección ¿Qué opinas tú de esta afirmación pensando que las movilizaciones estudiantiles desde 2011 en adelante han buscado justamente revertir esta idea?

A mí me parece que el gobierno juega bien sus cartas. Ellos ocupan como lema la libertad de elegir, se ponen frente a la ciudadanía y le hablan directamente a los padres, madres y apoderados. Les transmiten que esa libertad no existe a partir de la reforma aprobada durante el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.

El tema es que nosotros revisamos el proyecto que el gobierno presentó y lo cierto es que la libertad que el gobierno quiere dar, es la libertad de los colegios para elegir quienes estudian o no en sus establecimientos. Es decir, una libertad para los dueños de los colegios, no para los padres.

Nosotros le respondemos a la ministra y al presidente que cuando los colegios eligen, la libertad de los padres y madres se ve completamente restringida. Entonces, comunicacionalmente el gobierno pega y vende, porque a todos nos gusta la libertad. 

Los resultados, al menos en las pruebas estandarizadas, reflejan desastrosos números en torno a la educación pública ¿Por dónde partir para mejorar la calidad y no depender de un número reducido de buenos cupos?

La PSU, lo que viene a hacer, es mostrarnos una foto de la profunda segregación que existe en el sistema educativo, cuestión que se ha ido profundizando y que evidencia que en la educación pública existen pocos cupos buenos.

A mí me parece preocupante la PSU y creo que en algunos casos agrava el problema. Me refiero a que tenemos una prueba altamente específica que la hacemos rendir a todos los estudiantes por igual, donde se ven perjudicados los pertenecientes a los liceos técnico profesionales, que son un tercio de la matrícula. O sea, le estamos midiendo contenidos que ni siquiera se les enseñan por currículum.

Junto a lo anterior, podemos ver situaciones como que a un estudiante le vaya muy bien en un colegio, que tenga promedio 6,8 o 6,9, pero en un establecimiento de muy mala calidad que no le asegura dar una buena prueba y obtener un buen cupo en la educación superior.

Viendo esta realidad, creemos que hay un sistema que reconstruir. La educación pública ha estado abandonada y no ha sido un foco de las políticas de intervención. El gobierno nos dice que hay que potenciar a los liceos emblemáticos, que hay que tener otros liceos de excelencia, pero se olvidan de la gran mayoría de los colegios públicos. Esa educación es la que tenemos que pensar, hacer crecer y mejorar.

Estudiaste en un colegio particular subvencionado ¿Cómo ha sido para ti vivir esta discusión sobre meritocracia y esfuerzo?

Efectivamente, estudié en un colegio particular subvencionado que se llama Nuestra Señora de Pompeya, en San Antonio. Creo que en el debate en general, sobre todo desde el gobierno, la segregación se siente. Los ministros, en un un 90%, son egresados de colegios particulares y eso se replica en distintos espacios.

A mí me pasa, por ejemplo, al escuchar a la ministra Marcela Cubillos cuando dice "hay quienes creen que ningún niño vulnerable va a llegar a surgir", que no le viene, pues lo dice alguien que salió de un colegio de élite. Y sí, en los colegios particulares  subvencionados efectivamente hay niñas y niños que logramos ingresar a buenas universidades, pero insisto, eso es excepcional y es lo que nosotros cuestionamos.

El otro día, el diputado Jaime Bellolio twitteó y luego también me preguntó acerca de por qué no quería que otros niños y niñas tuviesen la educación que yo tuve. El problema, nuevamente, es que mi caso es una excepción. La mayoría de mis compañeros y compañeras no lograron entrar a la educación superior y no es porque no se hayan esforzado o porque no tengan méritos. En cambip, la gente que tiene plata en Chile no necesita ser tan esforzada y meritoria para estar donde está.

 ¿Qué significa ser hoy oposición y cuáles son los temas que deben levantar para conectarse con la ciudadanía?

Yo creo que hay que partir sobre la base de que la oposición como tal no ha existido. Acá hay un gobierno de derecha que ha tenido una serie de inconvenientes durante el año, principalmente lo que ocurrió a raíz del asesinato de Camilo Catrillanca, donde se complican. Pero sus problemas continúan siendo por su misma acción y no porque exista una oposición potente.

Esto es una dificultad y el desafío sigue muy vigente. Cómo se construye esa oposición pasa fundamentalmente por tener agendas comunes que parten, en primer lugar, por el reconocimiento de los errores que se cometieron en el pasado. Para nosotros, existen una serie de leyes que son derechamente malas y que fueron aprobadas por la ex Nueva Mayoría y la antigua Concertación, por tanto esa fase de autocrítica es necesaria.

Luego de esto, necesitamos tener una agenda común en torno a los derechos sociales. Esta es la única forma de trabajar en conjunto y no tener simplemente un acuerdo electoral, sino efectivamente una disposición política.

¿Cuál es tu posición en torno al incumplimiento del acuerdo administrativo que había alcanzado la oposición para presidir la Cámara y que pone en riesgo la posibilidad de que presidas la Comisión de Educación?

Hay una conversación que tuvo lugar la semana pasada a raíz de la votación de algunos miembros del Partido Radical y de la Democracia Cristiana en el proyecto sobre migración. Nosotros teníamos la confianza de que íbamos a tener una votación conjunta como oposición y eso no existió. Algunos miembros de esos partidos se cuadraron con el gobierno en cuestiones que nos parecen graves, porque dejan en un muy mal pie a los migrantes.

Eso va en la línea que te mencionaba de que no existe oposición, por lo que vemos que el acuerdo administrativo no nos está sirviendo. Es lógico que revaluemos en conjunto con la mesa política del Frente Amplio si vale la pena darle los votos a Gabriel Silber (DC) para que esté en la testera todo el 2019, pensando que vienen proyectos muy importantes como la reforma tributaria y de pensiones, temas claves para el Frente Amplio.

Esta decisión puede tener efectos. Pero nos importa que esta discusión se reabra porque cuando firmamos el acuerdo en 2018 habían ciertas expectativas. Eso debemos mostrarle transparentemente a la opinión pública.

Ustedes, como Izquierda Autónoma acaban de tener su propia confluencia con el partido Poder y van a lanzar ahora a Comunes, un sub bloque distinto a Revolución Democrática y a los otros partidos que están convergiendo, cuyo referente más conocido es Movimiento Autonomista ¿Cuáles son los desafíos principales de esta nueva organización y por qué no confluir con estos otros sectores?

El proceso de fusión se dio durante todo el 2018 y culmina este domingo con el anuncio definitivo del partido Comunes. Creo que lo que nos une es la necesidad de construir oposición y tener un programa claro en la defensa de los derechos sociales que podamos poner en ejecución desde ahora, sin esperar a ser gobierno para intentar hacer transformaciones que estén conectadas con lo que está pasando socialmente en Chile.

Esas son las reflexiones principales y además existe una cuestión pragmática, a raíz de la atomización de las fuerzas dentro del Frente Amplio, cuestión que consideramos que no es útil y en consecuencia hemos hecho todo lo posible para ir buscando confluencias.

Esto responde a un momento particular, donde vemos que esta es la mejor alianza posible, con la que esperamos convocar a una mayoría más grande y que no sea solo la suma de Izquierda Autónoma y Poder.  

Es importante decir que no está negada la posibilidad de que en otro momento tengamos una confluencia mayor. El foco no está puesto en las diferencias con el resto, sino más bien en la posibilidad que teníamos entre 2018 y 2019 de unirnos y no continuar trabajando de forma atomizada.

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