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Sábado, 19 de septiembre de 2020
37 años desde el último acuerdo

Chile pide histórica línea de crédito al FMI

Andrés Almeida
Diego Ortiz

FMI

El país finalmente solicitó 24.000 millones de dólares al organismo multilateral. Se trata de un dato que adelantó INTERFERENCIA, pero -contrario a lo informado- fue finalmente el Banco Central y no Hacienda quien hizo el requerimiento. Esto implica que el dinero irá a reforzar la política monetaria y no al gasto social o de desarrollo.

Después de 37 años Chile volvió a golpear las puertas del Fondo Monetario Internacional (FMI), esta vez para pedir una línea de crédito por 24.000 millones de dólares a la cuenta del Banco Central del país. La última vez que algo así ocurrió fue en 1983, cuando la dictadura de Augusto Pinochet pidió un crédito de 900 millones de dólares con los que enfrentó la crisis económica de esa época y rescató a los bancos.

Si bien en 1983 el mecanismo de acceso a los fondos del FMI fue un préstamo que fue directamente a las arcas fiscales y hoy el método es una línea de crédito que el Banco Central puede emplear o no, conforme sus necesidades, sin que el dinero vaya al gobierno, ambos momentos tienen en común el propósito de reforzar el sistema financiero.

INTERFERENCIA había informado la semana pasada de estas tratativas, aunque la negociación no corrió por parte del Ministerio de Hacienda -sino el Banco Central, que es autónomo- y no fue un préstamo -sino una línea de crédito- como se informó. Pero la transacción sí corresponde a los órdenes de magnitud reportados, y a que -finalmente, en caso de usarse este instrumento- serán los contribuyentes quienes pagarán la deuda al FMI.

El Banco Central esta vez busca decirle al sistema financiero chileno que tiene suficientes espaldas y que el país no tendrá problemas de liquidez, inflando las reservas internacionales (en dólares). El propósito declarado de la política de liquidez del órgano emisor es “velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos. En los regímenes de tipo de cambio flotante, como tiene Chile, las reservas internacionales se utilizan para proveer liquidez en moneda extranjera a fin de cumplir con los objetivos antedichos”.

Si bien esta línea de crédito está diseñada para garantizar liquidez, nada impide que vaya a los instrumentos de política monetaria; compra y venta de dólares para favorecer un tipo de cambio, la inyección eventual de recursos al sistema financiero a través de préstamos a los bancos, y el control del precio de ese dinero que ingresa a la economía a través de la tasa de interés.

Como antecedente, este instrumento financiero del FMI se denomina línea de crédito flexible (FCL, por sus siglas en inglés), solo existe desde 2009, para la crisis subprime, y ha sido solicitado por México, Colombia y Polonia, y ahora Chile y Perú, y nunca se ha empleado, según consigna el Diario Financiero

La información llegó a través de un comunicado publicado por el FMI en su página oficial, en el que se dio a conocer el estado de la solicitud de línea de crédito enviada por Chile a la entidad. Se explica que la junta directiva del FMI se reunió para evaluar el requerimiento presentado por el país para obtener una línea de crédito flexible durante dos años por un monto cercano a los US$ 24 mil millones, siendo una línea de crédito que será tratada como “precautoria” ante eventualidades que puedan afectar al país. 

El comunicado continúa indicando que “la directora general del FMI, Kristalina Georgieva, pretende recomendar la aprobación del arreglo FCL para Chile en la próxima reunión de la Dirección Ejecutiva del FMI”, la cual tomará lugar en las próximas semanas y se decidirá si aprueba o no el FCL solicitado y promovido por la propia directora general de la entidad. 

“El FMI está listo para continuar con su apoyo a Chile durante estos tiempos desafiantes”, cierra la declaración de la organización financiera.

Dinero ¿para qué?

Dicho de otro modo, esta línea de crédito -que puede usarse o no, en cantidades discrecionales- no es un dinero que pueda gastarse en rescatar la economía a través de gasto público. 

Al respecto, el economista Mario Rosales destaca que “Hacienda se endeuda en 2.000 millones de dólares, mientras que el Banco Central lo hace en 23.000 millones. Es lo que debería hacer Hacienda: endeudarse ahora, con tasas de interés históricamente bajas; aunque no use ya esos recursos, sino que los tenga listos para usar en caso de mayor emergencia”.

Para este economista de la Cepal y ex diplomático, el Estado debe empezar ya a llegar con la ayuda a familias vulnerables, pues está dejando espacio para el ingreso de los narcos en medio de la pandemia. “El Banco Central tiene un mejor diagnóstico que el gobierno y eso es lamentable, pues tendremos un costo en vidas, empleo y actividad económica que era absolutamente evitable”. 

Según Rosales, la reticencia a endeudarse del gobierno “no es fiscal sino ideológica; el gobierno desea resistir el aumento en tamaño y funciones del Estado en la actual crisis sanitario-económica, pues le teme a la posibilidad de tener que elevar impuestos más adelante, una vez que superemos la pandemia y debamos enfrentar la reactivación de la economía y los empleos, además abordar los desafíos pendientes del estallido social”.

El desmentido de Briones

Tras la publicación del artículo de INTERFERENCIA en que se dieron a conocer los acercamientos entre Chile y el FMI, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, fue escueto en sus declaraciones: "El gobierno no ha solicitado recursos al Fondo Monetario Internacional. No tengo más que decir respecto a ese artículo". 

El ministro no faltó a la verdad, pero el dato de que Chile estaba acercándose al FMI para obtener recursos equivalentes en torno a 20.000 millones de dólares también era cierto, solo que lo estaba haciendo a través del Banco Central y no el Ministerio de Hacienda. 

Un dato que Briones sabía o debió saber, pues es sabido entre altos funcionarios vinculados al manejo económico del país que la coordinación ha sido permanente entre el titular de Hacienda y Mario Marcel, presidente del Banco Central. 

Además, quien representa a Chile ante el FMI es un funcionario designado por el Ministerio de Hacienda, y quien probablemente debió llevar algunas responsabilidades en el acercamiento entre el órgano multilateral y el Banco Central. 

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