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Sábado, 15 de agosto de 2020
Viña del Mar

Copec informa qué bacteria específica pretende usar para descontaminar Las Salinas y despierta nuevas suspicacias entre vecinos

Lissette Fossa

La Inmobiliaria Las Salinas, del Grupo Angelini, especificó a INTERFERENCIA -después de meses de silencio- que su plan incluye bacterias acinetobacter DD78. Pese a que dicen que son inocuas, los vecinos, asesorados por biólogos, piden estudios que lo respalden, considerando que el valioso paño está a metros del Hospital Naval.

Tal como si fuese la tierra prometida, el paño de 16 hectáreas del sector de Las Salinas, en Viña del Mar, es uno de los terrenos más codiciados para la construcción de inmuebles en la ciudad. Frente al mar, cercano a Reñaca y a un lado del Hospital Naval de la ciudad, el terreno está valuado en más de 60 millones de dólares.

Sin embargo, así como muchos tesoros codiciados, conlleva una maldición moderna: está contaminado con diversos derivados del petróleo, metales pesados y químicos, tras haber sido ocupado por cerca de 80 años, hasta la década de los noventas, por parte de las petroleras Copec, Esso, Shell y la Sociedad Nacional de Oleoductos (Senacol), como zona de sacrificio.

Tras años de proyectos de saneamiento del terreno que han fracasado, la empresa Copec, de la familia Angelini y la actual dueña del paño, está a la espera del resultado del tercer proyecto ingresado al Servicio de Impacto Ambiental (SEA), que involucra la descontaminación de la zona. El plan ya ha tenido 251 observaciones ciudadanas. 

Pero el proyecto tenía un misterio, del que poco se conocía, hasta el día de hoy.

La remediación de la tierra -en caso de ser aprobado por el SEA- se realizaría con un proceso biológico, es decir, con bacterias, que se “comerían” los elementos contaminantes, como hidrocarburos. Pero las bacterias específicas no se conocían. Sin embargo, Inmobiliaria Las Salinas confirmó a INTERFERENCIA el uso de una de las más cuestionadas: pretenden usar el acinetobacter DD78.

Las bacterias de la familia del acinetobacter están relacionadas a procesos de descontaminación de hidrocarburos. Sin embargo, es poco lo que se sabe del tipo acinetobacter DD78. Según Copec -basados en un estudio respecto del carácter genético de la bacteria- esta no es patógena para las personas.

“Se han hecho todos los estudios al respecto. Particularmente el laboratorio de microbiología de la Universidad Técnica Federico Santa María, dirigido por el doctor Michael Seeger, logró determinar el genoma de la bacteria a ser utilizada en el proyecto, confirmando dos cosas: Su alto poder degradativo de hidrocarburos; y que no es un agente patógeno”, afirman funcionarios de Inmobiliaria Las Salinas, perteneciente a Copec.

Sin embargo, la respuesta de Copec no satisface a los vecinos que se oponen al proyecto inmobiliario, quienes llevan años de disputa con la empresa. 

Copec informó en abril que usaría una cepa de acinetobacter, pero no especificó -hasta ahora- el tipo de bacteria específica que se usaría, lo que despierta las suspicacias de los vecinos, quienes reclamaban la información, pues las bacterias de la familia acinetobacter están relacionadas a enfermedades respiratorias e infecciones intrahospitalarias.

“Tenemos total desconfianza en la empresa. Es más, recién ahora que INTERFERENCIA está investigando el tema sabemos el tipo de bacteria que van a ocupar. Nunca se lo expresó a ningún servicio del Estado. Nuestros asesores -buscando por todos lados- no encuentran ninguna información de la bacteria ¿cómo podemos saber sus efectos? ¿cómo los servicios van a aprobar un proyecto sin saber qué efectos puede tener en el ser humano?”, afirma Gonzalo Pavez, vocero del Movimiento un Parque para Las Salinas.

Una larga espera

La disputa por el futuro del lugar ha sido una historia larga. Ya en 2002, la empresa Copec, junto a las otras petroleras, envió para su estudio de impacto ambiental el Proyecto de Recuperación Terreno Las Salinas, que buscaba poder descontaminar el terreno. Para ello, se removerían toneladas de tierra del lugar hacia otras ciudades de la región.

Los mismos estudios de las empresas mostraban el nivel de contaminación en la zona. Se encontraron “concentraciones de metales -bario, cobre, plomo y zinc-; agroquímicos, xilenos, clorofenoles, bifenilos policlorurados, hidrocarburos poliaromáticos y aceites minerales. Además de benceno, xileno, naftaleno, fenantreno y aceites minerales en las muestras de aguas subterráneas. También, agroquímicos como el DDT, DDE, DDD y drines. Todos estos compuestos peligrosos e incluso cancerígenos, a largo plazo, para la población.

Un reportaje de Ciper del año 2008 detalló la cantidad de contaminantes, su peligrosidad y las contradicciones en las que incurrieron las petroleras en sus informes. Por ejemplo, en el proceso de evaluación de impacto ambiental, cambiaron el sistema de medición de los contaminantes desde el holandés (mucho más estricto) al estadounidense. Al principio las empresas se remitieron a los valores de químicos y contaminantes para la construcción de “parques y jardines”, cuando su fin era inmobiliario, y esto les permitía sanear tan solo un metro de suelo de profundidad. Así también se omitieron datos en uno de sus informes, que por error era posible verlos gracias al modo “control de cambios” del documento Word.

Tras el reportaje, el proyecto tuvo modificaciones, pero finalmente fue realizado un primer proceso de remoción de tierras y de saneamiento del terreno, el que culminó en 2009. Tras unos años, fue Copec la que terminó comprando el terreno a las otras petroleras. En 2013 Copec creó la Inmobiliaria Las Salinas, para llevara cabo el proyecto inmobiliario.

En 2017, el proyecto de impacto ambiental de la inmobiliaria fue rechazado, según el SEA, por carecer de la información suficiente sobre el saneamiento y los contaminantes. La empresa, incluso, recurrió a la justicia para anular la decisión, sin éxito.

A fines de 2018, Inmobiliaria Las Salinas presentó otro proyecto de saneamiento del terreno. En el proyecto, Copec apuesta por un proceso de biorremediación, con bacterias que “comen” los hidrocarburos, "para que el terreno no represente riesgos para la salud de las personas que ocupen o transiten por el sitio, de acuerdo a lo establecido en el Plan Regulador Comunal (PRC) de Viña del Mar”, como afirma en el documento del proyecto. 

A través de estructuras llamadas “biopilas”, las bacterias se reproducirían y fagocitarían los contaminantes. Este proceso se aplicaría en la tierra, hasta seis metros de profundidad, y en las aguas subterráneas. Con un costo de 55 millones de dólares, el proyecto promete ser un proceso biológico y químico único en Chile. Tendría un tiempo de aplicación de cinco años y sus resultados irían siendo monitoreados por la Inmobiliaria, a través del comité de científicos con quienes trabaja.

Sin embargo, desde los inicios del proyecto, las comunidades alrededor del paño de terreno comenzaron a organizarse y han desarrollado una elaborada oposición. Se han asesorado con biólogos, abogados y han desarrollado actividades para visibilizar el posible desastre ambiental al que afirman que podría llevar la construcción de departamento o casas en ese lugar. Gracias a su organización, el proyecto tuvo 251 observaciones ciudadanas en 2019. Para ellos, la solución para descontaminación está en reforestar el lugar, para que la naturaleza a largo plazo limpie la zona.

“Creemos que Salinas no debiese ser inundada con cementos, sino con verde, con árboles y además creemos que es la manera de descontaminar. De hecho, tenemos ejemplo claro en Quinteros y Puchuncavi, la fitoremediación, con flora y bosques autóctonos, que pueden  descontaminar más el terreno, son más efectivos y menos intrusivos para la salud humana, que la bioremediación que pretende la empresa”, afirma Gabriel Muñoz, abogado del movimiento ciudadano en contra del saneamiento de Copec.

Para esta etapa del proceso, un factor clave eran las bacterias que se usarían en la remediación. La empresa no las detalló en su informe original, de fines de 2018, enviado al SEA. Tampoco lo hizo en su primera adenda de octubre de 2019, en donde menciona los géneros de bacterias que se usarían, sin especificar su nombre. Finalmente, en abril de 2020, en su segunda adenda, la empresa menciona a las tres bacterias que se usarían en la remediación: “Estas cepas bacterianas corresponden a cepas degradadoras de hidrocarburos (no patogénicas) de los géneros rhodococcus, pseudomonas y acinetobacter”.

A pesar de la tardía respuesta de la empresa, la petrolera aún no confirmaba qué tipo de bacteria específicas usaría de cada familia de pseudomonas y acinetobacter, ya que hay varios tipos de ellas. 

Este dato alertó a más de 40 organizaciones, las cuales en mayo firmaron una carta pública en que dudaban sobre “la nula información entregada por Copec sobre el efecto de las bacterias en la salud de las personas, en especial respecto de la exposición de la población a los 1.320.000 metros cúbicos de tierras contaminantes y bacterias patógenas”.

“Debemos tener en cuenta la gran documentación científica que reconoce a la acinetobacter como un importante patógeno, en palabras sencillas, que tiene la capacidad de mutar y contagiar al ser humano. Son descritas  como ‘alarmantes’ por su habilidad de acumular diversos mecanismos de resistencia, la aparición de cepas resistentes a todos los antibacterianos comercialmente disponibles y la carencia de nuevos antimicrobianos en desarrollo”, agregaba la misiva.

Según fuentes ligadas a la Inmobiliaria de Copec, la información sobre la especificidad de la bacteria no era necesaria en el primer proyecto entregado al SEA, por eso fue agregada en la última adenda.

“Ahí hubo una especie de mala práctica de parte de la empresa, porque cuando uno presenta un estudio de impacto ambiental tiene que mostrar sus cartas, decir a qué y qué va a ocupar para todos estos efectos. Eso no fue desarrollado en la primera adenda y solo ahora en la segunda adenda aparece esta solución. Eso indica que entremedio ha habido varios cambios”, reflexiona Muñoz. 

Las bacterias en disputa

Un informe de análisis sobre el proyecto realizado en 2018 por dos ingenieras de la Universidad de Playa Ancha, dió señales que alertaron a las organizaciones sociales para reactivarse ante el proceso de remediación con bacterias. En el informe, además de una serie de observaciones sobre los compuestos que la empresa afirmaba que usaría en el proceso, se alerta sobre el uso de las bacterias.

“En relación a los microorganismos que se usarían en la biopilas o en la bioaumentación, no existe información. Sabemos que ante una pregunta formal realizada por una ciudadana de Viña del Mar, se estableció que se trataría de los géneros acinetobacter y pseudomonas, géneros que si bien se han usado en remediación de suelos, presentan gran cantidad de especies y peligros de infecciones siendo éstas resistentes a gran cantidad de antibióticos y extremadamente difíciles de controlar, información que está documentada por una gran cantidad de autores, se mencionan algunos: Vegasa (2005), Diomedi (2005), Vecchiola (2008), Lemos (2011), Vanegas & Númera (2014), Rada Cuentas (2016), Zahng (2018)”, indica el documento.

Un estudio de 1991 de académicos de la Universidad de Tel Aviv, Israel, también alertaba sobre el riesgo que podría tener en la salud de las personas la aplicación de estas bacterias para descontaminar.

En cambio, en su web, Copec cita variados ejemplo en Europa, del uso de bacterias para remediación de terrenos. Esto, a pesar de que en Chile no hay una normativa específica para el desarrollo de estos proyectos, lo que haría único la aplicación de la remediación en Las Salinas, lo qur tienen  complejidades extra, dada su cercanía al Hospital Naval.

Algunas bacterias de la familia del acinetobacter han sido estudiadas como eficientes fagocitando hidrocarburos. Sin embargo, un estudio de 2017 las muestran como útiles para esta labor, pero también muestra resultados de que serían resistentes a antibióticos, lo que incluye a las del tipo DD78, las que se se encontraron en el Valle del Aconcagua.

“Todos los aislamientos bacterianos mostraron resistencia a los antibióticos (2-5) probados. Esto no es sorprendente, ya que la resistencia a los antibióticos se extiende ampliamente en las bacterias ambientales. El uso extensivo de antibióticos en la agricultura en el Valle del Aconcagua es una fuente importante de antibióticos en el medio ambiente”, señala el texto del estudio.

Para los detractores del proyecto de remediación, la posible resistencia a los antibióticos  alerta que habría que poner atención. Otros estudios también alertan sobre esta característica de estas bacterias.

Consultados por INTERFERENCIA, Inmobiliaria Las Salinas es categórica en asegurar que las tres familias de bacterias que actuarían en la remediación no son patógenas.

“Existen alrededor de cincuenta especies de acinetobacter, por lo tanto, no se puede hablar en general de ellas. Se tiene que especificar la especie. Las bacterias que se utilizarán en el saneamiento del sitio de Las Salinas no son patógenas. Las especies ambientales del género acinetobacter propuestas para la biorremediación han estado siempre presentes de manera natural en el terreno y las investigaciones desarrolladas han permitido establecer su alto potencial para degradar hidrocarburos”, declararon funcionarios de la empresa a INTERFERENCIA.

“¿Cuál va a ser el impacto en el turismo y la salud de la población si se ocupan estas bacterias multi resistentes a antibióticos a metros de las personas? Nosotros como habitantes del lugar y como pobladores no vamos a dejar que se nos esté exponiendo a tal nivel de peligro”, responde por su parte el vecino Gonzalo Pavez.

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