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Domingo, 20 de enero de 2019
Caso Catrillanca

Crisis por Carabineros: Blindando al ciudadano Chadwick

Maximiliano Alarcón G.
Nicolás Massai D.

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Carabineros de Chile
Carabineros de Chile

La divulgación de las imágenes del asesinato de Catrillanca dejó en evidencia que, o bien el ministro del Interior y el jefe policial fueron engañados por subalternos, o derechamente mintieron a la ciudadanía. La actual crisis generada por la negativa de Hermes Soto a renunciar es sólo el coletazo.

La difusión de una serie de videos este miércoles que muestran exactamente lo que ocurrió la tarde del 14 de noviembre en que fue asesinado el comunero mapuche Camilo Catrillanca, han sumergido al gobierno y a Carabineros en la crisis política más grave desde que Sebastián Piñera asumió el poder en marzo de este año.

Las imágenes divulgadas por la prensa no solo echaron por la borda todas las afirmaciones que, hasta ahora, habían realizado el Director General de Carabineros, general Hermes Soto, y el ministro del Interior, Andrés Chadwick, sino que dejaron en evidencia algo mucho más incómodo para estas autoridades: o efectivamente no sabían qué sucedió ese día -lo que significa que subalternos les ocultaron información-, o peor aún, sí sabían y decidieron ocultar esa información a la ciudadanía. Ninguno de ambos escenarios deja bien parado a La Moneda y Carabineros.

El resultado ha sido la peor crisis entre el gobierno y las fuerzas del orden desde inicios de los años 90, cuando el jefe de la policía uniformada y ex miembro de la Junta Militar de la dictadura, general Rodolfo Stange, desafió abiertamente al gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y no renunció a su cargo.

Aunque la situación actual de Hermes Soto es similar -se ha negado a renunciar pese a la petición del propio Presidente-, hoy los jefes de Estado cuentan con herramientas para destituir a los jefes de las fuerzas armadas y de orden. Sin embargo, se trata de un proceso poco expedito, por lo que mañana Piñera comparecerá ante el Congreso para obtener el respaldo político del poder legislativo y, posteriormente, remitir la orden a la Contraloría General. Es un proceso que puede durar, en el mejor de los casos, varios días, y en el peor, varios meses, tensionando al máximo las relaciones.

Cuando se difundieron los videos del operativo policial que terminó con la muerte de Catrillanca, se encendieron las alarmas en La Moneda. El gobierno, en especial el titular del Interior, Andrés Chadwick, tenía en mente una sola cosa: ¿quién filtró esas imágenes que dejaban por el suelo su credibilidad?

De todos modos, Piñera parece contar con el respaldo político de amplios sectores de la oposición, en especial de la ex Nueva Mayoría. El senador y ex ministro José Miguel Insulza (PS), salió temprano ayer a clavar las estacas en ese territorio. “Si no sabía el General Director de Carabineros, ¿cómo iba a saber el ministro del Interior? No podemos estar todos los días diciendo que tiene que renunciar alguien. Conmigo no van a contar”, afirmó en una entrevista a la radio Pauta, perteneciente a la Cámara Chilena de la Construcción.

Otro legislador opositor comentó a INTERFERENCIA que “se abre ahora una oportunidad histórica para definitivamente establecer el control civil sobre Carabineros”.

¿Qué pasó?

Cuando se difundieron los videos del operativo policial que terminó con la muerte de Catrillanca, se encendieron las alarmas en La Moneda. El gobierno, en especial el titular del Interior, Andrés Chadwick, tenía en mente una sola cosa: ¿quién filtró esas imágenes que dejaban por el suelo su credibilidad?

Durante la tarde y noche del miércoles Chadwick no respaldó al general Soto, pero tampoco le quitó todo el piso. Pero en privado le exigió al jefe policial averiguar quiénes eran los responsables de las filtraciones. La respuesta habría llegado tarde esa noche o en la madrugada del jueves: gente cercana al ex Director General Bruno Villalobos estarían detrás de esa maniobra.

Debido a los casos de corrupción, conocidos como ‘Pacogate’, que involucran a varios altos funcionarios de la institución, el mando de Carabineros se ha visto envuelto en duras purgas internas y la filtración de los videos correspondería a ello.

La renuncia de una docena de generales policiales que se dio a conocer ayer, en medio de especulaciones de la prensa y trascendidos del palacio de gobierno, sólo vino a reafirmar que, al interior de la institución policial, existe una fuerte pugna de poder. Al comienzo se informó que estos generales estarían renunciando como señal de respaldo a la institución, más que de darle el apoyo al general Soto. El raciocino sería: ¿por qué nosotros, Carabineros, somos los único que debemos cargar con la culpa de la muerte de Catrillanca, cuando autoridades civiles también tienen responsabilidad en los hechos? En otras palabras, si tiene que caer el general Soto, también debería caer el ministro Chadwick.

En círculos del palacio presidencial y del alto mando de Carabineros consultados por INTERFERENCIA, se especulaba ayer en la noche que la negativa a renunciar de Soto se debía a que, después de cumplir con despedir a estos 10 generales como lo había pedido La Moneda, no estaba dispuesto a poner también su cabeza a disposición del gobierno.

Sin embargo, con el paso de las horas comenzó a emerger otro cuadro. Fue el general Soto quién -a petición de La Moneda- les pidió la renuncia a esos generales, descabezando de paso el alto mando que él mismo había conformado y propuesto al gobierno a inicios de año. De hecho, las cinco mayores antigüedades forman parte de la lista de ‘renunciados’.

¿Por qué no renuncia Hermes Soto?

En la tarde de ayer, un nervioso e incómodo Presidente Piñera dio una conferencia de prensa antes los periodistas acreditados en La Moneda. Flanqueados por el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, y por su primo hermano y ministro del Interior, Andrés Chadwick, el mandatario envió un mensaje claro:

“He llegado a la conclusión de que Carabineros necesita un nuevo liderazgo para poder enfrentar con mayor voluntad, velocidad y eficacia, todos los problemas que lo aquejan en el presente, y todos los desafíos que deberá enfrentar en el futuro”, dijo, enfatizando en varias ocasiones los problemas de probidad que enfrenta la institución. “Por todas estas razones en el día de hoy le he pedido la renuncia al general Hermes Soto Isla, general director de Carabineros. Para lo cual hemos iniciado los procedimientos correspondientes”.

Este aparente golpe de timón, en realidad esconde algo más grave: la negativa de Hermes Soto a dejar su cargo, desafiando, como en su momento el general Stange, a la autoridad civil.

En círculos del palacio presidencial y del alto mando de Carabineros consultados por INTERFERENCIA, se especulaba ayer en la noche que la negativa a renunciar de Soto se debía a que, después de cumplir con despedir a estos 10 generales como lo había pedido La Moneda, no estaba dispuesto a poner también su cabeza a disposición del gobierno. Sin embargo, nuestro medio no pudo comprobar que ello haya sido efectivamente así.

Lo único claro que ha emergido a partir de los últimos acontecimientos es que el ministro Andrés Chadwick ha agotado su línea de crédito. Después de la débil interpelación en el Congreso, a la luz de los videos y los nuevos antecedentes que se conocen hoy, algunos grupos de la oposición piensan llevar adelante una acusación constitucional en contra del secretario de Estado.

Y ello podría, esta vez, ser bastante más complicado para el ministro.

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