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Viernes, 10 de julio de 2020
Territorio pehuenche

A destiempo, insuficiente e inapropiada: La gestión Covid-19 del gobierno en Alto Bío Bío

Joaquín Riffo Burdiles

Comunidades pehuenche, personal médico y el propio Municipio muestran su inconformidad por la forma en la que el gobierno abordó la crisis Covid-19 en una de las comunas más aisladas y vulnerables de Chile, la que hace unas semanas registró una de las tasas más altas de contagio por número de habitantes a nivel nacional.

Desde su primer caso positivo detectado a mediados de mayo, la comuna de Alto Bío Bío registró una preocupante alza en sus habitantes contagiados por Covid-19, llegando incluso a presentar la tasa más alta de contagio por número de habitantes de la región, lo cual se ve reflejado en el último informe epidemiológico del Ministerio de Salud correspondiente al 28 de junio, en el cual la comuna todavía presenta la tasa de incidencia acumulada más alta, si bien la ‘primera ola’ de contagios ya fue superada y la tasa de incidencia actual ha bajado drásticamente. 

Pero, según indican habitantes, personal médico y el Municipio, esto se pudo haber evitado.

Lo anterior puesto que, entendiendo las características demográficas, económicas y culturales de la zona, las autoridades locales venían desde marzo exigiendo medidas concretas que apuntaran a prevenir la expansión del virus en una comuna con altos índices de pobreza, aislamiento y dispersión geográfica, y en donde más del 84% de la población se identifica como mapuche-pehuenche. 

Así, las principales críticas a la gestión gubernamental de la pandemia en la comuna tienen relación con haber actuado a destiempo -puesto que, según denuncian, el grueso de las acciones gubernamentales se tomó tras conocerse el primer caso de contagio-, de forma insuficiente e inapropiada respecto del contexto geográfica de Alto Bío Bío, apuntando a que las intervenciones sanitarias no pueden ser homólogas en todo el país, sin considerar las condiciones propias de cada territorio. En ese sentido, indican, hay que considerar que se trata de comunidades bastante apegadas a las tradiciones donde apuntan a que no hubo mensajes preventivos ni tampoco se consideró la crisis de abastecimiento de una eventual cuarentena.

Felipe Purrán, residente de una de las comunidades de Alto Bío Bío, afirma que hubo una despreocupación por parte de las autoridades de visitar a las distintas comunidades, conversar con sus lonkos y orientar o educar a la gente de cómo enfrentar los contagios como territorio. 

“Fue un poco molesto que a la gente le dijeran ‘quédate en casa’ cuando todos los meses tiene que ir a pagar la luz o el agua, o personas que están cesantes y necesitan ir a buscar su sustento de alguna manera. No se puede decretar eso sin ofrecer una ayuda concreta”, explicó. 

“En marzo se le pidieron cuatro cosas muy concretas al gobierno: cuarentena comunal; cajas de alimentos para poder pasar la cuarentena; fortalecimiento de nuestros equipos de salud en postas y Cesfam; y una residencia sanitaria en la comuna”, indican a INTERFERENCIA desde el Municipio de Alto Bío Bío, a cargo del alcalde Nivaldo Piñaleo.

A partir de esto, el Municipio optó por instalar su propia barrera comunitaria durante ese mes, que -por tener características civiles- sólo servía como medida informativa para quienes entraban y salían de la comuna, pero sin restringir el acceso. Desde hace unas semanas esta situación se subsanó con un cordón sanitario impuesto por las autoridades, el que no ha estado exento de polémicas y denuncias de malos tratos hacia los pehuenches del sector, tal como consignó Radio Bío Bío el pasado viernes.

Consultados por nuestro medio ante estas críticas, desde la Secretaría Regional Ministerial (seremi) de Salud de Bío Bío enviaron un reporte de las acciones que se han llevado a cabo en la comuna, las que incluyen campañas educativas desarrollada en días de pago que congregan a mucha gente, la elaboración de un set de elementos denominado kit preventivo Covid-19, el contacto con facilitadores interculturales, quienes efectuaron una traducción al chedungun (variante pehuenche del mapudungun) de los mensajes sobre qué es el coronavirus y las medidas de cómo prevenirlo, operativos de control sanitario en locales comerciales, y afiches y cápsulas radiales para informar a la población. 

Alerta sanitaria

En junio, el médico del Cesfam de Ralco, Alfonso Lépez, elaboró un informe para dar cuenta al Colegio Médico de la situación que estaban viviendo en la comuna. En el documento, el profesional comienza explicando las particularidades del territorio y su población. 

Entre esos datos, el facultativo recuerda que Alto Bío Bío es la comuna de la provincia del Biobío con mayor superficie, siendo de 2125 km cuadrados, superando a Los Ángeles y Antuco, con una densidad poblacional de 2.7 habitantes por kilómetro cuadrado y un 95,45% de ruralidad. Y que según la encuesta Casen 2017, es la segunda comuna más pobre en ingresos de Chile.

“Contamos con una población adulta mayor (60 o más años) que representa el 11.3%, teniendo un nivel educacional promedio de 2.2 años de estudio, llegando a ser 1 en comunidades más lejanas y un 88.3% de ellos se encuentran en el tramo socioeconómico más vulnerable. Los hogares carentes de servicios básicos alcanzan, en promedio, el 74.7% del total, siendo, en algunas unidades vecinales hasta casi un 90%, con un nivel de hacinamiento promedio de 19.1%, siendo de hasta 30% en algunos sectores”, describe.

Junto con relatar las dificultades que han tenido en la toma de muestras PCR y acceso a la información de parte de la Seremi de Salud, finaliza apuntando a que “estamos muy ciegos en relación al actual problema de cantidad de casos que hay, no tenemos la forma de testear más personas por día con la dotación actual, no tenemos la capacidad de suplir las urgencias probables que se generen en las comunidades, al mismo tiempo la gente no tiene en mayoría de los casos la forma de solicitar ayuda de manera oportuna y no tenemos ninguna medida a la fecha que ayude a mitigar lo que sucede y va a suceder”.

En conversación con INTERFERENCIA, Lépez profundizó en algunos de los problemas que ha tenido el personal médico en la zona. 

“A diferencia de lo que se nos indicó desde el gobierno de cómo ir evaluando a los pacientes, hay muchas personas que no tienen señal telefónica en comunidades lejana como Malla Malla, Trapa Trapa o Butalelbún, entonces era muy difícil poder trazar esos casos telefónicamente, por lo que se le tuvo que hacer controles médicos en domicilio. Esto era bastante complicado porque como nos demoramos en hacer los PCR ya que no hay personal suficiente y por las distancias, había mucha demora”, afirmó.

A su vez, el médico describió que “tenemos sólo una ambulancia en Ralco que hay que moverla para todas las comunidades. Entonces se podía producir un problema importante si empezaban a complicarse más personas. No sólo por el tema de la lejanía, sino porque no íbamos a dar abasto. Además, en la posta los tens sólo tienen contrato hasta las 17:30 hrs, entonces desde esa hora y hasta las 8 de la mañana del otro día, no hay cobertura en salud, a menos que la gente pueda comunicarse de alguna manera con Ralco”.

Lépez cree que por cómo se desplaza la gente -con viajes cerrados de un punto a otro, y con poca cantidad de buses- y por las costumbres de la población, que está acostumbrada a juntarse en grupos familiares, era predecible que había un gran riesgo de que se contagiaran muchas personas. 

Una opinión que comparte Nelson Vergara, presidente del Departamento de Primeras Naciones del Colegio Médico, quien en conversación con nuestro medio aseveró que “todo lo que se pudiera llegar a planificar para el radio urbano, en realidad en las zonas rurales funciona muy poco. Y en el contexto de comunidades mapuches-pehuenches, menos todavía. Dentro de la cultura local, la oralidad es más importante que a que te pasen un panfleto informativo, la gente no lo asimila de la misma manera”. 

En esa línea, Vergara explicó que desde su Departamento lograron congregar al equipo de los Cesfam de Ralco y Santa Bárbara, un equipo de voluntarios jóvenes del Alto Bío Bío y también con el presidente del Colmed de Los Ángeles.

“Nos dedicamos a hacer capacitaciones a este voluntariado y a los equipos de salud que están ahí arriba, para que estuviesen lo más actualizados posible del Covid en contagios, transmisión y prevención. Se está haciendo un trabajo muy importante a nivel ciudadano, con relatos orales presenciales y también por audios en castellano y mapundungun, en lenguaje sencillo y rescatando algunos elementos que son fortalezas del estilo de vida de las personas que residen ahí”, dice Vergara. 

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