Gracias al apoyo de nuestros lectores conseguimos 280 nuevos suscriptores
Ya sumamos
de 1000 suscriptores | meta septiembre
Suscríbete recomiéndanos,
compártenos

Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Domingo, 16 de junio de 2019
Novela rosa

Diez años sin Corín Tellado, la autora más leída en español desde Cervantes

Ricardo Martínez

La autora más prolífica en lengua castellana murió hace justo una década, el 11 de abril, de 2009 y dejó un legado que se empieza a desvanecer. Pero vale la pena volver sobre su legado para saber cómo se pensaba y vivía la la sociedad hace varias décadas.

Hace cuatro o cinco décadas, en 1975 o 1965, los kioscos no eran ese entresijo actual de chocolates In-Kat, cada vez menos revistas, paquetes de cigarrillos y periódicos de baja circulación. Eran a la vez tiendas de periódicos, revistas… y libros. A menudo estos recintos resultaban ser el corazón del barrio en el que se emplazaban y sus construcciones tenían un buen tamaño. 

Colgaban sostenidos por perritos de madera, al vaivén del viento, dos tipos de textos muy claramente caracterizados y segmentados por género, flanqueando la caseta central por cada lado: del izquierdo, las obras de cowboys o vaqueros, y del derecho las novelas rosa. Un lado para los lectores masculinos, el otro para las lectoras femeninas.

Estas obras se habían popularizado a inicios del siglo XX y se imprimían en un papel de muy baja calidad que en inglés se conoce como pulp y que en Chile denominó a cierto tipo de prensa por el color de sus páginas: amarilla. También, en los Estados Unidos, este tipo de textos -que raramente superaba las cien páginas- se nombraba por el costo que tenían para la venta. Se las llamaba dime novels (novelas de diez centavos) o penny dreadfuls (historias de un penique).

Para las y los viandantes que pasaban por el kiosco resultaban una literatura barata y desechable, trazada en su narrativa con líneas gruesas y sin mucha estética, pero que servían para pasar el momento leyendo, en una época en que estaba muy lejos el poder leer desde un smartphone el Facebook o Instagram, y así poder sobrellevar el tedio del día.

En el caso de las novelas pulp del lado izquierdo del kiosco del pasado, reinaban textos como los de Zane Grey o Karl May, o sus epígonos. 

En el caso del lado derecho, reinaba -de modo absoluto- una mujer: Corín Tellado.

La historia de Socorro

María del Socorro Tellado López había nacido el 25 de abril de 1927 en una clásica familia asturiana en España. Única mujer de cinco hijos, de pequeña la llamaban sus hermanos “Socorrín”, por lo que posteriormente adoptó el hipocorístico (sobrenombre) de “Corín”. Luego del fallecimiento de su padre y en medio de las penurias económicas que sobrellevaba leyendo novelas francesas de Dumas o Balzac, se animó a enviar uno de sus escritos a la Editorial Bruguera en 1946.

Se trataba de una novela rosa llamada Atrevida Apuesta, que fue lanzada en medio de una tendencia editorial generalizada de historias del corazón, donde descollaban nombres de autoras y autores como Carmen de Icaza o Concha Linares o Rafael Pérez y Pérez. Atrevida Apuesta fue un estruendoso éxito que a la fecha lleva 36 reimpresiones y a ella siguieron decenas, centenares, miles de otros textos.

Se estima que Corín Tellado escribió en un ciclo creativo que va desde mediados de la década de cuarenta hasta la primera década de los dos mil, unas cinco mil obras -casi todas de aproximadamente cien páginas- a un ritmo de una o dos a la semana.

En algunas declaraciones, Tellado confesaba que era capaz de redactar una nueva novela en uno o dos días, y no solo para la Editorial Bruguera que la acogió como una de sus redactoras predilectas hasta la desaparición de la empresa en 1986, sino que también para la revista Vanidades (que llevaba, como se puede recordar, una novela en un papel pulp junto al couché, en sus últimas páginas en cada una de sus lanzadas al mercado) y algunas otras editoriales menores.

Corín Tellado es la segunda voz española más leída, solo superada por Cervantes

También se estima que esas cinco mil novelas vendieron cuatrocientos millones de ejemplares, al punto que la misma Unesco reconoció en 1962 que ella era la segunda autora más leída en lengua castellana, siendo solo superada por Cervantes.

La máquina de escribir

¿Cómo se puede escribir tanto?

En el que quizá sea el estudio definitivo que explica no solo los dos lados del kiosco de hace medio siglo (el de los vaqueros masculinos y de las novelas rosa femeninas), Obra Abierta, Umberto Eco desliza la clave para entender la existencia de estas y estos escritores máquina

Según Eco, hay ciertas obras que tienen un significado cerrado, esto es, no admiten más interpretaciones que las que resultan casi literales. Entre estas obras se incluye todo lo que se ha denominado géneros menores o subgéneros: las novelas de ciencia ficción, las de terror, las de detectives y, por cierto, las de cowboys y las novelas rosa.

Estas novelas se escriben siguiendo fórmulas -cerradas- que hacen que su escritura parezca justamente la de un formulario, en el que hay que ir rellenando simplemente los casilleros. Para el caso de las llamadas novelas femeninas, esta fórmula fue en su día (inicios de este siglo) revelada en un esclarecedor escrito de Stephanie Mittman, autora de este tipo de escritos. Según ella, toda novela rosa se construye siguiendo el siguiente esquema:

1. Una heroína maravillosa, amable, comprensiva.

2. Un héroe del mismo tenor.

3. Algo que los une.

4. Un obstáculo insuperable por superar.

5. Un momento negro.

6. Una llave inglesa (un momento hacia el final del relato en que parece que superado el “momento negro”, la amenaza de la derrota vuelve a estar presente).

7. El final feliz.

Con esta receta o alguna similar bajo el brazo, Corín Tellado, en pleno franquismo en España alimentó las fantasías femeninas heteronormativas durante varias décadas y contribuyó sobremanera a un legado de la historia de la lectura en que, como señala Encarna Alonso Valero, en un artículo académico publicado en 2012 en la revista Ogigia, no había espacio para el divorcio, ni la homosexualidad, y ni siquiera el sexo, el que se representaba siempre por medio de enrevesadas metáforas.

Serán luego otras publicaciones, como las populares hasta hace solo un tiempo, de la editorial canadiense Harlequin -Julia, Jazmín, Deseo, Bianca-, las que explorarán el lado más erótico de este género. Y serán luego también las obras de Candace Bushnell (Sex and the City” en los Estados Unidos o Helen Fielding (El Diario de Bridget Jones) en Gran Bretaña, las que deconstruirán este tipo de literatura.

El legado

A cerca de medio siglo de distancia de la prevalencia en los kioscos -colgando de perritos de madera al viento- de aquellas obras cerradas cuesta imaginar el impacto que tuvo sobre la sensibilidad de su época este tipo de textos dime novels o penny dreadfuls

Por ello es bueno recordar y cerrar con una declaración del último Premio Nobel de Literatura, Kazuo Ishiguro, a The New York Times en 2017. 

Le preguntan: “¿Qué libros quizá nos sorprendería encontrar en tus estantes?”.

Y contesta:

“Tengo una sección dedicada a narraciones sobre el Viejo Oeste. Dado lo central del mito fronterizo en la memoria colectiva estadounidense, me ha intrigado desde hace tiempo la reticencia de la comunidad literaria de Estados Unidos para abrazar más incondicionalmente este género. Percibo cierto nerviosismo, evasión e inseguridad siempre que surge ese tema en círculos educados. ¿Será solo que las narraciones de vaqueros parecen pertenecer un tanto al cine? ¿O habrá una inquietud más profunda por el territorio que inevitablemente ocupa? En mi librero están True Grit; Incidente en Ox-Bow; Meridiano de sangre (una obra maestra); Paloma solitaria (quizá también lo sea); Deadwood; Butcher’s Crossing; St. Agnes’ Stand; Los jinetes del sabio púrpura, y otras. Todas son muy buenas novelas. Pero no me mencionen The Virginian: los primeros dos capítulos son sólidos, pero luego es bastante pobre”.

Algún día quizá otra u otro Premio Nobel reconozca el legado de Corín Tellado, que vino a Chile en 1981 a Noche de Gigantes y luego Don Francisco reconoció que fue la entrevista más difícil de su vida, porque contestaba solo con monosílabos. Y quién esta semana cumplió una década desde su desaparición física, pero no de la historia de las mentalidades del siglo XX hispano.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario