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Martes, 22 de septiembre de 2020
Producto menos contaminante

El calvario de los sureños por la falta de pellets para calefacción

Víctor Pineda, desde Valdivia

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Cola vehicular para comprar pellets.
Cola vehicular para comprar pellets.

Hay factores que han hecho impopulares a estos sistemas que reemplazan a las estufas a leña. Su delicadeza, la complejidad de su funcionamiento y la imposibilidad de que el propietario pueda solucionar alguna falla por su cuenta son algunos.

El domingo 6 de septiembre, una larguísima hilera de vehículos particulares se reunió en la avenida Circunvalación Sur de Valdivia. Eran varias decenas de conductores que habían recibido una invitación mediante Whatsapp de parte del distribuidor de bolsas de pellets para ir a retirar cinco unidades mediante el pago con tarjeta bancaria. Cada uno de ellos había recibido un número que les garantizaba la entrega del producto. El mensaje agregaba el pedido de no avisar a nadie lo que ocurriría.

Eran privilegiados clientes que podrían volver a disfrutar de la calefacción casera tras varios días de desabastecimiento, ocurrido desde antes del movimiento de los camioneros. Simplemente, la biomasa envasada, tan necesaria en la agonía del invierno, había desaparecido de toda la zona sur.

Aunque no hubo una respuesta decisiva y convincente del comercio ni de las autoridades, que se limitaron a repetir el consabido llamado a la calma y la paciencia al que recurren con frecuencia, al parecer el juego de la oferta y la demanda se había inclinado en contra de los usuarios.

Malos aires

Puede parecer extraño que una ciudad como Valdivia, ubicada a apenas unos 12 kilómetros de la costa y rodeada de ríos y humedales, y con 50 mil árboles en su radio urbano, poco menos que uno por cada tres habitantes, se convierta en sus largos meses de invierno en una de las más contaminadas del país.

Hay noches en que caminar por estrechos callejones o pasajes se convierte en un suplicio para el que quiere llegar a su casa. Dan ganas de salir premunido de un machete para cortar el aire extremadamente enrarecido.

Similar drama vive temuquenses, osorninos, puertomontinos y los residentes en varios otros puntos desde Concepción al sur.

Como referencia, en 2019, Valdivia registró 25 episodios críticos de contaminación atmosférica entre los meses de abril y julio, de acuerdo a datos de la Oficina de Calidad del Aire de la Seremi del Medio Ambiente de Los Ríos.

La causa del problema no son las emisiones provenientes de grandes industrias o la congestión vehicular, como ocurre en ciudades más grandes, especialmente en Santiago, sino el uso de leña de mala calidad en los hogares. La humedad del producto, que no ha querido ser tipificado como combustible, provoca las densas humaredas que se intensifican en horarios extremos, cuando el frío se hace sentir con mayor fuerza.

Las autoridades debieron interesarse en el problema. En reiteradas reuniones y con la participación de expertos en salud, medio ambiente, urbanismo, finanzas y otros aspectos, se analizó la situación hasta llegar a la conclusión que apuntó a factores como la tradición centenaria, la seguridad en el abastecimiento y hasta al sabor de una buena cazuela preparada con el calor de la leña.

Finalmente se concluyó que los sureños siguen fieles a la leña porque es lo más barato para superar las exigencias meteorológicas y culinarias. Las diferencias en costos entre los troncos recogidos desde bosques nativos vencidos por el paso del tiempo y sin tocar árboles vivos –en noble teoría– y sus competidores como el gas licuado o de cañería, el petróleo, la parafina o la electricidad es demasiado notoria como para no tomarla en cuenta.

Frente a ello, en la última década surgió la opción del pellet, madera de pino radiata prensada en pequeños cilindros de seis milímetros de diámetro y largo variable, aunque casi nunca de más de dos centímetros, cuyo costo podía resultar más conveniente que los combustibles habituales, además de garantizar un aire limpio por tratarse de un producto seco en extremo. De hecho, en ello radica la conveniencia de su empleo.

Recambio

A partir de 2018, EL Ministerio de Medio Ambiente puso en marcha su Plan de Recambio de Calefactores, tendiente a la desaparición gradual de las viejas estufas y cocinas a leña para ser reemplazadas por equipos a pellets. En el caso de Valdivia, los organismos municipales dieron la pauta, pero luego el llamado se extendió a la población, independientemente de su condición socioeconómica, puesto que hubo un llamado a postular a quien se interesara, bajo algunos requisitos. Los favorecidos deberían pagar solo $100 mil y entregar su calefactor a leña a cambio de recibir un moderno equipo a pellets.

El plan sigue en marcha, pero las caras iniciales de felicidad de muchos de los beneficiarios se han ido transformando en rostros alargados y preocupados.

El metro cúbico de leña de aceptable nivel de secado cuesta alrededor de 30 mil pesos, pero dependiendo del tipo de madera la compra puede llegar tranquilamente a los 45 mil pesos cuando se trata de leña certificada por el distribuidor y con el visto bueno del Ministerio de Energía. 

En un hogar promedio, el gasto anual de leña bordea los diez metros cúbicos si solo se utiliza un calefactor convencional o de combustión lenta. El gasto aumenta cuando también hay una cocina de este tipo en casa, pero en todo caso, se gasta mucho menos que al emplear un moderno equipo a pellets.

Quienes cambiaron sus forma de hacerle el quite al frío por una máquina europea de combustión a pellets fueron descubriendo que el precio del calor no bajaba de unos 60 mil pesos y que la complejidad de los aparatos demandaba por lo menos de otros 35 mil pesos, que es lo que habitualmente cobran los técnicos autorizados por las marcas en cada visita de revisión del aparato.

Los productores

Quien no reciba un equipo mediante el Plan de Recambio puede comprar uno en las cadenas del retail o de supermercados.        

En cuanto a las principales empresas dedicadas a la producción de pellets para calefacción, tanto domiciliaria como industrial, se concentran en Biobío y la Araucanía, y son Andes Bio Pellets S.A., ubicada en Camino a Santa Bárbara, km. 10, Los Ángeles; Ecomas S.A., de Av. las Industrias #1245, Los Angeles; Pellet del Maule-Ligno Pellets, de Camino a San Javier Km 13.5, Constitución, Región del Maule; Proenergy-Natural Pellet, S. A., de Santa Victoria Lote B, Los Ángeles, y Traiguén Energy, del Kilómetro 4 4, Camino de Traiguén a Victoria.

En cuanto a los artefactos, las marcas de calefactores a pellets más utilizadas son Betterlife, Amesti, Toyotomi, Bosca, Norwood, Cadel, Belletti, casi todas procedentes de Italia, a pesar de que algunas están identificadas bajo el nombre de empresas nacionales. Sus precios también marcan diferencia con la tradicional estufa campesina, construida por tanto por pequeños empresarios locales como por industrias conocidas a lo largo del país. 

Por fuera no pareciera haber mucha diferencia entre lo moderno y lo tradicional, pero en su interior se esconden complicados sistemas de cables, cañerías y adelantos tecnológicos y computacionales, que sirven para que el encendido se convierta en algo tan sencillo como apretar un botón o hacerlo a distancia mediante el uso de wi-fi. El usuario sale del trabajo y mediante el celular enciende la estufa que le va a tener la casa tibia cuando llegue. Sus precios parten desde los $ 300 mil en el caso de los más sencillos, hasta los cuatro o cinco millones que puede llegar a costar un sistema de calefacción central.

Otro factor que los ha hecho impopulares es su delicadeza, la complejidad de su funcionamiento y la imposibilidad de que el propietario pueda solucionar alguna falla por su cuenta. Solo el personal del servicio técnico garantizado y recomendado por el fabricante o el vendedor puede sacar una pana que puede prolongarse por más de un par de días… y en pleno invierno esas son palabras mayores.

En el sur se habla de estufas tanto al referirse al artefacto que sirve exclusivamente para calentar la casa como al que está dedicado a la preparación de alimentos, más conocido como cocina, al norte de la Araucanía. 

Un calefactor a leña de buena marca rara vez sobrepasa los $400 mil como precio, mientras que las cocinas pueden costar bastante más, dependiendo de su tamaño, decorados o prestaciones.

Finalmente, la comunidad recibió con satisfacción que la Cámara de Diputados haya rechazado la idea de prohibir el uso de la leña. 

Ahora las esperanzas están puestas en un anunciado plan destinado a dotar miles de hogares de sistemas de calefacción eléctricos, mediante un programa que los hará asequibles a la mayoría de los bolsillos.

A todo esto, la pugna por conseguir pellets sigue plenamente vigente. Se espera que durante el verano nadie sufra por su carencia.

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Comentarios

Comentarios

estimados, con todo el respeto que se merecen, a mi punto de vista creo que existen algunos datos que son erróneos frente al tema del pellet. Yo tengo una estufa a pellet la cual gasto 4 sacos a la semana de $4.000 lo que me genera un gasto mensual de $48.000 y anualmente $480.000 frente a los $400.000 que gastaba en leña, la. cual era muy difícil encontrar un proveedor estable y que me entregará la misma calidad todos los años,por lo cual si bien el gasto es menor ya no ocupo toda mi bodega en leña ya que el pellet ocupa menos espacio contamina casi nada y es fácil de manipular. En los 2 años que llevo recién tuve que cambiar un repuesto que con técnico incluido me costó 50 mil pesos que es la resistencia, no hay mas partes que fallen o es muy raro. El suministro a pesar de la escasez nunca me ha faltado pellet por que he sido ordenado y previsor y no compro a última hora, lo único Mao. han sido las. colas para comprar. y hacer el recambio de leña a aparatos eléctricos. no creo. que sea una buena idea, el. país tiene serios problemas de generación de electricidad y agua, si bien se podría bajar el. costo de los aparatos el kilowatt hora no y si fuese masivo se sobrecargaria el sistema interconectado provocando intermitencia o cortes regulares disparando las cuentas de luz. saludos y felicitaciones por sus publicaciones y la búsqueda de temas de interés para la gente del sur

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