Desde que ganó la segunda vuelta y creó la Oficina del Presidente Electo, José Antonio Kast ha acumulado tantos conflictos que ya parece inminente la llegada de una crisis que tumbe su gestión y la deje sin posibilidades de levantarse.
Para Michelle Bachelet fue el Caso Caval, para Sebastián Piñera el Estallido Social, para Gabriel Boric fue Democracia Viva. Pero al parecer para el actual mandatario su mayor problema es el equipo que eligió y la imposibilidad de tomar el control de la agenda de manera positiva para él.
Más allá de las risas que provocan periódicamente las vocerías de la ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, la tensión real para el Ejecutivo, desde antes de asumir incluso, viene desde la figura del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Kast lo nombró como encargado económico durante su candidatura respaldado por sus credenciales académicas, como haber estudiado Economía en la Universidad de Chile y un doctorado en la Universidad de Duke, pero el pack incluía también a un personaje controversial que se ha ido mostrando cada vez más con el tiempo.
Durante 2025, Interferencia publicó dos artículos que daban cuenta de la parte más oscura de Jorge Quiroz: uno fue crear el modelo utilizado por las empresas involucradas en la colusión de los pollos y otro el millonario fracaso del economista en el negocio minero.
Quiroz asumió el 11 de marzo con estas jinetas de plomo y no tardó en mostrar que su estilo no es transmitir calma al país, ya que el 19 de marzo, en medio de un seminario organizado por el Diario Financiero, lanzó la frase “No es el rol del ministro de Hacienda ser simpático”.
Sus palabras eran para justificar el ‘Plan de Reconstrucción Nacional’, la serie de reformas que impulsa el gobierno de Kast en materia económica y que fue ingresado el pasado 22 de abril al Congreso.
Esta iniciativa, de la cual Quiroz es actor protagónico, ya es controversial, por considerar la rebaja de impuestos a grandes empresas del 27% al 23%.
Esta iniciativa, de la cual Quiroz es actor protagónico, ya es controversial, por considerar la rebaja de impuestos a grandes empresas del 27% al 23%.
Pero esta semana la poca simpatía del ministro de Hacienda se notó con fuerza, después que se conociera el oficio de su repartición en que sugiere a otros ministerios qué programas eliminar o ajustar para disminuir en $5,4 billones el gasto público en la Ley de Presupuesto de 2027.
El hecho de que se propusiera la eliminación del Programa de Alimentación Escolar, la Beca de Apoyo Vocación de Profesor, el Programa Nacional de Lectura, entre otro centenar de iniciativas de distintos ministerios, desató las críticas nuevamente sobre Jorge Quiroz.
Esto sobre todo por poner en riesgo la comida que se entrega a estudiantes de escasos recursos, quienes muchas veces ven en la escuela la única oportunidad de alimentarse durante la jornada.
Esto sobre todo por poner en riesgo la comida que se entrega a estudiantes de escasos recursos, quienes muchas veces ven en la escuela la única oportunidad de alimentarse durante la jornada.
El cuestionamiento al mensaje de Hacienda fue criticado desde la oposición pero también desde sectores de Chile Vamos, lo cual volvió a poner acento en la difícil relación que tiene el actual bloque de gobierno.
Quiroz ha dicho que estos son sólo lineamientos para la planificación del presupuesto y que no hay una orden expresa de recortar dichos programas, sin embargo, el haberlos mencionado es de por sí un problema político que le podría haber evitado al gobierno de Kast.
Lo ocurrido es similar al caso reciente de la protección a la Ranita de Darwin –donde el gobierno tuvo que retractarse del retiro del decreto que la protegía–, pero muchísimo peor.
Porque no es necesario ser simpático para darse cuenta que quitarle el alimento a un niño te saldrá caro, en términos humanos, sociales y políticos. El costo hoy lo paga el presidente Kast.







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